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EL PROBLEMA DEL RELATIVISMO EN SOCIEDADES MULTICULTURALES.

Ana Cristina Wyld (1998). Universidad Francisco Marroquín (Guatemala)


Las grandes revoluciones morales de la historia humana han pasado con grandioso estremecimiento. Estas últimas décadas han sido testigo de una más reciente revolución, la cual ha sido parcialmente desatendida pues se ha podido enmascarar dentro de la soberanía del multiculturalismo. Este multiculturalismo ha protegido la creencia que la moralidad, en sí misma, está determinada por la cultura y por lo tanto, en una sociedad cada vez más pluralística se vuelve totalmente maleable. Los antiguos sistemas morales se están viendo embestidos por el relativismo moral, campeón de cualquier tipo de comportamiento como bueno, siempre y cuando exista una cultura que lo permita. El propósito de este artículo es exponer el
dilema que representa la incorporación de un sistema moral relativo en sociedades cada día más globalizadas.

El relativismo moral percibe que los principios o estándares morales están fijados en el consentimiento social el cual varía de cultura a cultura. Los relativistas morales distinguen entre dos formas de percibir la moralidad ya sea de facto o ideal. A la moralidad de facto le concierne saber la forma en que la gente se comporta y considera los principios morales que se practican o aceptan en su cultura particular. La moralidad ideal, por otro lado, le interesa la forma en que la gente se debería comportar sin considerar su verdadero comportamiento. [1] Un gran número de teóricos a lo largo de la historia han ofrecido críticas a estos puntos mientras que otros los han defendido vigorosamente.

Protágoras, sofista griego del siglo V antes de J.C. y uno de los primeros defensores del relativismo, lo apadrina con su famosa frase El hombre es la medida de todas las cosas. Esta proposición trae importantes consecuencias en cuanto ignora y rechaza la existencia de un conjunto de valores universales y que estos valores morales son la creación independiente de cada sociedad. [2] Por esta razón, es moralmente imposible juzgar a una persona por sus acciones fuera del marco relativo de su cultura. Esta también es la conclusión a la que llega el antropólogo William Sumner quien argumenta a favor del relativismo en el sentido de que la moralidad está firmemente basada en las tradiciones y folklore de una cultura. Por lo tanto, los valores morales tienen que ser relativos ya que las tradiciones difieren de cultura a cultura.[3]

Estas prácticas morales pueden diferir excesivamente. Por ejemplo, para algunas personas el hecho de causar una muerte accidental puede causar grave sufrimiento, mientras que a otras no les parezca de importancia. El suicidio puede ser considerado como un acto de gran honor y valentía mientras que para otros sea imposible de concebir como una opción viable. [4] Como estos ejemplos se pueden citar varios más pero de estos se puede distinguir que en general, el valor de la vida, los valores, creencias, costumbres, etc., se van invirtiendo y alternando en una escala de prioridades específica para cada grupo social. Siguiendo los principios objetivos de la Ciencia, la imposibilidad de comparar elementos sin un común denominador, que en el caso de juzgar acciones individuales en un contexto cultural, lo podría lograr un conjunto de valores universales, pero es esto precisamente lo que rechaza la relatividad cultural.

En tanto que la Ciencia ha descubierto verdades universales sobre la naturaleza y el mundo a través de la razón, filósofos como Platón, Aristóteles y Kant creen firmemente que existen verdades morales universales que surgen de la naturaleza humana y son independientes de sus convenciones sociales particulares. [5] Estos reconocen el pluralismo cultural en un sentido positivo pero lo rechazan en uno normativo. Aceptan la realidad de la diversidad de culturas y sus respectivas creencias morales, pero niegan que las creencias y prácticas varían entre culturas.

El autor James Rachels en su libro Elementos de la filosofía moral, propone una serie de críticas contra el relativismo que permiten mostrar las inconsistencias de este sistema ético (o más bien antitético). Rachels reconoce tres aspectos necesarios para la simple supervivencia de cualquier sociedad: cuidar a los niños, decir la verdad y no matar. Fallar en cualquiera de estos aspectos podría eventualmente exterminar la sociedad, pues, como animales sociales, nuestra conservación depende del trabajo en grupo y las relaciones interpersonales. Esto. Por otro lado, sólo se podría decidir si una acción es buena o mala solamente considerando los estándares de la misma sociedad. Esto lleva a un más grave problema, la reforma o el progreso moral serían inaceptables. [6]

