Historia
y origen de la Ciencia en la Grecia antigua
Por
Miguel
Moreno Muñoz.
I.E.S Joaquín Artiles de Agüimes (Las Palmas de Gran Canaria).
RESUMEN: Debe aclararse desde un
principio que con este trabajo no se espera ofrecer una exposición completa de
toda la filosofía e historia del mundo griego, sólo se pretende exponer una
visión general, centrada en los filósofos y descubrimientos científicos más
importantes del mundo griego. Por ello, habrá partes del
trabajo en las que nos centraremos más (como es el caso de los filósofos más
universales, ciencias particulares en las que más adelantos llevaron a cabo los
griegos, ...), mientras que en otras sólo haremos mención de ellas.
DESDE HOMERO HASTA FINALES DEL SIGLO V ac
PENSAMIENTO RACIONAL: HOMERO Y HESÍODO
DATOS AUTOR
Perfil/Área trabajo
Doctor en Filosofía / Profesor Filosofía Educación secundaria.
"Hesíodo y Homero han
elaborado la teogonía de los griegos, han dado a los dioses sus apelativos, han
distribuido entre ellos derechos, honores y los ámbitos de sus obras, y han
aclarado sus imágenes." HETERODOTO (II, 53)
Esta cita no significa que Hesíodo
y Homero fueran los fundadores de la religión helénica, pero pusieron un orden
en la fabulosa multiplicidad de las representaciones religiosas y de los usos
religiosos. Lo muy humano de los dioses homéricos tenía que poner en peligro
la seriedad de una auténtica religión. La intención de "disfrazar el
mito" es inconfundible en más de un punto de su literatura.
La tendencia al intelectualismo
propia del espíritu griego, que se manifiesta en el juicio despreocupado de los
dioses, se muestra también especialmente en el terreno de la ética. Lo que
denominamos sentimiento moral es para el hombre homérico un saber: este hombre
"sabe" lo prudente o lo necio, lo justo o lo injusto, lo honesto o lo
deshonesto, lo suave o lo rígido, lo jurídico o lo sin ley, lo salvaje y dañino
o lo debido y bueno. Esta concepción de la idea de la dependencia del
comportamiento humano respecto del "saber", es ya aquí la misma que
en la doctrina socrático-platónica, según la cual, aquel que "sabe"
el bien, esto es, que lo ha reconocido en su esencia, lo hace además. No hay aún
en general una distinción entre costumbres y moralidad.
También Hesíodo, como Homero,
conoce el sentido de "sabiduría"(la Sofía).
Los antiguos situaron pronto a
Hesíodo al mismo nivel que Homero, y un poema tardío, la llamada "Disputa
entre Homero y Hesíodo", otorga incluso el premio de la sabiduría y del
arte al cantor del trabajo pacífico. Así triunfa aquí la reflexión sobre el
arte, el entendimiento sobre la fantasía. Se levanta una nueva época grávida
de duras luchas político-sociales y espirituales.
LA CRISIS RELIGIOSA DE
LOS SIGLOS VII Y VI ac
El período comprendido
entre la mitad del siglo VII y la mitad del siglo VI ac, fue una época de
grandes transformaciones. Hacia afuera, los "helenos"-nombre que
reciben hoy en día todas las ramas del pueblo griego se expanden a las numerosa
colonias que se habían fundado, a consecuencia del gran aumento de la población
además de las convulsiones políticas internas.
Se produjo la caída de la
monarquía y de la aristocracia debido a las terribles luchas que se produjeron
dentro de las distintas ramas del pueblo griego. Con la transición de una tiranía
temporal, se creó la "polis", en la cual se fundió el elemento
aristocrático con el elemento medio urbano en una constitución de tonos unas
veces más bien aristocráticos y otras más bien democráticos.
La influencia del libre
pensamiento homérico unas veces y de la seriedad vital hesiódica otras, la
dureza de aquella vida combativa da lugar de vez en cuando a un pesimismo casi
desesperado. La religión cultural y la oficial, que se interpretaba orgánicamente
en la polis con el estado para formar un todo único e indivisible con diversos
tonos y colores en las diversas ciudades según las
respectivas divinidades predominantes, no bastaba ya para satisfacer las
necesidades religiosa e ideológicas, más profundas en amplios círculos de la
población.
Se abrieron entonces dos
caminos entre aquellos que no estaban satisfechos con la vieja religión: el
camino de la mística, con su saber de salvación, y el del pensamiento libre y
la investigación, abierto en aquel mismo momento por la FILOSOFÍA JÓNICA.
LA FILOSOFÍA JÓNICA
HASTA HERÁCLITO
Fue en el mercado del mundo
antiguo, Mileto, donde la filosofía vio la luz. Mileto, la ciudad donde todos
los pueblos del Mediterráneo procedían al cambio de sus mercancías. La
filosofía no nació, por tanto en calmo retiro. De la misma manera, los
pensadores más antiguos no procedían como ascetas alejados del mundo, sino que
fueron hombres distinguidos y curiosos y abiertos al mundo, políticos en parte.
Como cabeza (archegetes) de la primera fase de la filosofía helénica, de la
presocrática y a la que suele llamarse filosofía natural (referido a la Física),
en razón de su tema capital, cita Aristóteles a Tales. Este como
Sócrates, Pirrón y Epiceto, no han escrito nada, aunque debe haber existido
una recopilación de sus sentencias.
Los pensamientos de Tales son
los siguientes: Tales veía en el agua el principio del ser. Pero esta doctrina
no debe entenderse sólo en el sentido de que todo lo que existe procede del
agua, sino además en el sentido de que la verdadera substancia de todas las
cosas es el agua.
La ciencia natural y la filosofía
de la naturaleza no estaban aún separadas y de este modo se atribuyen a Tales
otros descubrimientos menores astronómicos y técnico-matemáticos: Tales afirmó
y precisó la dirección norte de la Osa Menor y halló algunos teoremas geométricos
elementales que bastaron para permitirle medir desde la costa la distancia a que
se halla un buque visible en el mar. También se le atribuye la medición de la
altura de las pirámides egipcias sobre la base de la observación de que a una
hora determinada los objetivos tienen la misma altura que las sombras que
proyectan.
El segundo filósofo milesio, Anaximandro,
que intervino políticamente en el establecimiento de una colonia en Apolonia,
en el mar Negro, escribió el primer libro filosófico. De este libro se
conserva el siguiente fragmento: "El origen de las cosas es lo
indefinido (ápeiron). De donde surgen las cosa (tisis) según el orden del
tiempo".
El tercer milesio, Anaxímenes,
vio la sustancia fundamental en el aire, a partir del cual se origina lo cálido,
el fuego, por rarificación, y lo frío-viento, nubes, agua, tierra, rocas- por
condensación.
Un paso más por el camino de
la espiritualización de la divinidad es Heráclito de Efeso. Este
parte del hombre en su especulación: "Yo me busqué a mí mismo".
Y en esta búsqueda tropieza con el elemento fundamental de la vida espiritual,
el "logos", palabra que significa en griego "razón",
"pensamiento" y "palabra" al mismo tiempo. Esta razón
es sin duda común a todos, pero la mayor parte de los hombres se sirve tan mal
de ella, que se rigen por impresiones subjetivas, prejuicios e interese que podría
pensarse que tuvieran una "razón particular". Heráclito imagina el
principio de la vida espiritual como atado a un sustrato material que encuentra
en el "fuego" o éter, una especie de sustancia del calor. Este fuego
dotado de razón, que se transforma en aire, agua, tierra y vuelve a sí mismo
por el camino inverso, es la sustancia unitaria de todas las cosas, por diversas
que éstas sean. Con respecto a esto dijo: "Este mundo, el mismo para
todas las cosas, no fue creado por un dios ni un hombre, sino que fue siempre,
es y será fuego eternamente vivo que se enciende y se apaga rítmicamente".
De aquí derivan tres ideas fundamentales de Heráclito: la unidad de todos los
entes, su eterno cambio y transformación y la inviolable legalidad de todo el
acaecer.
Heráclito ha influido intensa
y duramente en la posteridad. Por su doctrina del mundo, el objeto principal del
conocimiento, se encuentra en eterna transformación, en constante fluir, dio a
los sofistas motivo para las primeras reflexiones de la TEORÍA DEL
CONOCIMIENTO.
EL OCCIDENTE GRIEGO:
DESDE PITÁGORAS HASTA EMPEDOCLES.
Pitágoras de Samos,
abandonó su patria y se instaló en Crotona, en la Italia meridional. Tres
cosas seguras nos cuenta de él la tradición:
1ª. Que enseñaba la doctrina
de la transmigración de las almas.
