ABSTRACT: Curso Historia General de la Educación II,
impartido por la profesora Clara Inés Stramiello de la Facultad de
Filosofía y Letras de la Universidad Católica Argentina durante el
curso 2002-2003 dentro de la asignatura de segundo año: Ciencias de la
Educación. El curso desarrolla y analiza la Historia de la Educación
Moderna y Contemporánea en cinco bloques: LA AURORA DEL
MUNDO MODERNO,
HACIA UNA EDUCACIÓN "MODERNA",
ILUSTRACIÓN Y EDUCACIÓN EN UNA ÉPOCA DE REVOLUCIONES,
ORIENTACIONES
EDUCATIVAS EN LA ÉPOCA DE LOS "SISTEMAS NACIONALES" y
LA
EDUCACIÓN EN EL SIGLO XX. El curso se complementa al impartido por la profesora Azucena
Fraboschi y que analiza la
Historia General de la Educación (Antigua
y Moderna) .......................................
DATOS AUTOR
Perfil/Área trabajo
Profesora Filosofía UCA (Buenos Aires) /
Educación grecolatina.
La unidad temática
abarca los planteos educativos en los siglos XV y XVI en torno a dos hechos
relevantes: el movimiento cultural del Humanismo y el movimiento religioso de la
Reforma. Ambos estrechamente relacionados. El primer punto -Humanismo y
educación- aborda desde el contexto histórico-cultural la pedagogía humanista
en Italia, su posterior difusión por Europa señalando algunos representantes,
para finalizar con la propuesta educativa de Juan Luis Vives. El segundo punto
-la Reforma religiosa- comienza con el tratamiento de las implicancias
político-educativas de la propuesta luterana y luego aborda la actividad
educadora de la iglesia en el ámbito de la enseñanza media (Compañía de Jesús)
y de la educación elemental (Escuelas pías).
I.HUMANISMO Y
EDUCACIÓN. JUAN LUIS VIVES: LA FORMACIÓN DEL HUMANISTA
a) El contexto
histórico-cultural
El tránsito de la Edad Media a la Moderna fue
progresivo. En cuanto a lo político, paulatinamente va de un sistema feudal a
la aparición del régimen de monarquía absoluta. Los pueblos o naciones
procedentes de la Edad Media se organizan en estados que tienden a consolidar
y estructurar su unidad interior y a conseguir autonomía respecto de
cualquier dependencia civil o eclesiástica. En este sentido hallamos
antecedentes importantes en el siglo XIV: en lo religioso, el poder pontificio
se debilita y favorece el desarrollo de ideas reformistas (Wiclif, 1324-1384);
se produce el Gran Cisma (1378) que concluye con el Concilio de Constanza
(1417); Europa central sufre una profunda transformación porque Alemania por la
Bula de Oro (1356) otorga el derecho de elegir soberano a siete príncipes
(Príncipes Electores); el establecimiento de los turcos en Europa (1356-1396).
Las
invenciones y los descubrimientosamplían los horizontes culturales:
1) La brújula posibilita viajes
lejanos y descubrimientos geográficos, con variadas consecuencias ya que la
ciencia y la técnica se benefician y la vida comercial recibe fuerte impulso,
sobre todo en España, Portugal, Holanda, Inglaterra y Francia que tienen
intenso tráfico; además la riqueza mobiliaria (nacida del tráfico mercantil)
cobra más importancia que la riqueza inmueble (nacida de la posesión de
tierras); también se produce la conquista y la evangelización del nuevo mundo.
2) La pólvora transforma el arte de
la guerra ya que se utiliza la fuerza de expansión de la pólvora para disparar
a distancia y con precisión cuerpos pesados; así surge la artillería y como
consecuencia hay una paulatina desaparición del "caballero" y de la
educación que le corresponde.
3) La imprenta de tipos móviles
favorece la difusión escrita y por lo tanto la expansión del Humanismo y de la
Reforma;se instalaron imprentas en
muchas ciudades europeas, sobre todo en el siglo XV: Maguncia, Nuremberg,
Basilea, Estrasburgo, Roma, Milán, Florencia, París, Lyon, Valencia, Zaragoza,
Sevilla, Salamanca, Toledo, Alcalá, y también ilustres dinastías de impresores
solicitaron la colaboración de los mejores humanistas para realizar sus
ediciones de obras griegas y latinas.
