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Las
grandes revoluciones morales de la historia humana han
pasado con grandioso estremecimiento. Estas últimas décadas
han sido testigo de una más reciente revolución, la cual
ha sido parcialmente desatendida pues se ha podido
enmascarar dentro de la soberanía del multiculturalismo.
Este multiculturalismo ha protegido la creencia que la
moralidad, en sí misma, está determinada por la cultura y
por lo tanto, en una sociedad cada vez más pluralística se
vuelve totalmente maleable. Los antiguos sistemas morales se
están viendo embestidos por el relativismo moral, campeón
de cualquier tipo de comportamiento como bueno, siempre y
cuando exista una cultura que lo permita. El propósito de
este artículo es exponer el dilema que representa la
incorporación de un sistema moral relativo en sociedades
cada día más globalizadas.
El
relativismo moral percibe que los principios o estándares
morales están fijados en el consentimiento social el cual
varía de cultura a cultura. Los relativistas morales
distinguen entre dos formas de percibir la moralidad ya sea de
facto o ideal. A la moralidad de facto le
concierne saber la forma en que la gente se comporta y
considera los principios morales que se practican o aceptan
en su cultura particular. La moralidad ideal, por
otro lado, le interesa la forma en que la gente se debería
comportar sin considerar su verdadero comportamiento. [1]
Un gran número de teóricos a lo largo de la historia han
ofrecido críticas a estos puntos mientras que otros los han
defendido vigorosamente.
Protágoras,
sofista griego del siglo V antes de J.C. y uno de los
primeros defensores del relativismo, lo apadrina con su
famosa frase El hombre es la medida de todas las
cosas. Esta proposición trae importantes
consecuencias en cuanto ignora y rechaza la existencia de un
conjunto de valores universales y que estos valores morales
son la creación independiente de cada sociedad.
[2] Por esta razón, es moralmente imposible juzgar a una
persona por sus acciones fuera del marco relativo de su
cultura. Esta también es la conclusión a la que llega el
antropólogo William Sumner quien argumenta a favor del
relativismo en el sentido de que la moralidad está
firmemente basada en las tradiciones y folklore de una
cultura. Por lo tanto, los valores morales tienen que ser
relativos ya que las tradiciones difieren de cultura a
cultura.[3]
Estas
prácticas morales pueden diferir excesivamente. Por
ejemplo, para algunas personas el hecho de causar una muerte
accidental puede causar grave sufrimiento, mientras que a
otras no les parezca de importancia. El suicidio puede ser
considerado como un acto de gran honor y valentía mientras
que para otros sea imposible de concebir como una opción
viable. [4] Como estos ejemplos se pueden citar
varios más pero de estos se puede distinguir que en
general, el valor de la vida, los valores, creencias,
costumbres, etc., se van invirtiendo y alternando en una
escala de prioridades específica para cada grupo social.
Siguiendo los principios objetivos de la Ciencia, la
imposibilidad de comparar elementos sin un común
denominador, que en el caso de juzgar acciones individuales
en un contexto cultural, lo podría lograr un conjunto de
valores universales, pero es esto precisamente lo que
rechaza la relatividad cultural.
En
tanto que la Ciencia ha descubierto verdades universales
sobre la naturaleza y el mundo a través de la razón, filósofos
como Platón, Aristóteles y Kant creen firmemente que
existen verdades morales universales que surgen de la
naturaleza humana y son independientes de sus convenciones
sociales particulares. [5] Estos reconocen el
pluralismo cultural en un sentido positivo pero lo rechazan
en uno normativo. Aceptan la realidad de la diversidad de
culturas y sus respectivas creencias morales, pero niegan
que las creencias y prácticas varían entre culturas.
El
autor James Rachels en su libro Elementos de la filosofía
moral, propone una serie de críticas contra el
relativismo que permiten mostrar las inconsistencias de este
sistema ético (o más bien antitético). Rachels reconoce
tres aspectos necesarios para la simple supervivencia de
cualquier sociedad: cuidar a los niños, decir la verdad y
no matar. Fallar en cualquiera de estos aspectos podría
eventualmente exterminar la sociedad, pues, como animales
sociales, nuestra conservación depende del trabajo en grupo
y las relaciones interpersonales. Esto. Por otro lado, sólo
se podría decidir si una acción es buena o mala solamente
considerando los estándares de la misma sociedad. Esto
lleva a un más grave problema, la reforma o el progreso
moral serían inaceptables. [6]
Rachels
propone, además, que la aceptación del relativismo como el
sistema ético implicaría la imposibilidad de criticar o
condenar a cualquier otra sociedad. Este es uno de los
principales problemas con el relativismo ya que la moralidad
o inmoralidad está determinada por el estándar de la
sociedad particular. Esto crea un abismo de comprensión y
tolerancia que no permite resolver conflictos ni sería
capaz de controlar las acciones de sus ciudadanos. Por otra
parte, también crea el sentido de conformidad social que no
permite la reforma moral o el mejoramiento de la sociedad.
