Pedagogía de la función crítica:
La tarea
social de la Filosofía según M. Horkheimer
Por
Susana Raquel Barbosa.
Universidad de Belgrano (Buenos Aires).
ABSTRACT:
Desde la obra de Max Horkheimer
se asume que la profesionalización de las humanidades ha dado por
tierra lo que en su emergencia estas significarán. Por otro lado,
ya desde las convicciones del pensamiento griego, es de consenso que
lo filosófico está reñido con lo servil. Se toma este término es
dos direcciones: la filosofía no depende de las ciencias-ni las
sirve-y la filosofía no es un saber de tipo utilizable-como las
destrezas estadísticas. En este texto se indaga la función
pedagógica de la crítica tal como puede desprenderse de la obra de
Horkheimer y se investigan tanto sus modos de instalación frente a
otros saberes como su posición en la constelación de las teorías
consagradas por la "autoridad de la tradición." Si la
filosofía no tiene una función determinada dentro del
"ordenamiento existente" de la vida social, tal como esta
se da con una jerarquía de valores vigente, necesariamente debe ser
crítica. Si la filosofía no ocupa una posición de sierva de los
saberes particulares ni menos aún de las necesidades del saber
administrativo, necesariamente debe aislarse e instalar una tensión-irreconciliable-con
la realidad existente. Si la teoría crítica de la sociedad y de la
ciencia apunta a una consideración diferente de las condiciones en
las que actualmente se dan aquellas, necesariamente se autoconcibe
como negativa respecto del orden vigente. La función de la filosofía
es pedagógica en la tarea de orientar a los hombres a la percepción-negativa
y en tensión con la realidad-de las condiciones sociales; tal
experiencia los instala en la certeza de que aquellas condiciones no
son naturales-ni fijas ni definitivas-y en la persistencia del
mejoramiento de la totalidad social.
....................................
Ya por el hecho de haberse convertido en una especialidad o
profesión, la filosofía pierde su encanto, aun cuando no puede
negarse que, a diferencia de otras profesiones, ésta en verdad no
sirve a nadie de mucho.(1)
Con esta lapidaria afirmación comienza Horkheimer su artículo
sobre Kant; es cierto que la profesionalización de las humanidades ha
dado por tierra lo que en su emergencia estas significaran. Por otro
lado, ya desde las convicciones del pensamiento griego, es de consenso
que lo filosófico está reñido con lo servil. Se toma este término
en dos direcciones: la filosofía no depende de las ciencias -ni las
sirve- y la filosofía no es un saber de tipo utilizable -como son por
ejemplo, ciertas destrezas estadísticas-.
En este texto se indaga la función pedagógica de la crítica
tal como puede desprenderse de la obra de Horkheimer y se investigan
tanto sus modos de instalación frente a otros saberes como su posición
en la constelación de las teorías consagradas por la "autoridad
de la tradición".
1. Des-orientación del saber filosófico
En La función social de la filosofía(2)
Horkheimer analiza la posición de la filosofía en comparación con
la de ciencias particulares. En estas hay una orientación general,
independientemente de las controversias que puedan existir, que
permite su definición; tal orientación está completamente
ausente entre los filósofos, quizá porque
las ciencias particulares abordan problemas que
deben ser tratados porque surgen del proceso vital de la sociedad en
un momento dado (...). Aunque haya tareas científicas que no
conduzcan a una utilidad inmediata, todas ellas poseen una potencial
aplicabilidad. (M Horkheimer,1974, p.274-75).
Estas "guías" de las disciplinas particulares están
determinadas por su POSICIÓN en el contexto global de la sociedad.
Como no es una posición lo que puede definir la filosofía, hay
tantas definiciones como escuelas o tendencias; para ilustrar esta
certeza inicial, Horkheimer recorre la historia de la filosofía y
concluye que las definiciones son diferentes porque lo que se entiende
como a) su carácter, b) su contenido y c) su método también son, en
cada caso, diferentes. De la comparación entre teorías antiguas y
modernas, Horkheimer deduce que no hay una concepción unitaria en
ninguno de los niveles relevados. a) Respecto del carácter, hay
divergencias entre los que ven a la filosofía como "ciencia
exacta" -Platón, Kant, Husserl- y los que creen que es una
continuación de las ciencias particulares "con miras a la
formación de un todo unitario" -Comte, Spencer, Mach, Russell-.
