1) Incorporó la psicología española a la psicología
occidental, al introducir a través de sus publicaciones y trabajos la
psicología experimental, la psicología jurídica, el pensamiento de los
grandes psiquiatras alemanes y las teorías psicoanalíticas. [1]
2) Introdujo y desarrolló en España la Orientación
Profesional, haciendo el Instituto de Barcelona bajo su dirección famoso
en toda Europa. [2]
3) Fue el primer catedrático de Psiquiatría de España,
al serle ofrecida la cátedra recién creada en 1933 por la Universidad
Autónoma de Barcelona. [3]
4) Fue el más convencido defensor de la unidad
psicosomática y propugnó, en una visión aún más amplia, la concepción psico-bio-social de la persona. En ese sentido, resaltó la importancia
del entorno familiar en el mantenimiento de las neurosis mostrándose como
pionero de la terapia de familia en España y, en una etapa más avanzada,
la importancia del ambiente social, declarando que "no puede haber
individuo sano en una sociedad enferma". Por ello decía que la
clase médica debía implicarse más en la resolución de los problemas
sociales influyendo corporativamente en los órganos gubernamentales
y legislativos. [4]
5) Introdujo una nueva visión de la Medicina,
definiendo al enfermo como todo aquel que sufre o hace sufrir" y a la Medicina como la ciencia cuyo objetivo es la supresión del
sufrimiento humano. Partiendo de esa premisa, considera que la
somatoterapia (terapia del cuerpo) debe actuar fusionada con la
psicoterapia (terapia de la mente) en una sola unidad para lograr el
restablecimiento de la salud o normalidad biológica concebida como
el más perfecto equilibrio dinámico obtenible entre las propiedades del
Ser y la mayor eficacia conseguible en sus reacciones". Ninguna de
las dos actitudes, aisladamente, es eficaz, el individuo humano requiere
siempre un tratamiento integral e integrante; la Medicina requiere una
constante y adecuada imbricación de ambos recursos, es decir, de las
armas psicológicas y de las bioquímicas y fisicoquímicas. [5]
6) Dicho lo anterior en forma genérica, unificó
a la Medicina con la Psicología, considerando a su vez a la
Psiquiatría como una rama de éstas: la que se ocupa de los
casos anormales o, según su precisa definición, de las
perturbaciones morbosas de la actividad psíquica (implícitas o explícitas)
con el fin de corregirlas. Los médicos psiquiatras deben comenzar,
pues, por aprender Psicología, ser previamente psicólogos clínicos; lo
anormal debe comprenderse partiendo de lo normal. [6]
7) Efectuó un estudio detallado y exposición crítica
del psicoanálisis, distinguiendo en él tres dimensiones fundamentales:
como método de exploración, como doctrina y como terapia.
En la primera consideró como la más valiosa la técnica
de las asociaciones determinadas de Jung, sobre la cual ideó un
perfeccionamiento, valorando también su teoría del inconsciente
colectivo. Como doctrina discrepó de la teoría de la líbido y del
escaso papel asignado al Yo, así como de la visión pesimista del hombre
y la sociedad; y en relación a la eficacia del método terapéutico, si
bien reconoció la trascendencia y utilidad de haber derribado la censura
consciente, y lo recomendaba en muchos casos, su crítica en otros
aspectos es bastante demoledora. Pero todo ello no impide reconocer
el enorme saldo positivo del psicoanálisis dentro del más amplio marco
de la psicología científica que consistió en que Freud en
vez de seguir la vía tradicionalmente aconsejada por la clínica
tradicional, que se dirigía del síntoma a la lesión, había descubierto
y proclamado la necesidad de remontarse del síntoma al conflicto y a
quien lo vive, por lo que sin la influencia freudiana no habría sido
posible la actual medicina psicosomática.
8) Propugnó, practicó y consiguió numerosas mejoras
en la asistencia psiquiátrica para el bienestar de los internos y fue uno
de los primeros psiquiatras en observar y describir el funcionamiento del
autogobierno entre ellos, al encontrarse con un caso provocado por las
circunstancias: durante la guerra civil, ante la huída del personal
cuidador en un hospital, los pacientes abandonados se habían
organizado eficazmente y se cuidaban entre sí.
9) Creó el único test de personalidad conocido que
puede garantizar que el examinado no controle el rendimiento o
la respuesta, es decir, que sea ciento por ciento fiable, pues
ésta es obtenida en condiciones técnicas que excluyen el control
voluntario y permiten que sea expresiva de las tendencias naturales
ancladas en una de las zonas más profundas del psiquismo: la miopsique
(de "mios", músculo) En él se establece el diagnóstico
psíquico a través de las peculiaridades de ciertos movimientos
realizados por el sujeto, de ahí el nombre del test: Psicodiagnóstico
Miokinético (PMK), o sea: diagnóstico psicológico por medio de los
movimientos musculares. Siempre consideró, hasta el momento de su muerte,
que este test había sido su máxima aportación a la ciencia.
10) Se preocupó en subrayar la necesidad de que los
jueces tuvieran conocimientos de psicología, y sostuvo la importancia de
prevenir el delito, antes que castigarlo.
11) Su aportación a la Psicopedagogía abarcó desde
sus innumerables cursos hasta la mayor parte de sus libros. Creía en la
necesidad de inculcar una conciencia moral en el niño y la importancia
profunda de la educación para la formación de una sociedad mejor.
