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Es
probable que, en contadas ocasiones halla escuchado este
término: Catolicismo liberal. Y probablemente, no tenga una idea muy clara del mismo.
Es
comprensible, dado que no es muy común que dentro de
nuestra iglesia, alguien se defina como católico liberal.
Y
quienes así lo han hecho, no han tenido la oportunidad de
permanecer por largo tiempo, dentro de esta institución.
Sin
embargo, desde hace varios siglos, existe dentro de ella,
una corriente de pensamiento, que podemos definir como
liberal. A veces incipiente, otras titubeante y siempre al
borde de la extinción. Pero a pesar de ello, es la fuerza
que permite la raquítica evolución, del pensamiento teológico
del catolicismo.
Y,
a pesar de que todos estamos familiarizados con el
movimiento liberal. El que se da dentro de la filosofía, la
economía y la política. Dentro del catolicismo, este
movimiento presenta características, marcadamente
diferentes.
Veamos
porqué:
En
el principio, era el Logos. Y en el Logos estaba Dios. Y
Dios era el Logos.
Esta
introducción del evangelio de Juan, nos presenta la tesis
fundamental del cristianismo, desde el punto de vista de la
metafísica, pues se refiere a la esencia del Dios padre.
Se
complementa con:
Y,
Yo soy el camino, la verdad, y la vida. Y quien cree en mí,
no morirá para siempre.
Que
es el postulado primario, de la presentación del Jesús,
como hijo de Dios.
Y
estos son las dos creencias indispensables que debe aceptar
el cristiano. De otra manera no lo es.
Pero
adicionalmente a este asunto de credo, estas tesis nos
muestran un tema muy importante a considerar.
El
tema de la verdad, y de la realidad.
En
el primer postulado, se define a Dios padre, identificándolo
con el Logos.
¿
Y que es el Logos.?
Es
palabra griega que significa: palabra, o razonamiento.
Bien,
entonces desde el origen, identificamos a Dios con el
razonamiento.
Y
en con respecto al hijo de Dios: Él mismo se
autodefinió como La verdad.
Y
durante toda la existencia de nuestra iglesia, los clérigos
se han devanado los sesos, tratando de interpretar a la
deidad, su voluntad, y la relación que guarda con los
hombres.
Este
esfuerzo del intelecto, se llama teología.
En
el inicio del cristianismo, y hasta el siglo IV, la
preocupación principal de la teología del cristianismo,
era el conocer la voluntad del Dios Padre, a través de las
enseñanzas del Dios hijo.
Para
ello se recurrió a la tradición, la inspiración de los
santos, las revelaciones, y a algunos pocos documentos, que
hoy denominamos canónicos: El antiguo testamento, los
cuatro evangelios, los hechos de los apóstoles, y las
cartas de Pablo de Tarso.
A
partir del siglo IV, y hasta el XIII, los teólogos del
cristianismo, se apoyaron en estas fuentes del conocimiento,
y crearon una doctrina rígida y dogmática.
No
existió conflicto con la ciencia, puesto que esta última
disciplina no existía en esa época. Y si por alguna
casualidad, hacía asomo en algún pensador racional. Se le
eliminaba de cuajo.
El
razonamiento estaba supuestamente representado por la
filosofía. Pero esta existía solo nominalmente. La
realidad es que se prostituyó a tal grado esta rama del
saber humano, que podemos darla por ausente en toda la edad
media.
Y
aunque es cierto, que algo de la visión metafísica del
platonismo, formaba parte de la teología cristiana. La
incorporación de esta filosofía, fue muy reducida y
fragmentada.
Pero
no hay mal que dure 1500 años. ( ni siquiera en mi país.).
A
medida que las brumas de la ignorancia se van disipando, la
comunidad cristiana busca un apoyo filosófico para su
doctrina.
En
ese momento hacen acto de presencia, Alberto Magnus, y Tomas
de Aquino.
Se
inventa lo que llamamos ahora, la escolástica.
Es
un intento de incorporar la filosofía de Aristóteles, y el
razonamiento humano, al pensamiento del cristianismo
Pero
este primer intento, fue totalmente parcial, y bastante
deshonesto.
