Miguel
Moreno Muñoz.
I.E.S Joaquín Artiles de Agüimes (Las Palmas de Gran Canaria).
INTRODUCCIÓN: LA RECEPCIÓN DEL ARISTOTELISMO EN OCCIDENTE
Hasta el siglo XIII, predominio
absoluto del pensamiento platónico en Europa, por influencia sobre todo
de S. Agustín, las escuelas agustinianas y el Pseudo-Dionisio Areopagita.
El desconocimiento de la obra de Aristóteles era prácticamente total. Sólo
se conocían partes de la Lógica por los comentarios de Boecio
(V-VI), pero nada de la Física, la Metafísica, su
antropología y teología.
En el s. XIII, Aristóteles se pone
de moda y abundan sus traducciones y comentarios, a pesar de la
resistencia que oponen la jerarquía católica y los platónicos. No
obstante, Tomás de Aquino intentó asimilarlo y construir un sistema que
armonizara cristianismo y aristotelismo.
DATOS AUTOR
Perfil/Área trabajo
Doctor en Filosofía / Profesor Filosofía Educación secundaria.
Cobró fuerza el averroísmo
latino, corriente intelectual que reclamaba la autonomía de la razón
frente a la fe.
Durante sus conquistas, los árabes
tomaron contacto con los últimos reductos de la cultura griega en Siria,
donde algunos intelectuales cristianos habían traducido al sirio textos
originales de filósofos griegos. Tanto del sirio como del griego, se
traducen al árabe obras originales y comentarios de Aristóteles,
surgiendo una especie de filosofía árabe-aristotélica con claros
residuos platónico. Avicena (s. X) fue el máximo representante de
este aristotelismo árabe platonizado.
Averroes (XII) escribe los
primeros comentarios a obras de Aristóteles sin adherencias platónicas.
Fue el primer ejemplo de aristotelismo puro.
A través de los árabes se despertó
en Occidente la curiosidad por el aristotelismo. En el s. XII se
traducen directamente del griego al latín las obras de Aristóteles y
también las obras y comentarios de los filósofos árabes.
EL AVERROÍSMO LA LATINO
• S. XIII: la universidad de París es
el centro intelectual de Europa. Existía una gran expectación ante la
llegada de la versión íntegra de la obra aristotélica y los comentarios
de Averroes -aristotelismo puro-. Surgió así el averroísmo latino.
Tesis:
a. El mundo es eterno (en
evidente contradicción con la doctrina creacionista cristiana). Según
Aristóteles, Dios es el motor inmóvil que mueve eternamente un mundo
también eterno. Dios ni siquiera conoce el mundo (a diferencia del
demiurgo platónico).
b. El alma individual de cada
hombre no es inmortal, sino corruptible y perecedera. Sólo el
entendimiento, común a todos los hombres, es inmortal. Y negar la
inmortalidad del alma supone tirar por tierra toda la doctrina
cristiana de la salvación.
c. Existen dos verdades: la teológica
-fe- y la filosófica -razón-. De este modo podían
conciliarse tesis opuestas sobre el alma, p. ej.: una es verdad desde
la fe, y otra lo es desde la razón.
Los representantes de esta corriente
fueron condenados por la jerarquía y expulsados de la universidad de París
(Sigerio de Brabante condenado a cadena perpetua).
EL ARISTOTELISMO DE TOMÁS DE AQUINO
Tomás rechazó, como es lógico, las
tres tesis averroístas:
a. Respecto a la eternidad del
mundo, se movió entre dos aguas y sostuvo que el sistema aristotélico
no implicaba necesariamente la eternidad del mundo ni el concepto
cristiano de creación excluía la posibilidad de que el mundo fuera
eterno: puede ser eterno y creado.
b. Respecto a la inmortalidad del
alma, Aquino entendió que el entendimiento inmortal del que Aristóteles
habló no es único para todos los hombres, sino que se trataba de la
facultad superior del alma, y ésta es inmortal.
c. Y en cuanto a la doble verdad,
resultaba innecesaria una vez solucionados los problemas que
planteaban las dos tesis anteriores. Pero la criticó por considerarla
inadmisible.
