Billy Wilder
ha sido recordado el día posterior a su muerte como el director de comedias ligeras, con categorías de clásicos,
entre las que pueden anotarse las dos protagonizadas por Marilyn Monroe:
La tentación vive arriba (1955) y Con faldas y a lo loco
(1959); lo cual hace olvidar sus otras obras, las que lo enfrentaron al stablishment;por lo cual reveamos un poco algunos hitos de su extensa obra.
Billy Wilder nació en Sucha (Austria-Hungría), el 22 de Julio
de 1906 e inicio su carrera en Hollywood como guionista; los primeros
tiempos fueron difíciles pero excitantes para él: Empecé a
escribir argumentos originales para Paramount, y pasé un poco de
hambre. Compartía una habitación con el actor Peter Lorre, vivíamos
con una lata de sopa al día. Luego conseguí trabajo en Paramount;
trabajaba en equipo con Charles Brackett y estuve allí dieciocho años.
El ambiente creativo que existía en Paramount era maravilloso:
paseabas por el estudio y podías ver a Sternberg, Gary Cooper, Dietrich,
Leo McCarey, Lubitsch... Era un ambiente de gran creatividad: entonces hacíamos
películas, no negocios. Hoy, dedicamos el ochenta por ciento de nuestro
tiempo a hacer negocios y sólo el veinte por ciento restante a hacer
películas.
Wilder tenia experiencia en el cine mudo y con películas
alemanas, en las cuales también había colaborado como guionista y donde había
comenzado su deseo de dirigir: Recuerdo perfectamente el día
en el que decidí ser director. Fue cuando vi una película cuyo guión yo
había escrito para la UFA, en Alemania. En la película salía un club
nocturno que tenía un gran cartel en el exterior: Es obligatorio
llevar zapatos y corbata. Había dos porteros, que miraban a las
personas que entraban para ver si llevaban zapatos y corbata. En uno de
los gags que escribí, un hombre llevaba una barba larga; el portero lo
para y mira debajo de la barba para asegurarse de que lleva corbata.
Cuando fui a ver la película, me encontré con que el director le había
puesto a ese actor una perilla; ya no había una barba que levantar para
mirar debajo. El director conservó el chiste porque creyó que seguiría
siendo divertido; pero ya no tenía gracia. Así que dije: hasta aquí
hemos llegado". Uno debe recordar, como guionista, que nadie va a
leer lo que escribe. Por eso me hice director, porque nadie leía mis
guiones.
Entre las películas de su periodo alemán puede nombrarse:
Der teufelsreporter, 1929, película muda.
Gente en domingo
(Menschen am sonntag), 1930, película
muda.
Princesse, à vos
ordres!, 1930, película muda.
Der
mann, der seinen mörder sucht, 1931.
Ihre hoheit befiehlt, 1931.
Seitensprünge, 1931.
Der falsche ehemann, 1931.
Emil y los detectives
(Emil und die detektive),
193.
Es war einmal ein walzer, 1932.
Ein blonder traum, 1932.
Scampolo, ein kind der strasse, 1931.
Madame wünscht keine kinder, 1933.
Was frauen träumen, 1933.
En 1942 dirige su segunda película, la primera
hollywodense: El
mayor y la menor; su primera película había sido rodada en París, en
su escape desde Berlín hacia Estados Unidos: Curvas Peligrosas (Mauvaise
graine). 1934, narraba la historia de un grupo de delincuentes
juveniles ladrones de coches, dos de los cuales se enamoran mutuamente y
quieren salirse, arriesgando sus vidas porque saben que si abandonan la
banda serían asesinados.
La película no contaba con mucho entusiasmo por parte de Wilder quien
decía que la había hecho por pura necesidad y sin
experiencia, aunque reconocía en ella una precursora del cine que
popularizarían luego directores como Godard y Truffaut, al
usar escenarios naturales y sonido directo. Lo que mas molestaba a Wilder
era el ambiente parisiense: aquella atmósfera fría y de rechazo en
la que nosotros, los emigrantes, vivíamos en París.
