En nuestro estudio nos
proponemos conocer el día de muertos, en la cabecera
municipal de Totolapan situada al norte de Morelos.
La escasa documentación, la
peculiaridad de la fiesta y la aparente similitud con las demás festividades
del Día de Muertos que se realiza en el Estado de Morelos nos condujo a indagar
en cómo interactúan los individuos que conforman la comunidad con las
tradiciones y creencias que involucra la conciencia colectiva con relación a
sus muertos.
¿Pero en verdad se conoce el valor que tiene el Día De Muertos en la
actualidad?.
¿Acaso no la misma experiencia que produce la tradición conlleva a perpetuar el
gusto por continuar las costumbres del pasado?. Sin embargo es necesario
utilizar una metodología basada en la observación participante y una serie de
entrevistas informales que nos permiten analizar la información obtenida de las
particularidades que tiene el Día De Muertos en Totolapan.
Acorde a las conclusiones
deducidas a partir de un arduo trabajo de campo, hicimos de la experiencia un
conocimiento de la festividad con todas las características que implica. Nos
refleja la importancia para la integración de la comunidad y la continuación
de las tradiciones que los hacen poseer una identidad.
En el sentido consciente de la
memoria se constituye la identidad. Memoria que a futuro ignora la indiferencia
hacia una tradición que perdura.
TOTOLAPAN
Sobre la extensa región
geográfica al sur del territorio nacional esta situado Totolapan. Tierra
enclavada en los altos de Morelos a 65 Km al noroeste de la ciudad de Cuernavaca
y que, particularmente, hace del dibujo agreste un lugar propicio para la vida.
Esta región geográfica al
nordeste del estado de Morelos tiene una superficie de 68 km2 que representa el
1.4% del territorio del estado, mismo que colinda con el Distrito Federal y el
Estado de México al norte y con Puebla al este.
Poseedor de una serranía muy
alta. Totolapan enmarca un escenario natural que ha atraído a lo largo de los
años distintos grupos humanos que han elegido estas tierras para asentarse.
Totolapan cuenta con una
población al 2000 de 8 mil 741 habitantes, que representa el 0.56% respecto a
la población estatal.
La actividad productiva gira en
torno a la siembra de: maíz grano, fríjol, tomate de cáscara, jitomate, avena
forrajera y durazno, a través de la agricultura orgánica que constituye la
más importante actividad productiva de reciente introducción. Solo algunos
pobladores poseen ganado para el comercio. La mayoría únicamente cría
animales para consumo personal.
Las fiestas y celebraciones en
Totolapan van en relación con la religión. Principalmente son encaminadas
hacia la búsqueda de la participación comunitaria que refuerza la convivencia
entre todos los totolapenses. Que pese al mercantilismo, a la introducción de
hábitos ajenos a la tradición de la comunidad y al mero interés político de
ratificar en Totolapan una categoría municipal aún conserva 500 años de
historia, hábitos y costumbres difíciles de borrar de la memoria de los
individuos que conforman el pueblo.
EL DÍA DE LOS MUERTOS
El culto a la muerte aparece en
casi todas las culturas. En México las culturas prehispánicas concebían a la
muerte como una unidad dialéctica; el binomio Vida- Muerte, que no puede
existir prescindiendo de alguna, lo que hacía que la muerte conviviera en todas
las manifestaciones de su cultura, que su símbolo o glifo apareciera por
doquier, se invocara en todo momento y lugar, que se escuchara su nombre
conjuntamente con la vida, que se representara en una sola figura, en la que la
mitad estaba encarnada y la otra descarnada con el fin de que fuera parte la
muerte de la cotidianidad de la vida lo que ha hecho que su celebración siga
viva en el devenir del tiempo.