Aunque Tomás se distanció de los averroístas
en sus tesis contrarias a la fe cristiana, mantuvo una actitud favorable
hacia la filosofía aristotélica.
• Estaba convencido de que la
filosofía aristotélica era enteramente compatible con la fe cristiana
y que, además, ofrecía una interpretación de la realidad aceptable por
sí misma y valiosa, aunque en el fondo de su sistema permanezcan
presupuestos platónicos fundamentales.
TESIS FUNDAMENTALES SOBRE LA REALIDAD Y LA NATURALEZA
Aquino
asume muchas tesis aristotélicas:
a. Teoría aristotélica del
movimiento: se define el movimiento como «paso de potencia a acto»,
siempre por la acción de algo que ya esté en acto. Dos tipos de
movimiento: cambio sustancial -generación y corrupción- y cambio
accidental -cuantitativo, cualitativo y local-.
b. Composición hilemórfica de
las sustancias naturales: todo objeto natural está compuesto de
materia y forma.
c. Distinción entre sustancia y
accidentes
d. Teoría de las cuatro causas:
material, formal, eficiente y final (e interpretación teleológica de
la naturaleza).
DOCTRINA TEOLÓGICA DE SANTO TOMÁS
a. Tomás acepta la demostración
aristotélica de la existencia de Dios basándose en el movimiento,
entendido como paso de potencia a acto (1ª vía). Por tanto, Aquino parte
del conocimiento sobre el universo que nos proporciona la experiencia
sensible, de lo contingente -no de ideas inmutables o introspección, como
en S. Agustín-.
b. Define a Dios con categorías
aristotélicas: acto puro, sin ningún tipo de potencia. La
inmutabilidad se define en función del grado de actualidad, entendido el
movimiento como paso de potencia a acto. Dios ha de ser inmutable
porque es acto sin potencia. Será también perfecto porque la
imperfección se debe sólo al grado de potencialidad existente. Acepta
también la definición aristotélica de Dios como puro acto de
pensamiento.
c. Aquino corrige el aristotelismo en
un punto: Aristóteles sostenía que la vida y felicidad de Dios
consiste en conocerse a sí mismo, y puesto que es autosuficiente no
conoce nada fuera de él. Aristóteles sostuvo que Dios no creó el
mundo, sino que éste es eterno: Dios sólo es el principio del origen
del movimiento del universo y el fin hacia el que el mundo se orienta.
Pero Santo Tomás afirma que, de acuerdo con el cristianismo, Dios creó
el mundo. Por tanto, Dios conoce el mundo, y lo hace al tiempo que se
conoce a sí mismo. Acepta, pues, que la actividad de Dios consiste en
conocerse a sí mismo.
ANTROPOLOGÍA TOMISTA
• Aquino acepta la concepción hilemórfica
del hombre, y la concepción aristotélica del alma como principio de
vida, como forma y acto del cuerpo (contra el platonismo agustiniano,
donde cuerpo y alma son dos sustancias radicalmente distintas). Aquino
afirma que el hombre constituye una sustancia única, cuyos
elementos fundamentales son el alma y el cuerpo.
• Como Aristóteles negaba la
inmortalidad del alma, Aquino se aleja de Aristóteles en este punto y
echa mano de platón, intentando una difícil síntesis entre platonismo y
aristotelismo.
ÉTICA
• Acepta el principio aristotélico de
que el fin último del hombre es la felicidad, y que la felicidad
perfecta consiste en al contemplación, en la actividad intelectual.
Esto le aleja del agustinismo.
• Afirmar que la felicidad se halla en
el conocimiento conlleva defender la primacía de la razón sobre la
voluntad, contra el voluntarismo agustiniano que defendía lo contrario:
primacía de la voluntad sobre la razón.