PERDICIÓN:
EL PRIMER ÉXITO DE WILDER
Era una tarde calurosa y aun recuerdo el olor a
madreselva en toda la calle. ¿Cómo no supe que a veces
el asesinato huele a madreselva?. Voz en off de Walter Neff (Uno de los asesinos)
La película que consagrara a Wilder será Perdición / Pacto
de Sangre (Double Indemnity), 1944. Basada en una novela de James
M. Cain, la película narra la historia de Walter Neff, un vendedor de
seguros que conoce a Phillips Dietrichson, esposa de un posible cliente,
quien pretende deshacerse de su marido y para ello utiliza a Walter, el
cual, cegado por su pasión hacia ella, interviene en el asesinato. Todo
el conflicto es seguido por el mejor amigo y jefe de Walter, que acaba
descubriendo la trama.
La película cuenta con dos méritos considerables: en primer lugar los
culpables son gente normal y corriente, atrapados por la ambición y la
pasión sexual, a diferencia de otras películas donde se marcaba la
diferencia entre los criminales y la gente normal; el segundo punto a
destacarse es el nuevo estilo de policial, lo que Raymond Chandler,
(coguionista del film junto con Wilder), llama la cacería, es
decir: desde el comienzo se sabe quienes son los culpables y lo que da
interés al film es ver cuando se los atrapara.
Sin embargo, para hacer la película Wilder tuvo que soportar
muchos problemas: su guionista habitual, Brackett se había rehusado
a colaborar con él: Yo estaba entusiasmado con la historia.
Le dí a Brackett el texto, quien me lo devolvió poco después,
sujetándolo sólo con la punta de los dedos. Me dijo que era basura. No
quería participar en una porquería semejante, en la que todo sucede a
causa de los más bajos motivos. Creo que no quería que su buen nombre
apareciera en los créditos de una película tan sospechosa.
Por otro lado, RaymondChandler, (quien suplanto a Brackett
como coguionista), era un gran escritor de novelas policiales pero estaba
realizando su primer trabajo en el cine y el ambiente extraño lo hacia irónico
y ofensivo. Así su trabajo con Wilder no termino en buenas
relaciones: Chandler redacto un documento que elevo a las
autoridades de los estudios diciendo las "humillaciones" a las
que lo sometía el director: El señor Wilder no debe dar al
señor Chandler ordenes de naturaleza arbitraria como "Ray,
quieres abrir esa ventana?" o "Ray, ¿quieres cerrar esa puerta,
por favor?
Por su parte, Wilder reconocía las diferencias que
había entre
él y Chandler: primero estaba mi acento alemán. Segundo, yo
conocía mejor las herramientas que teníamos que utilizar. Y, además, yo
tenía algo: era joven y salía con chicas guapas. Todo esto lo hacía
volverse loco. Me miraba fijamente. Yo encarnaba todo aquello que él
odiaba de Hollywood. Además, no podía sobreponerse al hecho de que, en
lo que se refería al guión, yo tuviera la última palabra.
La película fue un éxito y Hitchcock le mando un telegrama a Wilder
que decía: "Desde Perdición, las dos palabras más
importantes en el mundo del cine son Billy Wilder".
Lamentablemente la Academia no opino lo mismo y Wilder fue
derrotado por Leo McCarey:... durante la entrega de premios
me sentaron en las primeras filas, junto al pasillo central, para que no
tuviera que recorrer un camino demasiado largo -al fin y al cabo, nuestra
película había sido nominada siete veces-, pero en aquella ocasión la
bendición de los Oscars recayó sobre la mediocre película de Leo
McCarey, Siguiendo mi camino, película irónica, optimista y muy católica.