Tomas
de Aquino, quien da forma final a la escolástica, utiliza
con maestría la filosofía, para justificar las tesis
del cristianismo. Pero cuando la filosofía no coincide con
los postulados cristianos. Simplemente la ignora. Se trataba
pues de hacer coincidir a la fuerza, a estas dos disciplinas
del conocimiento. Pero siempre dando por sentado que los
dogmas cristianos prevalecieran.
Y
aquí nos topamos con el concepto verdad.
Pues
bien, Cristo se auto nombró, como la verdad.
Y
la verdad, es lo último que buscamos. Lo que deseamos es
sostener nuestros postulados y hacer prevalecer nuestros
dogmas.
Y
a quien acepta esa praxis teológica, se le denomina
ortodoxo, o conservador.
Cabe
mencionar, que las disensiones, llamadas herejías o cismas,
son igualmente conservadoras que la religión madre. Pues
presentan variaciones de los mismas dogmas. Pero de ninguna
manera, dan cabida al pensamiento liberal.
Durante
mil quinientos años, no existió otra opción en el seno de
la iglesia católica.
Sin
embargo, el tiempo es siempre, buen amigo de la verdad.
Y
con el advenimiento de las revoluciones políticas en
Europa. Y la revolución industrial en el Reino Unido, en el
siglo XVll, se comenzaron a permear ideas racionales, en las
mentes de los ciudadanos comunes. Dando cabida al movimiento
liberal. Y esto coloca en trance, al sistema ortodoxo
imperante.
El
liberalismo político y filosófico, tienen su cuna en
Inglaterra y Holanda, en el siglo XVII.
Y
desde el punto de vista filosófico, se caracteriza por lo
siguiente:
1-
Tolerancia religiosa.
2-
Es promotor del comercio y la Industria.
3-
Favorece a las clases medias, sobre la aristocracia.
4-
Sostiene el derecho a la propiedad privada.
5-
Se opone a las sociedades estamentarias, y a las canonjías.
6-
Es individualista.
7-
Promueve la democracia.
Los
apóstoles de este movimiento filosófico, fueron:
John
Locke. 1632-1704 (Ensayos del entendimiento humano, Primera
carta de tolerancia, Tratado del gobierno).
George
Berkley. 1685-1753.
David
Hume. 1711-1776.
A
partir de esa época, el liberalismo político y económico,
comienzan su peregrinaje por la historia. Para imponer el
capitalismo y la democracia, en el mundo occidental.
No sin enfrentarse desde luego, a las corrientes
conservadoras, al movimiento romántico (fascismo, comunismo
y nazismo.) y a la religión.
Sin
embargo, esto se presentó principalmente en el mundo no católico.
Nosotros los latinos nos mantuvimos estancados, hasta
entrado el siglo XX.
Bien,
pero lo anteriormente mencionado, es motivo de estudio para
las disciplinas de la política y de la economía.
El
tema que nos interesa ahora, es el del pensamiento liberal,
desde el punto de vista teológico cristiano. Por lo que
debemos centrarnos ahora, en este especial tema.
La
caída del Imperio Napoleónico, marcó una etapa de
revitalización para la iglesia católica.
Durante
el período de la revolución francesa, la iglesia fue
despojada de sus privilegios. El Papa hecho prisionero, las
propiedades confiscadas y los monasterios desiertos.
Pero
después de Waterloo, se recupera el vigor eclesiástico. Pío
Vll, reafirma la autoridad moral. Los Estados pontificios
son nuevamente ocupados por el Papa, Y lo mas importante: Se
restablece la orden de la compañía de Jesús.
Esto
trajo aparejado el nacimiento de un pensamiento racional,
dentro de la jerarquía eclesiástica.
La
pesadilla de la revolución francesa, hizo que muchos
pensadores laicos, abandonaran el postulado maquinista del
universo. Y renunciaran al escepticismo y al racionalismo
reinante en la época.
Y
muchos de ellos, buscan abrigo en la tradición cristiana.
Se convierten al movimiento romántico, a la reacción política,
y a la fe del catolicismo.
Pero
no vinieron solos, trajeron en sus maletas, al pensamiento
racional. El cual entró de contrabando en nuestra iglesia.
Los
pensadores mas notables de este grupo, fueron: Friederich
von Schleger y Joseph van Gorres.
Y
con ellos, se filtra también, un incipiente movimiento
liberal, dentro de la jerarquía.