Acontecimiento
histórico relevante es la reforma religiosa, que se inicia enAlemania, a principios del siglo XVI y trae
como consecuencia las guerras de religión contra Carlos V y Felipe II. Por su
parte, la Iglesia de Roma convoca el Concilio de Trento (1545-1563) que
determina los dogmas de la Iglesia Católica, reforma el clero mediante medidas
educativas y fortalece el poder del Papa.
En
lo cultural reviste suma importancia el renacer de la cultura antigua en
la península itálica y su posterior expansión hacia España, Portugal, Francia,
Países Bajos, Inglaterra y Alemania.
Los
términos Renacimiento y Humanismo, acuñados en los siglos XVIII y XIX, se
aplican desde un principio como designaciones específicas a las culturas de
los siglos XV y XVI. Por eso cuando hablamos de Renacimiento nos
referimos al que clausura la Edad Media y abre la Moderna como resultado
de un proceso histórico cuyas raíces están en el Medievo: Los eruditos del
Renacimiento continuaron o reanudaron el estudio de los autores latinos
cultivados por los gramáticos medievales, pero ampliándolo y mejorándolo
mucho, a la vez que prosiguiéndolo por el gusto de hacerlo
[i].
Y cuando decimos Humanismo estamos mencionando la extensa y variada gama
de los escritores que descubren, estudian, veneran, asimilan e imitan a los
autores griegos y latinos (paganos o cristianos) y los adoptan como inspiración
para su propio lenguaje y pensamiento. Figura reverenciada en este período
fue Cicerón: sus obras retóricas aportaron la teoría; sus discursos,
cartas y diálogos, los modelos concretos. Su síntesis de filosofía y retórica
proporcionó a los humanistas el ideal de combinar la elocuencia con la
sabiduría (Petrarca, Valla, Moro, Erasmo, Montaigne, Alberti, Vives). Sin
embargo el Humanismo no se reduce al florecimiento de la cultura clásica y a la
imitación de modelos latinos y griegos, sino que es el esfuerzo individual y
social susceptible de revalorizar al hombre y su dignidad gracias a la penetración
directa, real y vivificante de la cultura antigua en la moderna: tiene un
carácter educativo, literario, filológico y erudito, no necesariamente
anticristiano
[ii].
En
cambio el término Humanista se remonta al Renacimiento mismo para
designar profesores, maestros y estudiantes de humanidades. Surgió de la
jerga estudiantil de las universidades italianas, en las cuales el profesor de
humanidades fue llamado "Umanista" por analogía con sus colegas de
disciplinas más antiguas (legista, jurista, canonista y artista); provenía de
"studia humanitatis" (término usado por Cicerón y Gelio para
designar una educación liberal o literaria) que en el siglo XV se refiere a un
ciclo de disciplinas intelectuales (gramática, retórica, historia, poesía y
filosofía moral) en el que se lee e interpreta los escritores latinos usuales
y, en menor grado, los griegos. Los humanistas se desempeñaron como secretarios
de príncipes o papas,maestros de
gramática y retórica en las universidades o preceptores privados. Su mayor
contribución fue la recuperación de textos clásicos, la traducción o
retraducción de los mismos, el estudio minucioso de carácter filológico y su
difusión. Los tratados humanistas se ocupan de cuestiones contemporáneas
relacionadas con los temas morales y culturales donde los autores expresan sus
opiniones generalmente muy críticas.
Suntuosas
bibliotecas -la Vaticana, la de San Marcos, la del Louvre, la de Florencia
entre otras- dieron alojamiento a los tesoros literarios rescatados del olvido.
Fueron fundadas o enriquecidas por reyes, papas, magnates o universidades,
convertidos en mecenas o protectores de las letras y las artes, ya por amor a
ellas, ya por necesitar los servicios de los humanistas para la redacción de
documentos en esmerado latín.
En
cuanto a la recuperación de obras antiguas mencionaremos solo dos casos por la
estrecha relación que guardan con el acontecer educativo.
