Immanuel Kant (1724-1804) no sólo es el más importante filósofo del
siglo XVIII y, por tanto, ilustrado, sino que además abrió nuevos caminos al
pensamiento y determinó toda la filosofía posterior, especialmente la alemana.
Kant, no tuvo vida ni historia, escribió Heine en 1835. Quiere
decirse que su vida exterior careció de acontecimientos de importancia, y que
toda su existencia estuvo dedicada al pensamiento: su vida y su actividad filosófica
(Kant repetía a sus discípulos que no venían a aprender filosofía, sino a
“filosofar”) son casi la misma cosa.
Nace en Königsberg (Prusia), se educa en el Collegium
Fridericianum, dirigido por la figura más importante entonces del pietismo,
A. Schultz, e ingresa más tarde en la universidad de su ciudad natal. Salvo
unos pocos años que actúa como preceptor, jamás sale de Königsberg. Entre
1755 y 1770 es privatdozent en la
universidad y en 1770 obtiene la cátedra de Lógica y Metafísica.
DATOS AUTOR
Perfil/Área trabajo
Desconocido
Ciudad de residencia
Desconocida
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No
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Recopilado de diferentes webs. En ninguna
de ellas se citaba autoría.
En 1797 abandona la docencia. Había impartido clases de las más
variadas materias: matemáticas, física, lógica, metafísica, derecho natural,
moral, estética, teología natural, geografía física y antropología. Hasta
el final continua trabajando en la que debería haber sido su obra definitiva
(bajo el título de Sistema de la filosofía
pura) pero que no pudo concluir y que constituye su Opus
Postumum.
Pero en lo que vamos a centrarnos en esta
introducción a la filosofía kantiana es en tratar de
aproximarnos al concepto kantiano de a
priori, según Kant, los juicios científicos deben ser juicios sintéticos
a priori.
Un juicio sintético es aquel en que el predicado B no se encuentra
incluido en el sujeto A, pero que entre ambos se puede establecer una conexión
que nos dará como resultado un aumento de nuestros conocimientos. Dicha conexión
puede realizarse de dos maneras:
A
posteriori, es decir, fundándose
en la experiencia, como por ejemplo: “Todos los cuerpos son pesados”.
A
priori, es decir,
independientemente de la experiencia. Solo en este caso la conexión será
necesaria y universal.
En
este último caso centraremos desde ahora nuestra atención.
El idealismo alemán
En el siglo XVIII, la filosofía estaba dominada sobre todo por los empíricos
británicos, representados sobre todo por Locke, Berkeley y Hume.
En todos estos pensadores hay un conflicto entre su temperamento y las
tendencias de sus doctrinas teóricas. Mentalmente eran ciudadanos sociables, no
egoístas ni ambiciosos, eran hombres de naturaleza amable, educados y gentiles.
En Alemania, la reacción contra el agnosticismo de Hume adopto una forma
mucho más profunda y sutil que la de Rousseau. Kant, Fichte y Hegel crearon un
nuevo tipo de filosofía con el propósito de defender el conocimiento y la
virtud contra las doctrinas subversivasde
finales del siglo XVIII. En Kant, y aun más en Fichte, la tendencia
subjetivista empezada con Descartes llegó a nuevos extremos, en este aspecto
cabe decir que no hubo ninguna reacción contra Hume.
La reacción contra el subjetivismo empezó con Hegel, quien intentó con
su lógica establecer una nueva vía de superación de los límites
individuales, una nueva vía de incorporación al mundo.
Todo el idealismo alemán tiene afinidades con el romanticismo.
El
fundador del idealismo alemán, Kant, no es muy importante desde el punto de
vista político, aunque escribió diversos ensayos interesantes sobre el tema,
Fichte y Hegel formularon doctrinas políticas que continúan vigentes hoy en día.
Ni el uno ni el otro pueden ser estudiados sin previamente conocer la ideología
de Kant.
Kant da una importancia especial a la crítica del conocimiento como
medio para obtener conclusiones filosóficas. Carga el acento sobre la mente,
enfrentándola a la materia, esa actitud le lleva a creer que solo existe la
mente. Rechaza con vehemencia la ética utilitarista y preconiza sistemas que
debe demostrar con argumentos filosóficos abstractos. Por lo tanto, como vemos
encontramos un cierto tono escolástico que parecía desaparecido desde la
filosofía ingles y francesa anteriores.