12) En todos los campos afines en que incursionó,
estudió en profundidad todas las escuelas y autores, y extrajo de cada
uno su mejor aportación para sintetizar en un
todo coherente el mejor saber posible sobre cada aspecto, siendo, en
este sentido, partidario de un método ecléctico, no dogmático. Divulgó
la síntesis de ese conocimiento obtenido a través de manuales
que aúnan el rigor científico con la claridad de exposición, ejerciendo
una auténtica obra de pedagogía social. Lamentablemente murió con 67 años
cuando, habiendo alcanzado las condiciones de tranquilidad necesarias, se
disponía a compendiar en un volumen la esencia de su pensamiento,
actualmente disperso en las obras citadas, y sobre el cual el
más completo estudio existente es el libro de L. M. Iruela publicado por
la Universidad de Barcelona
AMPLITUD
DE OBRA
Catalogar y explicar la obra de Mira es una tarea muy
difícil, pues todos sus estudiosos coinciden en señalar la
multiplicidad de intereses y consecuentes actividades que éste fue
capaz de cultivar a lo largo de su vida. Dice, a este respecto, el
Prof. Lafuente, que en su carácter de historiador de la Psicología
la ha estudiado en profundidad:
cuando se pasa revista a lo largo de esta accidentada ruta vital
no se puede menos de reconocer la cantidad y calidad de los
logros. Porque, haciendo balance, resulta que Mira fue médico, psicólogo
y psiquiatra y profesor de materias diversas. Dió incontables cursos y
conferencias. Escribió numerosos trabajos científicos y excelentes
manuales y libros de divulgación. Ideó nuevos instrumentos psicotécnicos
al servicio de la orientación y selección profesionales. Promovió el
desarrollo de este campo desde la dirección de dos instituciones
decisivas: el Instituto de Orientación Profesional de Barcelona y el ISOP de Rio de Janeiro. Concibió numerosas pruebas para evaluar
distintos aspectos de la personalidad y la conducta (entre ellas el
famoso PMK). Fundó instituciones de gran importancia en sus respectivos
campos, como el Centro de "La Sageta" y la Asociación
Brasileira de Psicotécnica. Organizó congresos internacionales. Creó
y editó revistas científicas... y alcanzó por todo ello un merecidísimo
reconocimiento internacional. ¿Habrá que considerar entonces - como se
ha hecho a veces - la trayectoria de Mira como una multiplicación
superficial de quehaceres?....bajo su aparente dispersión, sin embargo,
debe reconocerse también la existencia de una unidad
fundamental....creemos que puede afirmarse que Mira fue antes que nada
un psicólogo, esto es, que fue la psicología el núcleo fuerte de su
vocación, y que es por tanto su actividad en este campo la que da
sentido a las restantes, que pueden así entenderse desde o por
referencia a ella... .
Y afirma, en otro texto:
de un modo u otro, toda la obra de Mira gira en torno al ser
humano, que él concebía como una realidad de enorme complejidad
estructural e indiscutible unidad funcional
Efectivamente, su amplitud de obra no es dispersión,
pues se mantiene fiel a sus principios y está siempre coherentemente
dirigida hacia un único objetivo: la búsqueda del bienestar y la
armonía del individuo (su salud integral, psicofísica),
engarzada en su medio social.
Dice su biógrafo, Luis M. Iruela:
Para Mira,
lo psicológico emerge de lo fisiológico y alcanza su plenitud en lo
social, en la adaptación del hombre al mundo que le rodea, siguiendo un
curso de complejidad creciente.
Las dos opiniones no se contradicen, sino que se
complementan. Para comprender mejor lo antedicho es necesario tener en
cuenta las influencias recibidas en su juventud:
Su frecuentación, en la época de estudiante
(1914-1917), del Laboratorio de la Escuela de Fisiología de
Barcelona, bajo la dirección de Augusto Pi Sunyer que, junto con
Ramón Turró, epresentaba el pensamiento positivista, le
inculcó el uso de una metodología positiva, una visión genética
y evolutiva de los organismos y una concepción unitaria y funcional de
los mismos. Ambos científicos fundamentaron, así, las
firmes ideas de Mira sobre la unidad psicofísica del individuo y
le dieron la base formal a partir de la cual llegó a fusionar fisiología
y psicología y a englobarlas dentro de la medicina con una
finalidad única: la salud de la persona..
A su vez, las traducciones por él realizadas, siendo
ya médico, de los grandes psiquiatras y psicólogos alemanes de la época,
despertaron su interés por el estudio del psiquismo humano. Ambas
influencias pudieron determinar el tema de su tesis doctoral,
presentada ante la Universidad de Madrid en 1922, sobre "Las
correlaciones somáticas del trabajo mental" que le valió el
Premio Extraordinario de Doctorado otorgado por la Universidad al
año siguiente y puede ser considerada como el primer trabajo de
psicología experimental realizado en España.
No permanece, sin embargo, encerrado en ese ámbito.
El estudio de la obra de Freud, realizado por él
directamente del original alemán, lo convence de la importancia de
las teorías psicoanalíticas,(a pesar de discrepar en muchos de sus
aspectos) y no solamente incorpora en ciertos casos su práctica
terapéutica sino que considera que sin la influencia freudiana
no habría sido posible la actual medicina psicosomática.
