El
uso teórico y práctico de la razón en Kant.
Las claves de la filosofía kantiana
Por
Anónimo.
Kant representa un intento original de superar las dos
corrientes filosóficas fundamentales de la modernidad, el racionalismo y el
empirismo. La obra de Kant no se limita a una síntesis superadora sino que en
ella confluyen todos los siglos más importantes de la trama de la época
moderna. Puede por ello ser considerado como la culminación filosófica del s. XVIII.
En efecto, Kant, no puede ser comprendido adecuadamente a no
ser desde una perspectiva compleja de los intereses e ideales de la ilustración.
Al ocuparnos de la filosofía de Kant atenderemos a los más
importantes núcleos temáticos:
La concepción Kantiana de la filosofía y el sentido que para él
adquiere la tarea de realizar una órbita de la razón en conexión con los
intereses de filosóficos de la ilustración.
La crítica que hace Kant a la razón teórica en su relación esencial
con el conocimiento de la naturaleza.
La razón práctica en su relación fundamental con el conocimiento moral
y la tarea moral.
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de ellas se citaba autoría.
Nació en 1724-1804 en Königsberg. Hombre de profunda religiosidad que se
deja traslucir a través de su obra formalmente árida. Sobrio de costumbres,
de vida metódica y rutinaria.
Kant encarna las virtudes de una vida dedicada por entero la estudio y la
enseñanza, profundamente integrado de los ideales de la ilustración, Kant
profesó una simpatía profunda por los ideales de la Independencia
Americana y de la Revolución Francesa. Fue pacifista convencido,
antimilitarista y ajeno a todo tipo de patriotismo.
Las obras de Kant suelen distribuirse en tres
períodos que usualmente se
denominan: precrítico, crítico y postcrítico.
El primer período corresponde a su filosofía dogmática, a su aceptación
de la metafísica racionalista siguiendo a Leibniz y a Wolff.
Sus obras más conocidas e influyentes fueron escritas en el segundo
período:
"La crítica de la razón pura".
"La crítica del juicio".
Además de estas obras Kant produjo una notable cantidad de escritos que
con su vigor y la influencia de su pensamiento nos obligan a considerarlo
como uno de los filósofos más notables de la cultura occidental.
El uso teórico de la razón
El problema del conocimiento.
Lo primero que ha de hacer una crítica es responder a la
pregunta ¿qué puedo saber? Tema que tratará Kant en la "crítica de la
razón pura".
La doctrina Kantiana del conocimiento se basa en la distinción
fundamental entre dos facultades o fuentes del conocer: sensibilidad y
entendimiento que poseen características distintas y opuestas entre sí.
La
sensibilidad es pasiva, se limita a recibir expresiones provenientes del
exterior. El entendimiento es activo. Tal actividad, consiste primordialmente en
que el entendimiento produce de forma espontánea ciertos conceptos e ideas sin
derivarlos de la experiencia, por ejemplo, causa, existencia, sustancia,
necesidad, etc.
Esta distinción entre sensibilidad y entendimiento puede
utilizarse para fundamentar filosofías muy distintas: en primer lugar, puede
dar como resultado el racionalismo (puesto que el entendimiento produce ciertos
conceptos sin derivarlos de la experiencia. Este podrá conocer la realidad sin
recurrir a los datos de la experiencia). En segundo lugar y bajo la influencia
de Hume, Kant llegó a la conclusión de que nuestro conocimiento no puede
pretender ir más allá de la existencia.
¿Qué ocurre entonces con los conceptos que no proceden de
los sentidos o que el entendimiento produce espontáneamente?. La contestación
de Kant será la siguiente:
"es cierto que existen en el entendimiento conceptos
que no proceden de la experiencia en el ámbito de los datos sensoriales,
por ejemplo, el concepto de sustancia".
Aunque por medio de los sentido solo percibimos figuras, todo
el mundo habla de "huele, admira, quiere,..."
Para Kant sustancia es un concepto que el entendimiento posee
y utiliza para unificar los datos sensibles.
Bajo la influencia de Hume, llegó Kant por tanto a las
siguientes conclusiones acerca de los objetos no derivados de la experiencia:
que el entendimiento los utiliza ara conocer los objetos dado por los
sentidos para ordenarlos y unificarlos.
Que no pueden ser legítimamente utilizados para referirse a algo de lo
que no tengamos experiencia sensible.
Posibilidad de la metafísica como ciencia.
En la introducción a la crítica de la razón pura, Kant se
muestra interesado por el problema de la posibilidad de la metafísica, es
decir, si es posible un conocimiento científico acerca de Dios, la libertad, la
inmortalidad del alma, etc.