2ª. Que desarrolló estudios
matemáticos y astronómicos.
3ª. Que reunió a sus discípulos
en torno suyo en una asociación organizada.
Pitágoras defienden la
"purificación" del alma de la sensualidad y su liberación del cuerpo
se consigue mediante la actividad espiritual y la autoeducación moral. El
pitagorismo es así un aristocratismo de espíritu y del carácter.
El principio fundamental de la
ciencia y de la filosofía pitagórica dice que el número es la esencia
de todas las cosas. Por raro que esto suene, resulta comprensible cuando se añade
que los pitagóricos llegaron a su doctrina por la observación de que la
diversa altura de los sonidos depende de la longitud de las cuerdas del
instrumento musical, y que, por lo tanto, los intervalos musicales pueden
expresarse por determinadas proporciones matemáticas. Así, pasaron de la música
a la matemática, en la que se hicieron famosos por el llamado TEOREMA DE PITAGORAS sobre el triángulo rectángulo, el cual, era ya conocido de los
babilonios y de los hindúes. Los pitagóricos consideraban que las formas matemáticas
más perfectas son: entre las superficies, el círculo, y entre los cuerpos, la
esfera. Así, llegaron a la idea de que los cuerpos celestes son esféricos,
tanto la Tierra, como los astros, y a la idea de que los planetas se mueven en
órbitas circulares; de este modo, crearon los fundamentos de la astrología,
aunque sería desarrollada por las generaciones pitagóricas siguientes. Todo
ello les movió a ver en el mundo un cosmos, un orden normativo fundado en números
y la medida.
Además de la astronomía, la música
y la matemática, la medicina tiene que haber gozado de un pronto cultivo entre
los pitagóricos y su círculo.
Parménides de Elea.
Este filósofo debe su importancia a su aguda distinción entre la percepción
sensible y el pensamiento. Parménides declara que el ser es limitado y
comparable "a la masa de una esfera bien redondeada, la cual se
encuentra en equilibrio en todas las partes a partir del centro".
Empedocles. La
concepción empedoclea del mundo es un curioso dualismo. Existen dos
mundos: el de los sentidos o terreno, y el suprasensible o celeste.
LA INTERPRETACIÓN ALEGÓRICA
Y RACIONALISTA DE LOS MITOS.
El método de la interpretación
alegórica de los mitos consiste en no entender al poeta literalmente, sino
buscar una "segunda intención" o significación oculta por debajo de
sus figuras míticas, y encontrarla. Como el mito es una mera imagen de la
realidad, es lícito retirar la cobertura imaginativa para que la realidad
aparezca. Esta realidad puede ser de dimensión física o ser una idea ética.
El poeta dice algo distinto de lo que piensa: habla alegóricamente.
La interpretación
racionalista de los mitos es de otra naturaleza: también pretende salvar un
correcto núcleo del mito, pero al mismo tiempo declara que éste, como tal, no
debe ser creído. Por eso tiene esa interpretación racionalista un carácter más
agresivo que apologérico, y ve en las narraciones míticas hechos históricos
disfrazados y exagerados para que parezcan maravillosos. Así pues, hay que
eliminar de esas historias todos los elementos sobrenaturales y maravillosos, y
así se obtiene al final un resto histórico verdadero.
La primera interpretación de
los mitos penetró en la filosofía misma. Ya de por sí, esta interpretación
era una crítica del mito, la interpretación racionalista es la aclaración
intencionada de un hecho histórico que se supone contenido en el mito.
EL ATOMISMO Y LOS
COMIENZOS DE LA MEDICINA CIENTÍFICA. CIENCIA Y FILOSOFÍA.
El atomismo es el cierre de la
filosofía presocrática. Es, junto con el sistema de Empédocles y Anaxágoras,
el tercer intento de mediación entre las concepciones fundamentales de Heráclito
y Parménides. También el atomismo acepta el corpúsculo mínimo e indivisible,
los átomos, los cuales no difieren más que en dimensión, forma y peso,
y son imperecederos; la unión o separación de los átomos es el devenir y
perecer de los seres indivisibles.
Demócrito es un
personaje poseído por la misma pasión de conocimientos que Anaxágoras y también
dedicó toda su vida a la investigación: elaboró una meditada Teoría del
conocimiento, donde distingue entre el "conocimiento oscuro" de la
percepción sensible, y el "conocimiento auténtico", fruto del
pensamiento.
El lazo filosófico aún
mantiene a Demócrito con gran esfuerzo, la unión de las investigaciones en
todos los terrenos que abarcó, aunque de muchas de sus obras no nos resten más
que los títulos. En ellos, sin embargo, vemos como las ciencias particulares
-matemática, astronomía, geografía, botánica, zoología, antropología, ...-
comienzan el camino de separación de la filosofía especulativa. De todas estas
ciencias, la medicina fue la primera en establecer sus propias bases y entra en
la literatura con una protesta contra la fe religiosa tradicional, tal y como
ocurrió con la historia jónica.
Hipócrates de Cos
es el fundador de la medicina científica. Conservamos de él, entre otras
obras, dos escritos quirúrgicos principales: "Acerca de las fracturas
de los huesos" y "Acerca de la reducción de las
luxaciones" o de la articulación de los miembros.
La cirugía constituyó una
parte muy importante del "arte" médico: en ella se trataba de
devolver el miembro desarticulado mediante una "correcta intervención",
a su situación natural. Por eso, dice Hipócrates, que su doctrina acerca de
los métodos de la curación se establece como "una ley justa" (el
concepto de recto o adecuado, se traslada pues sistemáticamente a la
naturaleza, y el hombre no merece ese calificativo de justo más que cuando
sigue la huella de la naturaleza).
La separación de la medicina
de la filosofía es el primer ejemplo importante de la independización de las
ciencias particulares, independización que será enérgicamente favorecida por
la sofística. Pero por otra parte, las ciencias particulares deben a la filosofía,
el espíritu filosófico que va más allá de la mera descripción de la
naturaleza y de la mera comprobación de hechos: ese espíritu ha animado
siempre a las ciencias entre los griegos, y les ha posibilitado sentar los
fundamentos permanentes de toda futura investigación.
LA SOFÍSTICA
El movimiento espiritual
que desde mediados del siglo V aproximadamente se difunde por toda Grecia y al
que desde Platón suele darse el nombre conjunto de sofística, no se encuentra
en modo alguno fuera del marco del anterior desarrollo del pensamiento griego,
sino que constituye la continuación y el complemento de la filosofía jónica
por el lado de la problemática humana. El objetivo que había suscitado la
admiración de los filósofos jonios y había ocupado principalmente su reflexión
había sido el mundo, esto es, la naturaleza no humana. Esta
filosofía no considera generalmente al hombre más que como parte de la
naturaleza, como ser animal. Con esto la sofística, filosofía de la cultura,
se coloca al lado de la más antigua filosofía de la naturaleza, como hermana e
igual de ésta.
La "sabiduría" (Sofía)
griega ha tenido siempre una doble faz: práctica y teórica. Así se comprueba
también en las doctrinas de la sabiduría propias de la sofística. Puede
incluso decirse que sus teorías no son más que la infraestructura de la
eficacia práctica, que era para ella lo principal. Los sofistas consideran que
su tarea esencial es la educación y la formación de los hombres.
Protágoras de Abdera
fue el más genial de los sofistas. El escrito principal de Protágoras tenía
por título "Verdad" y un agresivo subtítulo tomado de las
escuela de lucha atlética: "o discursos derribadores". En esta
obra declaraba la guerra tanto al ser inmutable de Parménides como al paso
hacia adelante por el camino de la Teoría del Conocimiento.
Es discutible el problema de si
Protágoras ha escrito o no acerca de otros particulares talentos, artes y
ciencias (téchnai). Se ha conservado un notable fragmento según el cual
la tangente no se toca a la circunferencia sólo en un punto: se trata de la
negociación de una doctrina de la matemática, y en esa negación echa a
faltar una adecuada distinción entre líneas y figuras ideales matemáticas y líneas
y figuras empíricas.
SÓCRATES
Sócrates comparte con la sofística
el apartamiento de la naturaleza cósmica y la orientación hacia el hombre.
También comparte con ella el deseo de educar a los hombres- especialmente jóvenes-
en el pensamiento independiente, y también tiene en común con ella la actitud
crítica respecto del orden y de las costumbres tradicionales en la religión,
el estado y la sociedad.
Tras la verosimilitud Sócrates
busca la verdad, tras la costumbre busca la moralidad, tras el derecho la
justicia, los principios de un orden social detrás del estado y la divinidad
detrás de los dioses.