Cada vez, cuando se oía: "The winner
is...", Leo
McCarey se apresuraba, con paso alegre, hacia delante, ya que estaba de pié,
esperanzado, al fondo del pasillo central. "Mejor argumento:
Siguiendo mi camino". Leo McCarey trotaba hacia delante. Después
recorría de vuelta el largo camino a su puesto de espera. "Mejor
canción: Siguiendo mi camino". De nuevo tenía que recorrer el mismo
largo camino, con el mismo trotecillo triunfal. Aquello se repitió cinco
veces. Después se llegó a la "Mejor dirección" y después a
la "Mejor película". Como ya he dicho, yo estaba junto al
pasillo cuando Leo McCarey volvió a pasar por mi lado. Y entonces no pude
evitar sacar un poco el pié, de modo que tropezó y casi se cayó. No, no
se cayó de bruces, como después de dijo. Lamentablemente..."La
critica había sido claramente laudatoria, aunque con maldades varias: el
N. Y. Times describió la película como "básicamente entretenida,
pese a su ritmo monotemático y a su duración. El N. Y. Herald se mostró
más entusiasta y definió Perdición como una del películas más vitales
y sugerentes del año y elogió a Wilder por la magistral dirección y el
sensacional guión. Variety afirmaba que "será un punto de
referencia para posteriores producciones cinematográficas pertenencientes
a la misma categoría.
DÍAS SIN
HUELLAS: TOMAR NOTA
No te fío y lo sabes"."Vale, que sea por caridad.
Te suplico que me sirvas
una.
Sí, una. Una es demasiado y cien no son suficientes. Conversación entre el protagonista y un barman. Días sin
Huella
Wilder decidió mostrar al alcohol como una enfermedad,
desechando los clichés que mostraban imágenes cómicas asociadas con el
tema, como el marido que llega a casa y lo espera la mujer con el palo de
amasar en la mano, o el borracho ingenioso que sirve de relajo cómico.
Días sin huella
(The lost weekend), 1945, cuenta la historia de
Don Brinam, quien está sumido en la desesperanza debido a su fracaso
profesional y ha convertido su vida en un infierno debido a su adicción
al alcohol, a pesar de los esfuerzos de su hermano y su novia en sentido
contrario.
Wilder rodó la película en las calles de Nueva York originando
un gran realismo: la escena en la que Ray Milland llega a la planta de
alcohólicos del hospital, las escenas en el bar o la secuencia en la que
Brinam intenta vender la máquina de escribir y va de una casa de empeño
a otra, o la escena magistral en la que Brinam entra en el bar y pide una
copa. El vaso deja en la barra un círculo mojado. Después de la tercera
copa, el camarero quiere limpiar los círculos: "No los limpies, Nat
" -dice Ray Milland-. "Déjame mis pequeños círculos
viciosos". Y empieza a filosofar sobre el círculo, una figura que no
tiene final ni principio...
La película fue destrozada en el
preesteno, cuando los asistentes
opinaron cosas como después de ver la película no he renunciado a
beber, he renunciado a ir al cine. La Paramount decidió
archivar la película y pareció un duro golpe a la carrera de Wilder;
sin embargo, meses después, la película fue reestrenada y tuvo un gran
éxito de publico, ganando 4 Oscars.
La critica fue en su mayoria positiva: El N. Y. Times la llamó
una película desgarradoramente realista y morbosamente
fascinante... una obra maestra del séptimo arte. El N. Y. Herald
Tribune la definió como "un hito de la historia cinematográfica...
una pieza exquisita de principio a fin". James Agree, uno de los críticos
más duros de la época escribió en The Nation que a pesar de ser una película
poco común, dura, tensa, cruel, inteligente y directa, no le parecía que
tuviera interés creativo.
Durante esos años también sucedían otras cosas: Estados Unidos
estaba entrando en la Segunda Guerra Mundial y los estudios no podían
mantenerse aparte: Todos nos entrenábamos para la guerra, pero
cuando pienso en ello retrospectivamente, nuestros ejercicios se parecían
más a las películas cómicas del cine mudo: los estropicios que se hacían
para evitar y prever otros estropicios eran considerables. Recuerdo cómo
nos entrenábamos en la calle Bel Air, donde vivían Hitchcock y Lubitsch,
ensayando cómo colocar a un herido en una camilla, cómo meterlo después
en una ambulancia y cómo trasportarlo lo más rápidamente posible a un
hospital.
Nuestro ejercicio amenazaba con fracasar ya que todos los hombres
que queríamos poner en la camilla pesaban demasiado, o mejor dicho:
nosotros no éramos lo bastante fuertes. Así que nos decidimos a salvar a
una mujer herida. Incluso de entre las mujeres, elegimos a la más menuda
de que pudiéramos disponer, y ésta fue Alma, la mujer de Alfred
Hitchcock, que en lo que refiere al peso era todo lo contrario de él.