Es perfectamente comprensible la pretensión de Kant,
teniendo en cuenta la evolución de su pensamiento. Kant fue, en principio
racionalista y estuvo convencido de que el entendimiento puede rebasar las
fronteras de la experiencia, y alcanzar su conocimiento auténtico sobre
realidades que está más allá de ella, tales como Dios, el alma, etc. La
influencia de Hume, sin embargo, hizo que esta fe Kantiana en la posibilidad de
la metafísica se tambaleara.
Kant no acepta ni el dogmatismo (racionalismo) ni el
escepticismo (empirismo), y busca una vía inmediata: el método crítico, y
define esa crítica como "un tribunal que garantice las pretensiones legítimas"
de la razón pura, de tal manera que se pueda, mediante la crítica de la razón
hecha por la razón misma "decidir acerca de la posibilidad o imposibilidad
de la metafísica... sus fuentes, su extensión y sus límites".
Dos son a juicio de Kant las deficiencias que han
caracterizado tradicionalmente a la metafísica, colocándola en clara
desventaja respecto de la ciencia: en primer lugar, la ciencia progresa mientras
que la metafísica continua debatiendo las mismas cuestiones que debatían Platón
y Aristóteles; en segundo lugar, los científicos se ponen de acuerdo en sus
teorías y conclusiones, mientras que el más escandaloso desacuerdo venía
entre los metafísicos.
Urge pues plantearse el problema de si la metafísica puede
constituirse como se construyen las ciencias matemáticas y físicas.
El problema fundamental consiste, pues, en delimitar si es
posible metafísica como ciencia. Los soluciona este problema exige que nos
planteemos una cuestión previa: ¿cómo es posible la ciencia? El planteamiento
es sencillo y podemos formularlo así: "la ciencia es posible bajo ciertas
condiciones".
¿de qué condiciones y cómo investigarlas?
Condiciones que posibilitan la
ciencia
Para comprender el planteamiento de Kant, hemos de distinguir
dos tipos de condiciones:
Empíricas aumentan nuestros conocimientos.
Condiciones a priori poseen validez universal y necesarias.
Si esto es así, ni con el racionalismo, ni con el empirismo
es posible la ciencia. No con el primero, porque para él la única fuente válida
es la razón, capaz de engendrar un conocimiento universal y necesario. La
experiencia, para el racionalismo, no puede engendrar un conocimiento válido:
con ello, el racionalismo salvaría la universalidad y la necesidad del
conocimiento científico, pero no su carácter empírico.
Tampoco con el empirismo, ya que a nuestra ideas surgen
siempre en relación con los hechos de experiencia. Con ello, el empirismo
salvaría el carácter empírico, pero no la universalidad ni la necesidad.
La pregunta por las condiciones que hacen posible el
conocimiento científico (la primera vista, general), puede completarse si
tenemos en cuenta que una ciencia es un conjunto de juicios o proposiciones.
Este hecho hizo pensar a Kant. Que la pregunta por las condiciones que hacen
posible la ciencia podrían concretarse de la siguiente manera: ¿cuáles son
las condiciones que hacen posibles los juicios de la ciencia? Los juicios sintéticos
a priori.
Bastará, piensa Kant, con observar cuidadosamente qué tipo
de juicios utiliza el saber científico o investigar las condiciones que los
hacen posible.
Tipos de Juicios: ¿qué tipos de juicios son
característicos de la ciencia?.
Juicios analíticos
Un juicio es analítico cuando el predicado está comprendido
en el sujeto, y por tanto, basta con analizar el sujeto para comprender que el
predicado le conviene necesariamente. Ej. "el todo es mayor que las
partes". Este juicio no amplía nuestro conocimiento.
Juicios sintéticos
Un juicio es sintético cuando el predicado no esta
comprendido en la noción del sujeto. Ej. "todos los nativos del pueblo X
miden más de 1’90". Estos juicios sí amplían nuestro conocimiento.
Juicios a priori y a posteriori
Juicios a priori son aquellos cuya verdad puede ser conocida
independientemente de la experiencia ya que su fundamento no se halla en esta.
Juicios a posteriori cuya verdad es conocida a través de los
datos aportados por la experiencia.
Juicios sintéticos a priori
Hasta el momento, Kant no es excesivamente original (en la
exposición de los tipos de juicios, expuestos ya por Hume). Su originalidad
empieza a partir del momento en que compara sus conclusiones con las de Hume.
Hume hubiera aceptado esta doble clasificación de los
juicios, considerándola coincidente con la suya entre relaciones de ideas y
juicios de hecho. Ambas clasificaciones coinciden y se superponen: por una parte
hay juicios analíticos que son a priori (estrictamente universales); y por
otra, están los juicios sintéticos que son a posteriori (contingentes y no
estrictamente universales). Todo juicio analítico es a priori y viceversa; todo
juicio sintético es a posteriori y viceversa.
Kant, sin embargo, tiene otra visión. Tomemos la siguiente
proposición: "la recta es la distancia más corta entre dos puntos".