• Recoge Tomás la tesis
de que las normas morales se basan en la naturaleza humana. Por
tanto, conocerla y saber sus objetivos y finalidades es el criterio clave
para la formulación de la ley moral natural. La síntesis
aristotélico-platónica deTOMÁS DE AQUINO
LÍMITES DE LA RAZÓN Y DE LA FE
Las discusiones sobre el tema de la doble
verdad habían obligado a replantear las relaciones entre fe y razón.
La coherencia de la doctrina aristotélica del conocimiento puso de
manifiesto las flaquezas de la concepción platónica y neoplatónica
del conocimiento, porque:
• El objeto propio del conocimiento
humano son las realidades inmateriales.
• El conocimiento que el alma tiene
de sí misma es mucho más perfecto que el obtenido de las cosas sensibles
exteriores.
• El conocimiento de las realidades
sensibles superiores se obtiene por elevación progresiva (dialéctica).
• Son sistemas que se desarrollan de
arriba abajo, a partir del principio supremo (Bien, Uno), hasta
descender a las realidades inferiores.
La concepción aristotélica, por
el contrario, afirma lo siguiente (en la versión de Santo Tomás):
• El origen de nuestro conocimiento
está en los datos que nos suministran nuestros sentidos a partir de la
experiencia sensible.
• Por tanto, el objeto adecuado para
nuestro conocimiento no son las realidades inmateriales, sino las
sensibles.
• Aunque el entendimiento es inmaterial
y conoce lo real, está ligado a la experiencia sensible porque es el
entendimiento de un ser humano.
Consecuencias importantes:
• Por tanto, la filosofía ha de
construirse de abajo arriba, a partir de experiencias sensitivas.
• Por tanto, el conocimiento que
podamos alcanzar de Dios será muy imperfecto, limitado y analógico,
a partir de comparaciones con otras realidades limitadas e imperfectas por
necesidad, cuyas causas y accidentes conocemos.
• El conocimiento natural acerca de
Dios, del hombre y del universo tiene unos límites que la razón no
puede sobrepasar, y en los que flaquea cuando se aproxima a la frontera.
• La fe cristiana, no obstante, puede
aportar nociones acerca de la naturaleza de Dios y acerca del destino
del hombre traspasando las fronteras de la razón. Son elementos añadidos
por revelación a la razón humana, que no vienen a anularla sino a
perfeccionarla/orientarla, lo mismo que el orden sobrenatural no anula
sino que perfecciona al orden natural. No tienen por qué entrar en
conflicto.
CONTENIDOS DE LA RAZÓN Y DE LA FE
• Fe y razón tienen cada una elementos
propios y diferenciadores, pero existen verdades compartidas por
las dos facultades. Por tanto, son dos conjuntos con una zona de
intersección. Ej.: que el mundo es creado y el alma inmortal puede
ser fundamentado racionalmente y argumentado desde la fe.
Interpretaciones sobre la
existencia de contenidos comunes:
1ª. A veces, conviene que ciertas
verdades racionales sean impuestas y conocidas mediante la fe, porque
muchos hombres no tendrían tiempo ni oportunidad, sin la ayuda de la fe,
para acceder a tales verdades.
2ª. Como la razón fácilmente cae en el
error, la fe nos proporciona una seguridad adicional en aquellas verdades
que nos haga dudar.
3ª. La existencia de verdades comunes a
la fe y la razón pone de manifiesto que la distinción entre ambas
no puede hacerse por sus contenidos, sino por la forma de acceso a los
mismos: mientras la teología toma sus contenidos de la fe, la filosofía
accede a los suyos por la razón.
¿QUÉ AYUDA PRESTA LA RAZÓN A LA FE?
Aunque las dos fuentes son autónomas e
independientes, la razón presta una valiosa -insustituible- ayuda a la
fe, sobre todo a la hora de hacer de la teología una ciencia:
• La razón aporta procedimientos
para la organización sistemática y científica de los conocimientos y
afirmaciones;
• Aporta herramientas dialécticas,
argumentativas y retóricas, para refutar las afirmaciones contrarias
a la fe. Ej.: no puede demostrarse que el mundo hay sido creado, pero
tampoco lo contrario.
