La
cultura occidental, con la que vivimos y entendemos, nació bajo los
auspicios de un triple ente: la conjugación de la cultura arábigo-musulmana,
la civilización germano-eslava y el mundo clásico-bíblico; todos
ellos vendrían a encajar, en principio, los miembros articulados del
hombre moderno occidental.
En
concreto, las lenguas modernas han resultado un vehículo habitual y
pertinente de la cultura clásica, en mayor o menor proporción, y la
someten a su propio arbitrio, creando una nueva dinámica literaria,
determinada por razones estilísticas o de prestigio. Por ello, no dejan
de ser preocupante los constantes vaivenes de una sociedad, ávida de
informaciones y conocimientos, sin ningún rumbo a seguir, ni alguna meta,
humanamente, satisfactoria.
Esta
desorientación, literaria, la denuncia ya en el siglo XVII el político
español D. Diego de Saavedra Fajardo, abrumado por la excelencia del
invento de la emprenta: cuya forma clara y apacible convida a leer; no
así cuando los libros manuscritos eran más difíciles y en menor número.
Quizá por esto se aventajaron en las artes y sciencias los romanos, y los
griegos, más, porque estudiaban en menos. Procura, pues, enfrenar este
apetito desordenado, y mira más por tu salud, tan gastada con el contínuo
desvelo de leturas [1].
Sin
duda, la diversidad de culturas, credos, lenguas, códigos,... no
facilitan la elección de un camino a seguir, después de un previa
iniciación natural. Sería una postura precipitada, encarrilarnos a
causa de nuestra supuesta necesidad educativa a una súbita selección en
edad prematura,... Better to ask the way than go atray.
Sin
abandonar nuestra insípida realidad, el logos del pasado, de
hecho, no es un mito, en el que refugiarnos para olvidar el presente;
antes, este pretérito es una evidencia histórica., que da ejemplo y
validez a una forma de entender el mundo, en que vivimos, como la propia
experiencia, en las agitadas vidas, de nuestros abuelos. Vivencias,
frustraciones, hallazgos,... de toda una serie de autores clásicos, sin
otra intención que presentarnos el producto de sus vidas.
Para
entender toda esta cantidad de "materia viva", a través de sus
mensajes escritos o literarios, sería apropiado no dejarse llevar por
actitudes inflexibles ante la pluralidad, muy lícita, de opiniones: sin
aferrarnos a nuestro método de análisis formal para extrapolar nuestras
interpretaciones, sin seguir ciegamente los preceptos y modelos clásicos,
que nos clausuren en el laberinto del Minotauro, como ha ocurrido más de
una vez- época helenística, época augústea, humanismo italiano, el
siglo de Winckelmann y de Goethe.
Épocas
históricas y movimientos culturales señalan las coordenadas a partir de
las cuales podemos discernir el estado actual, en el que nos hallamos. A
veces, tratamos de huir, irremisiblemente, de movimientos culturales que
tratan con diversos motivos individuales o sociales, ya sea por tener una
razón de transmisión vertical y/o horizontal. Desconocemos el porvenir
y, a veces, nos angustiamos, pero no se nos ocurre haber conocido mejor
nuestro código genético cultural, con sus defectos y virtudes. Nuestro
A.D.N. cultural tiene más de 2.000 años, como la cuna de nuestra sabiduría.
La
lectura moderna de los clásicos aporta un modo de conocimiento,
susceptible de analizar y entender históricamente, tras apartarlos de los
elementos extraños de nuestra comprensión. Los clásicos nos ayudan a
percibir nuestro idioma, nuestra literatura, nuestro mundo,...y llega a
satisfacer, casi, nuestra insana curiosidad
EL HELENISMO
Con
el término helenismo, se designa una época posterior al reinado
de Alejandro Magno, quien sentó las bases de la cultura helénica en una
amplia diáspora cultural[2] . Después, la filología en Roma,
siguiendo los pasos de sus antecesores, retomó esta inquietud
divulgativa. Pero, antes, a partir de los siglos V-IV a. C. ya se
vislumbra el precedente de la filología.
La
GRAMMA [3] era la base de fijación de todos los saberes en la antigüedad,
aunque se restringió, a veces, su estudio a cuestiones gramaticales o retóricas
[4], de manera estricta. PROTÁGORAS (S.V a.C.), PRÓDICO DE CEOS (S. V
a.C.), PLATÓN (S. V-IV a. C.)4, ARISTÓTELES (S. IV a.C.) [5] demostraron
cómo la antigua filosofía se interesó en transmitir un depósito de
enseñanzas lingüísticas, connaturales a todos ellos, durante un primer
período histórico, llamado ático.
Varios
fueron los discípulos de Aristóteles [6]: TEOFRASTO (S. IV-III a.C.)
fue el único señalado que discernió desde los elementos de la botánica
hasta los principios de la estilística. Dos alumnos muy aventajados de éste,
simbolizaron el paso de la cultura de Grecia a Egipto, y la transformación
de la cultura literaria y filosófica en erudición y filología. Estos
fueron PRAXÍFANES y DEMETRIO FALÉREO (S. IV-III a. C.). En el reinado de
Ptolomeo Soter , Demetrio Faléreo sugirió la fundación de lo que después
sería la Biblioteca, dentro del gran Museo de Alejandría
(c. 295), centros de saber y conocimiento del mundo antiguo.
Al
período de tiempo que va desde el siglo III al I a.C. se denomina también
época alejandrina, en la que no destacó más una ciudad que
otras, sino que hubo una serie de sedes intelectuales: Pérgamo, Rodas,
Antioquía,...Su unión era un DIALEKTOS común, la lengua griega- la
KOINH. Los literatos eran hombres doctos, cortesanos, que corregían,
anotaban, editaban, clasificaban,... las obras antiguas, bajo la mirada de
disciplinas históricas o literarias, derivando en una erudición enciclopédica.
Un
máximo exponente de esta época fue CALÍMACO DE CIRENE (S. III a.C.),
que inició un catálogo de escritores clásicos griegos, clasificó la
literatura y resultó un excelente escritor. Estuvo relacionado con la élite
de la Biblioteca de Alejandría [7], y fue discípulo de ZENÓDOTO
DE ÉFESO (340-265 a.C.), primer regente de la Biblioteca.
Otros
directores de la Biblioteca fueron: APOLONIO RODIO (S. III
a.C.), el autor de las ARGONAÚTICAS. Su rivalidad con Calímaco le
condujo a dejar Alejandría y seguir escribiendo en Rodas [8]. A su vez,
ERATÓSTENES (S. II-II a.C.) se dedicó en su labor a la geografía y a la
cronología [9]. ARISTÓFANES DE BIZANCIO (S. II a.C.) mejoró las
ediciones, juzgó y aumentó los escritores del canon alejandrino, empezado
por Calímaco[10] . El último de los bibliotecarios
aventajados fue ARISTARCO DE SAMOS (S. II a.C.). Se dedicó al comentario
crítico y a la divulgación, en 800 volúmenes, de la ciencia.