En este juicio el predicado no está contenido en la noción del sujeto: en el
concepto de línea recta no entra para nada el concepto de distancias. Es por
tanto un juicio sintético, luego no es analítico. Tampoco es un juicio a
posteriori, ya que:
Nos consta su verdad sin tener que medir distancias entre dos puntos, sin
necesidad de recurrir a ninguna experiencia comprobatoria.
Es estrictamente universal y necesario, carece de posibles excepciones.
Es por tanto, a priori. Como consecuencia,
Kant admite
juicios sintético a priori contrariamente a Hume. Ej. "todo lo que existe
tiene una causa".
Todos los principios fundamentales de la matemática y la física
se basan en los juicios sintéticos a priori.
También en la metafísica se dan tales juicios: de este tipo
son los que utilizaron Sto. Tomás y Descartes para demostrar la existencia de
Dios o la inmortalidad del alma. De ello no tuvieron experiencia alguna y además,
sintético (no llegaron a descubrir a Dios ni al alma como inmortal mediante el
análisis del sujeto).
Resumen de los tipos de juicios según Kant
Además de los juicios analíticos que son a priori, y los juicios sintéticos
que son a posteriori; existen juicios sintéticos a priori.
Estos juicios sintéticos a priori son extensivos y son estrictamente
universales por ser a priori.
Puesto que son a priori su validez se establece y es conocida
independientemente de la experiencia.
Las matemáticas y la física poseen juicios sintéticos a priori; es más,
los principios fundamentales de la ciencia son sintéticos a priori.
Por tanto, las preguntas por las condiciones que hacen posible la
ciencia equivalen a esta pregunta: "¿cuáles son las condiciones
trascendentales que hacen posibles los juicios sintéticos a priori?".
Teoría del conocimiento en la crítica de la razón
pura
La crítica de la razón pura consta de tres partes
denominadas: estética transcendental, analítica transcendental y dialéctica
transcendental. Estas tres partes no corresponden a las tres facultades que Kant
encuentra en el ser humano: sensibilidad entendimiento y razón.
Defiende que solo existen dos facultades
cognoscitivas: sensibilidad y entendimiento, pero dentro de este, Kant
distingue dos tipos de facultad intelectual: la formulación de juicios,
realizada por el entendimiento propiamente dicho, y la facultad de razonar,
enlazar juicios formando razonamientos a la que denominamos razón.
Estas tres partes se corresponden también con los tres tipos
de conocimiento cuyo estudio interesa fundamentalmente a Kant: el matemático,
el físico y el metafísico (sensibilidad = matemático, entendimiento = físico,
razón = metafísico).
en la estética transcendental, Kant estudia la sensibilidad, y muestra
las condiciones que hacen posible que en las matemáticas existan juicios
sintético a priori.
En la analítica transcendental se estudia el entendimiento y las
condiciones que hacen posible que haya juicios sintéticos a priori en la física.
En la dialéctica transcendental, Kant estudia la
razón, y se ocupa del problema de la posibilidad o imposibilidad de la metafísica,
es decir, de si la metafísica satisface las condiciones que hacen posible la
formulación de juicios sintéticos a priori.
Si hay posibilidad de construir juicios sintéticos a priori
es porque no todo procede de la experiencia. Hay elementos no empíricos, que
hay que descubrir y hay que justificar su uso. Este es el trabajo de la crítica
de la razón pura.
Kant, en su intento de síntesis entre racionalismo y
empirismo, procede del siguiente modo:
Algo es dado desde el exterior nosotros lo recibimos como impresiones o
sensaciones, gracias las cuales tenemos una relación inmediata con el
objeto a través de los sentidos (intuición empírica).
Algo es puesto por el sujeto cognoscente y que unifica, ordena y elabora
la materia de las sensaciones, este algo ya no es empírico por tanto es un
elemento a priori.
Esta relación entre lo dado y lo puesto es una relación que
Kant llama de materia y forma. Se ve en Kant algo del empirismo (materia del
conocimiento que es dada) y algo del racionalismo (la forma expuesta por el
sujeto, por tanto es a priori).
Por eso el objeto que conocemos procede de la elaboración
del material empírico que proporcionan los sentidos mediante las formas o
estructuras cognoscitivas del sujeto.
Conclusión: lo que nosotros conocemos es el producto de una
adición de materia y forma, de datos empíricos y formados a priori, de lo dado
y lo puesto.
Se alejó Kant así del empirismo que considera el
conocimiento como un recibir simples copias de los objetos sin contar para nada
con la reelaboración del sujeto.
Estética transcendental. Crítica de la
sensibilidad
Con este término de estética viene a designar no a una teoría
del arte o de la belleza, sino más bien a su teoría de la sensibilidad, con la
facultad de tener percepciones sensibles.