Mientras,
en el mundo laico, y en el período después de Waterloo (
1815-30 ) La vida era difícil para los liberales en el
continente. Los regímenes políticos se tornan ultra
conservadores y represivos. Y los liberales deben permanecer
en el anonimato.
A
la muerte del moderado Pío VII, La alta jerarquía en la
iglesia católica, quien no simpatiza con los liberales,
pretende erradicar esta corriente de pensamiento.
Sin
embargo, la cercanía del resto del clero con las clases
medias, quienes apoyaban decididamente al liberalismo,
refuerza al pensamiento liberal. E impide ese intento de
aniquilación de la razón, dentro de la iglesia.
En
este momento, el movimiento católico liberal, no tenía muy
bien definida su postura filosófica.
La
consolidación de esta postura, se presenta con la aparición
del sacerdote francés Felicité de Lamennais, considerado
como el fundador del catolicismo liberal.
Felicité
de Lamennais:
Sacerdote
católico francés, de temperamento profético, cuyos
escritos contenían pronósticos de increíble exactitud
sobre el futuro de Europa. consciente de los profundos
cambios psicológicos y sociales que se vivían en Francia
después de la revolución, propone una nueva visión, sobre
la nueva posición de la iglesia católica, en una sociedad
posrevolucionaria, con posiciones marcadamente liberales.
Propone
la separación total de la iglesia y el estado y sugiere que
la fuerza de la jerarquía está en un papado fuerte, y
nunca en la convivencia con la monarquía.
Esto
lo convierte también en el portavoz del ultramontanismo,
dentro de Francia. (Defensores del Papa de Roma.)
Y
una vez aceptada la idea de independencia del estado,
sostiene que se debe aceptar el resto del programa liberal,
especialmente la libertad de educación, de prensa, y
completa democracia. Demanda sufragio universal, adelantándose
así, mas de medio siglo, al resto de los liberales.
En
1831 Lemennais había creado un amplio grupo de seguidores
entre el clero joven y los laicos cultos de Francia.
Entre
los mas talentosos se contaban: El conde de Montalembert y
el padre Lacordaire. Con ayuda de ellos, publica el diario L´Avenir
. Cuyo eslogan era: Dios y libertad.
Estamos sembrando las semillas del catolicismo liberal. No
temamos al liberalismo, catolicémoslo.
Esto
era demasiado, para los conservadores obispos de la curia.
El
arzobispo de París se pronunció contra el movimiento: Que trata de subvertir el orden que Jesucristo
estableció en la tierra.
Y
sostenía que la separación de la iglesia y el estado,
provocaría pobreza dentro de ella.
Lamennais,
está de acuerdo. Y menciona que libertad y pobreza, son
esenciales para la iglesia.
Desde
luego, esto le pareció un mal chiste al Arzobispo. La presión
de la jerarquía en contra de este movimiento comenzó a ser
muy intensa.
Para
salvar la situación, Lamennais recurre al santo padre (El
Papa, para quienes no lo sepan.) en busca de aliento.
Pensando que el Papa le debía gratitud, por su campaña
ultramontanista, seguramente recibiría apoyo, en este
momento crítico. Un error garrafal.
Gregorio
XVI, Papa proveniente de la orden monástica
Camaldolese se
encontraba en plena lucha contra el espíritu del
liberalismo y la revolución en los estados pontificios.
Lamennais,
Lacordaire y Montalambert, llegan a Roma, el 30 Diciembre de
1831 y presentan al cardenal Pacca, decano del sagrado
colegio cardenalicio, un amplio memorandum en apoyo a sus
ideas.
El
Papa les recetó una espera agonizante. La respuesta se
recibió hasta Agosto 30, de 1832.
La
encíclica Mirari Vos, es un duro golpe contra
el liberalismo. Desautoriza todas las tesis y postulados de
Lamennaris.
Rechaza
la separación Iglesia Estado. Se manifiesta en contra
de la libertad de prensa, y sostiene que la libertad de
conciencia es una locura.
Lamennais
intenta salvar lo poco que queda, de este movimiento.
Sostiene correspondencia con el Vaticano por un año.
Presenta la tesis de que el Papa es infalible solo en
materia de conciencia, pero no en asuntos temporales.