• Aporta datos científicos y
hallazgos teóricos útiles para el esclarecimiento de las ideas menos
firmes de la fe.
¿CÓMO PUEDE SER LA FE UNA ALIADA DE
LA RAZÓN?
Si la fe contiene verdades indudables
comunes a la razón,
• la fe sirve a la razón de norma o
criterio extrínseco de verdad o de objetividad. Si la razón llega a
conclusiones totalmente contrarias a la fe, seguramente estará basada en
premisas falsas o habrá algún paso erróneo en el razonamiento. La fe
hace, pues, una invitación a corregir posibles errores.
• La fe es un criterio extrínseco
porque tiene otra fuente de conocimiento distinta a la razón, y el filósofo
no debe basarse en ella como norma.
• Por tanto, Aquino mantiene una
actitud moderadamente optimista hacia la razón. Pero la autonomía
concedida a la razón es limitada. [¿por ser un cristiano
profundamente creyente?]
Después de Santo Tomás, en el
pensamiento cristiano han prevalecido sus opiniones sobre la relación
fe-razón: autonomía de la razón como fuente de conocimiento e imposibilidad
de un conflicto real/definitivo entre ambas. Los conflictos han de
atribuirse o a errores de la razón o a una deficiente interpretación de
los contenidos de la fe. Aquino afirmó expresamente que los errores no se
deben a la fe, sino a la razón (lo contrario hubiera significado el cese
inmediato), pero en esto ha de verse un condicionamiento de la época.
Pero la mayor parte de los teólogos de altura en los últimos años han
partido del segundo supuesto: los conflictos proceden de una deficiente
interpretación de la fe.
CINCO VÍAS PARA DEMOSTRAR LA EXISTENCIA
DE DIOS
Santo Tomás, como creyente y filósofo,
buscó un fundamento racional a la existencia de Dios. Planteó dos
cuestiones previas: a) ¿Es necesario demostrarla?; b) ¿es posible?
i) Hoy se daría por supuesta la
necesidad de demostrarla, pues está lejos de ser una idea evidente y
asumida por todos los pensadores. Pero en el contexto social y
religioso de Tomás, la opinión predominante sostenía que «el
conocimiento de la existencia de Dios está imbuido de un modo natural
en todos los hombres» (S. Juan Damasceno). Y la tradición
agustiniana defendía que Dios está en lo más íntimo del alma humana y
es posible alcanzar el conocimiento de su existencia a partir de la
comprensión de la idea de Dios -argumento ontológico de S. Anselmo-.
· Tomás distinguió, además, dos tipos
de verdades:
[a] las evidentes en sí mismas y para
nosotros, como las proposiciones cuya verdad resulta indudable después
de analizar los conceptos implicados, p.ej. «la línea recta es la
distancia más corta entre dos puntos» o «el todo es mayor que
las partes».
[b] las que, siendo evidentes en sí
mismas, no los son para nosotros, y a este grupo pertenece la
proposición «Dios existe»: aunque es evidente en sí misma -el concepto
de Dios implica su existencia-, no lo es para nosotros, pues carecemos de
una comprensión adecuada de la naturaleza de Dios.
ii) Aquino piensa que es posible
demostrar la existencia de Dios, y que el procedimiento más edecuado
es partir de los seres que existen en el mundo natural hasta llegar a la
causa inicial que originó el primero de todos los antecesores. Es una
demostración a posteriori, pues se remonta del efecto a la
causa anterior -a priori sería desde ir desde la causa hasta el
efecto-.
Con argumentos y elementos tomados de la
filosofía anterior -platonismo, aristotelismo y otras fuentes-, Aquino
propuso cinco vías o procedimientos argumentativos para demostrar
la afirmación «Dios existe». Todas tienen una estructura similar, en
4 pasos:
a) Constatar un hecho de experiencia
-movimiento en la Naturaleza-.
b) Aplicar el principio de causalidad
al hecho constatado -todo lo que se mueve es empujado por algo-;
c) Insistencia en que es imposible una
serie infinita de causas;
d) Afirmación de la existencia de
Dios -existe un primer motor, «a eso le llamamos Dios», etc.-.