Llamo transcendental a todo conocimiento que se
ocupe en general no tanto de objetos como de nuestro modo de conocerlos, en
cuanto éste, ha de ser posible a priori.
[...] Kant
Ley del espíritu concretada en nuestra facultad de conocer.
Estética transcendental no significa otra cosa que conocimiento sensible.
Condiciones sensibles del conocimiento:
A partir del ejemplo de la visión, está depende de
condiciones particulares y empíricas, pero también depende de dos condiciones
absolutamente universales, generales, necesarias: el espacio y el tiempo. No se
puede ver algo sin verlo en lugar del espacio y en un momento del tiempo.
Para comprender la teoría Kantiana de la sensibilidad, basta
con generalizar y decir que el espacio y el tiempo son condiciones generales y
necesarias (transcendentales), no solo de la visión, sino de toda la
sensibilidad. Kant las denomina "formas a priori de la sensibilidad" y
también "intuiciones puras".
Espacio y tiempo. Formas a priori de la sensibilidad:
Que el espacio y el tiempo son formas significa que no son
impresiones sensibles (olores, colores,...), sino la forma o el modo de cómo
percibimos todas las impresiones particulares: los sentidos son percibidos en el
espacio y el tiempo.
A priori significa para Kant, que no procede de los sentidos.
El espacio y el tiempo no proceden de la experiencia, sino que la preceden como
condiciones para que esta (la experiencia) sea posible, es decir, son formas y
son a priori del conocimiento.
Kant distingue entre sensibilidad externa y sensibilidad
interna. La primera está sometida a ambas formas del espacio y tiempo. La
segunda está sometida solo a la forma del tiempo.
Espacio y tiempo. Intuiciones puras:
Como intuiciones, Kant quiere subrayar que no son conceptos
del entendimiento. Kant piensa que los conceptos se caracterizan porque pueden
ser aplicadas a una multitud de individuos. Sin embargo, el espacio y el tiempo
son únicos: no hay más que un espacio y un tiempo.
Y además una segunda razón para negar que el espacio y el
tiempo sean conceptos: el concepto hombre es el resultado de la abstracción de
ciertos rasgos a partir de la observación empírica de diversos individuos
humanos, es decir, se forma con posterioridad a la experiencia.
Esto no puede ser el caso del espacio y del tiempo, que son
condiciones de toda experiencia, y por tanto, son anteriores a ella (son a
priori transcendentales).
El término "puro" significa en Kant vacío en
contenido empírico: el espacio y el tiempo son como dos coordenadas vacías en
las cuales se ordenan las impresiones sensibles (olores, colores,...).
Los juicios sintéticos a priori en matemáticas:
Además de exponer las condiciones sensibles del
conocimiento, Kant se ocupa en la estética transcendental del conocimiento
matemático.
A primera vista, puede parecer extraño, pues las matemáticas
no se hacen con los sentidos, sino con el entendimiento. Si lo trata ahora, es
porque piensa que la posibilidad de los juicios sintéticos a priori en matemáticas,
dependen precisamente de que el espacio y el tiempo sean introducciones puras.
El razonamiento de Kant puede resumirse del siguiente modo:
La geometría y la aritmética se ocupan respectivamente del
espacio y del tiempo: que se ocupe la geometría de las propiedades del espacio
no nos resulta difícil de comprender. Que la aritmética tenga que ver con el
tiempo, resulta una afirmación extraña que Kant explica del siguiente modo:
La aritmética se ocupa de la serie numérica, y ésta a su vez se basa en
la sucesión temporal. El tiempo es, pues, según Kant, fundamento último
de la aritmética, ya que el número surge por la adición sucesiva de la
unidad en el tiempo.
Las matemáticas pueden formular juicios sintéticos a priori, porque el
espacio y el tiempo son intuiciones puras a priori.
Las matemáticas formulan juicios acerca del espacio y del tiempo: ahora
bien, el espacio y el tiempo son condiciones previas independientes de los
datos sensibles particulares; luego los juicios de las matemáticas son
independientes de toda experiencia particular, a priori.
Las matemáticas formulan juicios acera del espacio y del tiempo, pero
todos los objetos de nuestra experiencia se dan en el espacio y en el
tiempo; en todos los objetos de nuestra experiencia se cumplirán los
juicios de las matemáticas, es decir, son estrictamente universales y
necesarios sin excepción.
Analítica transcendental
La sensibilidad nos sitúa frente a una multiplicidad de
impresiones en el espacio y el tiempo. Ahora bien, percibir esos fenómenos no
es sin más comprenderlos, si el percibir es la función propia de la
sensibilidad, entonces comprender es la función propia del entendimiento.
La función de comprender se realiza mediante conceptos:
Estos dos ejemplos muestran que el conocimiento incluye
conceptos además de percepciones sensibles. Muestran además que comprender los
fenómenos es poder referirlos a un concepto.