DIONISIO
EL TRACIO (S.II-I a.C.), discípulo de Aristarco, escribió una TECNHGRAMMATIKH,
esta gramática se ha utilizado durante unos 1300 años. En ella se
distinguen los acentos, las sílabas y las categorías de las palabras,
junto a la lectura y crítica de textos. De APOLODORO (S. II a.C.) se
tiene noticia de 24 libros de Mitología, pero sólo nos ha llegado una
obra conocida Biblioteca, de Pseudo-Apolodoro (S. II dc.). La gramática
fue difundida por los estoicos, como un complejo sistema dialéctico.
CRISIPO (S. III a.C.) defendía la anomalía en sentido gramatical, o sea,
que el discurso no está sujeto a leyes fijas, pues al naturaleza de los
pensamientos es variable. En contrapartida, el principio de analogía lo
sostuvo CRATES DE MALOS (S. II a.C.), quien colaboró en la Biblioteca de
Pérgamo [11], fundada por Eumenes II.
Se
contabilizaron varios incendios en la Biblioteca de Alejandría [12], en
los que se perdieron muchos volumina. Los daños no fueron
irreparables y bajo dominio romano, el Museo siguió con sus actividades,
si bien se dejaba sentir cierto desánimo en el esfuerzo por mantener
viva la cultura griega. Por otro lado, se consolidaban las bibliotecas públicas
en Roma, y se difundió el comercio de obras escritas en griego, no muy
escrupuloso.
FILOLOGÍA
EN ROMA
Fueron
los gramáticos alejandrinos quienes elevaron la enseñanza elemental, o
PAIDUKH GRAMMATIKH, a un nivel científico, en el que ,además de leer y
escribir, se practicaba la interpretación de la literatura clásica. En
su estructura y desarrollo, la gramática latina fue siempre una imitación
de la griega y constaba de tres partes principales: TECNIKHN, dedicada a
las cuestiones morfológicas; ISTORIKHN, relativa a la coherencia
narrativa y gramatical del texto y la IDIAITERAN, una especie de crítica
de texto. La explicación gramatical sobre los textos de autores clásicos
se ceñía a las siguientes pautas: una lectura expresiva, difícil ( por
la carencia de puntuación); enarratio, comentario de la forma y
del fondo y la explanatio, explicación palabra por palabra, verso
por verso.
En
gran parte del Imperio Romano, los hombres cultos sabían griego y algunos
de estos, insistentemente, pretendían demostrar la genialidad de sus
conocimientos [13]. La cultura cristiana no solía aprovecharse de los
escritos de sus hermanos griegos, pero tampoco posibilitó el progreso de
los estudios helenísticos. Más tarde, los hombres del Renacimiento
reavivaron el interés por la Antigüedad, los trabajos científicos y
literarios- que se realizaban en Bizancio- que fueron recibidos como
dones.
Una
estancia de Crates (vid. supra) en Roma contribuyó a la introducción del
gusto por la filología en ambientes selectos de Roma. TIRANIÓN, en su
reclusión, aportó el estudio gramatical a Roma [14] según el método
alejandrino, así como TRIFÓN o DÍDIMO Chalcentereus [15] (65
a.C.-10 dc.). A éste último se atribuyen más de 3.500 volúmenes, y
fueron modélicos sus escritos lexicográficos. En los siglos II-I a.C.
hay un fuerte movimiento filohelénico en Roma, promovido por figuras
destacadas o familias influyentes entorno a los círculos culturales [16].
La filología iba a menudo unida a la retórica, disciplinas ambas
entendidas como mera formas de expresión [17], para aquellos que
mostraban una inclinación especial hacia ellas. En estos momentos, la retórica
aventaja a la filosofía [18] y, precisamente, a partir de una época- Pax
Augusta- que favorecerá el desarrollo de las letras y las artes.
La
crítica literaria, en griego, recibe un impulso extraordinario. DIONISIO
DE HALICARNASO (S. I a.C.) se procuró la admiración de los latinos en
sus ANTIQUITATES ROMANAE, ensayo histórico sobre la cultura
romana. Pero su talento crítico lo demuestra enPERI TWN ARCAIWNRHTORWN: estudia a Lisias, Isócrates, Iseo, Demóstenes,...;
en PERI SUNQESEWS ONOMATWN, muestra las diferentes clases de prosa
oratoria. De tradición indirecta, como gran parte de la literatura
griega, podemos leer fragmentos del PERIMIMHSEWS, o el PERI
EKLOGHSONOMATWN . De CECILIO DE CELEACTE (S. I a.C.)
conservamos las líneas generales de su PERIOYOUS a través de una
réplica anónima y provista con abundantes ejemplos y comparaciones
literarias. A LONGINO, se le atribuye otro SOBRE LO SUBLIME (S. II
d. C.), su estilo refleja el de los modelos estudiados. Otra obra
significativa es el PERI ERMHNEIAS, posiblemente de DEMETRIO (S. I dc.),
estudio valioso sobre la literatura griega clásica, con una distinción
sobre los estilos. En la próxima centuria, APOLONIO DÍSCOLO (S. II dc.)
funda la sintaxis científica, PERI SUNTAXEWS, un resumen sistemático del
análisis del discurso. Su hijo, HERODIANO (S. II-III dc.), heredó el
interés lingüístico en su KAQOLIKH PROSWDIA, una ampliación al
compendio del padre. HEFESTIÓN (S. II dc.), siguiendo la tradición
alejandrina, escribió en 48 volúmenes PERI METRWN, sólo conservada en
su epítome EGCEIRIDION. ATENEO DE NAÚCRATIS (S. II-III dc.) nos ofrece
abundantes citas literarias en su DEIPNOSOFISTAI -15 libros- de casi 700
autores.
Otros
lexicógrafos destacados del siglo II fueron: ELIO DIONISIO, PAUSANIAS EL
SIRIO, MOERIS o FRÍNICO; HARPOCRACIÓN (S. II-III dc.) estudió de buenas
fuentes la judicatura ática en sus LEXEIS TWN DEKA RHTORWN; PÓLUX DE NAÚCRATIS
(S. II-III dc.) es autor de un ONOMASTIKON de palabras áticas, derivando
su interés por el contenido de éstas. Destacan los manuales retóricos
de HERMÓGENES DE TARSO (S. II-III dc.) y CASIO LONGINO (S. III dc.).
Todos estos escritores fueron el fruto de un movimiento de recuperación
de la cultura clásica griega, como también lo fueron PLUTARCO (S. I-II dc.)
o LUCIANO DE SAMÓSATA (S. II dc.), hacia el Cristianismo primitivo y el
comienzo fetal de la literatura latina [19].
La
primitiva filología latina tenía un carácter nacional, aunque en su método
de investigación y exégesis se basaba en los trabajos helenísticos. Se
dedicaba a exaltar los valores de Roma y la investigación de sus antiguos
documentos. En época imperial algunos emperadores y altos magistrados se
preocuparon de la enseñanza y la cultura, ADRIANO (117-138 dc.) fundó el
Ateneo en Roma, una escuela superior de letras, y fueron muchos los
emperadores que nombraron profesores de retórica en diversas escuelas
otorgándoles privilegios.
Inicia
las tareas filológicas en Roma, LUCIUS ACCIUS (170-85 a.C.), aunque no
tardaría en destacar su discípulo AELIUS STILO (154-74 a.C.).