1ª vía:
[genuinamente aristotélica] Parte de la constatación del movimiento en
la naturaleza para remontarse hasta la existencia de Dios como Motor inmóvil.
2ª vía:
Parte de que hay causas causadas para terminar en la existencia de
una Causa Incausada.
3ª vía:
[inspirada en Avicena] Constata que existen seres contingentes -que
existen pero pueden dejar de hacerlo- y llega a la conclusión de que debe
haber un Ser Necesario, que no puede no existir, necesario por sí.
4ª vía:
[de inspiración platónica] Parte de que hay seres con diversos grados
de perfección, para concluir afirmando que ha de haber un Ser
Sumamente Perfecto.
5ª vía:
Constata el orden que podemos descubrir en el mundo natural y
termina atribuyéndolo a la existencia de una Inteligencia Ordenadora.
ASPECTOS FUNDAMENTALES DE LA
ANTROPOLOGÍA TOMISTA
Hemos visto ya algunas de sus
afirmaciones más importantes:
a) El entendimiento es inmaterial,
y también el alma. Por su inmaterialidad, su objeto es toda la realidad
en conjunto, sin limitación alguna.
b) Pero en el hombre, el entendimiento
está estrechamente vinculado a un cuerpo material con determinados órganos
sensoriales. Existe, pues, una unión sustancial entre cuerpo y
alma -influjo de la teoría hilemórfica aristotélica-. Por eso el
objeto más adecuado del entendimiento humano no es el ser de todo lo real
en su conjunto, sino el ser de las realidades materiales sensibles.
c) La atadura del entendimiento humano a
órganos sensoriales implica que el conocimiento intelectual comienza con
el conocimiento sensible y no puede ejercerse si falta éste.
EL CONOCIMIENTO INTELECTUAL
Si el entendimiento forma conceptos a
partir de la experiencia sensible, ¿cómo se da el paso de las
representaciones sensibles a los conceptos que maneja el entendimiento,
de características tan diferentes? Respuestas:
•. Los conceptos son universales.
La definición «el hombre es un animal inteligente y libre» no se
refiere a ningún hombre concreto, pero es válida para todos los seres
humanos. Por tanto, el concepto «hombre», como todos los conceptos, es
universal.
•. Pero nuestras percepciones
sensibles no son universales, pues nadie ha visto jamás a «el hombre»
ni al «árbol». Existen hombres y árboles concretos, pero no «el
hombre» ni «el árbol». Los sentidos sólo nos muestran objetos
individuales.
Por tanto, el problema de la formación
de conceptos es cómo pasar de la individualidad de las percepciones
sensibles a la universalidad de los conceptos. La única salida posible es
admitir que el entendimiento tiene la capacidad de extraer conceptos a
partir de los datos suministrados por el conocimiento sensible. A esto se
le llama capacidad abstractiva, abstracción. Admitir que el
conocimiento comienza por los datos sensibles supone reconocer la
necesidad de la capacidad de abstracción. Pero las diferencias surgen en
el modo de explicar la abstracción:
a. Para Aquino, el entendimiento tiene
una doble capacidad: i) la capacidad de universalizar
-capacidad abstractiva-, para convertir en universales las
representaciones sensibles particulares; y ii) la capacidad de
conocer universalmente, como resultado de generalizar los datos extraídos
de la experiencia sensible. A estas dos capacidades les llama entendimiento
agente y entendimiento posible.
b. Las percepciones -inicio de todo el
proceso de conocimiento- dejan en la imaginación/memoria una imagen o
representación particular (fantasmas, si la imaginación es fantasía). El
entendimiento agente actúa sobre tales imágenes/fantasmas
abstrayendo, es decir, despojándolas de sus elementos individuales y
posibilitando así la formación de conceptos universales.
c. Según Aquino, el entendimiento
conoce primaria y directamente el universal. Cuando el entendimiento
se concentra sobre cosas particulares, «le cuesta trabajo» prestar
atención a las características y peculiaridades que las diferencian.