Finalmente, cabe consignar sus intereses humanitarios
en el plano social, despertados durante sus visitas como joven médico a
los barrios obreros y marginales de Barcelona, que lo llevaron a
ser uno de los fundadores, en 1923, de la Unión Socialista de Cataluña,
y a impartir cursos gratuitos para trabajadores en el Ateneo Enciclopédico
Popular de Barcelona, interés que no solo persistió, sino que aumentó
a lo largo de su vida, llegando a afirmar que no puede
lograrse una mente sana en una sociedad enferma, y que al viejo
aforismo "mens sana in corpore sano" habría que cambiarlo por
"mens sana in societas sana"
Resumiendo:
Mira ha dejado huella firme de su nombre en todos los campos que cultivó,
incluyendo a la Psiquiatría y la Psicología en todos sus
aspectos, ramas, aplicaciones y conexiones. Para él todo
era una sola cosa: el estudio del hombre, con la finalidad de conseguir
su máxima salud y bienestar. Por eso al final de su vida, cuando
siempre había dado por hecho que cualquier medicina debía ser psicosomática, propugnó un concepto aún más amplio, el de la
medicina
integral o eubiátrica ( del griego eu, bienestar, y bios, vida) la
medicina que enseña a vivir bien. Llegó a la conclusión de
que si la salud se deriva de una armonía en el funcionamiento de
todos los órganos (incluidos, evidentemente, los aspectos psíquicos)
entonces entran dentro del campo de la medicina en un sentido
amplio, como auxiliares, todas las ciencias que se pueden
relacionar con el bienestar humano. Por eso la Medicina Integral
requerirá la colaboración de médicos, higienistas, abogados,
pedagogos, economistas, sociólogos y políticos ( "políticos que
habrán seguido la carrera de Ciencias Políticas, no los actuales"
- observa) para crear las condiciones sociales en las que los hombres
puedan desarrollarse saludablemente, es decir, felizmente.
Pragmático hombre de ciencia y al mismo
tiempo idealista, como lo define E. Lafuente, soñaba
con un futuro en que las condiciones de vida de la Humanidad
permitan reducir al mínimo los casos de sufrimiento y desadaptación
mental. Como afirma en el prólogo de su Manual de Psicoterapia: No basta consolar; hay que luchar bravamente para conseguir que la
personalidad humana enfrente el dolor y el sufrimiento con algo más que
una pasiva resignación. Hay que declarar una sola guerra en el mundo:
la guerra contra la infelicidad y contra la muerte.
PSICOLOGÍA
Como hemos dicho al referirnos a su obra, el interés
de Mira por la Psicología se manifestó ya muy tempranamente, como una
consecuencia directa de su concepción de la Medicina. La
influencia recibida de su maestro Augusto Pi Sunyer, en cuyo
laboratorio de Fisiología colaboró como estudiante de la carrera, le
aportó, además de una metodología y una visión positivista, un
concepto de la unidad funcional de los organismos que le acompañó toda
su vida e hizo que considerara siempre al ser humano como una unidad
psicofísica... Es por ello que sus conceptos de medicina y psicología
se unen, ya que la misión del médico es curar al ser humano, no
a un cuerpo o a una psique, y para Mira no hay alteración psicológica
que no tenga su reflejo orgánico, ni alteración orgánica que no tenga
su reflejo psíquico; ambas cosas se dan siempre simultánea y
unitariamente, por más que en unos casos predomine un aspecto
sobre el otro. Por otro lado, los factores que influyen
en la persona no son solo endógenos, sino exógenos, por lo que el
entorno social está indisolublemente unido a ella. Es así que, en
1955, llega a definir a la Psicología de la siguiente manera:
Hoy la psicología se interesa por el estudio
del comportamiento de los seres vivos, tanto interna como externamente.
Se preocupa tanto de las actividades personales como del aspecto
subjetivo de la persona, o Yo. Pero el individuo no vive aislado:
pertenece a un grupo. Sufre las acciones, y reacciona influyendo en el
medio. Conflicto de fuerzas que tienen un sentido, una dirección
(vector); por lo tanto la psicología puede ser definida
también como el estudio del dinamismo vectorial biológico.
Recordemos aquí la acertada afirmación de Iruela:
Para Mira, lo psicológico emerge de lo fisiológico y alcanza su
plenitud en lo social, en la adaptación del hombre al mundo que le
rodea, siguiendo un curso de complejidad creciente.
Respecto a la personalidad humana, tiene una concepción
dinámica, integral y evolutiva, coincidente con la de Stern,
considerando que la totalidad individual psicofisiológica que
caracteriza a todo organismo "adopta en el caso humano la
forma de una totalidad individual que actúa intencionalmente, es auto y
hetero-referente, vive y vivencia".
Dicho de otra manera: todos los seres vivos
tienen actividad psíquica, pues su manifestación energética es
autorregulada y dotada de ritmo e intencionalidad; en cuanto a
"noción de existencia" no sabemos si todos los
seres vivos sienten que lo están. Pero solamente los seres
humanos son capaces de tener una nítida frontera delimitadora de sus
contenidos personales capaz de dar lugar a una oposición entre éstos y
el mundo exterior, entre el yo y el no-yo, de vivir frente al
mundo y no en él o con él.
Mira decía que tanto la personalogía de Stern como
la psiquiatría moderna convergían en señalar la importancia del
estudio evolutivo de la integración personal. Solamente siguiendo paso
a paso (merced a una cuidadosa biografía obtenida por información
social científica) la vida psíquica del sujeto, será posible llegar a
trazar el esquema de su personalidad. Esta concepción de la
personalidad tiene en cuenta tanto los factores endógenos (constitución,
temperamento e inteligencia) como los exógenos (experiencia de las
situaciones aprendidas) en una síntesis dinámica y evolutiva cuyo
resultado último es la formación del carácter.
Así, Mira concibe la personalidad como el
conjunto armonioso de tres instancias fundamentales: inteligencia,
temperamento y carácter; todas ellas arbitradas por una cuarta, el Yo.
La inteligencia sería la resultante integral de la actividad de
las funciones cognoscitivas; el temperamento lo sería de las afectivas;
y el carácter el resultado de las funciones conativas, nombre dado por
Mac Dougall a los procesos tensionales que preceden a la acción. Todas
estas funciones se relacionan entre sí constituyendo las sucesivas
fases de un ciclo psíquico, el cual, iniciándose en la sensopercepción
y finalizando con la acción o conducta, representa el elemento básico
del funcionalismo mental del hombre. En el ser humano existen
superpuestos, en cada instante, varios de estos ciclos, lo que
contribuye a dar una idea de realidad, de continuidad y de unidad a cada
individuo.