Los efectos de sus doctrinas fueron, en parte, revolucionarios, pero su
intención personal no era subversiva, ya que Fichte y Hegel se dedicaron muy
concretamente a la defensa del Estado. Sus vidas fueron ejemplares, académicas,
sus concepciones morales, estrictamente ortodoxas.
Aportaron mucho a la filosofía pero siempre en interés de la religión.
Períodos acordados en su obra
Precrítico: En este
período es racionalista. Se manifiesta su doble interés científico y filosófico.
Historia general de la naturaleza y teoría del cielo. En ella
expone su teoría sobre el universo.
El único argumento posible para la demostración de la existencia
de Dios. En ella critica el argumento ontológico.
Disertación acerca de la fama y los principios del mundo sensible e
inteligible. Es la obra más importante de esta etapa. En ella
aparecen las contraposiciones entre conocimiento sensible y conocimiento
intelectual, así como entre mundo sensible e inteligible, es decir, el
problema de los límites del conocimiento.
Los sueños de un misionario. Lo va a emplear en intentar solucionar el problema de la
metafísica.
Crítico: Llega a la madurez de su propio pensamiento con
La crítica
de la razón pura.
Cuatro preguntas que van a traspasar toda la filosofía: ¿qué
puedo saber? ¿qué puedo hacer? ¿qué puedo esperar? ¿qué es el hombre?.
La diversidad de interpretaciones de la razón es vivida
agudamente por Kant. La expresión "qué significa orientarse en el
pensamiento" encierra la exigencia de someter a juicio la razón. ¿para qué?
Para resolver si es posible el antagonismo entre las distintas interpretaciones
que se han dado hasta ahora, racionalismo, empirismo, irracionalismo (entendido
como supervaloración del sentimiento de la fe mística o del entusiasmo
subjetivo y por tanto como negación de la fe misma). Tres interpretaciones
antagónicas e irreconciliables de la razón que imponen según Kant la
necesidad de llevar a cabo una crítica de la misma.
El juicio de la razón (a que está sometida; objetivo)
significa para Kant un ejercicio crítico de la razón (es decir, realizado por
ella misma; subjetivo). Juicio que es necesario no solo por la diversidad en las
interpretaciones de la razón sino también por el modo en que los hombres de su
época viven su vida: de modo no ilustrado de minoría de edad.
La tarea de la crítica de la razón en su sentido más pleno
tendrá como objetivo principal la realización de la libertad.
El remedio a tal situación solo puede ser la crítica de la
razón, que esta atreva a buscar en sí misma la piedra de toque de la verdad.
"La máxima de pensar por sí mismo, eso es la ilustración". La crítica
de la razón será pues la exigencia de clarificación que el ser humano se
impone sobre lo que es, y sobre sus íntimos fines e intereses.
La filosofía Kantiana incluye pues un doble elemento:
Crítica de las desnaturalizaciones de la razón.
Proyecto de un estado nuevo de la humanidad en libertad. Según este
proyecto "razón pura" significa en un sentido muy preciso la
esencia de la razón en tanto que es una facultad que estable de sí misma:
- Los principios que rigen el conocimiento de la naturaleza.
- Las leyes que regula el comportamiento en cuanto a opción moral o
libre.
- Los fines últimos de esta razón así como las condiciones en que
podrán ser almacenadas.
A partir de esto, toda su filosofía girará en torno a las
cuatro preguntas:
¿qué puedo saber o conocer? La metafísica, contesta Kant con
La
crítica de la razón pura y con Prolegómenos a cualquier metafísica
que quiera presentarse como ciencia.
¿qué debo hacer? Que da respuesta a la moral. Contesta con
La critica a la razón práctica y con Fundamento de la metafísica
y de las costumbres.
¿qué puedo esperar? A la que responde la religión. Contesta con
La religión en los límites de la razón pura y La
critica del juicio.
¿qué es el hombre? A la que responde la antropología. Contesta con
La antropología.