Cuando no podemos hacer esto, nuestra comprensión queda
bloqueada y resulta imposible comprender. Observamos que esta actividad de
referir los fenómenos a los conceptos se realiza a través del juicio.
El entendimiento puede ser considerado, pues, como la
facultad de los conceptos como la facultad de los juicios.
Distinción entre conceptos. Empíricos y los puros o categorías:
Conceptos empíricos son los que proceden de los datos de los
sentidos, son a posteriori, son extraídos de la experiencia. Además de estos
conceptos, el entendimiento posee, según Kant, conceptos a priori, es decir,
que no proceden de la experiencia. El entendimiento se caracteriza por que
produce espontáneamente ciertos conceptos sin derivarlos de los datos
sensibles.
Al mismo tiempo señalábamos que el entendimiento los aplica
a las impresiones sensibles, a los fenómenos para unificarlos y coordinarlos.
Según Kant los conceptos puros o categorías son trece. Se había dicho
anteriormente que eran cuatro. Kant estaba seguro de su hallazgo, porque había
descubierto los conceptos puros o categorías por un procedimiento riguroso e
infalible. La función fundamental del entendimiento es formular juicios.
Unificar y coordinar los datos de la experiencia por medios de juicios. Kant
pensaba que habría tantas maneras de unificar los datos de la experiencia, como
formas posibles de juicio.
Con esta idea en la mente, Kant recurrió a la lógica
aristotélica, y encontró que los juicios pueden ser:
Atendiendo a la cantidad. Universales, particulares y singulares.
Según la cualidad. Afirmativas, negativos e indefinidos.
Atendiendo a la relación. Categóricos, hipotéticos y disyuntivos.
Según la modalidad. Problemáticos, asertóricos y
apodiáticos.
Los conceptos puros son condiciones transcendentales
necesarias de nuestro conocimiento de los fenómenos:
Esto significa que el entendimiento no puede pensar los fenómenos
si no aplicándoles esta categorías y viceversa, los fenómenos no pueden ser
pensados sino de acuerdo con las categorías.
El conocimiento sensible nos ofrece una pluralidad, dolores,
formas, etc. El entendimiento al formular este juicio coordina estas impresiones
sensibles, aplicando ciertas categorías: puesto que es un juicio general, el
entendimiento aplica la categoría de unidad; como es un juicio afirmativo según
su cualidad, el entendimiento aplica la categoría de realidad.
Nota Asertórico: se dice del juicio que no excluye la
posibilidad lógica de una contradicción. Apodíctico: también pude ser
demostrativo, convincente, que no admite contradicción.
En un juicio asertórico (según su modalidad) el
entendimiento, aplica la categoría de existencia.
La justificación de la función que desempeñan las categorías
en el conocimiento es denominada por Kant "deducción transcendental de las
categorías". Si eliminamos la función unificadora del entendimiento a
través de las categorías no nos quedamos sino con un conjunto de impresiones
sensibles desarticuladas e inconexas.
Los conceptos puros son vacíos:
Así como el espacio y el tiempo han de llenarse con las
impresiones sensibles, las categorías han de llenarse con los datos procedentes
del conocimiento sensible.
Esto implica que las categorías solo son fuente de
conocimiento aplicadas a los fenómenos, es decir, a las impresiones sensibles
que se dan en el espacio y el tiempo. Las categorías no tienen aplicación válida
más allá de los fenómenos, no tienen validez con realidades que están más
allá de la experiencia.
Los juicios sintéticos a priori en la física:
Kant en su analítica transcendental se ocupa de dos
cuestiones: el estudio del entendimiento y de la posibilidad de los juicios a
priori en la física.
La primera puede resumirse en las dos proposiciones
siguientes:
el entendimiento conoce aplicando los conceptos puros de los fenómenos a
los datos de los sentidos.
Las categorías o conceptos puros solo tienen validez cuando son aplicados
a los fenómenos, a lo dado en la experiencia.
La segunda cuestión es que los principios fundamentales en
los que se basa la física son según Kant juicios sintéticos a priori. Tenemos
el ejemplo de principio de causalidad y veremos como siendo sintético puede ser
a priori:
El principio de causalidad esta basado en la categoría de
causa, ahora bien, la causa, como todas las categorías es un concepto puro que
no procede de los sentidos, sino que es previo a la experiencia a la cual se
aplica; luego la validez del principio de causalidad no depende de la
experiencia sino que la precede. Es por tanto a priori.
La distinción entre fenómenos y , permite comprender porqué
Kant denomina a su doctrina idealismo transcendental: porque el espacio y el
tiempo y la categoría son condiciones de posibilidad de la experiencia, de los
fenómenos, y no propiedades o rasgos de las cosas en si mismas.