Resumiendo: la psicología debe ser abordada desde un
punto de vista integral, funcional, dinámico-evolutivo y pragmático
(...) No solo es imposible separar persona y organismo, conciencia y
conducta, sino que tampoco es posible separar al individuo de los
grupos sociales con quienes convivió y convive (...) dicho de otro
modo, no es posible comprender un yo sin los tú con
quienes mantiene relación (...) Solamente una psicología
integral -dinámica, existencial, social - será útil, viva y
realmente adecuada al estado actual de nuestros conocimientos científicos"
Psicología y
Medicina.
Admite diversas clasificaciones de la Psicología según
el punto de vista que se utilice. Tomando el criterio de aplicación práctica,
distingue psicología médica, educacional o pedagógica,
industrial, jurídica, social, etc. Si en todos estos campos la
presencia de la Psicología es indispensable, en el caso de la Psicología
médica o clínica se trataría casi de una redundancia, puesto que la
Medicina, tal como Mira la concibe, al preocuparse por curar a la
persona, integra en sí no solamente a la fisiología sino a la
psicología. Y afirma puede decirse que la Psicología Médica es
a la psicoterapia lo que la Fisiología humana es a la somatoterapia: el
antecedente obligado.
Finalmente, es importante destacar que,
coherentemente con lo antedicho, no admite la separación entre psicología
y psiquiatría, ya que considera a esta última como una psicología (médica)
ocupada de los casos anormales.
Mira conoció y estudió en profundidad todas las
escuelas y autores de su tiempo, seleccionando de cada uno de ellos lo a
su juicio más valioso para fundamentar su visión de la ciencia
unitaria - medicina-psicología-psiquiatría - que concibió y
practicó. Dice su biógrafo L. M. Iruela que es evidente que Mira está
abierto a todas las influencias posibles; pero lo importante no es
reconocer este eclectismo sino señalar que la utilización
que hace de todas estas influencias es en cierto modo personal y
original, una actitud científica libre de prejuicios y un deseo
sincero de encuentro de las diversas producciones intelectuales
psicológicas entre sí.
Valoración del psicoanálisis
dentro de la Psicología.
Mira distingue dentro del psicoanálisis tres
dimensiones fundamentales, bien diferenciadas entre sí: un método de
exploración, una doctrina y una terapia.
Como método de exploración: valoró el hecho
de que permitiera llegar a los sentimientos más íntimos del paciente
al derribar el muro de la censura consciente. Sin embargo no acepta en
su totalidad la técnica de las interpretaciones libres o la
interpretación de los sueños, pues pueden estar muy
condicionadas por el propio terapeuta, es decir, dependen de quien
los analice. Le interesó más la prueba de las asociaciones
determinadas de Jung, hasta el extremo de que además de emplearla
habitualmente ideó algunos métodos para perfeccionarla. Dice
Iruela "en cierto modo las técnicas psicoanalíticas son para Mira
un punto de apoyo para el desarrollo de sus propias vías de acceso al
subconsciente. En este sentido, recuérdese que el Test Miokinético -su
última creación en esta línea- ofrece un camino alternativo al
psicoanálisis, al superar la principal objeción que el psicólogo
catalán le hacía a éste y que era el empleo de material verbal en la
exploración."
Como doctrina: Aborda el psicoanálisis desde
afuera, desde su propia formación positivista; discrepa de la
teoría de la líbido, así como de la pobre valoración del Yo
que hace Freud al presentarlo como un débil juguete
preso entre las poderosas fuerzas del Ello, del Superyó y de la
realidad exterior. Afirma Mira: "corresponde al Yo una
responsabilidad y un poder mucho mayores que los concedidos por la
doctrina freudiana". Tampoco acepta el importante papel que Freud
otorga al Superyo en la formación de la conciencia moral del niño. En
cuanto a la visión en general del hombre y de la vida que ofrece
la obra freudiana, negativa y pesimista, provoca su rechazo, como era de
esperar considerando que la visión positivista de Mira era
totalmente opuesta, al tener fe en la razón y en la marcha de la
Humanidad hacia el progreso material y espiritual
Como método terapéutico:
El primer
inconveniente que observa en el mismo es su larga duración y su elevado
coste, observando que se requeriría un verdadero ejército de
psicoterapeutas freudianos para atender a una población de
mediana importancia. Además, "el porcentaje de curaciones y mejorías
con el psicoanálisis es aproximadamente el mismo que se obtiene en los
centros hospitalarios psiquiátricos con el uso de métodos psicoterápicos
más rápidos y expeditivos". Hace una crítica bien fundamentada a
la clave de la psicoterapia freudiana: la transferencia, concluyendo que
resulta un cómodo medio de que el analista goce de sus éxitos y se
exculpe de sus fracasos, y añade "el psicoanálisis es nítidamente
inmoral pues hace todo lo necesario para favorecer esa transferencia y
luego afirma que ésta puede ser liquidada, cuando ya resulta inútil
terapéuticamente hablando".
Méritos del
psicoanálisis.
Según Mira, ninguno de estos puntos negativos
contradice el hecho de la importancia fundamental de sus aportes
positivos: ha contribuido eficazmente a destronar el racionalismo que
dominaba el campo de la filosofía y psicología europeas a fines
del siglo XIX, así como las doctrinas voluntaristas de origen kantiano,
propiciando por tanto una crítica a la glorificación de la razón
y la voluntad como facultades superiores del alma humana. Desde el punto
de vista terapéutico, ha puesto el acento más en el estudio del
paciente globalmente considerado que en el diagnóstico y tratamiento de
los síntomas que le aquejan, es decir:
en vez de seguir la vía que el método llamado
anatomo-clínico aconsejaba, y que se dirigía del síntoma a la lesión,
Freud proclamó la necesidad de remontarse del síntoma al conflicto y a
quien lo vive" (...) "sin la influencia freudiana no habría
sido posible la actual medicina psicosomática.
