El derecho es
en parte "obra humana, obra de la cultura y en la cultura", se
da en una situación concreta, en relaciones interpersonales en un lugar y
un tiempo determinado, no es posible considerarlo sin tener en cuenta su
historicidad. Este abordaje, permite de algún modo comprender su evolución
y su concreción presente. El cabal entendimiento del derecho no puede
renunciar al pasado. La plenitud alcanzada por la filosofía política de
Platón y de Aristóteles no puede ser entendida sin aludir al origen del
pensamiento helénico; allí se encuentran, en potencia, los resultados
que se verificarán con posterioridad.
Por tal motivo
y haciendo nuestras las palabras del epígrafe, proponemos como tema de
estudio el análisis de las formas jurídicas, algunas de ellas
embrionarias, existentes en la Grecia arcaica. A tal efecto,
consideraremos la obra de los primeros poetas: Homero y Hesíodo.
Trataremos los poemas homéricos, no como una mera narración de sucesos
sino "como documento que transmite la memoria de una cultura en su
globalidad", allí es posible descubrir la cosmovisión inserta en los
albores del pensamiento griego, la situación de la mujer, más favorable
que en tiempos posteriores, formas elementales de procedimiento judicial y
de punición de conductas. Una de las características principales del mundo
homérico, es "la inexistencia de la polis" con las derivaciones que esto
supone.
DATOS AUTOR
Perfil/Área trabajo
Profesora Facultad Ciencias jurídicas
USAL (Buenos Aires).
El pensamiento de Hesíodo implicará un avance en cuanto
al descubrimiento de valores esenciales para la vida social, entre los que
ubicará a la justicia, si bien aún conceptualizada míticamente permitirá,
al nacer la filosofía (siglo VI a. c.), operar el salto al logos hasta
alcanzar su cabal formulación.
Se entiende por
Período Arcaico el lapso de tiempo comprendido entre el año 800 ac al
500 ac aproximadamente. Como adelantáramos nos ocuparemos principalmente
de las concepciones jurídicas contenidas en los poemas homéricos y hesiódicos.
La característica
principal de esta etapa es el culto al nómos (n o m o V ), más
que la ley escrita, es la costumbre propia de cada lugar, el orden social
enraizado en lo divino. El sentido de la justicia se expresa en forma
mitológica, a través de divinidades que la representan como veremos a
continuación .
I. Los poemas Homéricos: (La Ilíada y
la Odisea)
Herodoto los
sitúa en el siglo IX ac.
Abstracción hecha de su existencia real, Homero
es el fundador de la literatura europea y es también "representante
de la primitiva cultura griega" En opinión de Kirk, su literatura
"está dominada por Homero, figura crucial, a pesar de su ambigüedad,
en la transmisión de los mitos"
Estos poemas,
cantados por los aedas y transmitidos de generación en generación en
forma oral, son el testimonio más antiguo de la cultura helénica narran
hazañas de héroes y dioses. La Ilíada comienza con la cólera de
Aquiles narrando la Guerra de Troya; la Odisea, relata las aventuras que
vive Ulises, una vez finalizada la guerra, en su regreso a la isla de
Itaca y allí, las peripecias que deberá sortear para recuperar su
palacio y a su mujer Penélope.
El caudal de
información que más allá de lo anecdótico, aportan estos poemas, es de
una riqueza insuperable a fin de comprender la cultura helénica de ese
tiempo y descubrir formas jurídicas arcaicas. "La religión y el
ethos que florecieron en el siglo de la guerra de Troya han de constituir
el antecedente necesario que nos permitirá comprender ...los más
antiguos pensamientos sobre la justicia y las leyes, la paz y la comunidad
política..."
La religión
helénica en sus principios abarca y engloba tanto la moral como la política,
era un politeísmo antropomórfico, sus numerosos dioses - representados
con forma humana- intervienen directamente en las acciones de los hombres,
estas divinidades dotadas de inteligencia y voluntad, tenían defectos y
virtudes humanas, no les era ajeno lo pasional. Zeus, se impone en el
panteón olímpico por su fuerza y su astucia, sin embargo su jurisdicción
es limitada al territorio celestial, comparte esta primacía en la tierra
junto a Poseidón (dios del mar) y Hades ( que gobierna lo subterráneo,
lo infernal).