Dentro de su cosmovisión el
acto de morir constituía el comienzo de un viaje hacia el Mictlan (reino feliz
de los muertos). Este viaje duraba cuatro días, el caminante tenía que viajar
ente dos montañas que amenazaban aplastarlo y ahí tenía que escapar de una
serpiente y de un cocodrilo; después de librarse de estas fieras, seguía su
comino y cruzaba ocho desiertos, subía ocho colinas y soportaba un viento
helado que le arrojaba piedras y cuchillos de obsidiana, debía cruzar un río
ancho sobre el lomo de un perro rojo (Itzcuintle); pero este perro no debería
tener manchas en la piel, por que las manchas indicaban que el perro ya había
encaminado a otros muertos, por eso es que en algunos lugares se enterraba un
perro junto al muerto. Finalmente al llegar a su destino el viajero ofrecía
obsequio al señor de la muerte "Micltantecúhtli", éste lo enviaba a
una de las nueve regiones que existían en ese lugar, el muerto permanecía ahí
un periodo de prueba de cuatro años, en nueve lugares antes de continuar su
vida en el Mictlán.
Los señores del Mictlán:
Micltantecúhtli (señor de los muertos) y su compañera Mictecacihuatl (señora
de los moradores del recinto de los muertos) presidían las fiestas novena y
décima, celebradas anualmente para los difuntos.
En las fiestas se ofrendaban
cacao, cera, aves, frutas, semillas, cosas de comida, flores y copal. La primera
fiesta era denominada Miccailhuitzintli o "Pequeña fiesta de los
muertos" y estaba dedicada a los niños difuntos; y Hueimiccailhuitl, que
era "La gran fiesta de los muertos".
A la llegada de los españoles
al continente comenzó una fusión de costumbres y creencias que dieron origen a
lo que hoy conocemos como Día de Muertos.
La religión católica
proporcionó otros elementos para la continuidad de la fiesta pagana entre ellos
la fecha de la celebración. El benedictino San Odilón, Abad de Cluny, fijó
hacia 1049, a través de una revelación, el 2 de Noviembre para dedicarlo a las
animas del purgatorio, lo cual fue apoyado y difundido por los Pontífices,
generalizándose así la fecha de la conmemoración.
El ritual católico para
celebrar a los muertos, desde san Odilón, consistía en la aplicación de
misas, sufragios, oraciones de diversos tipos, responsos, limosnas y oblaciones;
siendo las plegarias la forma activa que tenían los vivos para ayudar a los
muertos.
Este acercamiento con la muerte
difería del carácter festivo de los antiguos habitantes de México. El
sincretismo logrado de los bagajes culturales respectivos da lugar a lo que hoy
conocemos como el Día De Muertos.
"Celebrar una fiesta"
es un acto de afirmación del mundo y de la vida, es un asentimiento a esa
realidad mundana, hecho de manera extraordinaria; esta concepción esta
íntimamente ligada a la idea de celebración de muertos en nuestro país.
Las celebraciones de Todos
Santos y de los Fieles Difuntos, como son conocidas por el catolicismo, presentan una rica gama de actividades, ritos, ceremonias, costumbres y
creencias que se practican y aparecen en casi todas las ciudades, pueblos y
rancherías del territorio nacional. (Moedano 1960:32)
La columna de la fiesta del
día de muertos esta formada principal mente por la colocación de una ofrenda
para los difuntos y la convivencia en el panteón la ofrenda consiste en
el ofrecimiento que se hace a las animas, de variadas comidas como bebidas,
dulces, frutas, flores, ceras, incienso, copal, etc.; en la creencia de que
vienen cada año, durante las fechas señaladas, a gustar de la esencia y el
aroma de dichas ofrendas. Este ofrecimiento acostumbra hacerlo el pueblo, tanto
en la casa, que es la forma mas generalizada, como en la iglesia, con un
carácter más religioso y católico; y en los panteones (Moedano:1960:33).
Durante la visita al panteón
cada familia limpia la tumba de sus familiares muertos y las adornan con flores
y ceras. El panteón se convierte en un centro de reunión social.
Después de este examen, es
fácil comprender que las manifestaciones actuales, tienen como orígenes y
raíces las costumbres y prácticas prehispánicas, amalgamadas íntimamente con
las formas de culto mortuorio traídas por los españoles de la Península; esta
fusión dio origen a una fiesta que se comparte en el país.
DÍA DE LOS MUERTOS EN TOTOLAPAN
Los miércoles y domingos son
los dias establecidos para el tianguis. Comerciantes de Tlayacapan, Cuautla y
otras comunidades con mayor afluencia económica se trasladan a Totolapan donde
junto a comerciantes locales ofertan productos para abastecer al pueblo.