M.TERENTIUS VARRO (117-27 a.C.) en su tratado DE LINGUA LATINA
adapta- de ambos- una posición intermedia en el debatido problema de
"anomalía" y "analogía". O se basa en la postura
aristotélica de la lengua como QESIS. En su obra perdida DE
DISCIPLINIIS distribuyó la cultura enciclopédica en nueve
disciplinas, además de las artes medievales del trivio y quadrivio-
gramática, dialéctica, retórica; geometría, aritmética, astronomía y
música- la medicina y la arquitectura. Otras obras suyas son: DE
POETIS, DE COMOEDIIS PLAUTINIS, DEPERSONIS,...
VOLCACIUS
SEDIGITUS (S. II-I a.C.) se dedicó a los cómicos latinos, ASINIUS POLIO
(76-5 a.C.) a la crítica literaria. M. VENIUS FLACCUS (I a.C.-30 dc.) en
su DE VERBORUM SIGNIFICATU hizo una mezcla de léxico y
enciclopedia de antigüedades romanas, históricas y gramaticales. M.
VALERIUS PROBUS (S. I dc.) preparó ediciones críticas, comentarios lingüísticos
y escribió monografías. DE VIRIS ILLUSTRIBUS es el trabajo
literario-biográfico de C. SUETONIUS TRANQUILLUS (S. I-II dc.), que también
se dedicó a cuestiones gramaticales y arqueológicas. AULUS GELLIUS (S.
II dc.) fue gramático, crítico e historiador. Su obra NOCTES ATTICAE-
20 libros- es un tratado de erudición, compuesto con notas y extractos de
muchas lecturas. Se ocupa de crítica gramatical, etimologías y origen
del lenguaje.
Los
mayores esfuerzos para adaptar la retórica al latín y hacerla accesible
a sus conciudadanos se deben a CICERÓN (106-43 a.C.), no sólo con sus
propios discursos, sino también en sus tratados retóricos: DE
INVENTIONE, PARTITIONES ORATORIAE, DE ORATORE,...Sin embargo, la obra
retórica más importante es el tratado DE INSTITUTIONEORATORIA
de QUINTILIANUS (35/40-100), dedicado principalmente a la formación del
hombre ideal, pues la enseñanza retórica iba encaminada a prepararse
para los discursos que tenían que pronunciarse en la vida práctica.
Bajo
el gobierno del Emperador Teodosio (378-395 dc.) hubo un movimiento de
restauración, cuyas metas principales fueron la lectura y transcripción
de textos, su imitación y la defensa de las tradiciones romanas. Los gramáticos
son más bien compiladores de obras anteriores y su valor fundamental es
en ser continuadores de aquéllas. NONIUS MARCELLUS (IV dc.) escribió un
léxico DE COMPENDIOSA DOCTRINA, una colección de glosas de
poetas. AELIUS DONATUS (S. IV dc.) compuso una Ars grammatica, dividida
en Ars minor y Ars maior. La primera se dedicaba a las pautas del
discurso, y la segunda, a los elementos de la palabra y los vicios de
dicción. Continuador de esta tradición gramatical, fue SERVIUS (S. IV dc.)
en sus COMMENTARIUS IN ARTEM DONATI, además escribió un
comentario muy completo de Virgilio.
Entre
los filólogos destacados de la época, merecen nombrarse a: SAN JERÓNIMO
(348-420 dc.), con una formación latina como base, estudió el hebreo y
griego; por encargo del Papa Dámaso revisó la traducción latina de la BIBLIA,
renovando casi por completo el texto primitivo. Más tarde, el Concilio de
Trento, por decreto del 8 de abril de 1546 declaró aquella traducción
auténtica: "antigua y ampliamente divulgada", de donde le viene
el nombre de vulgata. También tradujo unas homilías de Orígenes,
la CRÓNICA de Eusebio,...De su cuño es la primera historia
de la literatura cristiana DE
VIRIS ILLUSTRIBUS.
De
AMBROSIUS MACROBIUS TEODOSIUS (cónsul en el 410 dc.) resaltamos un
tratado de lingüística comparada de la Antigüedad DE DIFERENTIIS ETSOCIETABUS GRAECI LATINIQUE VERBI, pero su obra principal son las SATURNALIA
dedicadas a la interpretación literaria: resultan un compendio de poética
de la tardía Antigüedad. Cabe destacar también una curiosa enciclopedia
de los siete artes liberales DENUPTIIS PHILOLOGIAE ET MERCURII,
expresada con lenguaje artificioso, mezcla de prosa y verso, compuesta por
MARCIANUS CAPELLA (360/80-429 dc.). PRISCIANO fue maestro de latín en
Bizancio en tiempos del Emperador Anastasio (491-518 dc.) escribió una INSTITUTIO
DE ARTE GRAMMATICA, en 18 libros, muy difundida en la Edad Media,
aunque depende su arte de los gramáticos griegos Apolonio Díscolo y
Herodiano (vid. supra). El valor principal de la obra es el habernos
conservado citas y frases de autores latinos y filósofos griegos.
El
gusto por la retórica griega perdura hasta el siglo V, según los
tratadistas. Destacan oradores en torno el Emperador helenista JULIANO EL
APÓSTATA (331-363 dc.), que intentó resucitar el paganismo, en unos
momentos históricos protagonizados por el Cristianismo. Oradores célebres
de la época fueron: LIBANIO DE ANTIOQUÍA (314-343 dc.) e HIMERIO DE
PRUSA (n. 310 dc.).
La
época imperial es, en la cultura griega, la continuación de la etapa
final declinante del Helenismo, pero aún puede sorprendernos con el vigor
de ciertos géneros literarios y algunas escuelas de pensamiento, con
su resistencia a la pérdida de la tradición clásica y el trasvase del
antiguo saber en el nuevo molde de la cultura cristiana [19] .
Entre
el 30 dc. y el 100 dc., resulta una época de transición, con una
tendencia al barroquismo expresivo, una moralización del arte, curiosidad
por fenómenos esotéricos,... que apuntarán el horizonte histórico de
la fuerza del Cristianismo.
En
torno el año 100 dc., hay un Renacimiento Ilustrado, bajo Emperadores
como Adriano o Marco Aurelio; se impondrá una restauración del
clasicismo-de la prosa ática de los siglos V-IV a.C. En torno al 300 dc.,
debe situarse una nueva caída. Bajo los Emperadores autócratas del siglo
IV dc., tiene su paralelo un declive literario. Las formas genéricas y
literarias de esta literatura tardía parecen cada vez más un mero
envoltorio en que tiene escasa cabida la realidad patente. Alejandría,
rival de las ciudades más cultas de Asia Menor y Atenas, a pesar de la
ruina de sus bibliotecas, mantuvo su papel de foco cultural hasta bien
entrada la época bizantina. tras el Edicto de Milán del 313 dc., dejó
de perseguirse el Cristianismo, que se afianzó rápidamente en todas las
capas sociales de la ilustre Roma. El Emperador romano Constantino I El
Grande trasladó la capital del Imperio a Bizancio, que pasó a llamarse Constantinopla
(330 dc.). En este nuevo centro de poder se concentrarán las escuelas de
toda clase de ciencias bajo el amparo de la nueva corte y donde se
congreguen los principales sofistas y maestros.
El
final de la época imperial, que es a la vez el final de la Antigüedad,
puede situarse hacia el 530 dc. en el reina de Justiniano (en el 526 dc.