Gerardo
Landriano recuperó en 1421 Brutus, Orator y De Oratore (texto
completo) de Cicerón.Si bien Petrarca
y otros habían utilizado un texto mutilado del De Oratore el poseer la
obra completa añadió lustre a la fama de Cicerón, porque esta obra es un
discurso humanista, de gran amplitud, acerca de los deberes cívicos, la
literatura, la vida activa, el carácter humano y la filosofía.
Poggio
Bracciolini, yendo al Concilio de Constanza (1414), visitó las bibliotecas de Fulda, San Gall, Corvey, Reichenau y Weingarten. Halló, entre otras obras, un
ejemplar completo de Institutiones Oratoriae de Quintiliano. De esta
obra circulaba desde el siglo IX un texto con lagunas importantes. El
descubrimiento causó conmoción entre los eruditos ante la posibilidad de
contemplar a Quintiliano en su integridad. La obra de Quintiliano propone un
programa coherente de formación literaria y retórica sobre una fuerte base
moral, con la finalidad de educar a una ciudadanía culta y responsable. El
programa educativo de Quintiliano influyó en Erasmo, Vives, Lutero, Melachton y
otros.
Los
centros humanistas se distribuyen desde un principio en la península itálica y
desde allí atraen a estudiosos de otras naciones, quienes luego promueven en
sus reinos las nuevas pautas culturales.Florencia, Roma, Nápoles, Venecia y Mantua -solo por mencionar algunas
ciudades- tuvieron gran actividad en este sentido.
En
síntesis: el Humanismo renacentistaes un programa cultural y educativo que tiene como centro un grupo de
materias cuyo interés es la literatura.
b) La pedagogía
humanista en Italia
Abordaremos
este tema desde dos perspectivas: la de los escritos educativos y la de los
maestros y sus escuelas.
En
cuanto a los escritos educativos, que son por demás numerosos, nos
referiremos solo a tres: De ingenuis moribus (La educación del
gentilhombre) de Pietro Paolo Vergerio; Della famiglia (La familia) de
Leon Batista Alberti; Il libro del cortegiano (El libro del cortesano)
de Baltasar de Castiglione.
Pietro
Paolo Vergerio (1349-1420) fue profesor de lógica y derecho en Padua y
Florencia, estuvo al servicio de Francisco Carrara, señor de Padua, ycompuso para el príncipe paduano Ubertino un
tratado de carácter didáctico en latín titulado De ingenuis moribus (La
educación del gentilhombre). De esta obra se realizaron numerosas copias para
casi todas las bibliotecas de Europa, y si bien no es estrictamente un plan de
estudios o un manual de didáctica manifiesta el valor de las humanidades para
la educación de los jóvenes que ocuparán un lugar en el gobierno de la ciudad,
ya que identifica -al igual que el mundo clásico- cultura con cultura
ciudadana. Entre otras cosas corresponde al padre proporcionar una buena
educación cuyos fundamentos deben echarse en los primeros años de vida
cultivando la disciplina moral mediante el cuidadoso control del medio ambiente
(alejarlo de personas nocivas, proponer buenos ejemplos, escoger bien los
preceptores) y la aplicación del principio de moderación en todas las cosas.
Los estudios liberales (los dignos del hombre libre) -como filosofía, elocuencia
e historia- son la base de la educación porque conducen a la práctica de la
virtud y la adquisición de la sabiduría. También recomienda la gimnasia, en
relación con la técnica militar, el dibujo, en relación con la escritura, y las
letras y la música con valor instrumental respecto de la filosofía, la historia
y la elocuencia. La gramática y la composición promueven el desarrollo
lingüístico; la lógica y la retórica se estudian como base de la filosofía y la
elocuencia; la música contribuye a la armonía interior del alma. Añade las
ciencias matemáticas, la astronomía y las ciencias de la naturaleza.
Finalmente, la medicina, el derecho, la metafísica y la teología: quien
quiera ser sabio, no debe aprenderlas todas ya que cada una de ellas puede
ocuparperfectamente la vida del
hombre, pero debe poseer los conocimientos suficientes para dedicarse
enteramente a aquella para la que se reconoce más apto[iii].