Existe un rasgo fundamental en
la "rareza" de Sócrates: tal es el sentido de su ignorancia,
es decir, su negativa a imaginarse un saber que realmente no existe. La
"ironía" con que trata a los supuestos sabios, como si realmente
supieran, les pide que le enseñen y acaba por poner de manifiesto que en
realidad no saben nada.
Según el uso lingüístico
griego, coinciden plenamente para Sócrates el mal físico y el mal moral, el
obrar bien con el estar o encontrarse bien, el estar mal con el obrar mal. Es
muy probable que lo bueno coincidiera para él con lo útil, en el sentido de
aquello que verdadera y duraderamente favorece al hombre y lo promueve. Para
reconocer esto y saber distinguir al mismo tiempo los bienes verdaderos de los
falsos, hace falta poseer un conocimiento especial que se logra por medio del
pensamiento. Los bienes falsos son los bienes externos, más o menos materiales;
los verdaderos, en cambio, son los valores anímico-espirituales. Entre los
primeros, hay que incluir la riqueza y los honores; entre los segundos, la
verdad y la prudencia. Aquel que ha aprendido esta distinción, es "el
hombre que sabe". La conducta humana depende pues del conocimiento, cierto
que no en el sentido de un saber aprendido, sino en el de la propia visión y
comprensión de la esencia del bien como lo único que puede ser favorable al
hombre; esa comprensión se consigue mediante una meditación seria. El que
finalmente la obtiene, no puede desear dañarse a sí mismo. Dañarse, empero,
es cosa que sólo puede realmente hacerse cometiendo injusticia, y por ello es
mejor sufrir la injusticia que hacerla. Ni el triunfo del soberbio ni los
sufrimientos del justo pueden hacerle abandonar esta doctrina. Por ello obra él
mismo según lo que prescribe su doctrina, y por eso tampoco puede intervenir en
la política, precisamente porque en realidad "lucha por la justicia".
Esta ética sobrática descansa
en dos columnas fundamentales: la autonomía y la autarquía. Es
una ética autónoma, pues no brota de la costumbre ni de la ley de la polis,
sino de la personal interioridad de Sócrates, de la fuerza de su predisposición
ético-espiritual de su razón. Por eso permite a todo hombre que la examine con
su pensamiento racional para comprobar su verdad. Pero su ética descansa también
en la autarquía; no como la capacidad de procurarse todo lo necesario
independientemente de los demás, sino en el sentido de la personalidad firme
basada en sí misma y cuya robustez no procede de la comunidad, sino de su
propio y más íntimo ser.
El pensamiento y la acción, el
ánimo y la obra, la vida y la muerte de este hombre coinciden en armonía, y así,
esa ética socrática, a pesar de su tenso idealismo moral, es totalmente
inmanente. Vale con independencia de que exista una vida de ultratumba o no
exista; esta última, por lo demás, es una cuestión que Sócrates a diferencia
de Platón, deja sin resolver.
Sócrates no era pues
"ateo". No rechazaba por tanto en bloque la religión popular,
sino que aspiraba a una interiorización y moralización de la religión griega.
La coincidencia entre la religión
y el orden estatal había sido hasta entonces el presupuesto indiscutido de la
polis. La filosofía y la sofística ponían esa coincidencia en tela de juicio.
La respuesta del orden social fueron los procesos religiosos, basados en el
convencimiento de que en los demás filósofos y sofistas la duda era de
naturaleza puramente teorética e intelectual, que no excluía en la práctica
un compromiso por lo menos. En Sócrates, el conflicto con el estado se hace
agudo precisamente porque el fisósofo se toma en serio la religión: ponía de
manifiesto, en efecto, que el individuo puede decidirse por una religión, más
elevada por lo demás, que no coincide con la del estado.
El tribunal de la polis
pronunció la sentencia de muerte contra el hombre que había penetrado con la
mirada sus insuficiencias y había exigido, basándose en esa penetración, una
concepción más generosa, y profunda de la vida, de la piedad y de la justicia,
y una reconstrucción del estado. Por ello, fue declarado enemigo del pueblo. El
mismo reconoció que el conflicto era inevitable y consideró
"natural" su muerte por voluntad de la divinidad. Con su muerte selló
la veracidad y la unidad de su pensamiento y de su vida, y se convirtió en un
modelo para todos los tiempos.
Poco después se hundía la
polis; pero en la nueva edad, la semilla sembrada por Sócrates produjo
centuplicado el fruto. Sócrates ha hecho al hombre dueño espiritual de su
existencia, enseñándole que la ley que alienta en su pecho, el logos, la razón,
como norte de su pensamiento y de su conducta. Y así ha dado orientación no sólo
a las escuelas que se originaron directamente de él, las escuelas "socráticas",
sino también a la filosofía helenística.
EL SIGLO IV ac.
La polis, con su dualismo
interno y externo, las luchas de partidos entre oligárquicos y demócratas, la
contraposición entre Esparta y Atenas, eran motivos históricos que
precipitaron su extinción.
Platón, con sus esfuerzos de
renovación política, llega poco a poco a una reconstrucción de toda la
filosofía, y Aristóteles, con su incomparable universalismo, intenta organizar
en su sistema filosófico todo el saber de la época, dando culminación a la
investigación de la realidad.
El siglo IV
ac, a pesar de en
muchos terrenos -como la filosofía- alcanza verdaderas cimas, tiene el carácter
de un período de transición hasta una nueva época: el Helenismo, que comienza
con Alejandro Magno al conseguir la sumisión de Oriente, determinando con ello
el horizonte cosmopolita de la nueva época.
PLATÓN
-Platón y la Academia
Antigua: Según su propia confesión, de acuerdo con las esperanzas de su
aristocrática familia, dispuesta a allanarle el camino en este sentido, quiso
en primer lugar hacer carrera política; una observación de la "República",
nos permite aún adivinar lo profunda que fue la lucha interna y externa que
sostuvo antes de abandonar aquel proyecto. La restaurada democracia se mostró
impotente para ello, precisamente al mancharse con la muerte de Sócrates. Y ésta
fue la segunda experiencia decisiva para la vida y el espíritu de Platón: ella
le llevó al convencimiento de que "sólo la verdadera filosofía
permite descubrir la justicia en la vida pública y en la vida privada, y que la
desgracia del género humano no terminará hasta que el linaje de los filósofos
justos y verdaderos lleguen al gobierno de los estados, o los gobernantes de los
estados se conviertan en verdaderos filósofos por divina disposición...".
Esta idea se encuentra precisamente en la mitad de la "República". La
tarea que se impuso desde entonces Platón fue la de convertirse en un
reformador social de gran estilo.
En su búsqueda de una nueva
forma de comunidad estatal, Platón desea conseguir algo que no había existido
en Grecia hasta entonces y cuya falta había sido notada ya por Sócrates (no en
vano, Platón fue discípulo de Sócrates, y nos legó los pensamientos de su
maestro): una educación popular sistemática. La actuación política y
la lucha por la justicia no podían seguir siendo actividades separadas como
hasta entonces, sin que trabajar para el estado y realizar la justicia debían
ser una y la misma cosa. En este nuevo sentido de la política había sido Sócrates
el único político verdadero. Pero para conseguir políticos así, lo primero
que había que hacer era educarlos, y educar al pueblo a someterse
voluntariamente a ellos. Para ello hacía falta, según el principio socrático,
especiales y el problema especial que debían dominar los gobernantes del pueblo
era nada menos que el de la verdad y la justicia.
Platón llegó a la doctrina
de las Ideas siguiendo a Sócrates, buscando ante todo en el terreno moral
un absoluto que fuera a la vez inmutable objeto conocido y firme norma de la
conducta. Lo halló en las ideas de lo bueno, lo justo, lo piados, lo verdadero,
lo hermoso, etc. Las primera manifestaciones fundamentales de esa doctrina se
encuentran en el "Gorgias". Esta intuición conseguida en el ámbito
de lo anímico-espiritual se amplía luego hasta constituir una contemplación
general del mundo entero: al igual que el hombre individual no es bueno sino por
y en la medida en que alienta en él la idea del bien, o su conducta no es buena
sino porque "participa" de la idea del bien, o un objeto particular de
la naturaleza o del arte, una flor, un animal, un hombre, una construcción, una
estatua o una pintura no son hermosos más que en la medida en que participan de
la idea de lo bello, así todos los seres individuales en general no reciben su
ser sino de las ideas correspondientes: el hombre de la idea de lo humano, el
animal de la idea de animal, etc. Es decir, Platón ha encontrado lo que buscaba
Sócrates: lo general, el concepto. Pero lo característico es que Platón no
atribuye realidad, ser verdadero, más que a esos concepto que
"abstraemos", esto es, "sacamos" de las cosa. Como gráficamente
expone en la alegoría de la caverna al comienzo del libro VII de la "República",
el mundo que conocen los sentidos no es más que una turbia sombra del mundo
eterno de la ideas puras, aprehensible sólo con el pensamiento. La consideración
de Platón atiende sólo a este mundo, y en él ve reinar, en la cima de la pirámide
de las ideas a la idea del Bien, fuente de todo ser y de todo pensamiento, que
es el absoluto, la divinidad, y como tal, se encuentra incluso "más allá
del ser". La investigación del perceptible mundo terreno, la ciencia de la
naturaleza y la historia, son siempre para Platón ocupaciones marginales, y sólo
en su vejez se decide a dar en el "Timeo" un concepto de física.