El miércoles anterior al Día
De Muertos los productos varían acorde a la festividad permitiendo a los
habitantes de Totolapan adquirir lo necesario para colocar sus ofrendas.
La fiesta de Día De Muertos se
divide en 3 días. El día 28 de octubre se coloca un altar a las personas que
fallecieron de manera violenta o trágica. Este día es conocido como "el
día de los matados".
El día 31 es dedicado a los
que murieron antes de nacer o durante la infancia que es conocido como el "día
de los muerto chiquitos".
El día primero de Noviembre es
dedicado a las personas que fallecieron después de la infancia que es conocido
como el "Día De Muertos".
Las ofrendas que se colocan los
días 28 y 31 de octubre comparten características similares con la del Día De
Muertos a excepción de que en la ofrenda de los muertos chiquitos no se coloca
mole.
Después de colocar la ofrenda
para los matados los familiares la levantan y la guardan para el Día De
Muertos. Fenómeno que se repite con la ofrenda de los muertos chiquitos.
El día primero de noviembre da
comienzo el Día De Muertos para los grandes. Se tiene la creencia de que entre
las 12 y las 3 PM bajan las ánimas y es justo durante este lapso cuando desde
la iglesia se lanzan campanadas con un peculiar repique dando señal a la
colocación de las ofrendas.
Para empezar es colocada una
mesa cubierta por un mantel blanco y se endosan las ceras que pueden ser
sencillas o escamadas. Endosar se refiere a la asignación de un nombre para
cada una de las ceras. Las ceras escamadas son velas decoradas con papel
metálico dorado o plateado (oropel) y con imágenes de algún santo o virgen.
Estas últimas son para las personas más importantes a quienes se ofrece el
altar.
Posteriormente se coloca un
vaso con agua (H2O)frente a cada una de las ceras. Se ponen frutas de temporada
como: naranjas, manzanas, mandarinas, caña de azúcar, guanábanas, guayabas,
plátano(tabasco, dominico y macho).
En recipientes de barro
"nuevo" se sirve el mole previamente elaborado con: chile guajillo,
almendras, cacahuates, chocolate, ajonjolí y pepitas. Acompañado de arroz rojo
preparado con jitomate. Así como panes elaborados con harina de trigo y huevo,
denominados pan de muerto, el pan mide aproximadamente 15cm de diámetro,
decorado con pedazos de masa en forma de huesos que al hornearlo adquieren un
volumen.
El sahumerio es un objeto de
barro en forma de copa en el que se colocan brazas de carbón al que se agrega
incienso o copal granulado y que desprende un humo que aromatiza el espacio
destinado a la ofrenda.
Ubicada en el centro del altar
se encuentra una lámpara de aceite elaborada con un vaso de cristal en el que
son vertidos agua y aceite. A causa de las diferentes densidades de estos
líquidos el agua queda bajo el aceite permitiendo colocar un objeto llamado
crucero que consta de tres laminillas en forma de aspa conectadas al centro por
un remache circular perforado, que en los extremos terminan en pequeños corchos
los cuales funcionan como flotadores. En el orificio del crucero se coloca
"la paloma" que consta de un pequeño pedazo de papel encerado que al
centro lleva un pabilo de 2 cm de largo. Esta lámpara de aceite permanece
prendida durante las 24 horas que dura la festividad.
En estos altares se colocan
flores de cempasúchil, son de color anaranjado y poseedoras de un aroma
característico, también flores conocidas como terciopelo carentes de aroma,
pero de suave textura e intenso color que fusionan el rojo, rosa y morado. Otras
flores que se incluyen en el altar son las llamadas "nubes", flores de
tallo largo que en sus ramificaciones poseen bastas florecillas blancas que en
conjunto semejan la imagen que les da el nombre.
Entre la variedad de objetos
que se colocan en el altar se encuentran imágenes propias de la religión
católica, vírgenes en sus diferentes advocaciones (Guadalupe, Fátima, del
Carmen) y santos, así como crucifijos.
Se traza un camino de pétalos
de flor de cempasúchil que va del altar a la entrada de la casa y con esto
culmina la colocación de la ofrenda de Día de Muertos en Totolapan Mor.