Tanta habilidad ha adquirido el entendimiento humano para abstraer, que al
ponerse a funcionar no puede dejar de universalizar y prestar atención sólo
a la esencia de las cosas. Sólo con mucho trabajo se concentra sobre las
diferencias particulares.
d. El principio de individuación.
Si el entendimiento agente actúa sobre las imágenes particulares
seleccionando los rasgos esenciales del individuo y eliminando las
diferencias particulares, entonces nos vemos obligados a pensar que capta
sólo los rasgos comunes a todos los individuos de una misma especie/clase
-se trate de hombres, animales y objetos-. La cuestión ahora: ¿cómo una
esencia común a todos los individuos se multiplica e individualiza en
cada ejemplar de la especie? Si todos tenemos la misma esencia
-hombre-, ¿qué nos hace ser diferentes y peculiares? La respuesta de
Aquino: es la materia concreta, distinta en cada miembro de la
especie; no la materia «general»/indiferenciada -el sustrato biológico
común-, sino la materia concreta de cada individuo.
LA ESTRUCTURA DE LA REALIDAD
• A pesar de todos los elementos
tomados de Aristóteles por Santo Tomás, algunos pilares fundamentales de
su sistema metafísico proceden de Platón y de una reinterpretación del
concepto cristiano de creación -entendida como participación [Plotino:
todos los seres derivan del Uno por participación]-.
• La doctrina cristiana de la creación
subraya la diferencia radical que existe entre Dios y los seres
creados por él. Mientras Dios es necesario, los demás seres son contingentes:
existen, pero podrían no existir.
• Santo Tomás se dio cuenta de una
distinción filosófica importante: esencia y existencia no tienen por
qué estar relacionadas. Una cosa es la esencia de hombre -animal
racional- y otra su existencia: exista o deje de existir, «hombre»
seguirá siendo animal racional[?]. La distinción entre
esencia y existencia fue un elemento fundamental del sistema tomista.
CONTINGENCIA COMO MEZCLA DE ESENCIA
Y EXISTENCIA
• Filósofos cristianos y neoplatónicos
habían insistido mucho en qué cosas distinguen mejor a Dios de los demás
objetos del universo:
• Neoplatónicos: El Uno se
caracteriza por su absoluta simplicidad, mientras que las demás
realidades son compuestas.
• Cristianos y tradición
agustiniana: todas las realidades excepto Dios están compuestas de
materia y forma.
• Santo Tomás: no acepta que
todas las cosas estén compuestas de materia y forma, porque admite la
existencia de formas inmateriales. Por eso matiza más: lo que
distingue a las realidades creadas es la composición de esencia y
existencia. Esto significa que su existencia es contingente porque
entre los rasgos de su esencia no entra la existencia. Sólo en un ser
necesario -que no puede dejar de existir- esencia y existencia se
identifican.
LA EXISTENCIA COMO "ACTO DE SER"
• En la terminología aristotélica, la
existencia pone en acto la capacidad de existir contenida en la esencia
-mera potencia-. Es decir: la existencia queda caracterizada como acto
de la esencia -puesta en acto de la esencia-.
• Pero a cada esencia corresponde un
tipo de existencia diferente: existir para un ser vivo es vivir, para
un animal sentir; para un ser con entendimiento, entender. Por
consiguiente, no todas las cosas existen del mismo modo. Sería más
adecuado hablar de composición de esencia y ser: ser y acto de
ser.
• El «acto de ser» se despliega en
diferentes niveles de perfección, según la esencia de que se trate:
será más perfecto en un entendimiento que en un animal, en una planta más
que en una piedra. La perfección en cada caso depende de lo que su
esencia contenga en potencia.
• Dios no tiene limitación
alguna; su esencia incluye toda perfección posible: su esencia es su
ser. Ser y esencia se identifican.