Para los filósofos verdaderos
y justos, la vida terrena no es más que una ejercitación de la separación del
alma del cuerpo, que luego se producirá plenamente en la muerte: una
"preparación para la muerte".
Hay dos ciencias que merecen
profundización, y hasta son imprescindibles como introducción a los
conocimientos supremos y últimos: la matemática y la astronomía:
-La matemática se ocupa de
las representaciones abstractas, no sensible. El número, en el que los
pitagóricos creyeron reconocer la esencia de todas las cosas, es lo más
abstracto que puede pensarse; y los principios de la geometría no se
refieren a los puntos, líneas y superficies perceptibles por los sentidos,
sino sólo a las "formas" (eide) exclusivamente
aprehensibles por el pensamiento.
-La astronomía no se ocupa
de los cuerpos terrestres, sino de los seres celestes, pues los astros, según
debe inferirse por su automovimiento, están animados, sol "los dioses
visibles", y la regularidad de su movimiento y la posibilidad del mundo
del cálculo previo de éste, no es prueba de una mecánica del mundo de los
astros, sino del hecho de que, como en todas partes, también en el cielo la
esencia de las cosas es la idea.
Hay que instruir a los futuros
gobernantes en estas dos ciencias, introductoras a la doctrina de las ideas, o
dialéctica, así como también en la música, igualmente basada en ritmos y
armonías matemáticamente calculables. Con esa educación aprenderán a
reconocer la esencia de las cosas.
El creador del mundo, el
"Demiurgo", sea intencionado invento de Platón, mito justificado, es
seria creencia suya la de que el mundo es una "idea divina", producido
y formado en verdad por la providencia de Dios. Por último, Platón está
convencido de que el conocimiento filosófico de Dios y del mundo estará
reservado siempre a una ínfima minoría de espíritus elegidos mientras que,
por otra parte, es imposible educar al pueblo sin religión.
Platón fundó la institución
que recibió el nombre de Academia, primera escuela griega de filosofía. Allí,
lo principal era la introducción a la filosofía especulativa. De todas las
ciencias particulares, se cultivaban sólo la matemática y la astronomía, que
eran las únicas que Platón consideraba imprescindibles.
La filosofía de Platón
es un gran intento de enlazar lo racional con lo irracional, lo sensitivo con lo
suprasensitivo, lo perecedero con lo imperecedero, lo temporal con lo eterno, lo
terreno con lo celeste, y lo humano con lo divino. Platón descubre la respuesta
a la pregunta definitoria de Sócrates al dar con lo general, con los conceptos,
pero los hipostatiza en ideas eternas y da lugar asía a un completo
desdoblamiento del mundo, un dualismo, que en contraposición con las
originarias concepciones griegas, reconoce el ser verdadero sólo en las ideas
invisibles, mientras que condena al mundo visible a la condición de
inconsistente juego de sombras.
Más tarde, su más
grande discípulo inmediato y, el único congenial con el maestro, Aristóteles,
consideró como tarea suya el refundir en formas nuevas lo que fuera salvable
del platonismo y salvarso así para la posteridad.
ARISTÓTELES
Con Aristóteles alcanza su
culminación la orientación de la vida espiritual griega que había empezado
con Tales, esto es, la progresiva represión del mundo de las representaciones míticas
por la consideración reflexiva y empírica del mundo y de la vida; pero no sólo
de los filósofos jonios sufre influencia Aristóteles, sino también
directamente de la sofística, por encima de Sócrates y Platón. No obstante,
también la lógica despiadada y el idealismo ético de Sócrates han influido
en Aristóteles a través de Platón, a pesar de la lejanía de los dos
personajes; sobre esta base se ha levantado Aristóteles hasta la altura de un
pensamiento y una investigación plenamente independientes. Pues con su espíritu
universal abraza Aristóteles el entero saber de su tiempo. Es para mucho tiempo
el hombre que consuma numerosas ciencias particulares: pero también es, a la
vez, el fundador de otras.
La totalidad del saber
constituye en él un organismo cerrado y vertebrado por sus principios metafísicos.
La unidad del cosmos corresponde a la unidad del conocimiento. Aristóteles no
es sólo el continuador de Platón, sino que, a pesar de toda la piedad con que
respeta a su maestro, lleva a cabo una penetrante crítica de la doctrina
central de éste, la teoría de las ideas. La hazaña de Aristóteles consiste
en haber suprimido la existencia trascendente de las ideas y haber introducido
el "eidos" en la naturaleza como principio inminente de la forma. Así,
ha encontrado Aristóteles el camino hacia el mundo real.
Aristóteles tenía una forma
de pensar muy distinta de la de Platón: mientras que el pensamiento platónico
se orienta predominantemente hacia el ser suprasensible, frente al cual pasa a
segundo término el mundo del devenir y del perecer, Aristóteles vuelve a
colocarse firmemente con los pies en la tierra, "en la Tierra duradera
de hermosa forma esférica", sin olvidar por ello el mundo de los
valores eternos; y mientras que Platón movido por el entusiasmo, hace que su
pensamiento se levante hasta un "espacio suprasensible", Aristóteles
es siempre, incluso en su pensamiento especulativo, el sobrio observado e
investigados que concede siempre a la experiencia sus derechos propios. Este
robusto sentido de la realidad, beneficia a su investigación científico-natural
y da también más relación con la vida a su pensamiento en el terreno de la
filosofía de la cultura.
El parentesco de Aristóteles
con el pensamiento presocrático se manifiesta de modo especialmente claro en su
concepto de la divinidad, el cual no es propiamente más que un postulado
de su física. Convencido de la eternidad y de la indestructibilidad del mundo,
Aristóteles no necesita ningún creador; pero el movimiento de los cuerpos
celestes y la vida en la Tierra exigen una explicación, una respuesta a la
pregunta que inquiere por la ultima causa. Al igual que Anaxágoras, el filósofo
jonio al que más apreció Aristóteles, ve esa causa en "el primer
motor" o moviente, el cual no es a su vez movido por nada y constituye la
causa del mundo y de su orden. Como Anaxágoras, da a esa última causa de todos
los fenómenos el nombre de "Espíritu" (nous: propiamente,
"capacidad o fuerza de pensamiento"). El nous flota como forma pura más
allá del mundo material, sin mezclarse con él, aunque lo mueve "como
el objeto amado mueve al amante", esto es, no de un modo mecánico,
sino dinámicamente. El primer motor es la unidad.
Este Dios es energía incorpórea,
eterna y pura, puro pensamiento, suprema y eterna vida. Es la fuente del ser y
de la vida en el mundo, y en esa ininterrunpida actividad consiste su placer, su
felicidad.
Aristóteles inserta al hombre
en la totalidad de la naturaleza. Su actitud respecto de ésta es completamente
diversa de la de Platón: mientras que Platón no ve en la naturaleza más que
el reino del devenir y el del perecer, el cual, a diferencia de las ideas
eternas e inmutables, no puede ser realmente conocido, sino sólo objeto de
ciertas probabilidades, para Aristóteles, la naturaleza consiste el campo de la
investigación más importante. Con su tesis de la inmanencia de la forma (eidos)
a la materia (hile) supera el dualismo platónico. Esto es la
llamada teoría hilemórfica y viene a decir: la substancia
(primera) es el "ser" propiamente dicho, el individuo concreto (Sócrates,
por ejemplo). En él se encuentra realizada la esencia o la especie (substancia
segunda: "hombre", por ejemplo), la cual se predica de él (de este
modo decimos :"Sócrates es hombre"). Con ello afirma Aristóteles que
este mundo es el mundo real y que la pluralidad y el devenir son reales (hay
muchos individuos de la misma especie, y están sometidos a cambios
permanentes). De este modo, Aristóteles entiende oponerse a Parménides y a
Platón (para este último, la substancia es la Idea, y, por ejemplo, la Idea
"hombre" es única y está substraída del devenir). Es decir, Aristóteles
introduce en la substancia el concepto del devenir o desarrollo. Para
explicar este hecho, Aristóteles sostiene que la substancia, es decir, el
individuo concreto, es un compuesto de materia (hile) y forma (morphé).