Dialéctica transcendental
Todo nuestro conocimiento comienza por los
sentidos, pasa de estos al entendimiento y termina en la razón. No hay en
nosotros nada superior a ésta para elaborar la materia de la intuición y
someterla a la suprema unidad del pensar
[...] Kant
En la dialéctica transcendental se ocupa Kant de la
naturaleza y funcionamiento de la razón, así como de la posibilidad de la
metafísica.
La razón:
El conocimiento intelectual no se limita a formular juicios,
sino también conecta unos juicios con otros formando razonamientos. Ej.
"todos los hombres son mortales, todos los hombres son investigadores,
luego, todos los investigadores son mortales".
Este silogismo nos muestra como la conclusión, tiene su
fundamento en un juicio más general que las premisas.
Nuestro razonamiento puede ir sin embargo más lejos.
La razón busca juicios cada vez más generales que abarquen
y sirvan a una multiplicidad de juicios particulares. La razón no se refiere
nunca a la experiencia, sino al entendimiento.
La razón es pues de tal naturaleza que tiende a encontrar
juicios, leyes e hipótesis cada vez más generales que abarquen y expliquen un
mayor número de fenómenos.
Este es el funcionamiento de la razón como consecuencia de
su tendencia general a buscar más condiciones más generales y en último término
lo incondicionado, es decir, la razón unifica los conocimientos del
entendimiento refiriéndolos a algo absolutamente primero e incondicionado, en
lo que hay que detenerse. A estos incondicionados les llama Kant ideas, que son
conceptos puros a priori de la razón; ideas transcendentales.
La razón y la metafísica:
La razón nos impulsa pues a buscar leyes cada vez más
generales y capaces de explicar cada vez un número mayor de fenómenos.
Mientras esta búsqueda se mantiene dentro de los límites de la experiencia,
tal tendencia es eficaz y se amplía en nuestro conocimiento. Pero esta
tendencia de la razón lleva inevitablemente a traspasar la barrera de los datos
sensibles en busca de lo incondicionado: los fenómenos físicos se pretenden
unificar y explicar por medio de teorías metafísicas acerca del mundo, lo que
da lugar a antinomias; los fenómenos psíquicos se pretenden unificar y
explicar por medio de teorías metafísicas acerca del alma, lo que da lugar a
paralogismos; unos y otros se intentan explicar por medio de teorías metafísicas
acerca de una causa suprema de ambos. Lo que constituye el ideal de la razón.
Dios, alma y mundo, son según Kant tres ideas de la razón
que juegan un papel muy peculiar dentro de nuestro sistema cognoscitivo. Si
bien, no nos proporcionan conocimiento alguno, expresan sin embargo, el ideal de
la razón de encontrar leyes y principios más generales: como el horizonte que
nunca se alcanza, pero que nos indica continuamente que hay que seguir
avanzando.
Imposibilidad de la metafísica como ciencia:
La pregunta de la posibilidad de la metafísica es contestada
por Kant negativamente en la dialéctica transcendental. La metafísica
entendida como un conjunto de proposiciones acerca de realidades que están más
allá de la experiencia, es imposible ya que las categorías solo pueden
aplicarse legítimamente a los fenómenos, a los datos de los sentidos.
La aplicación de las categorías fuera de la experiencia es
lógicamente ilegítima y da lugar a errores e ilusiones. La misión de la dialéctica
consiste en mostrar que tales errores provienen de pasar por alto la distinción
entre fenómeno y causa. La dialéctica transcendental es pues una crítica del
entendimiento y de la razón en su pretensión de alcanzar el conocimiento de
las cosas sensibles de los que está más allá de la experiencia.
Pero si esta aplicación e las categorías es lógicamente
ilegítima, es también una tendencia inevitable de acuerdo con la naturaleza de
la razón. La razón tiende inevitablemente a la búsqueda de lo incondicionado,
a extender su conocimiento más allá de la experiencia, a hacerse preguntas y
formular respuesta acerca de Dios, del alma, y del mundo como totalidad.
El uso práctico de la razón
La razón práctica y el conocimiento moral:
En La crítica de la razón pura Kant hizo un notable
esfuerzo para explicar como es posible el conocimiento de los hechos (gracias a
la conjunción de varios elementos): las impresiones sensibles procedentes del
exterior y ciertas estructuras a priori que el sujeto impone a tales
expresiones, a saber, el espacio, las formas del espacio y tiempo y las categorías,
y hasta dónde es posible el conocimiento de los objetos (solo tiene en la
aplicación de las categorías a los fenómenos), y la metafísica (al aplicar
los conceptos puros más allá de los fenómenos).
Ahora bien, la actividad racional no se limita al
conocimiento de los objetos. El ser humano necesita saber cómo ha de obrar, cómo
ha de ser su conducta: la razón posee también una función moral, en
correspondencia con la segunda pregunta que hacíamos al principio, que era
"¿qué debo hacer?".