Dependiendo de las creencias
familiares con relación a sus difuntos son colocados objetos que se piensa
agradaban a los hoy occisos tales como: dulce de calabaza, botellas de licor,
cigarros, dulce de camote, atole y champurrado.
Posterior a la colocación de
la ofrenda de muertos los habitantes de Totolapan se preparan durante la tarde
para "la ofrendeada". Ofrendear es la costumbre en la que algunos
jóvenes y niños se disfrazan de muerte o diablo y durante la noche visitan los
altares del pueblo.
Acompañados de amigos y
familiares bailan y cantan frente a las ofrendas y reciben a cambio parte de
ellas.
En el transcurso de la tarde
del día primero los niños del pueblo en su mayoría acostumbran construir unas
lámparas tradicionales elaboradas con un vegetal llamado "chilacayota",
al cual se le traza una cara con la ayuda de un adminículo de metal punzo
cortante. En la parte posterior es trazado un rectángulo el cual es separado
para poder sacar la pulpa y limpiarlo completamente.
Al terminar se perfora en la
parte inferior para poder colocar un cabo de vela y en los orificios que forman
el rostro son colocados papeles de colores. Por último es incrustado un alambre
en la parte superior el cual servirá para llevarla a lo largo de la ofrendeada.
Este año un grupo de jóvenes
construyó una carreta con tablones en buen estado sosteniéndola sobre un par
de bicicletas desprovistas de manubrio. Con el fin de ocultar las bicicletas
fueron colocados cartones alrededor de la estructura. Y con el afán de darle un
mejor acabado recortaron sobre cartón doble corrugado la figura de ruedas
semejantes a las de una carreta.
La carreta fue pintada con
brochas de 5 pulgadas y pintura vinílica de color negro. En la parte posterior
fue pintada la imagen de una calavera y sobre los costados brochazos verticales.
En cada extremo colocaron las
lámparas de chilacayote antes mencionadas.
Debido a la ausencia de un
caballo, improvisaron una cadena de 5 m y ½ pulgada de grosor para que un joven
disfrazado de muerte tirara de ella.
El disfraz que representaba la
muerte fue creado con una manta en mal estado teñida de negro. La guadaña
requirió una madera de forma cilíndrica y delgada con una longitud aproximada
de 2.35m. que en uno de sus extremos fue adaptada para incrustar lo que sería
la navaja fabricada con cartón.
El maquillaje de la joven que
portó el disfraz de la muerte que iría en la carreta consistió en: talco y
lápiz delineador color negro.
Por otra parte, el joven que
tiro de la carreta elaboró su disfraz con un pantalón y un saco viejo
simulando una joroba con una almohada entre la espalda y el saco.
Mientras se construía la
carreta, se elaboraban las lámparas de chilacayote y los disfraces, los
jóvenes ahí reunidos ingerían bebidas alcohólicas de bajo grado esperando el
momento en que iniciara la ofrendeada. En la cercanía de la casa algunas
personas (niños y mujeres) aguardaban el momento en que saliera la muerte.
Dichas personas practicaban coplas populares que entonarían a lo largo de la
ofrendeada (mismas que se describirán más adelante).
Alrededor de las 10:00 PM dio
comienzo la ofrendeada:
Los ofrenderos como se denomina
a las personas que participan en la ofrendeada recorrieron los cuatro barrios
visitando únicamente aquellas casas con el camino de cempasúchil anteriormente
descrito.
Sobre la carreta fueron
colocadas dos cajas de madera para fruta conocidas como "guacal". Una
de ellas funcionó como asiento para la mujer que representó este año a la
muerte grande, mientras la otra se utilizó para acumular los presentes de todas
y cada una de las ofrendas visitadas. También se colocaron dos cartones de
cerveza para refrescar las gargantas de los ofrenderos que cantaron hasta el
amanecer.
La copla de la ofrenda fue
fundamental para el desarrollo de la festividad; en esta copla se aprecian cinco
estrofas de ocho versos y un ritmo peculiar.
En ella se describen las etapas
de las que consta la ofrendeada; el saludo a la casa, la invitación al baile,
la solicitud de los presentes que son parte de la ofrenda y la despedida.