León
Batista Alberti (1404-1472) es una de las figuras más completas y
representativas del Renacimiento. Humanista, poeta, jurista, músico, pintor,
arquitecto, matemático e inventor. Sus contemporáneos lo llamaban hombre
enciclopédico a causa de su ilustración universal. Fue sacerdote, doctor en los
dos derechos y secretario pontificio de la corte romana. Della famiglia
(La familia) es una obra inspirada en la doble tradición clásica y cristiana.
Está escrita en lengua vernácula y concede importancia a la vida civil y a la
educación. Tarea de la familia es descubrir y orientar la naturaleza del niño
para educarlo con el ejemplo propio y de personajes históricos: Que los
padres celebren siempre, en presencia de sus hijos, las virtudes de quienes se
destacaron, y que vituperen los vicios de quien los tiene. (...) Será, pues,
conveniente, que los padres, mediante sus palabras, enciendan en sus hijos un
gran amor por las cosas que alaban, y confirmen en ellos un gran odio por las
cosas feas y deshonestas. Pero, si surgiesen en los niños algunos vicios,
desearía que sus padres los reprendiesen suavemente, mostrándose tan afligidos
por el error como si lo hubiesen cometido ellos mismos, guardándose de
demostrarles un enojo fuera de lugar o de perseguirlos con palabras duras.
(...) Por otra parte, si los niños se muestran virtuosos, sean elogiados sin
retaceos[iv]
Se deduce del texto que se propone una disciplina seria pero no coercitiva, y
quela reprensión y elogio tienen
carácter personal. El centro del sistema educativo lo constituyen las letras: (...)
creo necesario educar a los jóvenes de modo que junto con la edad, crezcan en
ciencias y en doctrinas (...). Dad mucha importancia a los estudios de las
letras; sed asiduos; que os guste conocer las cosas pasadas y dignas de
recordación (...) tratad de conocer las cosas humanas que con entera razón
concuerdan con las letras. (...) lo cierto es que las letras constituyen
aquello sin lo cual puede decirse que no hay en nadie verdadera gentileza.
(...) que los padres procuren que los niño se dediquen al estudio de las letras
con mucha asiduidad; que enseñen a los suyos a entender y a escribir con
corrección, y no crean haberles enseñado si no ven en todo a esos muchachos
convertidos en buenos escritores y lectores. (...) que gusten de los poetas,
oradores y filósofos, y sobre todo debe tratarse de darle solícitos maestros,
de quienes los niños aprendan buenas costumbres y letras. (...) que se
instruyan con buenos autores[v].
Aparte de la centralidad de los estudios literarios se destaca en este texto la
importancia del buen maestro y la metodología de estudio a través de la lectura
de buenos autores. No excluye la educación física relacionada con los juegos,
la gimnasiay la higiene.
Baltasar
de Castiglione (1478-1529) trabajó al servicio de los duques de Milán, Mantua
y Urbino. También desempeñó cargos diplomáticos como embajador de Mantua en
Roma y como Nuncio en España. Entre 1513-1519 escribió Il libro del
cortegiano (El libro del cortesano) en lengua vulgar, que se transformó en
arquetipo del manual de comportamiento cortesano. La obra está escrita en forma
coloquial con múltiples participantes entre los cuales incluye mujeres. El
tratado, dividido en cuatro libros, tiene una intención didáctica y
moralizadora, cuyo propósito es: (...) describir lo que a mi modo de ver, es
la forma de conducta cortesana más apropiada para un caballero que viva en la
corte de los príncipes, la cual lo capacite perfectamente para servir a estos
en todo cuanto sea razonable, haciéndose acreedor a sus favores y al encomio
de los demás (...) crear, si es posible, un cortesano tan perfecto que el
príncipe que fuere digno de tenerlo a su servicio pudiera considerarse en
verdad, aun cuando sus dominios fuesen pequeños, un gran soberano[vi].
Los libros I y II tratan explícitamente del cortesano en cuanto a las dotes,
talentos, carácter, temperamento y educación del cortesano ideal. El libro III
refiere las cualidades deseables en la mujer de la corte. Finalmente el libro
IV es una disquisición general sobre el arte de gobernar. El "humanismo"
de la obra mira sobre todo a los aspectos exteriores, la gracia, la amabilidad,
la elegancia, la urbanidad, la cortesía, la cultura, el arte de la
conversación: todo aquello que comúnmente se identifica con una persona
educada. Destaca el correcto uso de la lengua vernácula, el conocimiento de los
clásicos (poetas, oradores, historiadores) y el aprecio de las artes.