Kitto, destaca
la importancia de estos poemas diciendo que son como la Biblia de los
griegos ( cantados en la misma lengua, significan un vehículo de unión
en la diversidad) constituyen el sustento moral de la educación griega.
"Una cita de Homero era el modo natural de dirimir una cuestión de
moral o de conducta."
Describen
" una sociedad de reyes y nobles", hay riqueza, esplendor pero
también, permanente guerra, luchar es la forma de mantenerse con vida.
Por esta razón,
algunos autores sostienen que el ethos homérico o la areté:
consiste en la fuerza o coraje erigidos como valor supremo, por cuanto la
defensa de la propia vida es la suprema actividad . Esta opinión es
refutada por el maestro Conrado Eggers Lan, quien sostiene que
"virtud" es la palabra menos adecuada para traducir areté,
"especialmente en la Grecia arcaica y clásica. La palabra virtud sólo
está traduciendo una de las acepciones de la palabra areté, y no
es justamente la función moral." Entre los múltiples significados
que el diccionario otorga a la palabra a r h t h encontramos:"
excelencia, mérito, perfección (de cuerpo o de espíritu ) inteligencia,
pericia, fuerza, vigor, valor, bravura, nobleza de ánimo, alteza,
generosidad, honor..." El tema es vasto y excede nuestro análisis,
simplemente queda esbozada esta divergencia, preferimos, teniendo en
cuenta la amplia gama de significaciones del término, traducir areté
por excelencia, aplicable tanto al hombre como a las cosas. En este
aspecto, al referirnos a lo humano, debe aludirse al paradigma griego de
excelencia constituido por la belleza de cuerpo y alma y la bondad (c a l
o V c a i a g a q o V ).
Ya dijimos que
en los poemas homéricos, hay una concepción religiosa del mundo, regida
por leyes éticas en virtud de un orden cósmico que dirigen de un modo
inexorable la conducta de los hombres y de los dioses. Ley en este
sentido, sería asimilable a: orden del mundo. Este esquema se encuentra
representado por Themis, encargada de vigilar el orden cósmico, el
respeto por las leyes, el cuidado de los dioses, la piedad filial, la
fidelidad conyugal. De su unión con Zeus nace Díke, (una de las horas)
que es la encargada de la justicia entre los hombres. Encontramos vagas
referencias que luego fructificarán en el pensamiento posterior. En
cierto modo, dice Eggers Lan "Thémis es una justicia que
emana del ánax", es un concepto primitivo mientras que "Díke
es la justicia de la polis.... es una justicia más impersonal".
Se desprende,
de estas narraciones épicas, una noción de justicia retributiva,
derivada de la actividad de los dioses que actúan premiando y castigando
las acciones humanas. La misma guerra es considerada un castigo que
acarrea ruina y destrucción.
Algunos autores
sostienen que los poemas homéricos trasmiten un sentido trágico de la
vida, precisamente a causa del estado de permanente guerra. Kitto se opone
a esta afirmación sosteniendo que el hombre griego "amaba tanto la
risa como la vida". Sin embargo, el obrar humano no es indiferente y
trae aparejadas consecuencias buenas o malas. Los dioses griegos castigan
sin piedad ni misericordia.
"El héroe
demuestra su valor y obtiene en la muerte, su gloria," a pesar del
dolor que ocasiona a sus deudos. A Aquiles, arquetipo del heroísmo homérico,
se le ofrece "una vida larga y mediocre o la gloria y una muerte
temprana".
El concepto de
justicia propio de los poemas Homéricos, es de índole retributivo,
refiere míticamente una justicia que castiga por sí o a través de la
intervención humana. En tal sentido, Eva Cantarella puede rastrear en la
obra de Homero formas primitivas de punición, principalmente pena de
muerte, afirma la autora que "La Ilíada y la Odisea pueden
considerarse como documentos históricos de pleno derecho". Entre los
castigos que enumera se encuentran: el ahorcamiento, pena reservada
exclusivamente para las mujeres en la interioridad de la casa (oicós), el
suplicio del palo , recuerda a tal efecto el episodio de Melantio el
cabrero , condenado por Ulises a ser atado a un palo y suspendido;
tormento muy doloroso seguido de mutilaciones. La apotimpanismos ,
especie de crucifixión reservada a los ladrones o en general a aquellos
malhechores que hubieran burlado la confianza. Con posterioridad, una vez
dictadas las leyes, este castigo podía ir acompañado de pena accesoria:
con el fin de aumentar la vergüenza se obligaba al condenado a usar el
"vestido amarillo" y se lo paseaba por la ciudad.