Esto, a su vez, lleva a que la faltante de una moral
dominante cree ambigüedad, especialmente en sociedades
policulturales o aún entre miembros de una misma sociedad.[7]
Pero, aunque el relativismo falle en temas morales,
presupone la importancia de mantener un juicio amplio ante
las circunstancias particulares.
Aplicado
a la cultura, esto es una sensible relación ya que no
siempre se facilita la comprensión de otras culturas o en
ciertos casos, subculturas, y en realidad no estamos en una
posición para juzgar costumbres, lenguas, estéticas o
mitologías. Aplicado a la moralidad, por otro lado, puede
volverse una licencia para hacer cualquier cosa que se
quiera y no sentirse responsable, ya que nadie puede
presuponer sus principios morales sobre las acciones de
otros. El resultado no es solamente que las personas piensen
que pueden salirse con la suya, sino que más bien creen que
tienen el derecho de hacer cualquier cosa.
Uno
de los grandes sacrificios del relativismo ha sido la pérdida
de la idea de haber hecho algo malo. Porque cuando existe
amnistía fácil, ya no existe arrepentimiento, por lo menos
no en el sentido de remordimiento moral. De tan repudiadas
profesiones como las de los secuestradores hasta la de los
traficantes de drogas, el crimen se comete al dejarse
atrapar, no por el hecho de practicarlo. En el caso de la
violencia, se han propuesto varias teorías y explicaciones
para lo que se mira como comportamiento antisocial por una
la población desprivilegiada . Estas explicaciones no son más
que excusas pues si la sociedad fuera culpable por crear una
cultura de pobreza, los individuos no se responsabilizarían
para seguir los valores de esa cultura. Por otra parte, la
propaganda que se ha iniciado (en Estados Unidos
especialmente) por la idea de "self-help" ha
provocado aún otro aislamiento del sentimiento de
culpabilidad. Este movimiento propone que el remordimiento
es malo y debemos alejarnos de él aprendiendo a
"querernos" y "perdonarnos" más. Es una
excusa más de las circunstancias. La individualidad que
exalta el relativismo nos aleja cada vez mas de la
responsabilidad y valores morales.
Al
rebatir el relativismo moral, en el sentido de la pérdida
de culpabilidad y responsabilidad social, no en el sentido
de reconocimiento de distintas formas culturales, intento
recalcar que la revolución moral de nuestros tiempos
necesita un tipo de consenso. Dado el fenómeno de la
globalización y la nueva cultura de la información, no
podría suponer que el consenso moral judeocristiano pueda
ser la única opción o la "más correcta" pues el
contacto intercultural ha incrementado drásticamente por
los avances tecnológicos de este siglo. Lo que sí es
pertinente es un consenso general que nos pueda decir que es
"malo" o "bueno" hoy en día y en el
futuro. El problema que tienen los países desarrollados al
aceptar que existan cientos de diferentes sistemas morales
adentro de sí, todos perfectamente aceptables, se agudizará
pronto y sin un consenso global, ya no sólo habrá una
anomalía moral sino que se creará una sociedad tan
fragmentada que dejará de sostenerse.
Notas
1
"Moral Relativism." The Internet Encyclopedia of
Philosophy. 1996.http://www.utm.edu/research/iep/m/m-relati.htm
2
Wilkens, Steve. Beyond Bumper Sticker Ethics.
InterVarsity Press: Illinois. 1995. pp. 30-34.
3
"Moral Relativism." The Internet Encyclopedia of
Philosophy. 1996. http://www.utm.edu/research/iep/m/m-relati.htm
4
Benedict, Ruth. Patterns of Culture en el artículo
"Ethical Relativism." The Ethics Connection. http://www.scu.edu/Ethics/practicing/decision/ethicalrelativism.shtml
5
"Cultural Pluralism and Moral Knowledge." Vol. 11.
1994
6
Rachels, James. The Elements of Moral Philosophy.
McGraw-Hill: New York. 1996. pp. 17-26.
7
"Ethical Relativism." The Ethics Connection. http://www.scu.edu/Ethics/practicing/decision/ethicalrelativism.shtml
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