éste prohibe el ya agonizante teatro; en el 529 dc. clausura la escuela
platónica de Atenas, la Universidad por antonomasia), cuando se producen
hechos determinantes para la extinción de un mundo y el tránsito a la
cultura bizantina propiamente dicha.
FILOLOGÍA
DEL MEDIEVO: BIZANCIO, EL ISLAM, OCCIDENTE
En
el siglo VI, consumada la escisión del Imperio en dos mitades, el
Occidente cristiano latino se distanciará cada vez más de la cultura del
Oriente cristiano griego [20] . Con todo, éste será un período en
el que ni siquiera Bizancio se interesará por la conservación de viejos
textos, ni por el desarrollo de la cultura helénica. El cierre de la
Escuela de Atenas en el 529 dc., no es más que una tendencia general.
Entre
los siglos VII-IX d. C., Bizancio consolida su personalidad nacional
aguantando las ofensivas de los persas, avaros, eslavos y búlgaros; el
Islam se cierne, desde ahora, como principal enemigo. Una crisis interna
aguda estalla con las disputas entre iconoclastas y defensores de las imágenes,
en la que toda una serie de generales ambicionan la púrpura imperial por
la vía del asesinato y la conspiración. Hasta el siglo XI, con la vuelta
a la ortodoxia, tras liberar las energías contenidas por Bizancio,
Constantinopla será el centro cultural que influirá por su esplendor y
prestigio los pueblos circundantes.
Varias
circunstancias originan, entre los siglos XI-XIII el declive de Bizancio:
el cerco de los turcos y los normandos, la idea de la Cruzada llevó hasta
Oriente a muchos occidentales que terminaron por controlar gran parte de
los antiguos territorios bizantinos, formando en ellos reinos y
principados independientes. Además, el contacto con la cultura bizantina
provocó en los occidentales el deseo de someter a la propia
Constantinopla, hecho que se materializó con motivo de la IV Cruzada, en 1204.
Tras el saqueo fundan el Imperio Latino de Constantinopla. Las pérdidas
para la Biblioteca de Constantinopla fueron cuantiosas, probablemente
mayores que las que podrían haberse sufrido en el 1453- entre volúmenes
destruidos y los que fueron trasladados para salvarlos de la destrucción.
Este Imperio latino duró hasta 1261, después se descompuso en varios
estados satélites. También, provocó el desplazamiento de la actividad
de producción de textos a otros centros, especialmente, a Salónica.
A
partir de 1280 hasta mediados del siglo XV, asistimos a un rápido
desarrollo de la filología y una enorme producción de textos; esto
fue debido, en parte, al uso del papel, más barato que el pergamino, y
multiplicador del número de copias. Una nueva dinastía, la de los Paleólogos,
regirá un imperio disperso, reducido prácticamente al ámbito Egeo, y
amenazado de muerte por los turcos, presentes ya en los Balcanes desde
mediados del siglo XIV, fecha a partir de la cual la subsistencia del
Imperio durante un siglo es casi un milagro inexplicable [21] . Con la
toma de Constantinopla por los turcos en 1453 puso fin a este brillante
período de la erudición bizantina, pero no a la transmisión.
Durante
estos siglos inestables, se produjo una renovación del interés por
conservar y volver a estudiar a los clásicos. HESIQUIO DE ALEJANDRÍA
(S. V dc.) compiló un léxico griego, usando trabajos precedentes, como
también ESTEBAN DE BIZANCIO (S. VI dc.), en su léxico geográfico. Una fórmula
selectiva de transmisión literaria fue la Antología, o compilación,
que nos acerca los autores clásicos, pero, a veces, supone la pérdida de
la fuente original, o su conocimiento. La más temprana antología es la FLORILEGIA
de ESTOBEO (S. V dc.). La BIBLIOTECA o MYRIOBIBLON de FOCIO
(820-891 dc.) daba en 250 volúmenes noticias y reseñas sobre prosistas
griegos e historiadores, con relativa ausencia de la poesía. En la décima
centuria, el Emperador Constantino VII Profirogénito (912-959) aportó a
la tradición una compilación de textos históricos y jurídicos, así
como diversos escritos técnicos. A esta misma época debe ser la ANTHOLOGIA
PALATINA [22] , un poco posterior a la de la CONSTANTINO CÉFALAS (S.
X-XI dc.) y el léxico SUDA, obra de SUIDAS (976-1028), quien trató
de recoger el saber enciclopédico de la época, en citas, referencias e
informaciones de autores clásicos.
A
partir del siglo XI, aumenta el interés por el comentario y desciende la
actividad editorial. MIGUEL PSELO (1018-1078), consejero de
Emperadores, polígrafo y filósofo, revitalizará la obra platónica y,
en menor medida, la aristotélica. Bajo la influencia de Focio, se escribió
en el siglo XII, el léxico ETYMOLOGICUM MAGNUM, título dado por
su editor en el 1499. En esta misma centuria destacan: JUAN TZETZES (1110-1180),
que comentó a Hesíodo, Aristófanes y Licofrón, sin otra fortuna que
haber sido de los pocos comentarios conservados; y EUSTACIO (S. XII dc.),
autor de unos comentarios a Píndaro y Homero, además parafraseó a
Dionisio Periegeta, en escolios. Un peculiar trabajo dialectológico fue
compuesto por GREGORIO DE CORINTO (circa 1150).
Más
tarde, los estudiosos de la época de los Paleólogos (1261-1453)
realizaron numerosas ediciones, de las que conservamos varios manuscritos,
con escolios y notas críticas. Tal inclinación literaria, alejada de la
afición de Focio y Eustacio, prefiguraría el espíritu humanístico de
la Italia Renacentista. Pertenece a esta época MÁXIMO PLANUDES (1260-1310),
monje y escritor erudito, conocedor del latín- rara avis entre los
bizantinos- que recopiló una serie de poesías hasta Nono, catalogó las
obras de Plutarco y configuró la colección de epigramas griegos
reconocida como la ANTHOLOGIA PLANUDEA. Como editor, se deja llevar
por la conjetura, sin vislumbrarse un espíritu crítico profundo. Discípulo
suyo fue MANUEL MOSCÓPULO (S. XIV dc.), autor de una SYLLOGE de
textos desde Homero hasta Teócrito, que llegaría a tener gran difusión.
En otro centro, en Salónica, ejerció su actividad TOMÁS MAGISTER (S.
XIV dc.), más dirigida al comentario que a la edición. Su discípulo
DEMETRIO TRICLINIO (S. XIV dc.) fue el primer editor de la antigüedad que
se interesó profundamente por la métrica y que aplicó sus conocimientos
sobre la materia- basados fundamentalmente en Hefestión- a la crítica
textual. Comentó en forma de escolios a Hesíodo, Píndaro, Esquilo, Sófocles,
Eurípides y Teócrito y, asimismo, compuso tratados de métrica. El nuevo
punto de vista desde que el Triclinio examinaba los textos le permitió
corregirlos, en muchas ocasiones, de lecturas contra metrum , pero,
otras veces, enmendó innecesariamente pasajes con su postura mecanicista.
A esta época debemos la mayoría de manuscritos que nos han llegado a las
manos, así como la prolijidad de scholia que en ellos hallamos
[23] . Tan sólo unos pocos datan de períodos anteriores y muy limitados.