La forma es la esencia de la
cosa, la substancia segunda, la especia, y es, según Aristóteles, eterna; pero
no existe sino en la materia: forma embebida en la materia". Al
fabricarse una esfera de bronce o al engendrar a un hombre, ni la esfera ni la
naturaleza humana son engendradas o fabricadas. Lo que se produce, es un
compuesto que tiene esa forma o esa naturaleza. Por eso, todo lo que deviene
debe poseer también materia, la cual recibe esa forma, como sujeto último de
la misma.
Evidentemente, Aristóteles
confiere una clara prioridad a la forma. Ella es la esencia del individuo y sólo
con ella es definible y cognoscible.
La teoría de la potencia y
el acto -que es una generalización de la teoría de la materia y de la
forma, y quizás la más importante aportación aristotélica a la filosofía
occidental- es la última explicación del devenir de la substancia.
En todo ser hay lo que
ese ser ya es -el acto- y su poder llegar a ser -la potencia-, lo que todavía
no es. La potencia es de dos tipos:
-activa: poder o facultad de producir uN efecto en otra cosa.
-pasiva: posibilidad de pasar de un estado a otro y de recibir la acción
de una potencia activa.
Para designar el acto, utiliza
Aristóteles dos expresiones que, con mucha frecuencia se utilizan como sinónimos:
enérgeia (que se puede traducir por "acto") y enteléchia
(que carece de traducción).
Enérgeia es la "acción"
mediante la cual algo pasa de la simple posibilidad a su perfeccionamiento y
acabamiento final; y a este término alcanzado por la acción es a lo que Aristóteles
llama, en su sentido estricto, enteléchia.
La potencia es algo real en el
ser, y también algo distinto en el acto. El acto posee prioridad absoluta sobre
la potencia.
Potencia-acto y materia-forma
son estructuras paralelas. La materia es o está en potencia (pasiva) de la
forma. Y la forma es lo que actualiza la materia, la perfecciona y confiere al
ser su potencia activa para obrar.
La prioridad de la forma
conduce a Aristóteles a afirmar que la explicación última del universo
consiste en la existencia de formas puras (absolutamente libres de
materia), siempre en acto. No quiere decir que se reconstruya el mundo de las
Ideas de Platón: esas formas puras son substancias individuales, son los dioses
que mueven el Universo. Pero entonces la Metafísica se convierte en Teología y
conduce a la Física.
Como los viejos filósofos
presocráticos, Aristóteles vuelve a unir el pensamiento especulativo y la
observación empírica en un tipo de investigación que permite dar a cada
factor lo suyo y utilizar lo que hay de aprovechable en la doctrina de las
Ideas. Pues la forma aristotélica, el eidos, no es, como la idea platónica,
pasivo prototipo de las cosas, sino la fuerza conformadora de la materia. Un
hombre engendrará siempre un hombre, y un caballo un caballo, mientras que el
antinatural cruce de un asno y una yegua tiene como consecuencia la esterilidad
del mulo que se engendrará. Todo género vegetal o animal tiene su enteléchia
que imprime al individuo la forma del género.
La investigación natural de
Aristóteles se extiende a toda la naturaleza: desde los astros hasta los seres
vivos terrenos; sólo la botánica quedó plenamente en manos de su discípulo
Teofrasto. En la física se investigan sobre todo los diversos tipos de
movimiento, la esencia del espacio y del tiempo, la posibilidad del cambio
cualitativo, la finalidad de la acción de la naturaleza a pesar de la
resistencia de la materia, complejo que da lugar a la organización jerárquica
de las formas de existencia y a un desarrollo cada vez más pleno de la vida. En
el ámbito de la naturaleza orgánica, uno de los resultados más destacados de
Aristóteles es la zoología, una anatomía y fisiología comparadas en
las que, entre otras cosas, llama la atención acerca de lo oscilante que es la
distinción entre plantas y animales.
La parte más débil de la
investigación científico-natural de Aristóteles es la astronomía.
Dada su convicción de la eternidad del mundo, el filósofo no necesitaba
ocuparse de las doctrinas cosmogónicas. Dividía el edificio del mundo en dos
partes desiguales: el mundo sublunar y el mundo supralunar. Este es el mundo
deleste, el mundo de los astros, compuestos de éter, la quinta substancia
(quinta esencia) y de naturaleza imperecedera; el mundo sublunar es el mundo
terreno del perecer y el devenir; consta de los cuatro elementos, y en él
tienen lugar los fenómenos atmosféricos que estudia la "meteorología".
La Tierra es el centro inmóvil del universo; como todos los cuerpos del mundo,
la Tierra tiene forma esférica. En torno suyo giran el Sol y la Luna, los demás
planetas y el cielo de las estrellas fijas, movido por el primer motor.
El campo en el que Aristóteles
ha actuado con la mayor fortuna es en cambio, la problemática de la esencia del
hombre y sus creaciones espirituales. A esta temática están dedicados su psicología
y escritos lógicos. Aristóteles es el verdadero creador de la lógica;
los puntos de partida que se encontraban ya en la obra de Demócrito y en la de
Platón, dan en Aristóteles a una doctrina sistemática del arte del
pensamiento recto. Sus doctrinas de la formación de los conceptos, los juicios
y los razonamientos verdaderos han sido decisivas para la filosofía europea
durante casi dos milenios.
Pero el hombre no es sólo un
ser que conoce, sino que también está orientado hacia la actividad práctica.
Por eso necesita, para regular su vida, una ética, que, por lo demás estará
determinada por el conocimiento en mayor o menor grado, y ante todo por el
conocimiento del bien y del mal y del valor de los diversos bienes de la
vida. La ética aristotélica es un "eudemonismo", es decir, es una ética
de la felicidad. Pero es también una ética de la virtud, ya que
ésta es el medio por excelencia para alcanzar la felicidad. Sobre la ética,
Aristóteles escribió dos obras: la "Etica eudemia" y la "Etica
nicomaquea" (por el nombre de su hijo Nicómaco). En la primera de estas
obras, abandona ya el dualismo antropológico, aunque la definición del
objetivo de la vida "como veneración y contemplación de Dios"
tenga todavía cierto tinte teológico. En la segunda obra, la fundamentación
trascendental de la moral queda totalmente abandonada. Lo único que analiza es
el ser moral del hombre, con el objetivo de incluir también en la consumación
moral del hombre la vida instintiva e irracional; el objetivo de este proceso de
consumación o perfeccionamiento es la "eudemonía", es decir, la
felicidad interior. Esta se consigue mediante una forma de vida que se mantenga
en un término medio entre los extremos, lo que supone a su vez una comprensión
racional de cada situación.
La divergencia entre los tipos
de pensamiento platónico y aristotélico se muestra aún más en la "Politica"
de Aristóteles, su obra que más acusadamente manifiesta la influencia sofística.
Ya el modo como los pensadores, Platón y Aristóteles, planean sus obras
paralelas es sumamente característico:
*Platón construye su estado de
clases o estamentos jerarquizados sobre la base de la tripartición del alma que
profesa. Platón, además pretende establecer con su estado ideal una norma
absoluta para cualquier fundación política.
*Mientras, Aristóteles reúne
empíricamente 158 constituciones efectivamente existentes, incluyendo algunas
no griegas -como la cartaginesa-, y utiliza dicha colección como base de su
trabajo sistemático. Por otra parte, Aristóteles sabe que las formas de estado
nacen de los pueblos que son sus portadores.
Aristóteles discute las tres
formas fundamentales de constitución ya conocidas por la sofística: la monarquía,
la aristocracia y la democracia; a ellas contrapone tres tipos degenerados
correspondientes: la tiranía, la oligarquía y la oclocracia. La cuestión
capital es siempre la de quién decide en el estado y promueve más eficazmente
su realización. Pues el estado no tiene como finalidad única la protección de
los ciudadanos, ni es tampoco mero estado de derecho, sino que es una comunidad
ética de vida, y el objetivo de la legislación tiene que ser la consecución
del sumo bien político, la justicia como fundamento común.
En el año 335, Aristóteles
fundó su propia escuela en el gimnasio Liceo de Atenas; la escuela recibió el
nombre de Perípatos por las avenidas de dicho gimnasio. Dicha escuela
dictó sus cursos y creó una organización de trabajo científico en la
que educó a sus discípulos. La organización abarcaba tanto las ciencias de la
naturaleza cuanto las de la cultura.
