EUROPA Y EE.UU DEBEN MANTENERSE UNIDOS
El vínculo que une a los Estados Unidos y a Europa son los valores que
compartimos: la democracia, la libertad individual, los derechos humanos y el
Estado de derecho.
Quienes zarparon de Europa y ayudaron a crear lo que ahora
son los Estados Unidos de América llevaron con ellos estos valores al otro lado
del Atlántico. Hoy estos valores están más amenazados que nunca. Los ataques del
11 de septiembre nos enseñaron hasta dónde están dispuestos a llegar los
terroristas, los enemigos de estos valores comunes, en su afán de destruirlos.
Estas atrocidades fueron un ataque contra todos. La reacción de los Gobiernos y
de los pueblos de Europa y Norteamérica, defendiendo con firmeza estos
principios, mostró la fuerza de nuestra
s convicciones. Hoy más que nunca el
vínculo transatlántico es una garantía de nuestra libertad.
La relación entre Europa y los Estados Unidos ha sobrevivido al paso del
tiempo. Gracias al valor, la generosidad y la visión de futuro de los
norteamericanos, Europa se libró de las dos formas de tiranía que han devastado
nuestro continente en el siglo XX: el nacionalsocialismo y el comunismo. Gracias
también a la continua cooperación entre Europa y los Estados Unidos hemos podido
garantizar la paz y la libertad en nuestro continente. La relación
transatlántica no debe convertirse en una víctima de los constantes intentos del
actual régimen iraquí de amenazar la seguridad mundial.
En el mundo de hoy, más que en ningún otro momento, es vital que preservemos
esa unidad y cohesión. Sabemos que el éxito en la lucha cotidiana contra el
terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masiva exige que todos los
países para los que la libertad es el bien más preciado mantengamos una
determinación sin fisuras y una firme cohesión internacional.
El régimen de Irak y sus armas de destrucción masiva representan una amenaza
clara para la seguridad mundial. Así lo han reconocido expresamente las Naciones
Unidas. Todos estamos obligados por la Resolución 1.441 del Consejo de
Seguridad, aprobada por unanimidad. Desde entonces, en la Cumbre de la OTAN de
Praga y en el Consejo Europeo de Copenhague, los europeos hemos reafirmado
nuestro apoyo a la Resolución 1.441, nuestro deseo de proseguir por el camino de
la ONU y nuestro apoyo a su Consejo de Seguridad.
Hemos enviado así un mensaje claro, firme e inequívoco de liberar al mundo
del peligro que supone la posesión por parte de Sadam Husein de armas de
destrucción masiva. Debemos permanecer unidos insistiendo en el desarme del
régimen iraquí. La solidaridad, cohesión y determinación de la comunidad
internacional constituyen nuestra mejor esperanza de conseguirlo de forma
pacífica. Nuestra fuerza está en la unidad.
La combinación de armas de destrucción masiva y terrorismo supone una amenaza
de consecuencias incalculables. Todos debemos sentirnos preocupados. La
Resolución 1.441 es la última oportunidad que tiene Sadam Husein de desarmarse
por medios pacíficos. En sus manos está impedir una confrontación mayor. Por
desgracia, los inspectores de armas de la ONU han confirmado que Sadam Husein
sigue manteniendo la misma actitud de siempre: engaño, rechazo e incumplimiento
de las Resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.
Europa no tiene nada en contra del pueblo iraquí. De hecho es la primera
víctima del actual régimen brutal. Nuestro objetivo es salvaguardar la paz y la
seguridad mundiales asegurando que este régimen entrega sus armas de destrucción
masiva. Nuestros Gobiernos comparten una misma responsabilidad: plantar cara a
esta amenaza. Si no lo hacemos seremos negligentes con nuestros propios
ciudadanos y con el mundo.
La Carta de las Naciones Unidas encomienda al Consejo de Seguridad la tarea
de preservar la paz y la seguridad internacionales. Para ello es esencial que el
Consejo de Seguridad mantenga su credibilidad a través de la eficacia plena de
sus Resoluciones. No podemos tolerar que un dictador viole sistemáticamente
estas Resoluciones. Si éstas no se cumplen la credibilidad del Consejo
desaparece y, por tanto, la paz mundial se verá afectada. Estamos convencidos de
que el Consejo de Seguridad sabrá hacer frente a sus responsabilidades.