Así que la pusimos en la camilla, la atamos firmemente, y entre cuatro la
llevamos a la ambulancia, tan deprisa como pudimos. La metimos dentro y,
al instante, la ambulancia partió a toda velocidad haciendo sonar la
sirena. Pero por desgracia, con todo aquel ajetreo, habíamos olvidado
cerrar la puerta de la ambulancia. La camilla, con Alma Hitchcock,
se cayó y puesto que en Bel Air las calles son bastante empinadas, poco
faltó para que se hiciera realmente daño, o rodara toda la calle abajo,
hasta Sunset Boulevard.
TIEMPO DE
CINISMO
"Un momento, ¿no nos conocemos?. Su cara me es
conocida".
"¡Váyase o llamaré a mi criado". "Es Norma
Desmond, de las películas mudas. Era una
estrella".
"¡Y grande. Pero el cine ahora ya no lo es!" "Ajá, cada vez lo hacen peor". Dialogo entre Joe Gillis y Norma Desmond (de Sunset Blvd.)
En 1950, Wilder realiza una de sus películas mas feroces, El
Ocaso de una Estrella (Sunset Boulevard), que narra la historia de Joe
Gillis, un escritor de segunda que se refugia en la mansión de Norma
Desmond, antigua estrella del cine mudo, la cual vive alejada de la
realidad y sólo acompañada por su criado Max, con quien estuvo casada. A
partir de ese momento, la actriz pretende que Joe corrija un guión que
ella ha escrito y que va a significar su regreso al cine.
Wilder confesaría:
para mí esa película es Hollywood;
el guionista, el agente, la estrella olvidada, todos eran retratos del
natural.
La reacción a la película en los estudios fue tremenda y el jefe de
la MGM, Louis B. Meyer, se abalanzó sobre Wilder
completamente enfurecido, gritándole: ¡Bastardo, ha arrastrado por
el lodo a la industria que lo ha convertido a usted en alguien y que le ha
dado de comer. Habría que alquitranarlo y emplumarlo y echarlo de la
ciudad!". Wilder no se inmuto. Se limito a decirle: "Fuck
you!.
Sin embargo la critica no dudo en alabar el film: El N. Y. Times
declaro: El Ocaso de una Estrella es una rara mezcla de guión cáustico,
interpretación magnífica, dirección magistral y fotografía
discretamente artística con la que el público queda hechizado de manera
automática y cautivo de un clímax desgarrador" y James Agee la
definió como "como película muy valiente y ejemplo más
sobresaliente y logrado de la obra de Hollywood.
La siguiente película de Wilder continuaría el tono de dureza
y critica de El crepúsculo...;El Gran Carnaval (Ace in the
hole). 1951, protagonizada por Kirk Douglas, es la historia de
un periodista, Charles Tatum (Dougas), despedido de un diario neoyorkino,
que encuentra trabajo en un periódico de Alburquerque, en Nuevo México.
Allí se entera que un indio está atrapado en el fondo de una galería
minera. Dispuesto a sacar provecho de la noticia, consigue que se adopte
el modo más lento de salvación para escribir cada día un capítulo
sobre los hechos. [La película está basada en un hecho real]
Este fue el primer gran fracaso de Wilder; las razones
esgrimidas fueron varias, pero la principal es que el publico se veía
como gente vil, que en su mayor parte disfrutaba del dolor ajeno; Wilder
diría años después: El gran carnaval (The Big Carnival,
1951) era una película muy buena; el argumento tenía fuerza y estaba
bien trabajado. Pero la gente no quería saber; la gente no quiere que le
cuenten que si hay un accidente en la calle y hay un herido grave, antes
de ira a avisar a un médico, se quedan contemplando con curiosidad
morbosa la tragedia. Eso es lo que había en la película: el circo, la música,
la gente emborrachándose y pasándoselo bien... Diría que no es un tema
fácil de digerir, la gente se sentía un poco culpable.
Las únicas criticas favorables ocurrieron en Europa. La revista británica
Today´s Cinema la definió como "el ejemplo más brillante del cine
norteamericano".