Mientras unos sostienen la autonomía de la filosofía respecto de la
ciencia, otros afirman la dependencia de aquélla respecto de ésta.
Hay pensadores que, contrariamente a los anteriores -que hacen girar
un criterio de verdad propio o ajeno como pattern para definir lo
filosófico- toman lo bello como eje axial. b) La segunda esfera
determinante para la definición del concepto de filosofía es la del
contenido: se incluyen en éste tanto las leyes supremas del ser, como
lo que desde Kant se denomina a priori y no falta quien involucra como
su inobjetable mettier el tema del valor. c) Finalmente el método es
el tercer elemento que repercute en la definición de qué sea filosofía
(intuición de esencias, definición de conceptos, la dialéctica).
La orientación que adquiere el desarrollo de los saberes
particulares y de la técnica se relaciona con el grado de
aplicabilidad de sus resultados a los problemas y necesidades
sociales.
La filosofía carece de tales guías...La praxis
social no ofrece ninguna pauta a la filosofía (...). Los filósofos,
por su parte, muestran una empecinada indiferencia frente al juicio
del mundo exterior (M.Horkheimer, 1974,p.275; resaltado
agregado).
2. La tensión filosofía-mundo que instala la crítica
Desde el "proceso a Sócrates", se instaura una
TENSIÓN entre los filósofos y su comunidad; y esta tensión se transforma a
veces en persecución
(3) o en mera
incomprensión. Siempre que los científicos fueron perseguidos, lo
fueron por sus ideas filosóficas y no por sus teorías científicas.
(4)
Esta persecución y este compelir al filósofo a vivir en secreto
tiene su razón en una función de iluminación que Horkheimer
atribuye a la filosofía, la de no aceptar las verdades científicas,
ni los modos de vida sociales, ni los hábitos culturales
establecidos, como tendencias naturales que deban ser acríticamente
asumidas. Vale decir que es en su tarea crítica que la filosofía se
dirige "contra la mera tradición" y es este carácter el
que brinda ingratitud a su función.
Este impulso de la tarea filosófica que es capaz de
"preservar a la humanidad de petrificarse dentro de los carriles
prescriptos por la costumbre", puede extenderse también al de la
ciencia y la técnica, razona Horkheimer. Sin embargo, el proceso de
racionalización (Weber) de la sociedad moderna arrasó incluso con la
cualidad única del arte. Así, el fracaso de una obra de teatro por
ejemplo, no pasa por la irrealización de una idea originaria sino por
una falla en los estudios de los expertos al medir la relación
obra-gusto masificado. Es el tipo de organización social predominante
el que ha hecho que los hábitos culturales se vean también
afectados; esta afección produce un mecanicismo en las costumbres: la
repetición automática de los usos no evita sino que contribuye a su
petrificación.
Si la tarea de la filosofía de "arremeter contra lo
establecido" se vuelve ingrata, se pregunta Horkheimer si la
ciencia y la técnica -debido a la orientación que ellas asumen por
su posición respecto de las necesidades sociales- podrán ser las que
conduzcan a mejor humanidad. Pero, como afirmáramos, él mismo sale
al cruce de probables objeciones respecto de la tarea de la ciencia y
de su constante obligar a la sociedad a su acomodamiento.
Ningún dominio de la industria..., alcanza hoy un
estado de estabilidad total... Los fundamentos de la sociedad actual
cambian constantemente por la intervención de la ciencia (...).Las
acciones [de los hombres] transcurren..., mucho más mecánicamente
que en otros tiempos, cuando se hallaban motivadas por una
conciencia viviente, dictada por la convicción (M.Horkheimer,
1974, p.277, resaltado añadido).
La falta de SEDIMENTACIÓN DE LOS HABITOS genera un mecanicismo
creciente en las conductas de la masa que, en los procesos
racionalizadores de la sociedad moderna, vaciaron de vida sus
conciencias. La llamada 'revolución científico tecnológica', no
trajo aparejado en el plano de lo humano la misma cantidad y calidad
de progresos que generara en su terreno específico.
Ciencia y técnica son solo elementos de una
totalidad social, y es muy posible que, a pesar de los avances de
aquellas, otros factores, hasta la totalidad misma
involucionen (M.Horkheimer, 1974, p.278).