ACTO DE SER Y PARTICIPACIÓN
• A diferencia de Dios, los seres
creados se componen de esencia y ser. Participan del seren
diversos grados, según las respectivas esencias. Y en esto recurre
al concepto cristiano de participación. Por tanto, la inspiración
más profunda de su pensamiento no es aristotélica, sino platónica/neoplatónica.
UNA ÉTICA FINALISTA DE RAÍZ NATURAL
•. De Aristóteles incorpora Santo Tomás
las siguientes tesis:
a. La felicidad es el fin último del
hombre.
b. El conocimiento de la naturaleza
humana nos proporciona un conjunto de normas morales que constituyen la ley
natural.
•. Muchos griegos -sofistas,
epicúreos, etc.- habían reflexionado ya sobre la naturaleza humana
como fuente de normas de conducta, y pusieron de manifiesto las dos
grandes orientaciones posibles del problema:
(m ) Concepción
mecanicista: Si nos preguntamos qué es lo que impulsa a
los hombres a actuar como lo hacen -sofistas, Epicuro-,
probablemente coincidamos en que se trata de conseguir el mayor
placer posible y alejarnos del dolor.
Desarrollamos así una ética
de móviles, buscando respuesta a cómo la naturaleza nos
impulsa a actuar del modo que lo hacemos, e indagando las causas,
factores y acontecimientos que condicionan nuestra actuación.
(m ) Concepción finalista:
La referencia a la naturaleza como fuente de normas puede hacerse
también preguntándonos cuál es el fin a cuyo cumplimiento
tiende todo ser humano -como hicieron Platón y Aristóteles-.
Indagamos en este caso no las causas del comportamiento humano,
sino en qué consisten el perfeccionamiento y la plenitud humanas.
En este segundo caso
desarrollamos una ética de los fines, una ética centrada
en la perfección o cumplimiento de las exigencias de la
naturaleza humana.
• A esta concepción
finalista/teleológica de la naturaleza humana se adhiere Santo Tomás.
EXISTENCIA DE LA LEY NATURAL
• Siguiendo la concepción teleológica
de Aristóteles, Aquino afirma que el hombre, igual que los demás
animales, experimenta ciertas tendencias enraizadas en su
naturaleza. No se trata de pulsiones irresistibles, sino de
orientaciones espontáneas de la conducta hacia una finalidad concreta.
• La tendencia hacia fines es común
a hombres y animales. Pero el hombre tiene una racionalidad propia y
diferente a la del resto de los animales. Sólo él puede conocer sus
propias tendencias ydeducir de ellas ciertas normas de conducta
que lo aproximen cada vez más al fin perseguido.
• Queda así demostrada la
existencia de la ley natural: Como ser racional, el hombre puede
establecer ciertas normas de conducta teniendo en cuenta las exigencias de
su propia naturaleza.
CONTENIDOS DE LA LEY NATURAL
• Se deduce del repertorio de
tendencias naturales del hombre. Existen tres tipos de tendencias:
a. En tanto que sustancia, el
hombre tiende a conservar su propia existencia. La conservación
del individuo y de la especie es un deber moral.
b. En tanto que animal, el
hombre tiende a procrear. De aquí pueden derivarse algunas normas
de conducta relacionadas con el cuidado y protección de los hijos.
c. En cuanto racional, el
hombre tiende a conocer la verdad y a vivir en sociedad. Puesto
que la vida en sociedad supone organizar la convivencia de manera que
nos permita a cada uno alcanzar nuestros fines, las exigencias de
verdad y justicia deben respetarse siempre, para que el grupo humano
no degenere en manada, rebaño u horda.
• Pero las exigencias así obtenidas
tienen un carácter demasiado general y abstracto. Es preciso un
esfuerzo de concreción ulterior, para que los principios generales se
transformen en normas concretas realizables en la práctica. Por ejemplo:
Si la ley natural exige respetar la vida ajena, ¿qué hacer en caso de
guerra o ataque personal? ¿hay circunstancias donde las exigencias
naturales pierden su valor? Si una familiar no puede garantizar comida,
educación y acogida a un nuevo hijo, ¿es lícito interrumpir el
embarazo?