SABRINA:
TIEMPO DE ROSAS Y ESPINAS
Mira esas piernas, ¿no son fantásticas?".
"Las últimas piernas que te parecieron fantásticas le
costaron a la familia 25.000 dólares". Diálogo Linus (Humphrey
Bogart) y su hermano (William Holden)
en Sabrina.
"París es para los amantes. Tal vez por eso sólo he estado
35 minutos. Linus Larrabee (Humphrey
Bogart) en Sabrina.
En 1954 Wilder se acerca mas que nunca a las películas que
producían la "maquina de sueños": dirige Sabrina, protagonizada
por Humphrey Bogart (Linus Larrabee) y Audrey Hepburn (Sabrina).
La película trata sobre una inocente muchacha que esta enamorada del hijo
menor de una poderosa familia de la que su padre es chofer. De regreso de
un viaje a París ya crecida y con modales intenta conquistarlo, chocando
con la oposición del cabeza de familia, hermano mayor de su amor: Linus
Larrabee.
Si bien la película fue un gran éxito, su realización tuvo varios
problemas; el mayor de los cuales era la animosidad de Bogart hacia
Wilder. "Bogart no me podía soportar; tampoco podía
soportar su papel y no hacía un secreto de ambas cosas. Hasta entonces,
había interpretado sobre todo a tipos duros que llevaban gabardina, que
ocultaban sus sentimientos. Se había hecho famoso por su papel de Rick en
Casablanca y acababa de ganar el Oscar por su papel en La
reina de Africa. Y ahora debía engañar a una muchachita cursi,
para quedar, finalmente, a su merced. A él esto no le gustaba".
Para demostrarlo, una mañana
(Bogart) llegó al plató y contó que la
noche anterior había cenado con Huston y habían estado hablando
de directores de cine. Y de quienes eran los mejores. Huston y él
habían elaborado una lista: "Y usted, Billy, no estaba entre ellos.
¡Huston ni siquiera le mencionó!"
Las criticas, por su parte, luego del desastre de El gran carnaval,
volvieron a ensalzar a Wilder: El N. Y. Times declaraba: "Sabrina
es la mejor comedia romántica de los últimos tiempos", y su crítico
aseguró que no había disfrutado tanto con una película romántica desde
Sucedió una noche, hacía veinte años. Para Variety fue "una
comedia romántica impresionante" y el Time opinó que era "un
entretenimiento absolutamente arrebatador."
MARILYN: EL
INFIERNO DESEADO
Existen más libros sobre Marilyn Monroe
que sobre la II Guerra Mundial. Hay una cierta
semejanza entre las dos: era el infierno, pero valía
la pena. Billy
Wilder.
Wilder se aburría rápido y luego de Sabrina realizo dos
películas mucho mas sensuales y por las cuales aun hoy se lo recuerda. La
primera fue La tentación vive arriba (1955), protagonizadas
por Marilyn Monroe (la chica) y Tom Ewell (Richard Sherman)
La trama se desarrolla en un verano en la ciudad de la Nueva York y es
la historia de un norteamericano medio, que lleva siete años casado,
durante los cuales no se ha separado de su mujer ni de su hijo, pero a los
que acaba de despedir en la estación, camino de unas vacaciones que él
no podrá compartir. Para su sorpresa, se encontrará con que los vecinos
de arriba han dejado su apartamento a una rubia espectacular...
La escena que a inmortalizado el film es la de Marilyn parada
sobre un respiradero con el vestido danzando a su alrededor. Wilder:
Cuando rodé con ella la escena de la boca de ventilación del metro
tenía la atención del mundo. Se reunieron veinte mil personas, hubo caos
de circulación y una crisis matrimonial entre Joe DiMaggio y Marilyn.
Reconozco que yo también me habría puesto nervioso si veinte mil
personas hubieran estado observando una sóla cosa: cómo mi mujer se
levantaba las faldas por encima de la cabeza.