PSICOLOGÍA
JURÍDICA
En 1932 publicó su "Manual de Psicología Jurídica",
con material basado en experiencias realizadas en el Instituto de
Orientación Profesional que él dirigía y notas de un curso de
Medicina Legal que había impartido en la Facultad de Derecho de la
Universidad de Barcelona.
En él Mira relaciona la psicología jurídica con la
psicología y la psiquiatría, señalando como su objetivo básico la
prevención de la delincuencia y la readaptación social de los
delincuentes, buscando más la ayuda correctiva que la sanción
punitiva. Está dirigido a los juristas, diciendo que su propósito
es darles a conocer los datos y conocimientos que la psicología
les puede ofrecer, para hacer más efectiva su tarea. Fue uno de
los poquísimos libros editados sobre la materia en Europa, y el más
completo como manual. Se reeditó en Buenos Aires en 1945, en
edición ampliada, y siguió reeditándose hasta 1975. También
fue traducido al francés, al portugués y al italiano.
Según el catedrático de Psicología Social y Doctor
en Derecho Federico Munné, el enfoque de esta obra hace que no haya
sido aún superada, y extraña su falta de resonancia en España,
quizás explicable porque al acabar la guerra civil fue prohibido por el
régimen franquista, y en realidad el interés por el tema solo comenzó
a renacer en el país al finalizar éste, después de 1975.
El libro contiene en su capítulos VII y VIII
("La obtención de la evidencia delictiva" y "Psicología
del testimonio", respectivamente,) una descripción de los métodos
en boga en la época usados para esos fines, entre ellos la
prueba psicoanalítica de Abraham, Rossanoff y Jung, el "detector
de mentiras" de Larson, el "método de la expresión
motriz" de Luria, así como un perfeccionamiento de este último
creado por el propio Mira consistente en un dispositivo registrador gráfico
de las reacciones emocionales y del control motriz del sujeto, que
bautizó con el nombre de monotonómetro. Ninguno de ellos
implica, evidentemente, el menor daño, ni físico y psíquico, pero ese
texto, reproducido como informe ante un requerimiento del Gobierno de la
República, sirvió de base para la acusación formulada posteriormente
a Mira por el Gobierno de Franco de haber suministrado a la policía técnicas
de tortura a los presos políticos.
PSICOTECNIA
Y ORIENTACIÓN PROFESIONAL
Mientras que los estudios de psicología en Madrid
estaban más vinculados a las investigaciones neurofisiológicas
de Ramón y Cajal, Simarro o Lafora, la psicología asumió en Catalunya
una dimensión práctica, al aplicarse al estudio del trabajo
humano, en busca de una planificación para el mejor rendimiento del
mundo laboral, siguiendo las modernas orientaciones de la sociología y
la economía.. Fue este uno de los aspectos en los que más
renombre alcanzó Mira, cuando, después de haber ganado por oposición
la plaza de Director del Laboratorio de Psicología en 1919, pasó a ser
designado en 1926 Director General del Instituto de Orientación
Profesional de Barcelona, dependiente en ese momento de la Escuela del
Trabajo mantenida por la Diputación.
Ya en 1921, cuando apenas contaba 24 años de edad
había sido designado secretario organizador del II Congreso
Internacional de Psicotecnia celebrado en Barcelona, después de haber
sido ponente en el realizado el año anterior en Ginebra y
haber visitado, comisionado por el Instituto, los laboratorios de
Psicología Experimental de Francia, Inglaterra, Bélgica, Alemania e
Italia. La progresiva fama de ese centro, considerado modélico en
toda Europa, fue tal que, en 1930 se decidió volver a realizar en
Barcelona la VI Conferencia Internacional, y designar a Mira
Presidente de la misma.
En 1931, el Instituto, que había sido puesto bajo la
dependencia del Gobierno central en 1928, junto con el recién creado de
Madrid, pasó, gracias al advenimiento de la República, a ser
dependencia del gobierno catalán bajo el nombre de "Institut
Psicotècnic de la Generalitat", ampliando aún más su campo de
acción. Las profundas y originales investigaciones que en él se
realizaron continuaron aún durante la guerra, pero todo finalizó en
enero de 1939, con la entrada de las tropas franquistas en la ciudad.
La fama de Emilio Mira en ese campo le siguió después
del exilio de España; en 1944 fue contratado por el Ministerio de
Educación uruguayo para fundar un Instituto de Orientación
Profesional en Montevideo, y en 1946 para fundar institución similar en
Rio de Janeiro, que dirigió durante 18 años hasta su muerte y que bajo
el nombre de sus siglas - ISOP- (Instituto de Selección y Orientación
Profesional) revivió la tarea investigadora interrumpida en España,
extendiendo su fama en Brasil hasta el punto que en 1950 fue electo
Secretario General de la Asociación Brasileña de Psicotecnia, y en
1955 Vicepresidente para la Región Atlántica de la Sociedad
Interamericana de Psicología. El gobierno brasileño le confió no solo
la selección de conductores de vehículos públicos sino incluso
la selección de los aspirantes a ingresar en la carrera diplomática
de la Nación.