Horkheimer, fiel a su estilo de contrastar lo estrictamente teórico
con la perspectiva de lo fáctico, reflexiona sobre la situación
antagónica que se abriera en Europa entre el avance de las
comunicaciones y el incremento de las condiciones que condujeran a la
guerra. De allí que el racionalismo individual puede ir acompañado
de un completo irracionalismo general (p.278). No puede el
pensar, marchar en forma independiente sin atender al curso general de
la sociedad, sin tener en cuenta la totalidad social. El pensar no
puede perderse en la especulación pura sino que debe determinar los
fines de los procesos de racionalización social que, en su
despliegue, parecen manejarse como fuerzas ciegas y predeterminadas.
El pensar debe
intentar esclarecer los supuestos tanto materiales
como intelectuales que habitualmente son aceptados sin discusión
alguna, y que imprime FINES HUMANOS a todas aquellas relaciones
cotidianas que son realizadas y justificadas casi ciegamente (ib.).
La tensión entre filosofía y realidad entonces, es fundamental
y
se refiere a que el pensar no puede permitirse el dejar de controlar
todos sus contenidos y no puede considerar que las tendencias que
rigen actualmente la vida social sean identificables con las leyes
naturales, en lo que ellas tengan de fijas y de eternas. Debido a esta
tensión, las discusiones y controversias acerca de lo que sea la
filosofía permanecen siempre abiertas y en estado de
irreconciliabilidad. La falta de guía para la filosofía, esa guía
que fija un ordenamiento a las ciencias particulares, es, en sí, un
problema filosófico.
Horkheimer introduce una razón sociológica a la pregunta de por
qué en Europa la filosofía -teórica- encontró mayor desarrollo que
en los EE.UU. No sólo la expansión territorial sino "condiciones
objetivas" de su proceso histórico, propiciaron su desarrollo
mientras que en USA, donde la preocupación por el asentamiento geográfico
y la resolución de los problemas cotidianos constituyera una
urgencia, todo se orientó a soluciones rápidas. El talante práctico
dominó la resolución de estos problemas. La falta de interés por la
teoría, a diferencia de Europa, fue suplantada por la utilización de
la filosofía como rama de la ciencia y encontró allí el carril
adecuado para su utilidad. Es en esta situación que la filosofía
pierde su carácter autónomo y se transforma en sierva de la ciencia.
Hay un fundamento que subyace a esta posición y es que
sería imposible un pensar que trascendiera las
formas dominantes de la actividad científica y, por ello, el
horizonte de la sociedad actual. El pensar debería, antes bien,
aceptar modestamente las tareas que le plantean las necesidades,
siempre renovadas, de la administración y de la industria... Si
estas tareas...son útiles a la humanidad en el momento histórico
actual, o si la organización social que las engendra es adecuada
para el hombre, he ahí preguntas que, a los ojos de estos filósofos...
son materia de decisión personal, de valoración subjetiva; están
subordinadas al gusto y al temperamento del individuo (M.Horkheimer,
1974, p.280).
Esta es la función social de la filosofía que Horkheimer critica.
Cómo reacciona un filósofo crítico frente a esta determinación que
la sociedad -con el predominio de la racionalidad científico-técnica-
impone a la filosofía?.
La única posición filosófica que se puede
reconocer en esa actitud es la concepción negativa de que no hay
una verdadera filosofía, de que el pensamiento sistemático...debe
retirarse a un segundo plano; en una palabra: el escepticismo y
nihilismo filosóficos (ib.).
Frente a esta función social de la filosofía inculcada por la
sociedad racionalizada tecnológicamente, Horkheimer también critica
otra función social atribuíble a la filosofía desde la sociología
del conocimiento; esta concepción está
representada por diferentes ramas de la sociología
moderna, que identifica la filosofía como una función social
general, a saber: la ideología. Esta posición sostiene que el
pensar filosófico... sería simple expresión de una situación
social específica...Todo sistema de pensamiento sería
"ideología (ib.).
Hay aspectos de esta teoría que son correctos, admite Horkheimer;
(5)
sin embargo, si se profundizan las razones por las que ciertos grupos
son determinados en su pensar por su base social de pertenencia,
faltan criterios históricos como elementos explicativos para la
comprensión cosmovisional total. Por ejemplo la visión matematizada
de la vida característica de la modernidad, estuvo a la base de
diversas luchas. Es en ese sentido que trascendió los límites de la
burguesía, grupo social de pertenecia en el que originariamente se
gestara aquella cosmovisión. Vale decir que la teoría de Mannheim se
queda corta sin una teoría general de la historia. Esta es la
primera objeción que Horkehimer hace a la sociología del
conocimiento, a la que une una segunda no menos importante: la
aplicabilidad de la noción de ideología en forma de estereotipia
anula la posibilidad de una verdad filosófica.