La película fue el segundo gran éxito de Wilder durante los
50, recaudando 12 millones de dólares, aunque él se sentía molesto por
la censura que lo obligo a suavizar el tema sexual: "Yo quería para
el papel de marido a Walter Matthau, que le habría dado al papel
un fuerte trasfondo sexual, pero en aquella época no se podía ni pensar
que los dos adúlteros se acostaran juntos en la película. Ni siquiera me
permitieron que apareciera una horquilla en la cama de él, al día
siguiente. Creo que la mojigatería de 1955 ha perjudicado a la película"
La crítica también
se baso en gran parte en la sexualidad del film y
el bajo perfil elegido para tratarlo: El N. Y. Times admitía que existía un cierto vacío y tedio en la ansiedad sexual del señor
Ewell. Time se lamentaba del "escrupuloso lavado" al que
había sido sometida la obra, pero alababa el estilo cómico de la Monroe.
Variety también se hizo eco del proceso de "adecentamiento" que
había sufrido la obra teatral, y calificó la película como divertida y
taquillera.
Su segundo trabajo con Marilyn seria cuatro años después en Con
Faldas y a lo loco (Some like it hot). 1959. En esa película también
trabajarían Tony Cutis (Joe) y Jack Lemmon (Jerry). La trama es
simple y atractiva: Dos músicos desocupados presencian la matanza del día
de SanValentín. Sin dinero y con la intención de salvar la vida, se
contratan en una orquesta de señoritas, que se marcha de gira al día
siguiente. Todo va bien hasta que Joe (Josephine) se enamora de Sugar, una
chica que toca en la orquesta y Jerry (Daphne) conoce a Osgood, un
millonario que también tiene sus propios planes para el futuro.
Si bien la película tuvo éxito, la filmación no fue fácil y se
evidenciaron varios problemas con Marilyn: llegaba tarde, se
olvidaba las letras (Hubo una escena que tuvo que rodarse 59 veces. El
parlamento que decía era: "¿Dónde está esa botella de bourbon?",
mientras lo buscaba en un cajón), quería que la película fuese a color
y se negó a bajar diez kilos para el rodaje.
Wilder diría sobre ella y su legendaria tardanza:
Sobre
la impuntualidad de Marilyn debo decir que tengo una vieja tía en
Viena que estaría en el plató cada mañana a las seis y sería capaz de
recitar los diálogos incluso al revés. Pero, ¿quién querría verla?...
Además, mientras esperamos a Marilyn Monroe todo el equipo, no
perdemos totalmente el tiempo... Yo, sin ir más lejos, tuve la
oportunidad de leer Guerra y Paz y Los miserables.
Después de esta película Wilder no trabajo mas con Marilyn:
Me han preguntado si volveré a trabajar con M. M, y tengo una
respuesta clara. Lo he discutido con mi médico, mi psiquiatra y mi
contable, y todos me han dicho que soy demasiado viejo y demasiado rico
para someterme de nuevo a una prueba semejante.
En el medio de sus trabajos con Marilyn
había filmado una película
totalmente distinta: Me aburro si hago siempre lo mismo. Admiro a Hitchcock;
pero no podría trabajar como él, porque siempre hacía la misma película.
Me dije: "Ahora voy a hacer una película mejor que Hitchcock"
e hice Testigo de cargo (Witness for the prosecution, 1958), por
ejemplo.
WILDER, EL
DULCE
En 1963 Wilder filma uno de sus grandes éxitos: Irma, la
dulce. Protagonizada por Jack Lemmon (Nestor Patou) y Shirley
MacLaine ("Irma la dulce"), la película cuenta la historia
de amor entre una prostituta parisina y un policía. Ella está cansada de
su chulo y desanimada por su trabajo y lo llega a perder por culpa del
policía, el cual se acaba convirtiendo en su protector.
Hay una divertida anécdota sobre la película:
Mandaron a un
sacerdote al estudio porque en la película aparecía una boda católica,
y debía velar para que en esa escena no sucediera nada blasfemo. Wilder
cuenta cómo el cura cada vez se sentía más y más a gusto mientras las
actrices disfrazadas de putas daban vueltas voluptuosas a su
alrededor.