Esta doble vertiente puede expresarse por medio de la
distinción entre razón teórica y práctica, no se trata de dos razones, sino
de dos funciones de la razón, perfectamente diferenciadas. La razón teórica
se ocupa de conocer cómo son las cosas. La razón práctica de cómo debe de
ser la conducta humana.
A la razón práctica no le corresponde conocer cómo es de
hecho la conducta humana, sino cómo debe ser: no le interesan los motivos que
determinan empíricamente y psicológicamente a los hombres, sino los principios
que han de moverse a obrar para que su conducta sea racional y por tanto moral.
Esta separación entre ambas esferas suele expresarse diciendo que la ciencia
(razón teórica) se ocupa del ser, mientras que la moral (razón práctica) se
ocupa del deber ser.
La diferencia entre estas actividades racionales, se
manifiesta según Kant en el modo, totalmente distinto entre una y otra.
Expresan sus principios y leyes: la razón teórica formula juicios, mientras
que la razón práctica formula imperativos.
El formalismo moral
La teoría moral de Kant o ética Kantiana, representa una
cantidad dentro de la historia de la filosofía: si antes de el todas las éticas
habían sido material la de él es formal.
Las éticas materiales
Para comprender esto es necesario comprender la ética
material. En primer lugar no hay que confundir ética material con ética
materialista; lo contrario de una ética materialista es una ética empirista y
lo contrario de una materia es una formal.
De modo general podemos decir, que son materiales las éticas
que fijan un bien supremo para el ser humano como criterio de bondad o cualidad
de su conducta, por lo tanto, actos serán buenos cuando se acerquen a la
consecución del bien, y malos cuando se alejen de el.
De acuerdo con esta definición,
en toda ética material
encontramos estos dos elementos:
La noción de que hay bienes. Cosas buenas para el hombre.
Una vez establecido el bien supremo, la ética estable unas normas
encaminadas a alcanzarlo.
La ética material, pues, es una ética que tiene contenido y lo tiene en
el doble sentido que acabamos de señalar, en cuanto que tiene el bien
supremo, y en cuanto que dice qué hay que hacer para conseguirlo.
Crítica de Kant a las éticas materiales:
Kant criticó a las éticas materiales porque a su juicio presenta las
siguientes deficiencias.
En primer lugar, las éticas materiales son empíricas, a posteriori, está extraído de la experiencia. Se trata pues de
generalización a partir de la experiencia. A Kant le preocupa que su ética
sea empírica:
Porque pretende formular una ética cuyos imperativos sean universales y
que en su opinión de la experiencia no se puedan extraer principios
universales.
En segundo lugar los preceptos de las ideas materiales son hipotéticos o
condicionales: no valen absolutamente si no es de un modo condicional para
conseguir un fin.
En tercer lugar, las éticas materiales heterónimas.
Si autonomía consiste en determinarse a si mismo a obrar,
heteronomía consiste en recibir la ley desde fuera de la propia razón. Para
Kant tiene que ser heterónima, porque la voluntad es determinada a obrar por el
deseo.
La ética formal de Kant
Sentido de una ética formal:
Las éticas materiales se encuentran inevitablemente
aquejadas por estas tres deficiencias. A partir de esta crítica, el
razonamiento Kantiano es sencillo: todas las éticas materiales son empíricas,
y por tanto incapaces de ofrecer principios estrictamente universales, son hipotéticas
en sus imperativos y heterónimos.
Una ética estrictamente universal y racional, no debe de ser
empírica, sino a priori; ni heterónima, sino autónoma; el sujeto ha de
determinarse a si mismo a obrar; ni hipotética en sus imperativos, sino
absolutos y categóricos; por tanto una ética estrictamente universal y
racional no puede ser material sino formal.
¿Qué es entonces un ética formal? Es una ética vacía de
contenido, que no tiene contenido en ninguno de los dos sentidos como la ética
material, es decir, no establece ningún bien o fin que haya de ser perseguido
por el ser humano y no nos dice los que hemos de hacer.
Kant aspira a una ética racional y universal, es decir, que
valga para todos los hombres y sea necesaria. La ley tiene que ser de tal forma
que no quede la menor duda sobre ella, que se imponga por sí misma a todos los
hombres, y que tenga vigencia necesaria; para que una moral sea universal tiene
que apoyarse en imperativos que provienen no solo de la razón, sino de la
voluntad que tienen todos los hombres.
Lo que proviene de la razón, es decir, no lo que es, sino lo
que debe de ser, no puede venir de la experiencia porque ésta es concreta y
particular, además, antes de la experiencia no tenemos una noción de lo bueno
y lo malo: haz el bien y evita el mal.