También la identificación de la filosofía con una rama de la
sociología retoma la posición escéptica que Horkheimer asumía ante
la filosofía distorsionada en la función social que recibe del
reinado y autonomía de la ciencia y de la técnica.
3. ¿De qué crítica se trata?
a. Crítica de lo establecido o eje de la crítica
Luego de criticar la función social de la filosofía en los dos
modos inculcados -según provengan de la versión americana del
predominio de lo aplicable o de la versión mannheimiana de
relativización de todo tipo de verdad-, Horkheimer opone su visión
de lo que sea la función social de la filosofía.
La verdadera función social de la filosofía reside
en la crítica de lo establecido....La meta principal de esa
crítica es impedir que los hombres se abandonen a aquellas ideas y
formas de conducta que la sociedad en su organización actual les
dicta (M. Horkheimer, 1974, p.282; enfatizado agregado).
Reaparece la relevancia del obrar individual con miras a la
totalidad social. Para Max Weber la acción racional orientada por
fines es la acción social -con sentido mentado, atendiendo a la
intención que el actor puso en la acción- y que no descuida los
resultados de la acción. Horkheimer toma esta idea weberiana. Las
acciones humanas atienden a dos cosas: en primer lugar y respecto de sí
mismas, al resultado que logran y en segundo lugar y respecto del
contexto que les confiere sentido, a la totalidad social que las
posibilita y sustenta. Si se toman las acciones y el obrar autónomos,
como formas independientes respecto del todo, sus resultados pueden
ser nefastos
En el período de entreguerras observamos en Europa una caótica
proliferación de elementos aislados de la vida social: enormes
empresas económicas, impuestos agobiantes, un crecimiento
desproporcionado de ejércitos y armamentos, disciplina compulsiva, un
cultivo unilateral de las ciencias naturales, etc. En lugar de una
organización racional de las relaciones inteiores y exteriores,
sobrevino una hipertrofia de sectores de la civilización en
detrimento de la totalidad. Ellos entraron en conflicto, y esto fue
fatal para la humanidad (M.Horkheimer, 1974, p.284).
Como en otros textos de la misma época,
(6)
Horkheimer destaca la interpenetración de la verdad parcial de cada
fragmento de un todo con la verdad general de este último. La
instancia de cada momento de verdad sólo tiene sentido como fragmento
-y en ese sentido no definitivo- de la totalidad (Hegel). El modo de
articulación de la parte con el todo es dialéctico y ese es
precisamente el método que usan los grandes pensadores. El contenido
de sus pensamientos
apuntó siempre a la organización racional de la
sociedad humana. Pero esa organización era ...equivalente a la
realización de la idea de Bien (...). Ni Platón ni Aristóteles
cree... que la razón pueda lograr un desarrollo superior
estable en hombres que llevan una vida de perros, ni que la sabiduría
pueda marchar de la mano con la miseria (M.Horkheimer,
1974,pp.285-6; remarcado nuestro).
Horkheimer llega más lejos tratando de radicar el principio de sus
propias convicciones en la historia del pensamiento occidental; la
lectura detenida de las teorías filosóficas revela que la axialidad
en torno a la que giran es la de los problemas sociales y sus categorías
históricas -aún en pensadores que presentan una estructura rígida
en apariencia y cuyos conceptos parezcan ser muy abstractos y
trascendentales-. Y esta axialidad, aún oculta bajo máscaras metafísicas
es una de las distintividades que abisma la filosofía de la sociología,
ya que ésta se conecta de manera muy superficial con la problemática
social e histórica. Sin embargo, Horkheimer insiste que pese a la
centralidad de estas nociones, ellas no constituyen el fin al que
apunta la filosofía. Su fin es un fin social y por ello entiende
el desarrollo del pensamiento crítico y dialéctico.
La filosofía es el intento metódico y perserverante de introducir
la razón en el mundo; eso hace que su posición sea precaria
y cuestionada. La filosofía es incómoda, obstinada y, además,
carece de utilidad inmediata; es, pues, una verdadera fuente de
contrariedades (M.Horkheimer, 1974 p.285).