No
hay que olvidar otro imperio que floreció entre los siglos IX y XI, y
recabó un acerbo cultural y científico fundamental para el desarrollo de
la sabiduría medieval e imprescindible para comprender la evolución de
las letras, ciencia y artes en el mundo cristiano: los árabes. La rápida
expansión musulmana incorporó una serie de tierras en las que existían
hombres doctos, dedicados a la literatura y al arte. Estos hombres pasan a
ser ciudadanos del Estado musulmán. Per este importante aporte de
culturas- persa, griega, helenística, visigoda,...) tuvo una proyección
mayor, debido a la especial idiosincrasia árabe, que supo asimilar
cualquier novedad que se le ofreciera.
En
el ámbito histórico- del Islam- se pretendía compilar una Historia
Universal, para lo que se recogían datos referentes a Grecia y Roma.
Los geógrafos árabes tuvieron en cuenta los apuntes cartográficos de la
Antigüedad. La medicina no desperdició ninguna de las aportaciones de
los tratadistas griegos. Como introducción a la filosofía, tradujeron
obras escritas en otras lenguas y fundamentalmente en griego. En el
Occidente cristiano, la cultura de la Antigüedad clásica se conoció, en
la mayoría de los casos, por traducciones realizadas a la lengua árabe,
y sin esta salvedad, no se sabría de gran parte de ellas. También, se
hicieron aportaciones originales que enriquecieron tal legado.
Aristóteles,
Platón y la filosofía helenística se conocieron gracias a estas
traducciones, efectuadas muchas veces, a partir de fuentes originales
griegas. De entre todos los filósofos [24] , citaremos a AVICENA (980-1037),
que vivió en Bujara en el siglo XI, y contribuyó con su presencia al
esplendor cultural de dicha ciudad.
En
Occidente, la filología medieval, más que por el comienzo cronológico
de la Edad Media [25] , puede denominarse así por los nuevos
problemas que a la erudición plantea la nueva fe- la lucha religiosa
entre la Iglesia y la Sinagoga se saldó con la reducción del judaísmo a
una opción espiritual puramente residual. El Cristianismo se difundirá
culturalmente en los medios dominados por el Helenismo. En lo que se
refiere a su simbolismo unitario- en el Occidente-, la Iglesia fue
heredera del Imperio Romano [26] , en ésta área, más aun si tenemos en
cuenta que copió algunas de sus estructuras de gobierno. Las fuerzas
reprobatorias del paganismo entre los cristianos nunca faltaron a lo largo
de los primeros siglos de nuestra Era.
Entre
los siglos V-X dc., la sociedad feudal no facilitó la formación de
Estados definidos, debido a la división e independencia de los
latifundios. Por otro lado, la nueva cultura cristiana trató de ignorar
la amenaza que representaba el mundo pagano. Asimismo, los peligros
exteriores (árabes, normandos, eslavos, húngaros,...) fueron contenidos,
milagrosamente, por una simple organización militar.
En
el 800 dc., Carlomagno fue coronado Emperador, pero a su muerte su imperio
se desmembró. A pesar de la debilidad que imperaba en el año 1000, se
venció la amenaza exterior y se tomaron iniciativas. Se fue gestando una
civilización industrial y comercial, entre los siglos XI-XIII, debido a
la importancia de las ciudades, que necesitaron paz para su desarrollo, y
confiaron para ello en las monarquías. El comercio y el Cristianismo (los
cruzados) ayudaron a integrar el Oriente en el sistema occidental.
El
Papado desbancó el Emperador de Alemania en la pugna por heredar la
tradición imperial de la Roma antigua. La civilización pasó a ser más
ciudadana y técnica, y también sufrió influencias paganas: se empezó a
reflexionar sobre la fe, ello dará lugar a las SUMAS , como la de
Santo Tomás de Aquino. El siglo XII conoció un notable auge científico
y técnico. Los Príncipes escogían funcionarios capacitados para la
administración que, luego, perdurarían en el gobierno de los Estados
Absolutistas. La población aumentó, hecho que obligó a una mayor
producción, y a una adecuación técnica.
En
los finales de la Edad Media, siglos XIII-XV, epidemias y crisis se
ciernen sobre la población. El poder político pasa a nuevas naciones (Francia,
Inglaterra, Borgoña, Castilla, Aragón...), que se enfrentan por
superponer su primacía (Guerra de los Cien Años, Las luchas de Nápoles
y Sicilia,...): los Reyes se apoyan en la burguesía para contener el
poder de la nobleza feudal. El Imperio Bizantino, atacado por los turcos,
dejará de ser codiciado, totalmente, aunque sí se buscará una forma de
llegar a las Indias y conocer otros países ricos. Todo ello fue abonado
por la invención de la pólvora y la brújula, entre otros. Así, en las
antiguas formas de civilización del Medievo se desarrollan los nuevos
aspectos de la sociedad moderna.
En
realidad es muy poco lo que produce la Edad Media Occidental en materia
puramente filológica, y sus líneas generales pueden reducirse a las
siguientes características: conservación de textos antiguos y copia de
manuscritos; reagrupar en enciclopedias y compendios todos los
conocimientos transmitidos- Enciclopedias de Rábano Mauro y de Papías, Etimologías
de San Isidoro, Speculum de Vicente de Beauvais-, que seguían
demostrando la autoridad y ciencia de los antiguos; tendencia al plagio y
al anonimato en las obras y un interés por la cultura clásica, tan sólo
como instrumento para las necesidades pedagógicas.
Es
cierto que desde mediados del siglo V hasta la época de Carlomagno, el
mundo occidental atraviesa un período de barbarie, en el que están a
punto de perecer los restos de la civilización antigua. En el año
529, SAN BENITO (480-547) funda en Monte-Casino, entre Roma y Nápoles,
una abadía modelo (benedictina), y junto a las reglas que impone a sus
monjes, además de la oración, figura el trabajo manual, y como parte de
esta labor, la copia de manuscritos antiguos- aunque un tanto distanciado
de los trabajos literarios. Fue después cuando SAN MAURO (512-584) y
CASIODORO (490-583) introdujeron en los monasterios el estudio y el interés
por la literatura clásica, pues según el propio Casiodoro las
doctrinas profanas son muy útiles para la comprensión de la ley divina.
Se
ha querido, con frecuencia, marcar distancias entre los intelectuales,
amparados por Roma, como SAN AGUSTÍN (354-429/30), y los demás [27]. Lo
cierto es que tuvieron que adaptarse a las dificultades del momento. Los
intelectuales que les siguieron, por el contrario, tuvieron que adaptarse
a una nueva situación política, surgida de la atomización del
Imperio en Occidente.Con todo, la unidad cultural se mantuvo en
sus rasgos esenciales. La continuidad del Pontificado Romano permitió, en
todo momento, un mínimum de vida cultural en la península itálica.
Miembro
de una antigua familia nobiliaria romana, BOECIO (480-524) trató de
traducir íntegros a Platón y Aristóteles en su ORGANON, empresa
malograda debido a una acusación y condena por traición. En su presidio,
nos dejó el DE CONSOLATIONEPHILOSOPHIAE, en el que se
abordan temas éticos y morales. Frente al espíritu teórico de Boecio,
CASIODORO (vid. supra) se muestra eminentemente práctico. Sus
INSTITUTIONES DIVINARUM ET SAECULARIUM LITTERARUM son orientaciones
dirigidas a los monjes para los estudios intelectuales y profanos, entre
otros estudios, gramáticos, retóricos y ortográficos.