Puede decirse al pie de la
letra que la influencia de Aristóteles en la posteridad es incalculable. El más
importante testimonio de ello procede del primer gran alemán de la edad
moderna, G. W. Leibniz, el cual quería que se considerara su filosofía como un
aristotelismo perfeccionado.
LA CIENCIA Y LA
LITERATURA.
Ningún arte fue cultivado y
desarrollado por la sofística de un modo tan sistemático como la oratoria, en
la que veían un instrumento para el dominio de los hombres. Gracias a la sofística
y a su retórica, los discursos públicos se hicieron literarios, pues se empezó
a ver en ellos obras de arte dignas de conservación escrita.
La historiografía: La histografía del siglo IV ac, manifiesta la influencia de las corrientes
espirituales del siglo anterior. Los dos historiadores más importantes de este siglo son: Eforo y Teopompo.
El primero de ellos fue el primero en escribir una historia universal. después
de Herodoto. El foro cultiva un abierto racionalismo. Su actitud crítica frente
a la tradición mítica se manifiesta en el hecho de que deje sin tratar la era
arcaica cantada sólo por los poetas. Teopompo, es todo lo contrario de un
racionalista. Lo más que puede decirse respecto de una influencia de la sofística,
es que el historiador afecta a veces una estimación plenamente amoral de los
hechos históricos, pero otras veces adopta un tono moralizador.
La medicina: El gran
empuje de la medicina en el último tercio del siglo V continuó durante el IV y
hasta mediados del III, de tal modo que esta época puede considerarse como la
edad del florecimiento de la medicina griega. Con la fundación de la Academia
platónica y de la escuela peripatética del Liceo, Atenas empezó a ejercer
considerable atracción sobre las escuelas médicas, hasta entonces florecientes
sólo en zonas marginales del mundo helénico. Filistón, miembro de la escuela médica siciliana fundada por Empédocles,
tuvo estrecho contacto con la Academia. En el "Timeo" de Platón, se
manifiesta la influencia del médico en la descripción de la estructura del
cuerpo humano. Filistón fue también el que introdujo en la Academia la
doctrina empedoclea de los cuatro elementos y la teoría del "pneuma"
con fuerza vital que da forma y alma y está activa en todos los organismos.
Esta doctrina desempeña un papel muy importante en la explicación platónica
del origen de las enfermedades, y fue luego recogida y elaborada por Aristóteles
y sus discípulos. Discípulo de Aristóteles fue, como se ha demostrado
recientemente, Diocles de Caristo, el cual puede hablar de una "doctrina
filosófica de la salud". Según esta concepción, el hombre resulta
responsable de su salud y al mismo tiempo, hasta cierto punto, dueño de ella:
puede arruinarla con la gula y otros abusos, y puede también mantenerla y
robustecerla mediante un modo de vida racional. Diocles se dedicó sobre todo a
la dietética. El objetivo de ésta es conseguir lo adecuado para cada
individuo y para cada caso particular. Es, por así decirlo, la ética de la
vida somática, igual que la ética aristotélica quiere ser una dietética del
alma. Así se anuda otro lazo entre la
filosofía y la medicina. La ciencia especializada que se ha desligado de la
filosofía natural especulativa en beneficio del empirismo, establece ahora con
ella una alianza sobre la base de la común contemplación teleológica de la
naturaleza y queda absorbida en la filosofía, que abarca a todas las ciencias.
EL HELENISMO.
A partir de la obra miliar de
J.G. Dorysen. aparecida hace un siglo, se entiende por "helenismo" la
época que comienza con la derrota del imperio persa por Alejandro Magno. El
nuevo imperio mundial así nacido se disipó sin duda inmediatamente como
construcción política, cuando el rey macedonio murió en Babilonia el año
323, a los treinta y tres años de edad víctima de la malaria.
No puede hay día saberse si
Alejandro deseaba también someter el Mediterráneo oriental. En todo caso, lo
hizo Roma en su lugar, antes de recoger, para terminar, toda la herencia del
macedón; la herencia, empero, convirtió a su vez a Roma en una provincia
cultural del helenismo. Lo que importaba a Alejandro en sus conquistas no eran
los éxitos momentáneos, sino los planes a largo plazo. Así lo prueban las
numerosas fundaciones de ciudades con su nombre, entre ellas la célebre
Alejandría del delta del río Nilo; todas se convirtieron en centros de la
cultura helénica, gérmenes del dominio del espíritu griego sobre las
poblaciones circundantes. Su idea de superar la distinción entre helenos y bárbaros
mediante la fusión de los pueblos orientales y occidentales se realizó paso a
paso durante los siglos siguientes, y así puede comprenderse que la posteridad
fuera contemplando cada vez mejor lo positivo de la obra de Alejandro y viera en
él no tanto al conquistador como al reconciliador de todos los pueblos, "el
cual prescribió a todos los hombres que consideraran la Ecumene como su
patria". La Ecumene: este concepto, la unidad y unitariedad de
la tierra habitada se desarrolló finalmente en esta época, y la vida política
no tuvo ya lugar en las estrechas fronteras de las ciudades-estado griegas, sino
en el campo mundial de la tierra habitada. Y aunque ese mundo no fuera por de
pronto más que el mundo mediterráneo, y hasta sólo su mitad oriental, la idea
cosmopolita y humanística había nacido y sería capaz de incluir a los pueblos
del oeste y del norte que no entrarían sino más tarde en el escenario de la
historia. Los estados helenísticos se hicieron la guerra los unos a los otros
durante algún tiempo, como antes las ciudades griegas, pero a pesar de ello,
quedaron unidos por el lazo de la cultura griega que los penetraba a todos; y al
quedar por último absorbidos por el imperio romano, éste constituyó el marco
político gigantesco de la cultura helenística mundial.
Se formó un nuevo
sentimiento del mundo y de la vida. El individuo "autárquico" o
autosuficiente, liberado de los estrechos lazos de la polis, se sintió
entregado por un lado, a sí mismo, y así pareció abrirse camino un
individualismo sin límites que permitía al hombre desarraigado de su lugar de
origen sentirse en su patria en cualquier lugar de la Ecumene.
El portador principal de todas
estas ideas es el espíritu griego: su lengua, su educación, su arte, su religión,
su filosofía y su ciencia. Mas el elemento griego no se limitó a dar, sino que
también recibió: especialmente su religión se amplió por el acceso de nuevas
ideas y cultos orientales, y llegó incluso a transformarse por esa vía,
mientras, a la inversa, muchos orientales se asimilaban el mundo espiritual helénico.
Este recíproco dar y recibir no habría sido posible sin un instrumento de
comunicación universal, que fue el lenguaje griego internacional, la
llamada koiné, lo cual quiere decir "común".
La filosofía griega de la época
puede considerarse al mismo tiempo como fundamento y como consumación de la
idea del estado mundial y de la hermandad de los hombres. Es notable también
que el proceso de separación de las ciencias particulares de la filosofía,
empezado ya por la sofística, llega ahora a su consumación: la ciencia
literaria o filología, la matemática, la mecánica, la astronomía y la
medicina discurren ahora como ciencias especializadas por sus propios caminos,
impulsadas por especialista experimentados.
*OBSERVACIÓN: A partir del
siglo II de la era cristiana, se percibe una clara paralización de las energía
filosóficas y científicas, de tal modo que el poder de la mística religiosa,
reforzada por la influencia oriental, consigue finalmente, el dominio de la vida
espiritual.
LAS CIENCIAS
PARTICULARES
La emancipación de las
ciencias particulares respecto de la filosofía, iniciada ya por la sofística,
se consumó durante el helenismo. El proceso se vio muy favorecido por el Museo
con biblioteca de Alejandría, fundado por Ptolomeo Y. En el Museo se desarrolló
una vida científica intensísima gracias a la presencia de numerosos
especialistas. No sólo la filosofía y la Ciencia literaria encontraron su
hogar en el Museo, también lo hicieron la matemática, la astronomía, la mecánica
y la medicina.
Geografía y
astronomía: El alejandrino que más amplio círculo de ciencias
consiguió abarcar fue Eratóstenes de Cirene, director de la
biblioteca desde mediados del siglo II hasta su final. Eratóstenes había
realizado también estudios filosóficos (en Atenas), pero con consciente e
internacional distinción se ha dado a sí mismo el nombre de filólogo,
y no el de filósofo, sin limitar esa denominación a sus estudios cronológicos
y de la historia de la literatura, sino aplicándola a toda su actividad de
investigados, especialmente a la de geógrafo.