Dónde radican las contradicciones que la filosofía contiene? Esta
pregunta también inquieta a M.Horkheimer. Como intelectual procedente
de matriz materialista, cree que uno de las tareas del intelectual es
la resolución del abismo que las teorías idealistas habían generado
entre teoría y praxis. Pero, y quizá hoy estemos en condiciones de
afirmar que sea ésta una de las razones del fracaso de los marxismos
occidentales, la conciliación entre ambos aspectos o esferas nunca se
dio. Si bien Neumann ha reconocido que los americanos, en el momento
de la migración de intelectuales europeos no tenían este abismo como
conflicto, creemos que, una vez desaparecida la generación
transplantada, desapareció la teoría. Y así como fue imposible para
los marxistas superar la falta de praxis del idealismo, también para
el filósofo angloparlante de talante pragmatista será difícil el
acceso a la teoría a la manera como lo hace la filosofía europea de
principios de siglo.
b. Condiciones de la crítica
La crítica o conciencia de la diferencia ha sido
permanentemente la fuerza del pensamiento filosófico, que se siente
a sí mismo la esencia de la realidad y al mismo tiempo su
contraposición...;el concepto no se ha reconciliado jamás consigo
mismo. Incluso el desgajamiento de las ciencias positivas...de la
filosofía forma parte de su propio desarrollo (M.Horkheimer,
1979,p.26).
Esta convicción de la que parte Horkheimer en 1958
(7)
da cuenta de que todo debate y polémica que enfrente a la filosofía
y los saberes particulares, ya estaba contenido en la idea misma de
filosofía, entendida como crítica.
Siempre resulta ardua la tarea de desentrañar con precisión la
noción de 'crítica' en la obra de Horkheimer. Y ello por dos
razones: ni el concepto es unívoco en el desarrollo de la denominada
'teoría crítica', ni la advertencia metodológica y epistemológica
del mismo Horkheimer es coherente con el uso que el autor hace de la
noción -ignorando más de una vez, lo que ha definido por 'crítica'
previamente-.
El célebre artículo de 1937
(8)
contiene una nota en la que el autor demarca "crítica" como
"una característica esencial de la teoría dialéctica de la
sociedad" y cuyo contenido no se relaciona con el sentido de la
"crítica idealista de la razón pura sino con el de la crítica
dialéctica de la economía política". Es bien sabido sin
embargo, que el desarrollo de la teoría horkheimeriana se emparenta
mucho más con el sentido que explícitamente rechaza que con el que
teóricamente promete asumir. En todo caso, la crítica de Horkheimer
será una "crítica de la razón impura" (McCarthy).
También la filosofía es "custodiadora", ya que
en cuanto fuerza de lo negativo, ha instituido la
unidad que se despliega por sí misma y otorga carácter a la
conciencia del individuo. Las primeras elucidaciones filosóficas,
la erección de los principios universales de la naturaleza constituían,
teniendo en cuenta su significación objetiva, respuestas críticas
a las creencias en los dioses y a los mitos vigentes... La gran
filosofía griega fue también crítica: Aristóteles continuó y
negó simultáneamente la interpretación platónica del mundo (M.Horkheimer,1979, p.28-29).
Pero la crítica así entendida no es la mera sospecha generalizada
sobre absolutamente todo, ni se relaciona con el rechazo sin más de
lo existente actual. Este sería un sentido del término más
emparentado con los sistemas racionalistas modernos que con esta
filosofía instalada en otra tradición.
Por esta época, los '50, una de las preocupaciones de Horkheimer
es descifrar el puesto de la filosofía crítica entre las
formas hipostasiadas que la tradición filosófica ha tomado en
ciertas formas de ontología y de positivismos.
(9)
El puesto que Horkheimer busca para su filosofía está por crearse,
ya que tal como hegemónicamente se plasmara la historia de la teoría
occidental, no hizo lugar para el registro de una crítica tal.
La tendencia a la modificación activa del mundo se
expresa en el descomedido crecer de las fuerzas y de la cual es una
cara la secesión de las ciencias particulares, constituía una
peculiaridad del pensamiento europeo desde la Antigüedad; pero ni
el sentido de la filosofía era desguazarse en aquellas disciplinas
o agregarse a ellas, en cuanto logística o semántica, a modo de
ciencia auxiliar -y en ello reside lo ilusorio del positivismo-,
ni formar una artesanía especial dotada de un procedimiento de tipo
propio, cortado a medida de un tema peculiar, el ser -y ésta es la
pretensión de la ontología fundamental-; uno y otro se
asientan sobre la división del trabajo y, con ello, reniegan
objetivamente de la contraposición entre idea y realidad, oposición
de la que el pensamiento libre ha sacado en otro tiempo su fuerza.