También es
posible encontrar en los poemas homéricos referencias a primitivas formas
procesales, por ejemplo: la escena judicial del escudo de Aquiles. Para
comprenderla es necesario aclarar que en el mundo descrito por esta épica,
tratándose de una cultura de héroes, la venganza privada era deber
social, una afrenta personal significaba el menoscabo al honor, (timé)
y reclamaba una rápida reacción por parte del ofendido. La práctica
social había limitado esta venganza privada: el ofendido podía aceptar
una poine , un rescate, obteniendo pública satisfacción. La Gerusía
o Consejo de los gerontes debía dirimir si el rescate había sido pagado
o no. Esta es la escena que narra el canto XVIII de la Ilíada, la del
escudo de Aquiles: " En el Agora se encuentra reunido el pueblo,
surge una disputa entre dos hombres acerca de la compensación que debía
pagarse por un homicidio: uno, exponiendo el caso pretende haberla pagado;
el otro, niega haberla recibido. Ambos recurren al juez buscando una
decisión, entonces tiene lugar el juicio". Los gerontes debían
resolver si se había pagado o no el rescate, en caso afirmativo, la
venganza debía cesar, de lo contrario quien no lo recibió quedaba en
libertad de ejercer venganza, "quien había matado debía
morir", el que mataba al homicida actuaba como un "agente
socialmente autorizado"
Recuerda
Foucault, en "La Verdad y las Formas Jurídicas", la disputa
entre Antíloco y Menelao durante los juegos realizados para honrar la
muerte de Patroclo, producida una irregularidad en la carrera Menelao se
queja, la querella se plantea entre adversarios y los testigos no desempeñan
ningún papel en el esclarecimiento de los hechos. Menelao desafía a Antíloco
a jurar ante Zeus, Antíloco asume que cometió la falta antes de
disgustar a Zeus. En este caso "la verdad no pasa por el testigo sino
por una especie de juego...o desafío lanzado por un adversario al
otro"
Lo jurídico,
como hemos referido hasta ahora está representado por díke, pero
no se agota en ella, debemos aludir además otro término cuya significación
se irá desarrollando con posterioridad: nómos (n o m o V ), comúnmente
traducido por ley o costumbre, cuya etimología alude al verbo némein (repartir
- asignar), si bien en Homero no existe el vocablo nómos, si
existe nomós ( del mismo verbo) dando una idea de propiedad.
II.- Hesíodo:
Situado históricamente
en el siglo VIII a. c. fue autor de la Teogonía, Los
trabajos y los días.
Este poeta y campesino, natural de Beocia,
reflexionó sobre la condición humana y divina, sabemos de su vida por
sus propias obras, también transmitidas - como las de Homero - por
tradición oral. Recordemos simplemente que la escritura griega data del
siglo VI a. c., por lo tanto, recién entonces se pudieron escribir los
poemas que, hasta ese momento eran conocidos por tradición oral. Por tal
motivo, algunos autores sostienen que los libros antiguos son en realidad
la obra de varios autores.
Hesíodo es el
poeta de los tiempos de paz, su poesía elogia la vida cotidiana,
ensalzando la importancia del trabajo. El ethos hesiódico versará sobre
las virtudes de la vida social. Superado el estado de guerra propio de los
poemas homéricos, se revalorizan la paz y la concordia social.
En Los
trabajos y los días cuenta su historia personal: a la muerte del
padre, es estafado por su hermano Perses que sobornando a los jueces se
apodera de la herencia paterna. Haber padecido tal injusticia, es el punto
de partida para reflexionar sobre la condición humana y divina. El poema
está narrado a modo de sentencias tratando de demostrar a Perses que sus
acciones no son indiferentes a los dioses.
Una sentencia
de Herodoto es aplicable, según Jaeger a la sencillez de la obra de este
poeta: "Grecia ha sido siempre un país pobre pero en ello funda su areté".
