Actualidad 4Conocimiento4 Filosofía                                               Mes: Mayo 2002 

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¿TODO VALE?. APROXIMACIÓN A PAUL FEYERABEND

Daniel López Salort.


ABSTRACT

Perhaps the most difficult problem when someone translates is giving the exact meaning from the original writing into the new one, although it takes the possibility to change words or to add others. However, it doesn’t happen with the Feyerabend’s expression “anything goes” because of the actual meaning of it emerges from reader comprehension mainly instead of that sentence by itself. Common understanding supposes a subjective point of view in order to produce news definitions and approaches in a scientific investigation but that isn’t the goal of ”anything goes”. In this paper I consider its  actual meaning and its structure where the Feyerabend’s aim develops.

SUMARIO

Quizás el problema más difícil cuando alguien traduce es dar el sentido exacto del escrito original en el nuevo, aunque tome la posibilidad de cambiar palabras o agregar otras. Sin embargo, eso no sucede con la expresión de Feyerabend “todo vale”, porque su real significado emerge principalmente desde la comprensión del lector y no desde la expresión en sí misma. El entendimiento común supone un punto de vista subjetivo para producir definiciones y aproximaciones en una investigación científica pero ése no es el propósito de “todo vale”. En este artículo considero su real significado y su estructura donde el propósito de Feyerabend se desarrolla.

            Hay artes cuyas posibilidades de combinación nos entregan también lo espantoso, conjetura Borges en Discusión (1). Y cita algunas de esas combinaciones, como la quimera griega o el ti yiang  chino, para considerar luego otro enriquecimiento de “ese vano museo taratológico”: el doblaje hollywoodense, “maligno artificio” que “propone monstruos que combinan las ilustres facciones de Greta Garbo con la voz de Aldonza Lorenzo”, y exclama su asombro, porque “la voz de Hepburn o de Garbo no es contingente; es, para el mundo, uno de los atributos que las definen”. Así, en sentido estricto, no es posible el doblaje de una voz, de toda voz.

            No son posibles ciertos sonidos cuya misión es reemplazar a otros, podríamos inferir a manera de corolario de las consideraciones borgeanas. ¿Podrán existir palabras, proposiciones, que dicen lo que otras palabras y proposiciones dicen?. A diferencia de la voz en el ejemplo borgeano, algo hay posible de traducir de un idioma a otro pues la humanidad toda no sería entonces lo que hoy es: no sabríamos de las victorias de Aquiles ni de su derrota ante el quelonio, nunca nadie se hubiera enterado que en las antiguas celebraciones religiosas chinas se desplegaban las potencias del azufre, ni de las bondades que en la España mora trajo el alcohol alcanforado, y las piedras egipcias por más que hablen nos resultarían mudas. Así, la estructura de cualquier lengua es, mínimamente, una singular visión del mundo que describe y valora. No sólo se cuenta sino que juzga lo que se cuenta. Esa zeigest es válida y valiosa y absoluta en esa estructura, y la tarea de traducir es poco menos que tantálica: no se cambian unas palabras por otras sino que se comunica una determinada percepción del mundo, de los humanos y su destino, de cada mundo donde el mundo se despliega, tanto más lleno de matices cuanto más se incorpora el habla a la lengua. Que traducir es escribir otra vez es un viejo concepto siempre nuevo. A veces, la tarea puede resultar sencilla, como en Hemingway, donde más que traducir las oraciones hay que prestar atención al voltaje de la escritura. Otras, es camino demoledor (llevar Finnegan´s Wake de James Joyce de su original al español, por ejemplo).

Algo de esto sucede cuando se observa la moneda corriente en que se ha traducido la expresión “anything goes” de Paul Feyerabend, tan caro a su posición en el filosofar sobre las ciencias. Se dice entonces que “todo vale”, sugiriendo o directamente afirmando así que toda afirmación es válida de por sí. Tan rotunda declamación es, por de pronto, sospechosa de naturaleza. Si todo vale, desde un comienzo podríamos imaginar a Feyerabend firmando una solicitada donde se informa a los lectores del New York Times, entre otros, que la Tierra es, en realidad, un paralepípedo. Analicemos cuidadosamente.

Anything no nos presenta mayores inconvenientes: pronombre que nos indica toda cosa o cualquier cosa.

Con el verbo go la amplitud de la expresión se profundiza. Tiene más de veinte acepciones, siendo las más comunes partir, moverse, avanzar, funcionar, operar, armonizar, estar de acuerdo con, desarrollar, pertenecer a, adaptarse para, continuar, persistir, resistir, permanecer, persistir.

Pero, anything goes es también territorio del slang, siendo expresión de voluntad (volition). Categoría ésta que abarca los ítems de resolución, irresolución, elección, chance u oportunidad, control, influencia, conformidad, conducta, utilidad, actividad y su contrario, interferencia, facilidad, habilidad, éxito. Cualquier tomo menor de colloquial speech contiene estas indicaciones. Y siempre se puntualiza que anything goes es una expresión de volition en el sentido de choice. ¿Y qué es choice?: acto de decidir, el giro de seleccionar, elección libre de algo, que resulta de: a) representación mental de dos o más fines; b) estimación de valores; c) decisión entre acciones recíprocamente excluyentes; d) voluntad ejecutiva.

Después de todas estas advertencias y prolegómenos llegamos finalmente a: “no sostener barreras, el cielo es el límite”. Con frecuencia se agrega “no strings attached”, o sea : “sin condiciones sobre cómo ayudar a ser usado”.

            Es indudable que Paul Feyerabend no nos está diciendo que todo vale sino más bien que todo es posible, todo puede ser considerado, nada debe ser rechazado por sí o, en el último de los casos y con marcada prudencia (preferiblemente con verbos en condicional), podríamos decir que todo vale por su contenido hipotético, para ser atendido como tal, puesto que no podemos olvidar que Feyerabend utiliza anything goes en oposición a las epistemes ahistóricas y sus variantes, es decir, desde las contrarreglas. No se trata de una expresión de juicios finales de valor (carta blanca a cualquier desatino) sino de puntos de partida. Lo que está en juego es su posición contra el llamado “monismo metodológico”, lo que significa que el científico debe tomar en cuenta todo recurso metodológico que le sea necesario, enfoques que no sólo instrumenten las reglas fijas y universales –comunes a toda ciencia- (internalismo científico) sino también los hechos históricos, sociales y aun subjetivos de cualquier investigación (externalismo científico).

            El carácter estático y absolutista que muchos otorgan al todo vale no pertenece de ninguna manera al pensar y obrar de Feyerabend, sino que se necesita de una traducción que, como vemos, acentúe el sentido de movimiento, de puerto donde zarpamos, de límites por establecer, un horizonte que nos llama a la vez que nos sitúa.

 

NOTAS
(1) Borges, Jorge Luis: Discusión. Obras Completas 1923-1972. Emecé Editores, Buenos Aires , 1974.

 

 

BIBLIOGRAFÍA
Bunge, Mario: La investigación científica (su estrategia y su filosofía). Ariel, Barcelona, 1989.

Feyerabend, Paul: Los límites de la ciencia. Explicación, reducción y empirismo. Traduc. de Ana Carmen Pérez Salvador. Paidós, Barcelona, 1989.

Feyerabend, Paul: Contra el método. Traduc. de Francisco Hernán. Ariel, Barcelona, 1981.

 

 

 
 
 
 
 
 
 
 

 

 

 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 
 
 
 
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