El hecho de que Kant se haga estas preguntas implica que se
está preguntando por los límites y por las posibilidades del hombre. Empleará
un método transcendental o crítico.
Postcrítico: Es la última etapa de su vida en la que intenta realizar una
síntesis de las tres críticas (de la razón pura", de la razón práctica" y "crítica del juicio".
De este período pertenece el Opus postumun, una obra inacabada y en la
que pretendía recoger todo su corpus filosófico.
Perfil de la filosofía kantiana
Kant caracterizó su propia filosofía como “idealismo trascendental”
o “crítico”, protestando así de que se le considerase como “idealista”
en sentido estricto. Que los filósofos siguientes partieran de él para crear
doctrinas idealistas es otra cosa.
Para Kant, el “yo” no crea su objeto, y por ello su conciencia no es
solo conciencia de un “yo”, sino de este en relación con algo externo.
Ciertamente, el acto de conocer impone sus condiciones (a priori) y el númeno
es desconocido. Pero no se duda ni un instante de que la cosa exista, aunque
solo se conozca el fenómeno, por tanto, como vemos, Kant realiza sobre los
objetos de conocimiento un giro copernicano que hace que el objeto, dependa de
la actividad del sujeto, hecho que tendrá repercusiones filosóficas.
Los
planteamientos kantianos suelen girar en torno a un juego de contraposiciones:
fenómeno - noúmeno, mundo sensible - mundo inteligible, receptividad -
espontaneidad, necesidad - libertad, individualidad - sociabilidad, impulsos –
racionalidad...
No se trata de un pensamiento dualista, sino de un pensamiento
de los límites, que permite fijar las verdaderas posibilidades frente a las
pretensiones ilusorias.
En primer lugar, se trata de una crítica a toda forma de dogmatismo,
fanatismo o misticismo que pretenda ir mas allá de lo posible y someter al
hombre a falsas evidencias o desmedidas exigencias. En segundo lugar, estos
limites son los del hombre: así se revela lo que el hombre puede saber, hacer o
esperar. Así, la filosofía de Kant es una reflexión sobre la condición
humana, sabiendo que el reconocerla abre al hombre sus verdaderas posibilidades
y le libera de todo lo demás.
La critica a la razón practica concluye con estas palabras, que luego
figuraran sobre la tumba del que las escribió: Dos cosas llenan el ánimo de
admiración y de respeto: El cielo estrellado que esta sobre mi y la ley moral
que esta en mi. Lo primero empequeñece al hombre, lo segundo representa su
grandeza. El hombre es un ser paradójico, grande y pequeño al tiempo. No debe
olvidarlo. Ni tampoco dejarse engañar. La contemplación del cielo puede
terminar en astrología, y la reflexión moral conducir a la superstición.
Kant recogió la mayor parte de los temas de la ilustración. Además
tuvo el gran mérito de resumir lo más esencial de los principios del
racionalismo continental y el empirismo inglés. Con todo, el mismo Kant no debió
quedar satisfecho con su obra, ya que desde 1795, hasta su muerte (1804) trabajó
en una nueva publicación que tituló, en principio “Transición de los
principios metafísicos de la ciencia natural a la física”. Esta obra póstuma
quedó sin terminar, pero, ya antes, la filosofía moral de Kant había
provocado un poderoso movimiento en Alemania, cuyo fruto principal seria la
aparición del idealismo.
Todavía vivía Kant cuando Fichte publica su obra principal,
“Fundamento de toda doctrina de la ciencia” (1794). Había estallado ya la
Revolución francesa y estaba a punto de empezar un siglo nuevo.
Epistemología kantiana
Kant,
publicó su principal obra epistemológica Crítica
a la razón pura en 1781.
El motivo real de la obra fueron las contradicciones que Kant creyó
encontrar en la razón. Cuando la razón era usada para las especulaciones metafísicas
parecía quedar necesariamente envuelta en contradicciones. Con cuestiones tales
como: ¿Esta el mundo limitado en el espacio? O ¿Ha comenzado a existir el
mundo en cierto tiempo?, parecemos ser llevados con igual necesidad tanto a una
respuesta afirmativa como negativa, contradicciones que Kant llama antinomias.