Hesíodo encuentra un nexo entre justicia y trabajo "si la fuerza no
engendra derechos, ningún hombre podrá vivir a expensas de otro y vivir
con justicia es vivir trabajando". El trabajo es el modo honrado de
vida, así entendida la labor cotidiana dignifica. En opinión de Jaeger,
Hesíodo es "el profeta del derecho". Rodríguez Adrados
sostiene por su parte que "la idea de justicia en Homero estaba más
desligada de las estructuras tribales y tenía un carácter más
general". El autor alaba la esperanza que despertaba " la idea
de la existencia de un orden cósmico basado en un principio divino: Díke,
hija de Zeus, encarna a la justicia cuando es agraviada castigando al
culpable", "lo nuevo (frente a Homero) es la pasión que pone
Hesíodo y el hecho que esta justicia sea concebida en defensa del pueblo,
al cual pertenece el poeta, frente a los nobles".
Hesíodo no es
pesimista, mientras Zeus dio a las bestias la ley de devorarse entre sí (Bía),
a los hombres les obsequió un bien preciado: la justicia. En palabras de
Rodríguez Adrados "esto equivale a considerar la justicia como la
verdadera areté y atribuirla a la humanidad en general, opuesta así
a las bestias. Es un giro de 180 grados respecto de la moral agonal y
clasista" narrada por Homero cuyo ideal caballeresco es muy distante
de la vida campesina, "las armas del campesino son sus instrumentos
de labranza, el escenario de sus luchas es la tierra..."
"Frente a
la justicia, la fuerza, la decisión arbitraria, significa una actitud
inmoral, propia de las bestias, no de los hombres", el menos poderoso
participa de esta posibilidad. Así entendido, el aporte de Hesíodo
"puede resumirse en dos palabras: Justicia y Trabajo". Aún
cuando el trabajo es considerado un castigo, se torna necesario para
alcanzar la Areté.
La justicia,
como pauta de convivencia social producirá orden y paz, "luego vendrá
la necesidad de publicar estas normas, lo que se realizará en los leyes
de Dracón y luego en Solón"
En la Teogonía,
Hesíodo, nos habla de tres divinidades (Las Horas), hijas de Zeus y de
Themis: Orden (Eunomía), Justicia (Díke) y Paz (Eirene
o Irene). Constituirán valores fundamentales para la vida social
ya que intervienen premiando y castigando las acciones de los hombres.
Cierto es que
el poeta permanece ligado a una concepción mítica, puesto que recurre a
la personificación de lo que en realidad serían valores esenciales para
la vida en sociedad. Sin embargo, estos valores se revelan propiamente
humanos, entre los animales es suficiente la fuerza, impera la ley del más
fuerte, entre los hombres, en cambio, son esenciales el orden, la justicia
y la paz.
Por lo demás Díke,
Eirene y Eunomía participan activamente, ninguna acción
humana les es indiferente. Hesíodo cuenta en los Trabajos y losDías,
que el hombre que trabaja en favor de la justicia recibirá su premio de
la diosa Díke. Castigo y recompensa se obtienen en vida: "Vestida de
tinieblas recorre llorando ( D i k h ) las ciudades y las moradas de los
pueblos, llevando la desdicha a los hombres que la han ahuyentado y no han
juzgado equitativamente".
El hombre
griego cree firmemente en la intervención de los dioses en el destino
humano. A fin de designar esta participación, se usan dos palabras: t u c
h refiere el destino o azar ( lo impredecible) y lo que a cada uno
correspondía de ese azar se denomina moira (m o i r a ). No es posible
escapar a la moira, a lo que cada uno tiene que vivir. Cualquier violación
que se opere al orden del mundo es severamente castigada, los dioses
griegos desconocen la misericordia.
Del pensamiento
de Hesíodo se desprende que la Justicia:
es un
valor propiamente humano (a diferencia de los animales regido
por Bía)
es de
origen divino
es un
valor supremo
es
indispensable para la vida: "la paz es consecuencia de la
justicia" y en la raíz de toda discordia, hay siempre una
injusticia".
Conclusión
No hay en
el período arcaico una conceptualización abstracta de la justicia o del
derecho, el pensamiento está aún ligado al mito. La filosofía recién
hará su aparición en el siglo VI ac, produciéndose el paso del mito al
logos, hecho de capital importancia para la historia de la humanidad, los
filósofos cumplirán la tarea de definir y clarificar los conceptos jurídicos
básicos, sin resignar la herencia de los poetas, para ellos la justicia
era simplemente una divinidad encargada de la retribución o castigo a fin
de conservar el orden, ligada a la vida social y al trabajo.
La cultura
más grande de todos los tiempos aún debía crecer...