COPLA DE OFRENDA
Buenas noches señor casero
Cómo esta y cómo le va
No por que vea a mucha gente
Se vaya a sacrificar
Pa’ cena comprar
Canela de azar
Para las personas
Que gusten llevar
Pobrecita de la muerte
Ya le duele su cabeza
Y si quieren que les baile
Le tendrán que dar su cerveza
Pa’ cena comprar
Canela de azar
Para las personas
Que gusten llevar
Pobrecita de la muerte
Ya le duele su rodilla
Y si quieren que les baile
Le tendrán que dar su tortilla
Pa’ cena comprar
Canela de azar
Para las personas
Que gusten llevar
Ese muerto barrigón
Que pusiste en el altar
Anda ver donde lo escondes
Por que me lo quiero llevar
Pa’ cena comprar
Canela de azar
Para las personas
Que gusten llevar
Ya nos vamos señor casero
Ya nos vamos a otro sendero
Y si Dios nos presta vida
Hasta el año venidero
Pa’ cena comprar
Canela de azar
Para las personas
Que gusten llevar
Ya estando preparados, la
muerte grande sube a la carreta y la gente se congrega en torno a ella para
iniciar la ofrendeada.
La ofrendeada comenzó en el
barrio conocido como el del Tecolote. Indistintamente se eligieron las ofrendas
que serían visitadas por este grupo. Una vez elegido el lugar, la carreta se
detiene y la muerte grande desciende de la misma al ritmo de la copla entonada
por los ofrenderos. Al entrar a la casa baila frente al altar y una parte de los
ofrenderos la acompaña mientras continúan interpretando la copla popular.
Cuando la copla esta por
terminar los ofrenderos se retiran uno a uno y es la muerte quién sale al
último, la honrada en recibir los presentes que sobre un plato son
respetuosamente colocados y vaciados al "guacal". Estos presentes
consisten generalmente en frutas y pan del altar. Acto que es repetido a lo
largo de toda la noche.
En el trayecto de una ofrenda a
otra, era notable la presencia de otros grupos de ofrenderos que a su vez
acompañaban a la muerte o diablo.
Eran varios los grupos que
deambulaban sobre las calles durante toda la noche. Los disfraces de muertes y
diablos diferían entre sí, algunos poseían características ajenas a la
tradición y más apegadas a los disfraces de Halloween.
Las personas que siguen la
tradición permanecen despiertas durante toda la noche con las puertas abiertas
de par en par esperando la llegada de los ofrenderos. Este acto es conocido como
velar.
En algunas casas son ofrecidas
bebidas calientes preparadas a partir de frutas como: guayabas, pasas, hojas de
naranjo, caña de azúcar, manzana, tejocotes y canela. Estas bebidas eran
servidas con o sin licor, conocidas como ponche y hojas respectivamente.
Las personas que
"velan" comparten la espera alrededor de una fogata donde precisamente
se mantienen calientes dichas bebidas.
Para los ofrenderos esta
tradición consta de tres etapas.
La primera (10:00 PM a 1:00 AM)
se basa en el gusto por seguir la tradición. En la segunda (1:00 AM a 3:00 AM)
la ingesta alcohólica coadyuva a un estado hilarante en los ofrenderos y
constituye la principal motivación para continuar el camino.
En la tercera etapa (3:00 AM en
adelante) el 75% de los ofrenderos se encuentra en completo y absoluto estado de
ebriedad.
La iglesia en Totolapan propone
mayordomos para cada barrio quienes se encargan de recaudar la cooperación, que
en este año fue de $50. °°, para ofrecer durante la noche del día primero
ponche y hojas acompañadas de un platillo que es considerado especial y que
varía cada año.
Cuando los ofrenderos deciden
tomar un descanso se dirigen a la iglesia en donde el fruto de su cooperación
cobra la forma de un caldo de camarón, que en este año fue el platillo electo
por la mayordomía.
El consumo de alimentos y
bebidas en la iglesia es ilimitado por lo que los ofrenderos pueden volver el
número de veces que deseen.
La iglesia se convierte en un
punto de reunión para los pobladores de Totolapan, para charlar y compartir la
fiesta del día de muertos.
El día 2 de noviembre la gente
de Totolapan despierta tarde debido a que la ofrendeada se prolonga hasta las
4:00 am aproximadamente.