Parecen mostrar que la razón esta en conflicto consigo misma. Y si en realidad
este es el caso sería innegablemente un escándalo de la razón. No solo sería
un falseamiento de la proposición de Descartes de que la razón tiene sus raíces
en la perfección, sino lo que sería peor, haría inaplicable la razón como
instrumento para adquirir conocimiento.
Las antinomias, por tanto, le inspiraron el examen critico de la razón
misma. Fueron las antinomias las que, como él mismo dice, le despertaron de su
sueño dogmático. El resultado al que llega Kant, tras su fatigoso y detallado
examen de las condiciones necesarias para la función de la razón, es que ni la
tesis ni la antítesis son verdaderas. Cree que puede probar que no son
satisfechas las presuposicionespara
formular la verdadera cuestión que lleva respectivamente a la tesis y a la antítesis.
Además de las antinomias hay otras formas de ilusión de la razón, hay
lo que él llama paralogismos y lo que él llama ideales de la razón. Es, por
ejemplo, un paralogismo, si creemos que estamos justificados al inferir la
existencia de un alma. Según Kant, es una inferencia basada no en una falacia lógica
formal, sino en una falacia que solo puede ser corregida por conocimiento filosófico.
Finalmente, cree también que las diferentes pruebas de la existencia de
Dios son ilusiones de la razón. Se puede añadir sin embargo, que lo que es una
ilusión, según Kant, no es una mera presuposición de la existencia de Dios,
sino las llamadas pruebas de la existencia de Dios.
Introducción al a priorismo
Lo a priori cognoscitivo en
Kant tiene su lugar básico de exposición en la “Critica de la razón
pura”, como hemos comentado, tanto para explicar su concepción y justificación
de la teoría del conocimiento, como para explicar el papel de las diversas
facultades que intervienen en los distintos procesos cognoscitivos. Estos
procesos, desde el punto de vista de la objetividad, se absuelven en la Estética
y en la Analítica, si bien su cierre científico ha de esperar a las ideas de
la Dialéctica.
El método kantiano para descubrir y codificar las estructuras a priori
es el método trascendental que consiste en buscar y fijar, mediante un análisis
regresivo, las condiciones de posibilidad de todo conocimiento objetivamente válido.
Su campo de aplicación primordial será los juicios sintéticos a priori como
los únicos auténticamente científicos.
Noción
y función de los elementos a priori.
Aunque nuestro conocimiento empieza con la experiencia, no por eso todo
él procede de la experiencia.
Desde ese punto de vista, lo a
priori es lo que antecede a la experiencia y es independiente de ella, pero
la antecedencia respecto de la experiencia no es temporal, ya que antes de la
experiencia no ha lugar ningún conocimiento objetivo.
Cabría decir que se trata de una independencia o prioridad de
naturaleza, que, sin duda, es lo que se trata de subrayar con la independencia.
Lo importante es la necesidad de esos elementos que no se deben a la
experiencia.
Las
funciones del a priori, según el
modelo kantiano, se pueden resumir en cuatro fundamentales:
1.Estos elementos son condición de posibilidad del conocimiento. Es decir,
sin tales elementos del sujeto en su efectiva operatividad, no hay conocimiento
objetivo.
2.Les corresponde conferir a esos conocimientos de objetividad científica
la universalidad y necesidad, que no es la universalidad puramente formal de los
juicios analíticos ni la universalidad impropia de los juicios empíricos
resultantes de la experiencia.
3.En una gnoseologia de la objetividad como es la kantiana, los elementos o
estructuras a priori son
constitutivos de objetividad, de acuerdo con el principio, en apariencia paradójico,
de que, según el trascendentalismo, solo se objetiva sujetivando.
4.Dado que tales elementos pertenecen a la naturaleza de nuestras
facultades cognoscitivas, solo resultara cognoscible lo que se ajuste a tales
elementos o estructuras, con lo cual lo a
priori constituye, desde el sujeto, el límite del conocer objetivo.
Estas
importantes funciones exigen que los elementos a
priori estén dotados de determinadas características. Resaltamos dos
fundamentales:
1.La primera y principal es la espontaneidad, una actividad propia
de la que la experiencia puede ser ocasión o condición, pero no causa. Se
trata, además, de una actividad que opera según sus propias leyes.