Eratóstenes reunió en dos
obras los resultados de sus investigaciones matemático-geográficas: un libro
acerca "De la medida de la Tierra" y "Geografía". En el
primero establece la circunferencia de la Tierra con 252.000 estadios, o sea,
39.690 km., lo que da sino un error de 385 km. (circunferencia real tiene un
radio de 40.075 km.). El estadio utilizado parece ser de 157.5 m. Si fuese el
estado ático de 177 m, daría una circunferencia de 46.604 km., con un error de
6.259 km. por exceso.
La "Geografía" de
Eratóstenes contenía en su primer libro una historia de esta ciencia; el
segundo, de la forma y de las dimensiones de la Tierra, de las zonas y del océano;
el tercero contenía la geografía descriptiva. El planisferio trazado por Eratóstenes
contiene aún muchos errores, pero representa un enorme progreso comparado con
todo lo que se había conseguido hasta entonces.
En la astronomía se
alcanzó en el siglo III ac la culminación de todo lo conseguido por la Antigüedad.
Aristarco de Samos, trabajó en Alejandría y allí realizó sus
observaciones astronómicas. Con ellas llegó al establecimiento del sistema
heliocéntrico, anticipándose en unos 1800 años al descubrimiento de Copérnico.
En la dedicatoria impresa de su obra "De revolutionibus orbium coelestium",
dirigida en 1543 al papa Paulo III, Copérnico no cita más que a algunos pitagóricos
como precursores de su doctrina del movimiento de la Tierra alrededor del Sol;
pero el borrados manuscrito del propio Copérnico prueba que el sabio polaco
conocía el desarrollo definitivo del sistemas por Aristarco. No han sido, pues,
sólo las doctrinas pitagóricas las que han inspirado a Copérnico, sino, sobre
todo el muy superior sistema de Aristarco.
OBSERVACIÓN: La eliminación
de la referencia de Aristarco en el prólogo impreso del "De revolutionibus"
(impreso póstumamente), se debe al editor y amigo de Copérnico, que con cierto
fundamento, creyó poder evitar así ataques religiosos al astrónomo: no
citando más que a los pitagóricos, la tesis heliocéntrica parecía "mera
hipótesis matemática", no materialmente creada; así evitaba
chocar con la autoridad. Citar a Aristarco era en cambio confesar el
heliocentrismo como plena teoría física. Y esto no era aún posible 50 años más
tarde como prueban los procesos contra Bruno y Galileo. Todas las estimaciones
de Aristarco se basan en mediciones angulares, pues subestimó considerablemente
el tamaño del Sol y ha sobrestimado el de la luna. Los errores se explican sin
más que por la deficiencia de los instrumentos de la época. Pero nadie puede
negarle la gloria de haber sido el Copérnico de la Antigüedad.
El matemático Apolonio
de Perga, abrió otro camino para explicar el movimiento de los
planetas. Apolonio puso en lugar de las esferas concéntricas de Eudoxo la teoría
llamada de los epiciclos: como órbitas planetarias admitía
circunferencias, la primera de las cuales tenía su centro en un punto de la
circunferencia en cuyo centro estaba la Tierra, la segunda en la periferia de la
primera, y así sucesivamente. Este complicado sistema fue ampliado cuatro
siglos más tarde por Claudio Ptolomeo, y dominó a través suyo toda la edad
media hasta Copérnico.
OBSERVACIÓN: Apolonio de Perga
es otro ejemplo, parecido en su significación al de Aristarco, de la
superioridad de la teoría científica helenística sobre sus posibilidades
concretas: Apolonio ha fundado la teoría de las cónicas, que no serán
utilizadas hasta Kepler.
Hiparco de Nicodemia
se caracterizó por la acumulación de materia empírico preciso, mientras que
por otra parte, se mantuvo muy precario en el terreno de las teorías. Su
descubrimiento principal es la llamada precesión de los equinoccios en la eclíptica.
Además de eso estableció un catálogo de estrellas y una lista de los eclipses
de Sol y de Luna. Determinó con exactitud la duración del año solar como base
del calendario y desarrolló la teoría de los movimientos de la Luna de modo más
profundo que hasta entonces.
En cambio, al mismo tiempo,
penetró en el mundo helenístico una nueva superstición oriental, la astrología.
La superstición astrológica halló oportuno apoyo en la doctrina de la
"simpatía del todo". En la práctica se hizo corriente establecer el
"horóscopo" propio y de otras personas, para averiguar así la
naturaleza de cada cual y, especialmente, la duración de la vida. Los
"matemáticos" o caldeos que se dedicaban profesionalmente a esa
actividad, fueron gente muy buscada, pero constituyeron al mismo tiempo, una
casta poco apreciada y no sin razón, suspecta de intervención en todas las
conspiraciones palaciegas. La astrología acabó en verdadera caricatura de la
gran astronomía griega.
Matemática y mecánica:
La matemática había estado íntimamente ligada a la filosofía entro los pitagóricos
y en la primera Academia platónica; pero a medida que progresó fue convirtiéndose
cada vez más en ciencia de especialistas y, como tal, acabó discurriendo sus
propios caminos. La mecánica, relacionada con la filosofía sólo a través de
la física general en sentido griego, consiguió éxitos considerables en la
Antigüedad, pero sin lograr una influencia cultural revolucionaria y
transformadora del mundo, como la técnica en los siglos XIX y XX. Sus
descubrimientos e invenciones no pasaron de ser juegos espirituales y
curiosidades que en el Renacimiento volvieron a encontrar admiradores e
imitadores; pero los fecundos principios científicos de la mecánica antigua no
fueron profundizados ni fecundaron la vida económica, dado que la presencia
masiva de esclavos hacía inverosímil la aparición de la idea del
aprovechamiento intenso de las máquinas.
Los tres matemáticos más
destacados del periodo helenístico fueron:
Euclides, Apolonio de Perga y
Arquímedes, quien fue al mismo tiempo
uno de los cultivadores de la mecánica.
Euclides: Es el
autor de una de las obras más famosas de todos los tiempos: los "Elementos
de la Geometría", en 13 libros. Se trata de una genial exposición
deductivo-axiomática de toda la geometría conocida hasta entonces. La obra
comienza con un conjunto de definiciones y postulados (o"nociones
comunes"), cuyo número varía según las ediciones. Al menos cinco de los
postulados son auténticos de Euclides, siendo el quinto el más famoso:
"Si una recta que corta
otras dos forma con ellas ángulos internos del mismo lado que suman menos de
dos rectos, esas dos rectas, prolongadas hasta el infinito, se cortan a su vez
por el lado en que los ángulos suman menos de dos rectos".
Postulado que a partir del
siglo XVIII se enuncia de una forma más escueta: "Por un punto exterior a
una recta no se puede trazar más que una paralela a dicha recta". Es
conocida la importancia de este postulado en la historia posterior de la Geometría.
Por otro lado, el método euclidiano se convertirá más tarde en el
"modelo" a seguir por los filósofos racionalistas. Esta obra es uno
de los libros más difundidos de la historia de la literatura mundial, y hasta
el siglo XIX, fue en Inglaterra libro de texto en su materia.
Apolonio de Perga
se ha hecho célebre por su obra sobre las secciones cónicas. A él se deben
las denominaciones de elipse, parábola e hipérbola.
Cronológicamente, entre ambos
y pariente del rey Hierón II, se encuentra Arquímedes de Siracusa.
Este había estudiado en Alejandría,
luego vivió durante muchos años
en su ciudad natal, dedicado íntegramente a la investigación rigurosamente
científica, lo cual le llevó a la solución de numerosos problemas prácticos,
especialmente en la construcción de máquinas para lanzar proyectiles, con las
cuales, posibilitó a Siracusa una larga resistencia al cerco de Marcelo. Por último,
en el asalto a la ciudad, Arquímedes murió a manos de un soldado romano,
mientras, según la tradición, estaba sumido en un problema matemática. Siendo
cuestor en Sicilia, Cicerón descubrió la tumba de Arquímedes descuidada y
olvidada por las generaciones posteriores. Aparte de una inscripción medio
borrada, la lápida tenía una esfera y un cilindro. Las dos figuras tenían
evidentemente la misión de recordar el teorema desarrollado por Arquímedes en
su libro "De la esfera y el cilindro": el volumen de la esfera
equivale a los 2/3 del volumen del cilindro circunscrito. El propio Arquímedes
había dicho que este teorema era su mayor hazaña.