Entre la 12 y las 2 PM se
levanta la ofrenda y las familias se preparan para ir al panteón llevando
consigo sólo las ceras, las flores y el sahumerio. Al llegar al panteón
limpian los sepulcros de sus parientes retirando las flores muertas y la basura.
Colocan en el centro de la tumba el sahumerio, la adornan con flores y prenden
las ceras, a esto se le denomina enflorar la tumba.
A las 4:00 PM es oficiada una
misa en honor a los difuntos al terminar ésta, un mariachi previamente
contratado por la mayordomía, entonan melodías típicas mexicanas para el
gusto de los vivos y muertos. También hay conjuntos musicales denominados
"tríos" que son contratados por las familias y que entonan 2 o 3
melodías frente al sepulcro correspondiente mediante un pago que va de $15 a
$30 pesos.
Los frailes franciscanos cargan
una cubeta de agua (H2O) que después de someterla a un ritual denominan
bendita. Y por el pago de $10 pesos el fraile bendice los sepulcros.
Durante toda la tarde es
constante el movimiento humano dentro del panteón. Es raro encontrar tumbas que
no hayan sido visitadas y adornadas.
La atmósfera que reinaba en el
panteón era festiva y de convivencia ya que se observa a los vecinos y
familiares conversar y reír. Y en algunos casos compartir bebidas alcohólicas.
A las puertas del cementerio se expenden frituras de papa y harina acompañados
de refrescos que consumen los visitantes, en especial los niños.
Al caer la tarde entre 6 y 7 PM
las familias realizan una oración religiosa en torno a las tumbas de sus seres
queridos, después recogen las ceras y el sahumerio para retirarse del panteón
con lo que culmina el día de muertos en Totolapan.
ANÁLISIS
Utilizando el método
comparativo encontramos las diferencias existentes entre el símbolismo local
actual y el simbolismo del origen en general; como consecuencia del sincretismo
entre la creencia prehispánica y las creencias de los europeos peninsulares en
las demás comunidades del país.
Estas diferencias se concatenan
con el conocimiento propio de la observación participante a fin de entender con
mayor precisión el significado contextual del Día De Muertos.
De lo que se dedujo:
Cuadro Analítico
Símbolo
Simbolismo local Origen
Inferencia
Campanadas de la iglesia entre las
12 PM y las 3 PM.
Indican el lapso en el cual llegan las
ánimas.
En el culto prehispánico a la muerte se
recibía a las ánimas con el comienzo del día, que se creía era cuando
el Dios del sol "Tonatiuh" estaba en el cenit (medio día)
Ambos connotan el significado del arribo
de las ánimas. Pero en Totolapan la tradición contempla un espacio de
tiempo que es ajeno a su origen prehispánico y que también marca la
culminación de la colocación de la ofrenda.
Mantel Blanco
Denota la pureza con la que se quiere
recibir a los muertos.
Consiste en un regalo ya sea mantel o
ayate, confeccionado sólo para esta fiesta
Su utilidad práctica es la misma aunque
el significado antiguo posee un valor que resalta la singularidad de la
ceremonia y que en la actualidad ha sido tomada como una virtud que debe
distinguir la fiesta.
Ceras
Proveen de luz al recorrido de las
ánimas.
Como resultado del sincretismo se adopta
la probablemente más antigua representación de la ofrenda europea en le
culto a los muertos.
Una cera para cada difunto connota que el
muerto no ha perdido su individualidad. La familia los siente como seres
particulares que visitan la tierra. A los que se considera más
importantes se les ofrenda ceras escamadas.
Agua
Tiene la función de saciar la sed de las
ánimas que visitan la tierra.
La práctica de ofrecer agua era ya
conocida en el mundo prehispánico. Se creía que los muertos viajaban
durante 4 dias para regresar del Mictlán (Reino feliz de los muertos)
hasta la tierra.
No hay ofrenda que no posea el vital
elemento. Ahora el viaje no es desde el Mictlán sino del cielo católico
que fue la cosmovisión con la que se amalgamó el mundo prehispánico.
Fruta y Comida
Pretende que el aroma de frutas y
alimentos agasajen el paladar de los visitantes extra terrenales.
El ritual es de origen prehispánico
fundado en la idea de que las animas extraen el sabor a partir del aroma.