En
Gallia, después del 600 no encontramos otro latinista tan insigne como
VENANCIO FORTUNATO (530-610), retórico y cultivador del panegírico. La
conciencia histórica, ante el fenómeno de las invasiones, cuenta en el
siglo VII con la figura de SAN ISIDORO DE SEVILLA (570-636).
Su
más famosa obra- las ETIMOLOGÍAS- recoge en veinte libros un
compendio del saber humano del momento, desde el Trivium y Quadrivium,
a las grandes líneas de la economía y la vida cotidiana. Las
limitaciones de la obra son evidentes y la explicación de algunos términos
verdaderamente ingenua. Asimismo, las ETIMOLOGÍAS constituyeron,
junto con la BIBLIA, uno de los más apreciados libros del Medievo.
Las
Islas Británicas fueron un área de agitada inquietud cultural.
Seguramente, fue en la sexta centuria, cuando pasó la cultura griega de
Gales a Irlanda, y unos monjes irlandeses, a su vez, la transmitieron al
País de los Francos. Un siglo después, el griego fue estudiado en
Canterbury, bajo la tutela de TEODORO DE TARSO (602-690). Luego, la
promoción de fundaciones monásticas favorecieron la formación de focos
culturales propios, en torno a figuras como ADHELMO DE MALMESBURY
(639-709) o BEDA EL VENERABLE (673-735), quienes consideraron la retórica
y la filosofía como instrumentos diabólicos, usados por los heréticos y
por filósofos.
Una
corriente cultural trascendente en el siglo VIII fue el Renacimiento
Carolingio. Este movimiento clerical estaba encaminado a proveer los
cuadros de gobierno civil y, sobre todo, eclesiástico, dotados de un mínimo
bagaje cultural. Primero se tendió a la restauración gramatical- hasta
el siglo IX-, pero luego, se descubrieron nuevas expectativas para las
especulaciones filosóficas.
A
una primera etapa pertenecieron ALCUINO DE YORK (735-804), educador de
Carlomagno, maestro y promotor de diversas escuelas monásticas. Su
pedagogía contribuyó a la difusión de las scriptoria eclesiásticas,
al establecimiento de textos y su depuración gramatical [28] . Su discípulo
RABANO MAURO (784-853) perpetuó los propósitos de su antecesor en el
monasterio de Fulda, centro de enseñanza de primer orden.
Una
segunda etapa, la protagonizarían diversos estudiosos de ciertos círculos
de la intelectualidad europea. En esta época de inicios de la
Reconquista en España, sobresalieron diversos focos culturales en la Península,
que influyeron en el occidente cristiano [29]. SERVATO LUPO (805-862),
abad de Ferrièrres, adelantó con su intención filológica respecto a su
época. Uno de los pocos conocedores del griego fue ESCOTO ERIÚGENA
(810-877), una figura genial, que se demostró en su DE DIVISIONE
NATURAE, pero que se mantuvo apartado del panorama cultural de su época.
Un
punto clave para la comprensión del Medievo resulta la concepción del
saber humano de la época, como producto de la, casi, íntima trabazón
entre filosofía y teología. El desapego de los paladines de la
ortodoxia (cristiana) por las sutilezas filosóficas y su prevención
hacia los autores paganos, no fueron un obstáculo insalvable frente los
afanes especulativos, incluso caras a las ciencias sagradas.
Hasta
el siglo XII no tendríamos que esperar un despunte cultural de una Europa
en expansión. El Renacimiento Otoniano, de este siglo, supuso una
apertura intelectual a las innovadoras corrientes del pensamiento. Figuras
destacadas fueron SAN ANSELMO (1033/4-1109) o PEDRO ABELARDO (1079-1142).
El
siglo XIII fue el siglo de las Universidades. La Universidad- Universitas
magistrorum et scholarium- surgió como una comunidad heterogénea,
resultado el impacto cara el mundo de los estudios, del movimiento
corporativo general que estaba llevando a los oficios a agruparse para la
defensa de sus intereses. El intelectual universitario fue, a la postre,
un producto más de la expansión urbana del pleno Medievo.
París
pasa por tener la corporación universitaria arquetípica con sus cuatro
facultades: Artes, Decretos, Medicina y Teología. Toda Universidad gozaba
de unos privilegios esenciales: autonomía jurisdiccional con posibilidad
de apelación al Papa; monopolio en la promoción de los puestos de enseñanza
y derecho a la secesión y a la huelga.
Antes
del 1300, había fundadas en Europa cuarenta y cuatro Universidades, en
las que se forja un individuo especial dotado de cierta uniformidad: homo
scholasticus.Un tipo de hombre que se iba a ver pronto presa de
diversas contradicciones, a la hora de compatibilizar la fe y la razón o
la razón y la experiencia [30] .
Ante
el Escolasticismo, la expansión del Aristotelismo por traducciones árabes
o estudios generales provocó reacciones entre el pensamiento,
estrictamente religioso: SAN ALBERTO MAGNO ( ob. 1280), SANTO TOMÁS
DE AQUINO (1223-1274) o el matemático ROGER BACON ( 1210/4-1292/4). Es de
creerse que este sometimiento a Aristóteles haya impedido que la
Universidad de París (aunque allí se refutó al Estagirita hacia el año
1300) y el norte de Europa, en general, hayan tomado la delantera en la
renovación de los estudios clásicos- y un interés especial por Platón.
Una
combinación de condiciones políticas y sociales, unida a la tradición
latinista y al contacto ininterrumpido con regiones donde se hablaba el
griego, hicieron de Italia el centro natural del movimiento que se
denomina Renacimiento. Sin embargo, esta singular tendencia fue resultado
de una lenta travesía, propuesta a partir de figuras como DANTE ALIGHIERI
(1265-1321), cuya DIVINA COMEDIA es presentada como una suma poética
del saber y de la mentalidad medievales. Es el primer gran hombre de
letras desde Boecio y un estimador del pasado clásico. Con su muerte, se
acostumbra a señalar la conclusión del Medievo.
A
partir de este momento, el Renacimiento aportará el vigor del mundo
antiguo a las ciencias y a las artes. Se destacarán las perspectivas
naturalistas y antropocéntricas en las nuevas corrientes intelectuales.
La Ciencia se fundamentará en la Razón, principio fundamental que servirá
para responder a las demandas y problemas planteados acerca del Hombre, de
la Sociedad y de la Historia, a la búsqueda de una ordenación racional
de la vida y de la sociedad. La vuelta a lo clásico influiría
definitivamente en la configuración de la ciencia y el pensamiento
modernos.
NOTAS
[1] De la dedicatoria "Al lector", en la "República literaria", ed.
José Carlos de Torres, Barcelona, 1,985.
[2] Johann Gustav
Droyssen (1808.1884) recogió la historia de Alejandro Magno y sus
sucesores, diádocos y epígonos, en una obra titulada Geschichte des
Hellenismus, en 1877.
[3]No debemos olvidar que
la palabra literatura, deriva e la voz latina littera, como la gramática
del a voz griega GRAMMA.