2.La segunda consiste en que esta actividad es formal, quiere decir
que el contenido que llega desde la experiencia va recibiendo la “forma” de
objetividad por la aplicación de los elementos a
priori.
Niveles
de a priori
Sensibilidad
e intuiciones puras.
De acuerdo con la tradición secular, Kant distingue en la sensibilidad
entre sentido externo (vista, oído, tacto...) y sentido interno, entendiendo éste
como una especie de conciencia de nuestros estados.
A esta duplicidad de sentidos corresponden formas o intuiciones puras
distintas, el Espacio al sentido externo y el Tiempo al sentido
interno.
La
imaginación y sus esquemas trascendentales.
Kant las usa como mediadoras entre la sensibilidad y el entendimiento, y
como este es un proceso de síntesis, solo podemos ver el papel que le
corresponde refiriéndonos a los tres momentos de síntesis.
Son
los siguientes:
1.Síntesis de la aprehensión en la intuición. Este momento remite a la
sensibilidad y, preferentemente, a la forma de tiempo. Se ordenan en una sucesión
temporal en la que unificamos lo múltiple de las afecciones
2.Síntesis de reproducción en la imaginación. La imaginación puede, por
una parte reproducir las impresiones y por otra parte, con sus esquemas
trascendentales elabora una síntesis de lo que le llega a través de la
sensibilidad.
3.Síntesis de reconocimiento en el concepto. Llega a través de los
anteriores. Aquí se logra la constitución del objeto con la unidad objetiva
que confiere la aplicación de las categorías.
Las
categorías del entendimiento.
Las doce categorías están divididas en cuatro series de tres:
1.De cantidad: unidad, pluralidad y totalidad
2.De calidad: realidad, negación y limitación
3.De relación: substancia y accidente, causa y efecto, y reciprocidad
4.De modalidad: posibilidad, existencia y necesidad.
Pero
estas categorías, deben cumplir, según Kant una serie de condiciones, que son
las siguientes:
1.Que tales categorías o conceptos sean puros o no empíricos
2.Que no pertenezcan a la intuición y a la sensibilidad, sino al pensar y
al entendimiento.
3.Que sean conceptos elementales y, por tanto, distintos de los que sean
deducidos de o compuestos por ellos.
4.Que su tabla sea completa y que llenen el campo total del entendimiento
puro.
Resumiendo
Así, conocido el planteamiento y desarrollo de los elementos a priori en
Kant, no será difícil para cualquier estudioso entender otros planteamientos
del mismo tema en autores que vienen después de Kant, pero, a nuestro juicio,
siempre en dependencia de y en referencia a Kant, incluso en casos tan
destacados como el a priori en la
fenomenología de Husserl o el a priori
del cuerpo en Merleau-Ponty.
Tanto por lo que hemos visto en este trabajo, como por sus demás
facetas, debe quedar de manifiesto que Kant es el modelo de cualquier
planteamiento trascendental del conocimiento.
El sucesor inmediato de Kant, Fichte (1762-1814), abandonó las “cosas
en sí” y trajo el subjetivismo a un punto que parecía acercarse a la locura.
Sostiene que el ergo es la única
realidad ultima porque se afirma a sí mismo. En no-ergo
tiene una realidad subordinada y existe porque el ergo lo afirma. Con la confusión,
y sobre esta base, elaboró una filosofía del totalitarismo nacionalista que
ejerció una gran influencia en Alemania.
El sucesor más inmediato de Fichte, Schelling (1775-1854), era más
amable, pero no menos subjetivista. Estaba inmediatamente ligado a las
tendencias del romanticismo alemán.
Cabe destacar por último que uno de los principales desarrollos que se
realizan de la filosofía kantiana, es el que realiza Hegel.
Bibliografía
Russell, Bertrand.
Historia social de la filosofía.
Volumen
III. La filosofía moderna.
Edicions 62. Barcelona
Rábade. Sergio. Teoría del conocimiento.Ed. Akal
Tejedor Campomanes, César. Historia de la filosofía.
Ediciones
s/m
Hartnack,
Justus. Breve historia de la filosofía. Ed. Cátedra