Como siempre la crítica se dividio en iguales medidas: N. Y. Times
dijo que Wilder había conseguido hacer una película aceptable del
picaresco espectáculo teatral. La revista Life la consideraba
"rabiosamente cómica y honestamente romántica". mientras que
Newsweek concentraba sus alabanzas en J. Lemmon y afirmaba que éste había
salvado la reputación de Wilder y, con ello, la película. Las críticas
negativas por su parte , tampoco escacearon: New Yorker calificaba el guión
de "modelo de vulgaridad" y sólo reconocía que Lemmon y S.
MacLaine casi habían logrado "limpiar de mugre la película" y
El Saturday Review describía el guión como lamentable, vulgar y no veía
nada gracioso en él".
En 1970 rueda lo que considera su obra personal: La Vida Privada De
Sherlock Holmes (The private life of S. Holmes) basada endos
episodios de Sherlock Holmes, sacados de los supuestos papeles
legados del doctor Watson: el primero trata de una bailarina rusa
que quiere cruzar su hermoso cuerpo con la inteligencia del detective; el
segundo de una trampa que una espía alemana le tiende, y de la que
termina enamorándose.
Lamentablemente la película no tuvo éxito y eso le trajo algunos
problemas; sin embargo a lo largo de los años, ha sido reconocida como un
clásico de la filmografía de Wilder.
En 1974, como si volviera a sus tiempos de escándalo, rueda Primera
Plana, (Front Page), basada en una obra de Hetch y MacArthur,
que ya había sido llevada al cine dos veces. La película cuenta como un
grupo de periodistas espera, en la sala de prensa de la policía de
Chicago, la ejecución de un hombre acusado del asesinato de un agente del
orden.
La visión de los periodistas inescrupulosos no lo ayudo con la
critica, y, lo peor de todo, es que el propio Wilder no estaba
contento con los resultados: En la actualidad, creo que fue estúpido
por mi parte hacer un remake de Primera plana. Además, no rodé la
película porque yo mismo hubiera sido periodista de joven, como a menudo
se ha pretendido. No, mi error fue rodar una nueva versión de una pieza
de la que ya había una versión cinematográfica convincente. Además,
cuando Hetch y MacArthur escribieron la historia era absolutamente
actual. Es decir, es una sátira de los años veinte sobre los años
veinte. Cuando se lleva al cine cincuenta años más tarde, se convierte
en una película costumbrista corriente
La ultima película de Wilder, protagonizada por Jack Lemmon
(Victor Glooney) y Walter Matthau (Trabucco) fue Compadres (Buddy,
buddy) 1981.
La historia trata de un asesino profesional y de un desempleado a quien
su mujer ha abandonado, que se alojan en el mismo hotel, en habitaciones
continuas, uno a la búsqueda de su mujer y que pretende suicidarse; el
otro haciendo los preparativos propios de su profesión. El confuso marido
se cruza constantemente en el camino del asesino. Y se origina al paradoja
de que el gángster tiene que salvarle la vida en lugar de matar a otro,
porque el suicidio impediría el asesinato
Lamentablemente la película fue un fracaso y el propio Wilder
sabia cual fue la falla: fue absolutamente erróneo tomar a dos cómicos.
Después de haber rodado durante dos semanas me di cuenta que tendría que
haberle dado el papel de asesino a alguien que impresione, y no a un cómico.
A Clint Eastwood, en lugar de a W. Matthau.
La critica fue inapelable: la película no convencía: Newsweek la
consideró pasada de moda y otros periódicos dijeron que Wilder y Diamond
habían perdido el contacto con la realidad. El crítico Rex Reed decía
que el film era como un pez de colores medio asfixiado que yace
sobre una alfombra de nailon haciendo patéticos esfuerzos por
respirar y que Lemmon y Matthau acababan pareciendo dos histéricos
chillones y sudorosos trepando por las paredes acolchadas de la habitación
de un manicomio. Hubo críticas despiadadas, como la de Variety, que
proclamaba: Aquí un amigo es sin duda la película menos
consistente de las veinticinco obras de Hollywood de Billy Wilder; una
comedia absolutamente triste.
Inevitablemente
Wilder, muerto el 28 de marzo de 2002 ya no podrá cumplir su
deseo: Me gustaría morir a los 104 años, completamente sano,
asesinado por un marido que me acabara de pillar, in fraganti, con su
joven esposa.