[4]Los llamados sofistas
( a partir del siglo V a.C.) recorrieron la Hélade enseñando su
sabiduría, con el objetivo de ser abundantemente remunerados. Eran SOFOI,
poseedores de la ciencia pertinente, basada en la palabra justa, en la
frase brillante y afortunada retóricamente.
[5]En el Cratilo,
se adelantan temas tales como si el lenguaje es " por convención"
o "por naturaleza", además presenta el juego etimológico. Se
muestra desdeñosamente crítico con los sofistas, hábiles profesionales
del lenguaje y la persuasión.
[6]Sin duda, la Retórica
y la Política de Aristóteles exponen una reflexión estética y
crítica, que ayudaron a los filólogos posteriores en sus trabajos.
[7]Teodectes destacó en
retórica, Eudemo en ética, Teofrasto en botánica, Menón en medicina,
Dicerarco en geografía y Aristoxeno en música.
[7]A la escuela de Calímaco
pertenecían Apolonio Rodio, Eratóstenes y Aristófanes de Bizancio.
[8]Posiblemente, Apolonio
heredó de Zenódoto la dirección de la Biblioteca, ya por su talento, ya
por su predilección por la poesía épica, que aborrecía abiertamente el
propio Calímaco.
[9]Asumió el primero el
nombre de FILOLOGOS, como un profesional capacitado, por sus
conocimientos, para editar, comentar o interpretar los textos literarios,
en todos sus aspectos.
[10]Calímaco escribió
sus PINAKES de 180 libros. Era la formación de un gran catálogo de todos
los fondos de la Biblioteca alejandrina. En su catálogo, se
clasificaba los autores helénicos según los principales géneros
literarios ( épica, lírica, drama, oratoria,...) por orden alfabético.
Además, añadía una pequeña biografía del autor que, no pocas veces,
desembocaba en un estudio histórico y literario de su obra. También
intentaba aclarar dudas sobre la autenticidad de los textos, incluso hasta
llegar a la crítica literaria.
[11]En Pérgamo se montó,
en el reinado de Eumenes, una Biblioteca, basada en el pergamino,
producto del pellejo de bovinos, pues el comercio del papiro, base para
escribir, estaba vetado fuera de Egipto. En tiempos de César, los fondos
de la Biblioteca de Pérgamo fueron trasladados a Alejandría por
el noble romano Antonio.
[12]En el 47 dc., César,
al encontrarse bloqueado en su Cuartel General de Alejandría, tomó la
decisión, como represalia, de incendiar la Biblioteca de Alejandría.
[13]A estos intelectuales
doctos se les conoce por el nombre del movimiento cultural: la Segunda
Sofística. Su objetivo vital era culminar la carrera oratoria en un
excelente cursushonorum para poder destacar en un status
social. La educación escolar era el reflejo de esta época: primero,
se aprendía teoría oratoria de manuales, imitaciones de la Retórica
de Aristóteles. Después, se estudiaba la literatura clásica e imitaban
las obras leídas. Finalmente, se coronaba la educación con la elaboración
de la MELETH: un discurso sobre un tema ficticio. Éste era el
producto final de la PAIDEIA, que se materializaba a través de diversos
niveles de instrucción PROGUMNASMATA (ejercicios retóricos rígidos).
[14]Crates llegó a Roma
en calidad de embajador del Rey de Pérgamo y Tiranión, hecho prisionero
en la guerra contra Mitrídates, fue conducido por Lúculo hasta la
capital del Lacio.
[15]Se le dio el nombre
de Calcentéreo, es decir "vientre de bronce", que quería
decir empollónaplicadísimo. También, se le llamó olvidador
de suslibros- BIBLIOLAQAS- pues, en su afán inconsciente por
la escritura, repetía en un libro lo que declaraba en otros o se olvidaba
decir lo que quería decir.
[16]Se produce una
instrumentalización de la cultura por el poder. Cuando Roma llegó a
consolidar sus posesiones orientales, el filohelenismo de tantos
emperadores será tan sólo un aspecto de su política interesada. Roma,
desde pronto, tutelará la retórica, más tarde, la filosofía, y formará
la institución de sus enseñanzas.
[17]El formalismo retórico-
en prosa- era un vehículo ideal para una literatura fuertemente
condicionada por el poder político. Durante los siglos imperiales, la
prosa será el principal medio de expresión artístico, en el Helenismo
lo fue la poesía. Se crean géneros como la novela, se continúa el gusto
por la biografía o la epistolografía, y hasta se arrebata a la poesía
el encomio. Este movimiento destierra la KOINH , y se reduce a una
lengua anacrónica y con pretensiones de literatura elevada.
[18]La filosofía, también,
se supeditará a las necesidades políticas. Ampararán un eclecticismo,
de raíz estoica y académica, dos movimientos de claras tendencias
conservadoras. Después con el Cristianismo, las más influyentes
corrientes filosóficas terminaron convertidas en auténtica teología, sólo
el Neoplatonismo despuntó tardíamente.
[19]Quizás pueda parecer que la Segunda
sofística se excedió por su culto al pasado y su afán de recuperar su
sitio, pero fue un error de perspectiva menospreciar la literatura latina
y Cristianismo en defensa de su propia tradición. El Cristianismo absorbió
los saberes paganos y, como guía espiritual, se convirtió en represor
activo de las antiguas formas religiosas e ideológicas. El definitivo
dominio del Cristianismo subordinaría la reflexión racionalista a la
defensa de la fe.
[20]El Imperio Romano experimentó
sucesivas divisiones a partir de Diocleciano, en el 285, hasta Teodosio,
quien a su muerte (395 dc.) repartió sus dominios entre sus hijos.
Honorio (384-423), que recibió Occidente- que desaparece en el 476 el ser
destronado Rómulo Augústulo por Odoagro, jefe de los Hérulos- y Arcadio
(377-408), Oriente. Mientras la parte occidental se encaminaba a su ocaso,
la oriental se consolidaba, especialmente, en la Historia de Europa: el
Imperio Bizantino, pues, nació de la división del Imperio Romano. Duró
desde el 390/395 hasta el 1453, año en que Constantinopla cayó en poder
de los turcos de Mohamed II (1451-1481), con lo que empezó el Imperio
Otomano.
[21]La historia entre Bizancio y los países
eslavos durante la Baja Edad Media está marcada por dos circunstancias:
una, la Cruzada de 1204 y la formación consiguiente del Imperio y de los
Estados Latinos de Oriente, y otra, la invasión de Rusia por los mongoles,
sometida a la dependencia de los KHANES de la Horda de oro. A pesar
de ello, los lazos entre los países eslavos y Bizancio de mantuvieron a
través de la iglesia Bizantina. Pero, partir del siglo XIV, con la
emergencia del Principado de Moscú, los patriarcas de Constantinopla
tutelaron la Iglesia Rusa y favorecieron, así, el estado moscovita, de
cuyo pueblo podía obtenerse mucha ayuda para Bizancio. En el Concilio de
Florencia (1439), se proclamó la unión de la Iglesias. El Príncipe de
Moscú, Basilio II (1425-1462), rechazó la Unión y aprovechó las
circunstancias para adoptar la costumbre de nombrar él mismo, en lo
sucesivo, el titular de la dignidad patriarcal rusa. La invasión del
Soberano turco (1453) supuso la sumisión del patriarca bizantino y el
eclipse de Bulgaria y Serbia, recientes entidades políticas
independientes; todo ello ayudó a Moscú y su soberanía para la captación
de protagonismo en el ámbito de la Europa Oriental. Tras la divergencia
de las Iglesias en el Concilio de Florencia, una nueva fe ortodoxa se
difundía en el estado moscovita. Se abría camino la idea de Moscú como Tercera
Roma , con un hondo significado religioso y político. Con esta
intención, el segundo matrimonio de Iván III (1462-1505) se contrajo con
Sofía Paleólogo, sobrina del último Emperador Bizantino.