Las leyes naturales no mandan ni
prohíben, solo se limitan a
describir lo ocurre. La ley moral, por el contrario, se expresa siempre con un
mandato. Lo que viene de la voluntad, es decir, los imperativos. La voluntad es
buena por sí misma y no por lo que honra, o porque consigue el fin que se
propone; la buena voluntad es autónoma y por tanto, cuando se mueve para seguir
bienes deja de ser autónoma y se concierte en heterónima. La ley que la
voluntad se dicta a sí misma la denomina imperativo categórico, no
condicionado para nada, es decir, es absoluto: el deber por el deber.
El deber:
La ética formal no establece pues lo que hemos de hacer, se
limita a señalar cómo hemos de obrar. Una hombre actúa moralmente cuando actúa
por deber. El deber es "la necesidad de una acción por respeto a la
ley", es decir, el sometimiento a una ley, no por la utilidad o satisfacción
que su cumplimiento pueda producirnos, sino por respeto a la misma ley.
Kant distingue tres tipos de acciones: contrarias al deber,
conformes al deber, y hechas por deber. Sólo estas últimas poseen valor moral.
El valor moral de una acción no radica en el fin o propósito
a conseguir, sino en la máxima, en el móvil que determina su realización.
Cuando este móvil es el deber: "una acción hecha por deber tiene su valor
moral, no en el propósito que por medio de ella se quiera alcanzar, sino en la
máxima por la cual ha sido resuelta"; no depende pues de la realidad del
objeto de la acción, sino meramente del principio del querer.
El imperativo categórico:
La exigencia de obrar moralmente se expresa en un imperativo
que no es ni puede ser hipotético, sino categórico. Kant ha ofrecido diversas
formulaciones del imperativo categórico: obra solo según una máxima que
puedas querer, al mismo tiempo que se torne en ley universal.
Esta fórmula muestra claramente su carácter formal, no
establece ninguna norma completa, sino la forma que han de poseer las normas que
determinan la conducta de cada uno (máximas).
Kant ofrece otra fórmula del imperativo categórico:
obra de tal forma que uses la humanidad tanto en tu persona como en
cualquier otro siempre como un fin, y nunca meramente como un medio.
Muestra también su carácter formal y su exigencia de
universalidad. A diferencia del anterior, en esta se incluye la idea de fin; sólo
el hombre, en tanto que ser racional es fin en sí mismo. No ha de ser utilizado
nunca como simple medio.
La libertad. Inmortalidad del alma y existencia de Dios:
La crítica de la razón pura había puesto de manifiesto la
imposibilidad de la metafísica como ciencia, es decir, como conocimiento
objetivo del alma del mundo y de Dios.
Ahora bien, el alma, su inmortalidad y la existencia de Dios,
constituyen interrogantes de interés fundamental para el destino del hombre.
Kant nunca creyó en la inmortalidad del alma o en la
existencia de Dios. En la crítica de la razón pura, se limito a establecer que
el alma y Dios, no son fenómenos que se den en la experiencia, por lo que no
son asequibles al conocimiento científico, que sólo tiene lugar en la aplicación
de las categorías a los fenómenos.
Dios y la inmortalidad del alma no son pues cognoscibles por
la razón teórica, se nos imponen en el análisis de la razón práctica.
La inmortalidad, la inmortalidad del alma la existencia de
Dios son según Kant postulados de la razón práctica. El término postulado ha
de entenderse aquí en sentido estricto., como algo que no es demostrable pero
que es supuesto necesariamente como condición de la moral misma. En efecto, la
experiencia de obrar por respeto al deber, supone la libertad, la posibilidad de
obrar por respeto al mismo deber venciendo las inclinaciones contrarias.
También la inmortalidad del alma y la existencia de Dios son
postulados de la moral, según Kant, aunque en estos casos su razonamiento es más
complicado.
La inmortalidad se argumenta así: la razón nos ordena a
aspirar a la virtud, es decir, a la concordancia perfecta y total de nuestra
voluntad con la ley moral.
Esta percepción es inalcanzable en una existencia limitada.
Solo se realiza en un proceso identificado, que por tanto, exige una duración
ilimitada, es decir, la inmortalidad.
Por lo que se refiere a la existencia de Dios, Kant afirma
que la disconformidad que encontramos en el mundo entre el ser y el deber ser,
exige la existencia de Dios como realidad en que el ser, y el deber ser se
identifican y en quienes se da una unión perfecta de virtud y felicidad.
La moral que en absoluto se sustenta en el recurso a la
felicidad, se enlaza también de la felicidad, pues ella resulta de la realización
del bien moral, por eso, la moral no es la doctrina de cómo nos hacemos
felices, sino de cómo debemos llegar a ser dignos de la felicidad.
Bibliografía
Hartnack,
Justus. Breve historia de la filosofía. Ed. Cátedra
Russell, Bertrand.
Historia social de la filosofía.
Volumen
III. La filosofía moderna. Edicions 62.
Barcelona