Mediante
estas tres obras quisimos mostrar los temas destacados en los escritos humanistas
de carácter pedagógico: la importancia de la educación infantil, la influencia
de la familia, el valor del ejemplo, el valor formativo de la historia, la
importancia de la formación moral y cívica, la orientación en los estudios
según las aptitudes, la educación basada en los estudios liberales y la
convivencia entre una admiración y estudio del latín junto con el uso y
afianzamiento de la lengua vernácula. Este último punto fue objeto de
discusión y disidencias entre los humanistas ya que algunos proponían el uso de
la lengua vulgar y otro se oponían fuertemente.
Con
respecto a los maestros y sus escuelas intentamos mostrar la actividad
propiamente escolar de muchos humanistas. Nos referiremos específicamente a
Guarino de Verona .
Guarino
Guarini (1370-1460) enseñó en Florencia y Venecia, fue preceptor de la
corte de Ferrara, entre 1436 y 1460 ocupó una cátedra de retórica en el studium
de Ferrara. Erudito competente en griego tradujo alrededor de 1411 De la
educación de los niños del Pseudo Plutarco y en 1435 los discursos Evágoras
y Nicocles de Isócrates. En 1420 se comprometió con el municipio de
Verona a crear una escuela pública: para leer retórica, las Epístolas y los
Discursos de Cicerón, enseñar todas las materias que atañen a la elocuencia,
las que gustan a los oyentes, son útiles para los jóvenes ciudadanos de la
ciudad y para los que del distrito veronés, quieran adoctrinarse en tal
disciplina[vii].
Posteriormente este colegio de internos aceptó también alumnos forasteros.
El
ambiente de la escuela es afectuoso y familiar; Guarino recibe ayuda de su
esposa e hijos y luego de colaboradores (sus discípulos). Se alterna el estudio
con la actividad física y la distracción (paseos por el campo, ejercicios
físicos, natación, caza y danza) porque no se debe ser desmesurado en ningún
aspecto. La ordenación de los estudios es su mérito; inspirándose en
Quintiliano (La educación del orador, I, 4,1; I, 9, 1) organiza los
estudios en tres cursos: 1) elemental: centrado en la enseñanza de la
lectura; se insiste en pronunciar con precisión y claridad. El libro que se
utiliza es el Donato Menor escrito en forma coloquial. 2) gramatical
que constaba de dos partes: metódica: estudio de sintaxis (Reglas,
escritas por Guarino), prosodia, métrica (Doctrinal de Alessandro de
Villedieu) y bases del griego. Los ejercicios orales de sintaxis latina
consistían en traducir del vulgar con elegancia. Luego se estudiaba Prisciano.
Se memorizaban las obras de Virgilio y se leían las epístolas de Cicerón; histórica:
se estudiaba primero a Valerio Máximo y a Justino; luego Virgilio, La
Tebaida de Estacio, las Metamorfosis y los Fastos de Ovidio,
Séneca, Terencio, Juvenal. Se aconsejaban Plauto, Horacio y Persio. 3) retórica:
estudio de Cicerón y Quintiliano. Principiaba con la Retórica a Herenio
y seguía con las obras retóricas de Cicerón y luego las filosóficas (Los
deberes y Cuestiones Tusculanas) junto con obras de Platón y
Aristóteles.
A través de la obra titulada Del orden y
método de enseñar a leer los autores clásicos escrita por su hijo conocemos
su preocupación por los aspectos prácticos de la enseñanza: Al leer un
autor, no es suficiente contentarse con la exposición de un solo maestro. Todo
comentario de importancia debe ser consultado a fin de poder formarnos nuestros
propio juicio sobre el significado preciso del texto y la fuerza de cada
palabra por sí misma. Nuestras notas deben tomarse regularmente y escribirse
con tanta exactitud y esmero como si estuvieran destinadas a publicarse. Esta
práctica aviva nuestra inteligencia y concentra nuestra atención. (...) Un
libro de notas debidamente ordenado tiene tanta utilidad como un libro
ordinario (...) La costumbre de hacer resúmenes, cuando el interés del tema lo
sugiere, y de reunir pasajes paralelos de diferentes autores es de gran ayuda
para el estudiante[viii].