Pero
solo logra encolerizar mas al Papa, quien le demanda plena
sumisión.
La
noticia del apoyo del Papa, al zar de Rusia, en la represión
brutal de la rebelión, hace que el abad Lemennais,
manifieste que la jerarquía católica se ha divorciado de
Cristo, para fornicar con los torturadores.
Sin
embargo, Lamennais claudica, y acepta la mordaza impuesta
por Gregorio.
Pero
el mundo laico no se quedó con los brazos cruzados. Unidos
católicos y liberales, expulsan al rey de Holanda en 1830.
En Latinoamérica, los países adoptan gobiernos liberales.
Y en la misma Francia, se corona un rey liberal: Luis
Felipe.
En
el Reino Unido, los liberales logran un gran triunfo, con el
"Acto de reforma.", que los faculta a compartir
el poder con los conservadores.
Y
en el ámbito moral, los liberales no se rinden. A
pesar de la deserción de Lamennais, Montalamert toma el
liderazgo. Adopta una posición pragmática. Promueve el
catolicismo liberal, pero sin confrontarse con el Papa.
Procurando rehuir cualquier debate.
Forma
el partido católico liberal, dedicado a promover la
libertad de educación.
Lacordaire,
desde el púlpito de Notra Dame, utiliza su magnífica retórica
para promover las tesis de catolicismo liberal.
Y
Frederic Ozanam, otro católico liberal, funda la sociedad
de san Vicente de Paul.
Estos
pensadores creían que la iglesia debía de encontrar una
relación mas positiva con el liberalismo. Y que las tesis
de Mirari Vos, Harían perder a la iglesia su influencia en
el mundo culto de la época.
En
este tiempo, y apoyado por la revolución industrial,
aparece el liberalismo económico, o capitalismo. La iglesia
se enfrenta a un mundo cambiante, y ante este, solo el
cristianismo liberal puede ser un punto de apoyo.
Pero
a diferencia del protestantismo liberal, el catolicismo de
mismo género, siente poca simpatía por el capitalismo. Sin
embargo reconocen en el liberalismo intelectual, una fuente
de virtudes, que pueden impulsar el pensamiento católico,
hacia nuevos horizontes.
Es
impresionante la brecha intelectual que se inicia en el seno
de la iglesia. Mientras los liberales tratan de encontrar
elementos filosóficos y científicos, que permitan una
armonía entre la fe y el pensamiento secular, los
conservadores se atrincheran en las gastadas tesis escolásticas.
A
los Conservadores, se
les llamó en ese tiempo: Católicos integralistas. Ahora
los conocemos como fundamentalistas.
Pero
el principal elemento de ruptura entre ambos bandos se debe
a que los liberales sostienen que primero es la verdad, y
después la revelación. Y que si se demuestra que un
postulado religioso es falso, debe desecharse.
Esta
posición les proporciona una gran ventaja en el mundo
moderno, pues pueden dialogar tet a tet, con los científicos,
los laicos de otras religiones, y los agnósticos.
Pero
es una posición que les revuelve el estómago a los
conservadores, quienes fundamentan su existencia en la
verdad revelada, y no están dispuestos a transigir en ningún
asunto de su fe. Porque esto destruye el único sistema
epistemológico con que cuentan. Y los deja inermes ante un
universo, sin rumbo ni destino.
Esto
es anatema para el pensamiento tradicional. Y en ese
tiempo, como ahora, los integralistas dedican su capacidad
intelectual, a justificar el dogma. Son muy socorridos los
temas de la infalibilidad papal, los milagros y los
aparecidos.
El
Cardenal Pie (1815-1880) se rodeó de un grupo de
malandrines, para defender la soberanía papal, en los
estados Pontificios. Y como trabajo místico se dedicaron
A buscar el prepucio de Jesucristo., que fue la
única parte del salvador que no ascendió al cielo, junto
con Él. (No lo encontraron.)
Un
excelente ejemplo de la diferencia, en la epistemología
empleada, por ambos grupos.
Nosotros
en México, los conservadores se dedican a justificar la
existencia de Juan Diego, y los milagros y apariciones de la
virgen de Guadalupe.
Así
estando las cosas, y para colmo de males, el liberalismo católico
recibe un golpe casi mortal con la aparición del ultra
conservador Papa Pío lX.