Define Mira la orientación profesional comoUna actuación científica compleja y persistente, destinada a
conseguir que cada sujeto practique un tipo de trabajo en el que pueda,
con menor esfuerzo, obtener el máximo provecho y satisfacción
para sí y para la sociedad. O, más concisamente El ajuste
científico del quehacer al ser .Destaca también el hecho de que
lo que se trata de determinar no es una profesión concreta, sino
"un tipo de trabajo" que puede encontrarse igualmente en
oficios muy distintos entre sí. De forma inversa, es posible también
hallar profesiones que contienen a varios tipos de ocupaciones
diferentes, En esta definición se evidencia una vez más su preocupación
por el ser humano, al incluir en la misma la frase provecho
y satisfacción para sí, muy lejos del frío espíritu utilitario
tayloriano. En el prólogo de su libro "Factores psicológicos de
la productividad", nos dice: no bastan los progresos
del maquinismo industrial; tórnanse necesarios también los avances del
humanismo industrial.
Pone de relieve la distinción entre orientación
y selección profesional de la siguiente manera: podría
definirse brevemente diciendo que la primera busca el mejor trabajo para
cada hombre, mientras que la segunda busca el mejor hombre para
cada trabajo. Así, la primera trata de favorecer al individuo y la
segunda al rendimiento económico. Como nada hay más
desolador para un profesional que verse despedido de un cargo o no
admitido a una plaza por un dictamen de "falta de
aptitud", es necesario prevenir esas situaciones y a ello tiende la
obra, previa, de la orientación profesional: evitar el descubrimiento a
posteriori de la falta de aptitudes individuales. Pero esto
no impide que los profesionales poseedores de un mínimo de aptitudes
sean jerarquizados y seleccionados de acuerdo con las diferencias de su
exceso de promedio. Así la selección profesional se torna positiva en
vez de negativa, pues en vez de descubrir quien no sirve para ocupar una
plaza señala quien sirve más para ella pero, al mismo tiempo, señala
quienes sirven más para otras.
Además del PMK (concebido inicialmente para uso en
la orientación profesional, y perfeccionado más tarde hasta
convertirlo en un test de personalidad) Mira aportó a la psicología en
este campo una clasificación nueva de los tipos de
inteligencia, ya que consideraba que la mayor parte de las escalas métricas
de la inteligencia calculaban apenas el valor promedio de la
inteligencia conceptual o percepcional y de la inteligencia efectiva, o
capacidad de autodominio, estableciendo un promedio que sería
llamado el factor G, o "Inteligencia General". Y este dato no
es suficiente para el orientador profesional. Adoptó entonces una
posición más empírica, tratando de hallar los valores medios de tres
grupos de correlaciones intelectuales a los que denomina: inteligencia
mecánica o espacial, inteligencia verbal e inteligencia abstracta. La
cifra promedio de estas tres cantidades constituiría el factor G. Es
importante observar que a partir de 1965 las descripciones de análisis
de trabajo promovidas por la OIT se centraron en esta triple
diferenciación. Es esta una decisiva aportación de Mira a la
ciencia psicológica con la que se habría superado el enfrentamiento
que parecía irresoluble entre las posturas multifactorial de Thurstone
y multimodal de Thorndike.
Su obra fundamental en este tema es el “Manual de
Orientación Profesional” editado por la Editorial Kapelusz en 1947 en
Buenos Aires.
PSICOPEDAGOGÍA
En 1931, cuando el Instituto de Orientación
Profesional que dirigía Mira pasó a ser el Instituto Psicotécnico de
la Generalitat de Catalunya, sus funciones se ampliaron, aumentó su número
de colaboradores, y fue creada dentro del mismo una sección de
Psicopedagogía. Una de sus finalidades era la de conectarse con los
movimientos de renovación pedagógica que se estaban produciendo
en Catalunya, (Escola Nova) para dotarlos de la necesaria fundamentación
psicológica. Asi, Mira estableció una fructífera relación con el
Seminario de Pedagogía de la Facultad de Filosofía y Letras y Pedagogía,
que había fundado y dirigía el filosofo Joaquim Xirau desde 1930 para
dotar a los maestros de los conocimientos de carácter superior
necesarios para llevar a término su labor educativa. Xirau , que ya era
gran amigo de Mira, pasó a ser subdirector del Instituto.
De esa relación nació la Revista de Psicología y
Pedagogía, (codirigida por ambos) cuyo primer número apareció
en febrero de 1933. En un artículo publicado en el nº4 de la misma,
Mira empleó por primera vez el término Psicopedagogía, en substitución
de Psicología Pedagógica, o Psicología de la Educación, un
neologismo apenas usado hasta entonces. La revista, que contó con
colaboradores de un elevado nivel, adquirió un gran prestigio y
subsistió hasta 1937, desapareciendo en plena guerra civil.
La reciente autonomía universitaria comportaba la
posibilidad de que la Universidad designara sus profesores por elección
directa. Así, ese mismo año de 1933 en que Mira había sido elegido
para ocupar la reciéncreada cátedra de Psiquiatría en la
Facultad de Medicina, fue también designado profesor de la
Facultad de Filosofía y Letras y Pedagogía, donde pasó a impartir
tres materias: Psicología Infantil, Psicopatología Infantil y
Psicotecnia Educativa. En años anteriores , como profesor de la Escuela
de Verano (1931 y 32) había ya dictado clases y conferencias sobre
temas afines.
Pero su interés por la Psicología de la Educación
era muy anterior: en 1924 había traducido del alemán la obra de Otto
Lipmann, Director del Instituto de Psicología Aplicada de Berlín,
“Psicología para maestros”. Y sus ideas sobre el
tema coincidían con una línea experimental afin a los
trabajos de Claparède y Decroly y, lo que es más importante, coincidían
ampliamente con los ideales de la "Escola Nova". No es
de extrañar, pues, que estableciera vínculos entre su Instituto y las
nuevas corrientes de psicopedagogía en el extranjero,
especialmente con el Instituto J.J. Rousseau, de Ciencias de la Educación
de la Universidad de Ginebra, dirigido por Claparède. Desde
siempre, como director del Instituto, había impedido que este se
convirtiera en una simple oficina burocrática, transformando la
orientación profesional en una verdadera ciencia al servicio de la
persona, coherente con su óptica de progreso social y humano de raíces
positivistas y expresión socialista.