El símbolismo de ofrecer alimento no ha
cambiado pero se ha ido enriqueciendo con la variedad gastronómica que
trajo el nuevo mundo y es particular también de cada región y economía
Ollas y Jarros de Barro nuevo.
Como presente a las ánimas que visitan
el altar.
Colocar objetos de barro nuevo en el
altar proviene de una percepción prehispánica en la cual el espíritu
que toca los objetos los sacraliza, mismos que
La importancia de ambos significados
radica en la relación que establecen los vivos con los muertos. Obsequiar
cosas materiales hace valorar el mundo
pueden ser usados posteriormente en la
vida cotidiana.
espiritual.
Sahumerio
Purifica el lugar que visitan las
ánimas.
Dentro de la tradición prehispánica el
espíritu sólo tenia acceso al mundo terrenal a partir de los aromas. Por
esto antes de iniciar cualquier actividad realizaba una ofrenda para
agradar a los dioses quemando sustancias aromáticas
El copal, que es una goma resinosa de
ciertos árboles, funge como purificador del espacio destinado a la
ofrenda. Cada familia posee un sahumerio que sólo utiliza en estas
fechas.
Flor de cempasúchil
Guía a las ánimas a su respectiva
ofrenda.
La flor de muertos como también se le
conoce, es netamente de origen precolombino. Se creía que Tonatiuh dios
del sol "las había enviado para adornar el lugar donde reposaban los
muertos.
Ahora no sólo adornan, sino que
analizando ambas cuestiones podemos inferir que la relación del Dios del
sol con la flor nos remite a una imagen de luminosidad. Aunque también es
conocido que las ánimas se guían por su olfato. El aroma
característico de la flor las guía
hacia las ofrendas.
Un rasgo particular que
caracteriza la fiesta en Totolapan Morelos es la "ofrendeada". Esta
tiene su origen en la creencia de que cada 1ro de Enero a las 0:00 horas muere
alguien del pueblo a quién se encomendará recoger las almas de los que
fallecen durante el año en curso. El 2 de Noviembre se disfrazan encarnando a
la muerte grande como ellos le llaman. Haciendo del miedo a la muerte algo
cercano que pareciera no provocarles temor alguno. Esta particularidad de la
Fiesta de Día de Muertos que distingue a Totolapan de los demás pueblos, es la
necesidad del ser humano que vive en sociedad a la creación de mitos cuya
finalidad es familiarizar lo desconocido e inhóspito en un terreno, como lo es
el de la muerte , con la Vida. Vida que atañe a todos y de la que es imposible
deslindarse, y que mientras se presente de manera incomprensible motivará por
algunos años más, quizá, a la inmortalidad.
CONCLUSIÓN
Endosar las ceras, colocar
manteles blancos sobre los que reposarán los aromas de los platillos que se
ofrendan y la purificación mediante el sahumerio del espacio apartado par el
altar de las ánimas, manifiesta un profundo sentido de respeto al mundo
espiritual inherente a la Vida que se hace evidente en el transcurso del culto a
la Muerte.
Es sólo una mirada, un
asomarse a la ceremonia de los muertos que conduce a una catarsis de la realidad
de la muerte que en algún lugar de su camino espera nuestra llegada.
Pero es en la experiencia de la
Vida que aparece la convivencia como una necesidad y que se reafirma en las
diferentes tradiciones cómo lo es esta.
Es sólo una noche al año que
la copla despierta en las voces de los Totolapenses recordándoles que comparten
algo más que el suelo por el que dibujan sus pasos.
Sin embargo cuando se busca el
sentido de la tradición aplicado al presente y tomando conciencia plena de la
complejidad del día de muertos impera el compromiso a la responsabilidad por
continuar esta tradición. Mas ésta herencia "obligada" a menudo se
evade por la comodidad de infringir al deber de la responsabilidad por la
indiferencia.
Únicamente la tradición que
crece en el sentimiento de apreciar como humanas nuestras acciones guiará al
conocimiento hacia una práctica de las costumbres que se cultivan por la
herencia. Pero, ¿ A quién le corresponde perpetuar, transformar e instituir
nuevos comportamientos colectivos que nos unan como individuos en sociedad.
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