Merced a la esmerada escisión que se hace entre ambas caras en el
manejo y administración de la sociedad, se desvanece dicha oposición,
que únicamente subsiste cuando quieren ser una sola(M.Horkheimer,
1979, p.27; enfatizado propio).
Vale decir que la hipóstasis que hace el positivismo de la
"realidad", no menos que la que hace la ontología de la
"idea", anulan uno de los frentes de la dimensión de la
historia. La enfatización que ambas tendencias del pensamiento hacen
de los dos polos de la tensión -necesaria- entre pensamiento y
realidad, anula la posibilidad de emergencia del pensar crítico.
4. Función pedagógica de la crítica
Si la filosofía no tiene una función determinada dentro del
"ordenamiento existente" de la vida social, tal como esta se
da con la jerarquía de valores vigente, necesariamente debe ser crítica.
Si la filosofía no ocupa una posición de sierva de los saberes
particulares ni menos aún de las necesidades del saber
administrativo, necesariamente debe aislarse e instalar una tensión
con la realidad existente.
Si la teoría crítica de la sociedad y de la ciencia apunta a una
consideración diferente de las condiciones en las que actualmente se
dan aquéllas, necesariamente se autoconcibe como negativa respecto
del orden vigente.
La función crítica de la filosofía es pedagógica en la tarea de
orientar a los hombres a la percepción de las condiciones sociales
como no naturales, no fijas ni eternas y en la persistencia del
mejoramiento de la totalidad social.
NOTAS
(1) M.Horkheimer, "La filosofía de Kant y el iluminismo"
(Kants Philosophie und die Aufklärung, en M.Horkheimer, Um
die Freiheit, Frankfurt, 1962) en, M.Horkheimer, Sobre el
concepto del hombre y otros ensayos, trad. H.A.Murena y D.J.
Vogelmann, Sur, Buenos Aires, 1970; p.37.
(2) M.Horkheimer, "La función social de la filosofía"
("The Social Function of Philosophy"[1940] en Max
Horkheimer, Kritische Theorie. Eine Dokumentation, hrsg. von
Alfred Schmidt, Frankfurt; 1968) en M.Horkheimer,Teoría Crítica,
trad. E.Albizu y C.Luis, Amorrortu, Buenos Aires, 1974; pp.272-289.
(3) Recordar al respecto el artículo de F.
Neumann, "The
Social Sciences", en F.Neumann et als., The Cultural
Migration. The European Scholar in America, University of
Pennsylvania, 1961; pp.4-26.
(4)
M.Horkheimer, "Traditionelle und kritische Theorie",
1937; en M.Horkheimer, Kritische Theorie. Eine Dokumentation
ed.cit.
(5) Y uno de ellos se refiere al reconocimiento del origen social
del conocimiento; M. Horkheimer,"Un nuevo concepto de ideología
?", 1930.
(7) M.Horkheimer, "La filosofía como crítica de la
cultura" (Philosophie als Kulturkritik, 1958 en Sociologica
II, Frankfurt, 1962) trad. V.Sánchez Zabala, Taurus, 1979;
pp.23-42.
(8) M.Horkheimer, "Traditionelle und kritische Theorie",
ed.cit.
(9) Es particularmente esta conferencia la que pretende dar
respuesta teórica a un hecho político como el pacto Hitler-Stalin;
la lectura de Horkheimer releva ambas instancias de poder igualmente
nefastas y aniquiladoras de negativo. Ni el nacionalsocialismo ni el
comunismo permiten la configuración del pensamiento crítico: en un
caso, la filosofía es adoctrinamiento propagandístico y en otro
"visión oficial del mundo". "En la sociedad de masas,
la política pierde en la conciencia de los individuos su relación
con los pensamientos generales y, con ello, su función diferenciadora: sólo le queda a cada uno pertenecer a lo que hay
que pertenecer o ser distinto. De este modo se abre camino la igualación
de ambos mundos enemistados, que había tenido su preludio bajo
Hitler y Stalin" (M.Horkheimer, 1958, p.32).