Arquímedes es además, en
cierto sentido, el inventor de la idea básica del cálculo infinitesimal,
establecido de nuevo en nuestros días por Leibniz y Newton. Lo más conocido de
Arquímedes es la ley de la palanca, cuya importancia describió él
mismo con la célebre frase conservada por la tradición:"Dadme un punto
de apoyo y levantaré el mundo". También es descubrimiento suyo el
principio de la hidrostática o Principio de Arquímedes. Para explicar
plásticamente el sistema solar, construyó un planetario que representaba el
movimiento de los planetas alrededor del Sol. Por último, el matemático y físico,
dirigió la construcción de un gigantesco barco de lujo.
Medicina: Praxágoras,
descubrió el método de exploración arterial del pulso.
El gran progreso de la medicina
en este período se debe a la dedicación a la anatomía, dedicación
hecha posible porque los reyes helenísticos autorizaron a los científicos a
practicar la disección de cadáveres humanos, severamente prohibida en tiempos
anteriores. Esta autorización y su aprovechamiento prueba que todos los
interesados habían las ideas supersticiosas enlazadas durante siglos con los
muertos y su presunto poder, y significaron así un enorme progreso en el camino
que va desde los prejuicios religiosos hasta el conocimiento real.
Herofilo de Calcedonia
compuso un tratado acerca del pulso y una obra de anatomía en tres libros. Su
mayor hazaña fue el descubrimiento de los nervios sensitivos, en el actual
sentido del concepto, partiendo del cerebro y de la médula espinal.
Historiografía:
Suscitada por los hechos de Alejandro acabando en el sometimiento de todos los
reinos helenísticos y del mundo mediterráneo entero por los romanos, surgió
toda una pléyade de historiadores, los cuales, como rasgo general entre ellos,
manifiestan una actitud crítica ante el uso y la costumbre, especialmente ante
las representaciones místicas tradicionales.
Literatura:
Predomina el género del poema didáctico, cuyo contenido no está constituido
por cuestiones religiones o filosóficas, sino por los conocimientos científicos.
GRECIA: INGENIEROS Y MECÁNICOS
CON LAS LEYES EN LA MANO
Las máquinas ideadas por los
griegos fueron posibles en parte gracias al empeño de los clásico por entender
y aplicar los principios elementales de la física y de la mecánica.
La civilización griega, base
cultural de Occidente junto con la romana, fue prolija en hallazgos técnicos,
muchos de los cuales sentarían cátedra en la historia: Grecia fue cuna de ese
genio Universal que fue Arquímedes -formuló la ley de la palanca e ideó un
tornillo helicoidal para extraer agua- sin olvidar a Ctesibios y a Herón de
Alejandría, quienes introdujeron principios mecánicos
de gran importancia. La escuela de Alejandría reunía un elenco de sabios
griegos de todas las ramas del saber, incluida la mecánica, que se nutrió de
las aportaciones de matemáticos y geómetras. Y para hacer la guerra, los helénicos
idearon máquinas de asedio que, sin grandes cambios continuarían utilizándose
en las contiendas medievales.
A continuación se muestran
unos ejemplos de los inventos llevados a cabo por los clásicos y cuya utilización
se ha alargado -si bien de forma mejorado- en los siglos posteriores y aún en
nuestros días.
-S.
XI ac: El telégrafo de teas.
Clitemnestra, esposa de general
griego Agamenón, pudo enterarse rápidamente de la caída de Troya -1084 ac.- a
pesar de estar en ese momento a centenares de Km. del frente. La fatal noticia
se comunicó mediante un telégrafo ideado por los griegos y utilizado muchos
siglos más tarde por los indios americanos: sobre montículos visibles y
distantes entre sí, se encendían hogueras con ramas u otros materiales de fácil
combustión y se transmitían los mensajes mediante señales de humo o antorchas.
El telégrafo de teas evolucionó, a partir del siglo II ac., hacia otro con señales
luminosas que por primera vez en la historia, formaba un código alfabético.
Los romanos adoptarían este mismo sistema y construyeron numerosas torres
telegráficas.
S.
IV ac: Poleas y Palancas.
La polea, una rueda
acanalada por la que pasa una cuerda, irrumpió tarde en la historia, a pesar de
tratarse de un instrumento más bien simple. La referencia más antigua aparece
en un relieve asirio del año 800 ac, pero fue en el siglo IV ac cuando los
griegos popularizaron su uso para desplazar o elevar sin esfuerzo objetos
pesados, tal como hoy se hace.
No menos decisivo fue el
invento de la palanca. Aunque ya se utilizaba en Egipto y Mesopotamia para
elevar agua, Arquímedes fue el primero en enunciar el principio que la rige. Al
descubrirlo exclamó: "Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo".
S.
IV ac: Catapulta
Fue la guerra del Peloponeso,
que enfrentó a Atenas y Esparta en el siglo V ac, la que marcó el punto de
partida en la evolución de las máquinas griegas de asedio. Las escalas móviles
y los Arietes para batir murallas se hicieron habituales en la tecnología
militar de aquella época, al igual que las rampas y torres de asalto.
En la ciudad de Siracusa
(Sicilia), los griegos desarrollaron, poco después del año 400 ac, la catapulta
de torsión, primer arma de largo alcance capaz de lanzar objetos pesados:
piedras, flechas o proyectiles incendiarios elaborados con mezclas de azufre,
incienso, estopa, alquitrán y virutas, según una descripción del año 360 ac
Aunque el gran tamaño de
aquellas máquinas dificultaba enormemente su traslado y manejo -los tendones elásticos,
cuyo grosor se calculaba en función del proyectil, debían ser tensados por
varios hombres- su diseño básico permaneció intacto hasta bien entrada la
Edad Media.
S.
III ac: El faro.
Como expertos navegantes
que eran, no resulta extraño que fueran los griegos quienes edificaran los
primeros faros, torres con una fuente de luz, el fuego, en su parte más alta,
para servir de referencia a los navíos. Aunque Homero afirmaba que ya existían
en fechas tan remotas como el siglo IX ac, el faro irrumpe oficialmente en la
historia en el siglo III ac. El celebérrimo Coloso, una de las maravillas de
la antigüedad, se erigió en la isla de Rodas en el 280 ac y fue destruido 60
años después por un terremoto. Sus 30 metros de altura fueron superados con
creces por el de Alejandría, construido en la misma época bajo el reinado de
Ptolomeo II Filadelfo. Estaba ubicado en la isla de Pharos, de la que toma el
nombre, y medía más de 100 metros de altura. Al igual que en el Coloso, en su
parte más alta ardía fuego de manera constante. Los romanos, en su mejor
tradición de aprovechar los avances griegos, instalaron numerosos faros que
salpicaban las costas desde el Atlántico al mar Negro.
S.
III ac: Tornillo sin fin.
Quizás el invento más
importante atribuido a Arquímedes (287-212 ac) sea el tornillos sin fin, al
que Galileo calificaría de "milagroso". Su utilidad era la de extraer
o elevar agua rápidamente y sin dificultades. Para ello, el genial sabio griego
ideó un cilindro hueco con varios compartimentos en forma de hélice que, al
rotar accionado por un prototipo de manivela, permitía el ascenso del líquido
hasta su salida por la parte superior del tornillo. Para cumplir su función, el
cilindro debía sumergirse parcialmente en el agua y situarse con la inclinación
adecuada. Hoy, el denominado tornillo de Arquímedes forma parte de
numerosos dispositivos mecánicos.
COMENTARIOS FINALES
El pensamiento científico y la
filosofía, han sufrido desde los griegos cambios en su relación a lo largo de
la historia. Estos cambios podríamos resumirlos de la siguiente manera:
-En la Antigüedad Griega y
hasta el periodo helenístico, filosofía y pensamiento científico se
encontraban unidos como "forma de saber"
-En la Época Helenística,
aparecen dos formas de conocimiento: la filosofía, cuyo estudio se encontraba
en Atenas, y el pensamiento científico, cuyo estudio se encontraba en Alejandría.
Por lo tanto, puede considerarse que en esta época, filosofía y pensamiento
científico estaban separados.
-En la Edad Media, todos los
saberes se centraron en Dios, por lo que la filosofía y pensamiento científico
vuelven a encontrarse unidos.
-En la Edad Moderna,
especialmente en el Renacimiento, los saberes se individualizan, así pues ambas
materias vuelven a separarse ya definitivamente. Sin embargo, ha habido filósofos
y científicos que han intentado hacer una filosofía científica, como
Descartes.
-En la Edad Contemporánea, ha
habido muchos científicos que han intentado hacer una filosofía científica,
pero aparte de esto, filosofía y pensamiento científico siguen estudiándose
por separado.