También a partir de 1933 Mira acogió en su
instituto a médicos, psicólogos y psicoanalistas europeos que
comenzaban a huir de la persecución nazi, algunos por su origen judío.
Ese mismo año - tan pleno de acontecimientos para él -
fundó junto con uno de ellos, el médico Alfred Strauss, y el colega
catalán Jeroni de Moragues, la primera clínica de observación
y tratamiento para trastornos de conducta infantil de España y América
Latina, dotada de los más modernos medios técnicos de la época,
entre ellos cámaras de observación En ella llegaron a
dictarse excelentes cursos sobre el tema, antes de ser totalmente
destruida en 1936, durante los primeros meses de la guerra civil, por
una de las tantas bandas desorganizadas que circularon por
Barcelona.
Posteriormente, ya residiendo en América, publicó
diversas obras sobre esta materia (Psicología evolutiva del niño
y del adolescente, Como estudiar y como aprender y El niño que no
aprende).
PSIQUIATRÍA
Dice
Iruela La gran singularidad del enfoque miriano de la psiquiatría
dentro del panorama científico español, a la sazón, consistía en
partir del estudio psicológico del hombre normal para llegar así a
comprender los fenómenos patológicos de la mente. Exactamente igual
a como se procede en fisiología con respecto a la fisiopatología.
Las
dos claves de la concepción psiquiátrica de Emilio Mira son:
a)
que la psiquiatría es una psicología patológica, y
b)
que la psiquiatría debe menos a la neurología de lo que se había
supuesto hasta entonces. Y lo ilustra con una frase del propio
autor estudiado: Hoy sabemos que cualquier enfermedad de cualquier órgano puede
producir una anomalía en el funcionalismo mental, y sabemos también que
ésta puede existir y persistir sin que sea posible denotar una lesión
visible en el sistema nervioso. Consiguientemente, la psiquiatría
es algo más que la neurología central, como antes se creía; es una
disciplina bien definida, que debe ser considerada como una rama de la
Psicología: la Psicología anormal.
Pero
-aclara Iruela- el hecho de que Mira parta de la psicología para
comprender los fenómenos que estudia la Psiquiatría, no significa en
absoluto que discuta el carácter médico y biológico de esa
especialidad. Más bien sería lo contrario, pues para él la Psicología
era una rama más de la Biología. Y transcribe la definición que da Mira
de la Psiquiatría:
La
parte de la medicina que estudia las alteraciones de los estados de
conciencia y de conducta humana, con el fin de corregirlas. O también, es
la especialidad médica que lucha para obtener la normalidad del
funcionalismo (conducta) personal y evitar el sufrimiento o el desajuste
que derivan de su alteración
En
relación a la psicopatología, concibe los transtornos psicopatológicos
como alteraciones de las diferentes funciones psíquicas. Con respecto a
la etiología considera Mira que un mismo cuadro mental es capaz de ser
originado por distintas causas y, viceversa, un mismo agente etiológico
puede dar origen a distintos tipos de alteraciones mentales.
Ya
en la década del 20, Mira había avanzado la hipótesis del origen
temperamental. (afectivo) de gran parte de los transtornos mentales,
llegando a afirmar en 1946:El aspecto afectivo de la
actividad psíquica es sin duda el que más constantemente se encuentra
alterado en los casos de psicosis. Hasta tal punto es esto cierto, que
bien puede decirse que toda alteración es, cuanto menos al principio, una
alteración afectiva
Mira
elaboró una clasificación de las enfermedades mentales llena de claridad
y practicidad. Las divide en tres grandes apartados:
-
transtornos deficitarios (oligofrenias y demencias).
-
transtornos en la integración constitucional de la personalidad
(psicopatías).
-
transtornos morbosos propiamente dichos (neurosis y psicosis).
aclarando
que estos transtornos no son esencialmente incompatibles y pueden
coincidir o sucederse en un mismo sujeto.
Pero
decía: son los complejos de síntomas y no las clasificaciones
preestablecidas, en ocasiones muy forzadas, las que suelen guiarnos en el
diagnóstico y la terapéutica
Mira
centró su especial interés en el tratamiento de las neurosis, a las que
dividía en dos grandes grupos, las psiconeurosis y las organoneurosis,
considerando entre las primeras aquellas que aparecen determinadas por una
motivación psicológicamente comprensible, mientras que en las segundas
predomina la sintomatología corporal, casi siempre localizada en un
determinado órgano o aparato.
Resalta
Iruela la aportación de Mira al enfatizar el uso de la psicoterapia en el
tratamiento de las neurosis y su aguda intuición de la importancia de la
patología familiar en el mantenimiento de los síntomas neuróticos,
por lo cual preconizaba la necesidad de someter a todo el núcleo familiar
a un mismo plan de tratamiento, mostrándose así como un pionero de la
terapia de familia en España.
Se
preocupó de establecer las normas de asistencia psiquiátrica con
criterios sumamente modernos, preconizando una serie de medidas tendientes
a mejorar la atención y el bienestar de los enfermos mentales,
tomando en cuenta la asistencia en servicios psiquiátricos abiertos, además
de los cerrados, y preconizando el derecho de los pacientes internados a
proseguir con su vida sexual
Fue
pionero de la asistencia psiquiátrica infantil en España, al fundar
juntamente con Alfred Strauss y Jeroni de Moragues el Centro de
Observación Psicológica para niños y jóvenes de La Sageta, la
primera "Child Guidance Clinic" instalada en los países
latinos.