Rachels propone, además, que la aceptación del relativismo como el sistema ético implicaría la imposibilidad de criticar o condenar a cualquier otra sociedad. Este es uno de los principales problemas con el relativismo ya que la moralidad o inmoralidad está determinada por el estándar de la sociedad particular. Esto crea un abismo de comprensión y tolerancia que no permite resolver conflictos ni sería capaz de controlar las acciones de sus ciudadanos. Por otra parte, también crea el sentido de conformidad social que no permite la reforma moral o el mejoramiento de la sociedad. Esto, a su vez, lleva a que la faltante de una moral dominante cree ambigüedad, especialmente en sociedades policulturales o aún entre miembros de una misma sociedad.[7] Pero, aunque el relativismo falle en temas morales, presupone la importancia de mantener un juicio amplio ante las circunstancias particulares.

Aplicado a la cultura, esto es una sensible relación ya que no siempre se facilita la comprensión de otras culturas o en ciertos casos, subculturas, y en realidad no estamos en una posición para juzgar costumbres, lenguas, estéticas o mitologías. Aplicado a la moralidad, por otro lado, puede volverse una licencia para hacer cualquier cosa que se quiera y no sentirse responsable, ya que nadie puede presuponer sus principios morales sobre las acciones de otros. El resultado no es solamente que las personas piensen que pueden salirse con la suya, sino que más bien creen que tienen el derecho de hacer cualquier cosa.

Uno de los grandes sacrificios del relativismo ha sido la pérdida de la idea de haber hecho algo malo. Porque cuando existe amnistía fácil, ya no existe arrepentimiento, por lo menos no en el sentido de remordimiento moral. De tan repudiadas profesiones como las de los secuestradores hasta la de los traficantes de drogas, el crimen se comete al dejarse atrapar, no por el hecho de practicarlo. En el caso de la violencia, se han propuesto varias teorías y explicaciones para lo que se mira como comportamiento antisocial por una la población desprivilegiada . Estas explicaciones no son más que excusas pues si la sociedad fuera culpable por crear una cultura de pobreza, los individuos no se responsabilizarían para seguir los valores de esa cultura. Por otra parte, la propaganda que se ha iniciado (en Estados Unidos especialmente) por la idea de "self-help" ha provocado aún otro aislamiento del sentimiento de culpabilidad. Este movimiento propone que el remordimiento es malo y debemos alejarnos de él aprendiendo a "querernos" y "perdonarnos" más. Es una excusa más de las circunstancias. La individualidad que exalta el relativismo nos aleja cada vez mas de la responsabilidad y valores morales.

Al rebatir el relativismo moral, en el sentido de la pérdida de culpabilidad y responsabilidad social, no en el sentido de reconocimiento de distintas formas culturales, intento recalcar que la revolución moral de nuestros tiempos necesita un tipo de consenso. Dado el fenómeno de la globalización y la nueva cultura de la información, no podría suponer que el consenso moral judeocristiano pueda ser la única opción o la "más correcta" pues el contacto intercultural ha incrementado drásticamente por los avances tecnológicos de este siglo. Lo que sí es pertinente es un consenso general que nos pueda decir que es "malo" o "bueno" hoy en día y en el futuro. El problema que tienen los países desarrollados al aceptar que existan cientos de diferentes sistemas morales adentro de sí, todos perfectamente aceptables, se agudizará pronto y sin un consenso global, ya no sólo habrá una anomalía moral sino que se creará una sociedad tan fragmentada que dejará de sostenerse.


Notas

1 "Moral Relativism." The Internet Encyclopedia of Philosophy. 1996.http://www.utm.edu/research/iep/m/m-relati.htm

2 Wilkens, Steve. Beyond Bumper Sticker Ethics. InterVarsity Press: Illinois. 1995. pp. 30-34.

3 "Moral Relativism." The Internet Encyclopedia of Philosophy. 1996. http://www.utm.edu/research/iep/m/m-relati.htm

4 Benedict, Ruth. Patterns of Culture en el artículo "Ethical Relativism." The Ethics Connection. http://www.scu.edu/Ethics/practicing/decision/ethicalrelativism.shtml

5 "Cultural Pluralism and Moral Knowledge." Vol. 11. 1994

6 Rachels, James. The Elements of Moral Philosophy. McGraw-Hill: New York. 1996. pp. 17-26.

7 "Ethical Relativism." The Ethics Connection. http://www.scu.edu/Ethics/practicing/decision/ethicalrelativism.shtml

 


 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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