[22]Constantino Céfalas, Protopapa de
Bizancio en el 917, compuso su antología a partir de tres anteriores: el Stéphanos
de Meleagro de Gádara, la Corona de Filipo de Tesalónica y el
Kyklos de Agatías. Esta antología, ordenada por grupos alfabéticos,
fue recopilada, a su vez, por el filólogo Máximo Planudes, en 1301, en
la llamada Antología Planudea . La Antología Palatina (980
dc.) recoge el trabajo amanuense de cuatro escribas- con escolios-, un
corrector y un lemmatista. Aparecida en el siglo XVI en el Codex
Palatinus 23 Heidelbergense, Maximiliano de Baviera lo regaló al
Vaticano, al Papa Gregorio XV (1623): un codex encuadernado en dos partes.
Napoleón en 1797 exige aquél, y queda en la Biblioteca Nacional de París.
Con la Paz de 1815, sólo regresó a Alemania la primera parte. K.
Preisendanz edita en 1911 ambas partes. Resulta una colección de 3.700
epigramas de tema vario, y de poemas antiguos y tardíos (cristianos,...).
Tuvo como referencia la recopilación anterior de Constantino Céfalas.
[23]La actividad
tardobizantina nos procuró toda una serie de textos, escritos en códices,
escalonados cronológicamente. De los ejemplares transliterados del
original proceden los prototipos , directa o indirectamente, es
decir, los modelos de cada rama de la tradición (hasta el siglo XIII).
Después disponemos de los recentiores, de formato pequeño, copias
privadas de profesores que utilizaban como instrumentos de trabajo. El
texto ocupa media página y va acompañado por glosas y escolios
marginales. Luego se divulgan los deteriores, libros de lectura o
colección, producidos por calígrafos, a veces dudosamente alfabetizados,
lo que hace que los errores se prodiguen.
[24]De entre los más señalados
destacamos a Averroes (1126-1198) el comentarista por excelencia de
las obras aristotélicas. Santo Tomás lo tuvo presente en sus escritos,
así como la Escolástica es deudora de importantes nociones metafísicas
a Avicena. Avicebrón- Ibn Gabirol- (1020-1070) influenció en los medios
escolásticos franciscanos. Maimónides- Moisés ben Maimón- (1135-1204)
pretendió una reconciliación entre fe y razón. En su idea de Dios, como
Primer Motor, Maimónides sirve de puente entre el pensamiento de Avicena
y el del Doctor Angélico.
[25]La decadencia del
mundo antiguo se había iniciado, para E. Gibbon y Montesquieu, en el
siglo II dc. y se había dilatado a partir del siglo V, en la figura del
Imperio Bizantino, hasta 1453. Sintetizaron una opinión, ya clásica, que
insistía: el fin del Imperio de Occidente con producto de la presión
interna d los cristianos y la externa de los germanos. El triunfo de la
religión y la barbarie. Las opiniones sobre esta crisis de la
Antigüedad se multiplicaron a lo largo del siglo pasado y éste: M.
Rostovzeff destacó las causas internas (despoblación, crisis económica,
cultivos excesivos, eliminación de élites dirigentes,...); las
manifestaciones de decadencia eran evidentes, pero se daban progresos técnicos
y artísticos, como postula H.I. Marrou. A pesar de los proyectos de
regeneración (Diocleciano, Constantino, Juliano), los males se cernían
sobre Roma y se originaron- según Piganiol- en la guerra permanente
contra bandos limítrofes de los germanos, irreductibles e imposibles de civilizar.
Por otra parte, Santo Mazzarino apunta que la invasión de los Bárbaros y
las dificultades del interior tenían una sola naturaleza originaria,
inherente. Desde otro punto de vista, los escritores paganos consideraron
la caída del Imperio como un castigo por haber abandonado el culto de los
dioses antiguos y haber abrazado la nueva religión.
[26]El Catolicismo único, en sentido
disciplinario y dogmático, duró hasta el siglo XI, y se dividirá después
en dos: el de Roma y el de Constantinopla. El problema de la tradición-
PARADOSIS- evangélica se divide entre las dos grandes ciudades: la nueva
de cultura griega, y la otra, de cultura latina.
[27]En cualquier caso, la conciencia histórica
del intelectual, en el tránsito del Medievo, se vio marcada por los
profundos cambios que le tocó vivir. El De civitate Dei, de San
Agustín, será la más acabada expresión. El libro contiene una versión
cristiana sobre la Historia universal, considerada como una lucha entre la
Ciudad de Dios y la Ciudad del Mundo. Su intención fue
ensalzar la Iglesia, integradora, denostando el papel material del Estado,
imperante.
[28]El Emperador
Carlomagno en una admonición general del 789 propone que se
empleen libros católicos bene emmendati, pues con frecuencia ocurre que,
cuando algunos desean orar bien, dicen mal preces, porque los libros no
están bien enmendados. Se potenciaron el estudio y la enseñanza de
las letras, ya para agradar a Dios y poder entender las Sagradas
Escrituras.
[29]Ante el impacto
musulmán en la Península, muchos Hispani se refugiaron en tierras
de Francia. Sin embargo, se quedaron en España muchos continuadores de la
cultura isidoriana: los cristianos sometidos- mozárabes-
desarrollaron su tradición literaria, o se divulgaron las martirologías,
o ciertas manifestaciones historiográficas- bajo el reinado de Alfonso
III.
[30]Ciertos sectores de la Iglesia,
adictos a la fe católica, resultaron particularmente vulnerables:
presentaron contradicciones existentes en los dogmas religiosos- admitidos
como tales- que se oponían a la razón y a la filosofía- a las que como
tales se les daba una importancia singular, Averroísmo. Sus detractores
los acusaron de defender la teoría de la doble verdad: una
adecuada para la fe y otra para la filosofía. Entre estos llegó a
pensarse que se había llegado demasiado lejos en lo que concernía a la
especulación sobre el pensamiento aristotélico. Incluso se condenó como
heterodoxas, proposiciones como: la unidad del intelecto agente, el
rechazo del libre albedrío, la eternidad del mundo,...lo que crearía una
desconfianza entre teólogos y filósofos. Frente a la devoción del
grupo, típico del monacato, el Bajo Medievo vio crecer un tipo de piedad
individual en la que la unión del alma con Dios era producto de la ascesis
y la meditación personal. El rechazo paralelo al intelectualismo de las
Universidades se definiría como la oposición entre los libros con hojas
y los libros de la vida. A caballo entre la Universidad medieval y las
corrientes humanistas, se encuentra Nicolás de Cusa (1400-1464), autor de
la Docta Ignorancia, donde compara nuestro conocimiento mental de
la verdad y un polígono inscrito en un círculo, que por muchos lados que
se le agreguen, nunca llegará a identificarse con el círculo.