León
XIII, (1878-1903), sucesor de Pío IX,
no es un liberal, pero tampoco un cerrado conservador.
Hombre pragmático, intenta conciliar la Iglesia con la
cultura secular del siglo XIX.
Acepta
la separación Iglesia-Estado, las constituciones democráticas,
libertades civiles, incluyendo libertad de culto. (Se
entierra sigilosamente al silabario.)
Impulsa
el avance intelectual, abre las puertas de la biblioteca
Vaticana a los intelectuales.
En
la encíclica Libertas de 1888 León XIII ,
comienza a trabajar la reconciliación con el liberalismo. Y
aborda el tema de la sociedad de masas, criticando la
creciente pobreza de las clases trabajadoras, el sobre
trabajo, la falta de prestaciones sociales y las condiciones
de hacinamiento en la vivienda.
Se
inicia la época del " Socialismo Católico "
siguiendo los pasos e ideas de Lemennais.
El
Obispo alemán Wilhelm Kettler en 1848, esboza una solución
intermedia entre el capitalismo liberal y el socialismo de
estado. Sostiene el derecho a la sindicalización y el
derecho del estado a intervenir para moderar al capitalismo,
así como el derecho a la propiedad privada como
contrapartida al comunismo.
Las
clases obreras se inclinan por los partidos socialistas,
alejándose totalmente de la Iglesia Católica ( en
Alemania, Francia e Italia ).
La
Iglesia Católica busca un nuevo acercamiento con la clase
trabajadora.
En
1885 el cardenal Henry Manning (converso del anglicanismo)
logra identificar a la Iglesia Católica de Inglaterra con
la causa del " trabajo ".
Convive
en los mítines con los obreros.
Solicita
al primer Ministro Gladstone, la prohibición del trabajo
para menores de edad.
En
1889 a la edad de 82 años, participa en la gran huelga de
los muelles de Londres. Inicialmente como mediador, logrando
grandes prestaciones para los trabajadores.
En
1886 apoya al Cardenal Gibbons de Baltimor, Evitando la
condenación de los " Caballeros del trabajo " ,
por parte de la curia romana.- (La más importante unión
de trabajadores de Estados Unidos con 2/3 de membresía católica
).
En
1884 se funda la unión Fribourg, formada por líderes
socialistas católicos. Su Presidente llegó a ser Cardenal
en 1890.
En
1891, León XIII promulga la encíclica Rerum Novarum llamada: La carta magna del Catolicismo social.
La
influencia del pensamiento social católico se reflejó en
las últimas dos décadas del siglo XIX, en: - Numerosas
uniones y sindicatos en Europa y los Estados Unidos.
El
Padre Cardijn de Finlandia funda Young Christian
Workers (su mitin de 1974 en Versalles reunió a
40,000 afiliados).
En
1920 se formó la unión federal internacional cristiana,
con 3.5 millones de afiliados. Siendo la piedra angular de
los partidos demócratas cristianos en Europa, después de
la 2º guerra mundial.
Sin
embargo, a pesar de que el catolicismo social, contiene
elementos pragmáticos y del orden secular. No es un
pensamiento liberal, desde el punto de vista filosófico,
porque no se finca en una teología racional.
Es
hasta mediados del siglo XX, cuando recibe el pensamiento
liberal, un verdadero impulso.
El
reinado del Papa Juan XXIII, fue para los católicos
liberales, la época de oro.
Cuando
este prelado, llama al concilio Vaticano ll, se abren las
puertas del cielo, para estos pensadores:
Como
podemos ver, el asunto de catolicismo liberal está en
proceso. Pues es un movimiento que ha visto truncado su
desarrollo, por las acciones institucionales de la jerarquía.
Podemos
afirmar, que se encuentra en gestación.
No
es fácil pronosticar las posibilidades de supervivencia del
liberalismo católico, pues se encuentra en conflicto
permanente, con la mucho mas robusta corriente
conservadora.
Sin
embargo, a medida que la superstición cede terreno a la razón,
los liberales encuentran mejor acogida dentro den seno de la
iglesia. Aunque no sería de extrañarse, que un movimiento
de retroceso los expulsara permanentemente de la iglesia.
El
tiempo lo dirá.
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