Como
profesor de Psiquiatría elaboró una metodología docente novedosa en
aquel momento, con la participación activa de los estudiantes y basada en
la experiencia clínica con los enfermos.
En
la revista de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de
Barcelona (vol.XXIV Nº2 marzo-abril 1997) el titular de la cátedra C.
Gastó pormenoriza la cantidad de aportaciones en
el estudio de las diversas patologías que Mira realizó, avanzándose
a conceptos muy posteriores, para finalizar con un análisis
de la edición en dos tomos de 1946 de su Manual de Psiquiatría,
que define como compendio de su pensamiento psicopatológico. El Prof.
Gastó destaca su preocupación por el análisis diferencial, o, lo que es
lo mismo, su creencia de que no todos los fenómenos morbosos obedecen a
una única causa y aclara "aunque Mira, como teórico integrador,
nunca intentó eliminar teorías competitivas" y resalta su actitud
como clínico al no ignorar formas morbosas mal definidas o atípicas,
tanto en el terreno de lo endógeno como en el de las reacciones
anormales.
Con
referencia a la terapéutica psiquiátrica de Mira, Gastó resalta:
Probablemente Mira fue uno de los pocos autores de su tiempo que supo
magistralmente sistematizar todos los tratamientos disponibles en su
época, desde la cura de Sakel (...) hasta su tal vez más conocida
aportación al psicoanálisis. Igualmente Mira avanzó el método de
exploración del subconsciente que denominó " onirismo barbitúrico"
en las psiconeurosis (Mira, 1925). Que no se interprete a Mira como autor
heterodoxo, al contrario, de hecho era un integrador sistemático,
manteniendo en suspenso aquello del mundo de la Psiquiatría que
requería una comprobación y análisis ulterior.
Su
aporte fundamental es el "Tratado de Psiquiatría", cuya primera
edición se realizó en Barcelona en 1935. Fue reeditado en Buenos Aires
por la Editorial El Ateneo en 1942, ampliado en dos tomos, y en 1955 se
completó una cuarta edición ampliada en tres tomos que totalizan 1500 páginas.
También fue publicado en portugués, por la Ed. Científica, de Rio de
Janeiro, al año siguiente. En este Tratado han estudiado varias
generaciones de psiquiatras españoles y latinoamericanos, y de él se ha
dicho que excluídas las diferencias en los tratamientos farmacológicos,
poco sería lo que habría que cambiar para adaptarlo a los conocimientos
actuales.
BIBLIOGRAFÍA
Psychiatry in war, Ed. Norton, New York, 1943. Edición en
castellano. La psiquiatría en la guerra, Editorial Médico-Quirúrgica,
Buenos Aires, 1944.
Psiquiatría básica, Ed. El Ateneo, Buenos Aires, 1948 (292 págs.).
Compendio de Psiquiatría, Ed. El Ateneo, Buenos Aires, 1948 (452 págs.).
NOTAS
[1] Su tesis doctoral -que le valió el Premio Extraordinario de
Doctorado de la Universidad de Madrid en 1922- se tituló "Las
correlaciones somáticas del trabajo mental" y fue el primer trabajo
de psicología experimental realizado en España; su "Manual de
Psicología Jurídica" publicado en 1935 no solo fue uno de los
primeros de Europa, sino el primero y único en España hasta 1980; su
librito "El Psico-anàlisi" publicado en 1926 por Monografies Mèdiques
de Barcelona, en catalán, fue el primero de este tema en Catalunya
y uno de los primeros de España. Favoreció la instalación en Barcelona,
en los años 30, de los refugiados políticos psicoanalistas de
Europa central que huían del nazismo y la difusión de su
pensamiento, e introdujo los métodos psicoanalíticos en los
establecimientos psiquiátricos a su cuidado, llegando a practicar terapia
de grupo en su sanatorio privado de Sant Just Desvern en 1930.
[2] En él inventó tests, cuestionarios y aparatos que
todavía siguen usándose como el perceptotakímetro para la selección de
conductores de vehículos y el axistereómetro, precursor del test
Psicodiagnóstico Miokinético.
[3] En calidad de tal formó parte del Tribunal examinador en
el concurso para ocupar la primera cátedra sobre esta materia, creada
posteriormente en Madrid.
[4] Después de referirse a los 100.000 niños brasileños que
mueren anualmente de hambre): La medicina social se propone no
solamente el hacer, el luchar, el difundir conocimientos para que se
eviten enfermedades con una higiene preventiva, sino que también se
propone influir en los organismos directivos y legislativos para que
destaquen este problema que es esencial, que es asegurar la vitalidad de
las nuevas generaciones para no tener después que lamentar ese número
enorme de individuos débiles, de individuos improductivos (unos que van a
parar al hospital, otros que van a parar a la cárcel y otros que van a
parar al cementerio) tomado entonces esa dirección nueva que lleva al médico
a salir de su consultorio, a salir de su hospital, a incrustarse en los
centros vivos del país (Psicología y Medicina, pág.130)
[5] La medicina integral requiere, pues, la adecuada y
constante combinación de todas las formas y recursos terapéuticos
debidamente manejados y combinados frente al caso individual . Si el médico
general ha desdeñado hasta ahora el uso de la Psicoterapia científica,
no caigamos en su propio error y queramos proclamar a ésta como
disciplina independiente, con lo que perpetuaríamos la actitud
cartesiana, dualista, que tanto daño ha hecho durante los últimos siglos
al progreso de nuestra Ciencia." (Manual de Psicoterapia, pag.33).
[6] Para comprender lo importante de esta concepción, baste
recordar que la XXI edición del Diccionario de la Real Academia Española
(1992) aún define a la Psicología según su acepción etimológica
como "parte de la filosofía que trata del alma, sus facultades y
operaciones”.