PROPIEDADES DE LA LEY NATURAL
• Si verdaderamente la ley
natural se deduce de nuestras tendencias naturales, su contenido ha de
ser evidente, universal e inmutable. No serviría para orientar la
conducta de todos los seres humanos si sus mandatos no son asequibles fácilmente
a todos los hombres, sin necesidad de un sofisticado proceso educativo.
• Si realmente es un reflejo de la
naturaleza humana, los hombres de todas las culturas, países, razas y
religiones deberían reconocer los mandatos derivados de ella.
• Si su contenido se deriva
directamente de lo más auténtico esencial de la naturaleza humana,
en nada debería haber cambiado su contenido a lo largo de la historia. Debe
permanecer constante a pesar de los cambios históricos
LEY NATURAL Y LEY POSITIVA
Ley positiva
es la que se halla escrita en los códigos y reglamentos aceptados por un
grupo social, con carácter vinculante. Relaciones entre ley natural
y ley positiva:
a. La existencia de la ley
positiva es una exigencia de la ley natural misma. Si la ley
natural impone la vida en sociedad, ésta sólo es posible cuando
existe un sistema legal que regule la convivencia y permita solucionar
pacíficamente los conflictos. Por tanto, la ley positiva no puede
entenderse siempre como una imposición de los más fuertes o un
capricho de magistrados: es condición de posibilidad para la vida
en sociedad.
b. La ley positiva constituye una
prolongación de la ley natural: debería concretar las normas
morales y los grandes principios naturales para saber a qué atenerse
exactamente en la convivencia social, por ejemplo.
c. La ley positiva no debe ir
nunca contra las exigencias de la ley natural. La legislación de
un país o comunidad humana nunca debe saltarse los límites marcados
por la ley natural, si queremos que sea justa. Una legislación no
puede fundamentarse sobre la violación continua de los derechos y
exigencias naturales.
• Por tanto, el mundo del derecho y
el ámbito de la moral están estrechamente relacionados en la filosofía
de Santo Tomás, y se articulan en torno a la idea de justicia.
La justicia consiste en «dar a cada uno lo suyo»; es una
exigencia ética y natural al mismo tiempo, y sobre ella debe
fundamentarse el derecho.
LA LEY NATURAL Y EL ORDEN DEL
UNIVERSO
• La ley natural que debe guiar la
conducta humana refleja también el orden general que existe en el
universo. Santo Tomás atribuye a Dios la causa de que exista un orden
semejante, y a esto le llama ley eterna -tomado de S. Agustín y Heráclito-.
• La ley eterna es «la razón de la
sabiduría divina en tanto que rectora de todos los actos y movimientos».
Pero mientras esta ley eterna se concreta en leyes físicas y
mecanicistas para los objetos y seres del universo, en el caso del
ser humano deja espacio para que actúe libremente con la ayuda de su razón.
Por tanto, no son las leyes físicas sino la ley moral libremente asumida
lo que guía la conducta del ser humano racional y libre. La ley
natural no sería más que un reflejo de una ley eterna más amplia [fundamentos
teológico-religiosos del sistema tomista].
Observaciones finales: El concepto
de ley natural ha tenido enorme aceptación entre intelectuales y
filósofos morales. La Ilustración lo recogió, aunque desponjándolo de
sus elementos teológicos. Hoy sigue constituyendo el eje fundamental que
explica los pronunciamientos de la jerarquía católica en cuestiones de
moral, teología y sociedad. Pero ha sufrido duros ataques por
parte del historicismo [Ortega y Gasset: el hombre no tiene
naturaleza, tiene historia] y del existencialismo [J.P. Sartre:
el hombre no tiene naturaleza, es libertad]. Hoy se ven
numerosos elementos aprovechables en el concepto de ley natural, para
combatir particularismos y nacionalismos beligerantes, y se ha puesto de
moda con las corrientes de inspiración ecologista, aunque
reinterpretado y maquillado.