La actividad docente de Guarino y sus investigaciones dieron impulso a la
filología. Su planteamiento de la enseñanza influyó en la futura escuela
preparatoria para la universidad.
Enconclusión, este tipo de escuela-pensión o internado valoriza la institución
escolar; es un antecedente de las instituciones de enseñanza media o
preparatoria de la universidad; da importancia a la distribución del tiempo
entre las actividades intelectuales, las físicas y la recreación.
c) El Humanismo en el
resto de Europa
La
difusión del movimiento humanista por Europa se consolidó en el siglo XVI y dio
lugar al surgimiento de figuras destacadas como Guillaume Budé, Desiderio
Erasmo, Tomás Moro y Juan Luis Vives, representante cada uno de ellos de una
región diferente, aunque es propio del humanista ser un intelectual itinerante
que pasea su saber por cortes y centros de estudio.
En
Francia Guillaume Budé (1468-1540) alentó a Francisco I -mecenas de Leonardo
Da Vinci- a que promoviera la enseñanza humanística y fundara un colegio que
luego sería el Colegio Real o Colegio de Francia. En su obra De Philologia
(La Filología), diálogo imaginario entre Francisco I y él, realizó una apología
del humanismo al referirse a la filología como la sabiduría antigua puesta al
servicio de la cultura general para pulir nuestras costumbres y civilizarnos
[ix].
Idea común con Erasmo que coloca a Budé como precursor de la educación clásica
en Francia.
En
Inglaterra Santo Tomás Moro (1478 -1535) que se graduó en Oxford y fue el autor
de Utopía -relato imaginario de una comunidad ideal que vive en una isla
remota- fue el representante de un humanismo cristiano preocupado por el
mantenimiento de la paz y el triunfo de la justicia. Propone una educación
humanista como medio para lograr una sociedad equilibrada y justa, que se basa
en los méritos personales y en la formación adecuada de cada persona según sus
aptitudes naturales.
En
los Países Bajos y Alemania, Lovaina fue el centro principal de estudios donde
se encontraron, entre otros, Erasmo y Vives.Allí se fundó el Colegio Trilingüe dedicado al cultivo del griego,
hebreo y caldeo. Desiderio Erasmo (1466-1536) escribió numerosas obras, fue un
gran defensor de la antigüedad clásica convirtiéndose en representante de la
"piedad ilustrada". Sus ideas pedagógicas se expresan en forma
negativa cuando censura los defectos de la educación como el escolasticismo y
el ciceronismo; en cambio son constructivas en la redacción de libros escolares
en los que expuso el ideal humanista y los recursos para alcanzarlo. En su obra
el Manual del militante cristiano expone la armadura del cristiano está
compuesta por oración y saber: por la primera, implora, por la segunda sugiere
aquello por lo que se ha de orar. Consiste enel estudio meditado de las Escrituras, la lectura razonable de
los poetas y los filósofos parahallar
entre ellos aquéllos de vida ejemplar. Los clásicos son valiosos para el logro
de los fines cristianos porque muestran un camino de vida activa sin
connotación religiosa basado en la norma clásica de la moderación. Entre sus
obras de connotación pedagógica podemos citar: Del correcto método de
enseñar, que es una exposición de sus doctrinas educativas donde señala que
los niños empiecen hablando en sus casa en latín y no la lengua vernácula; La
educación del príncipe cristiano, dirigida a Carlos de Habsburgo, presenta
a la cultura y a la educación como medios parainfluir y transformar las instituciones; Fórmulas para los coloquios
familiares, ejercicios escolares escritos en forma dialogada, fue una obra
de gran difusión y uso.
Con
respecto a Juan Luis Vives, oriundo de Valencia y que desarrolló sus
actividades en los Países Bajos e Inglaterra, nos referiremos en un punto
aparte.
Es
Vives un maestro nato y su genio humanista se manifiesta en la pedagogía.
Dedicó su vida a la docencia tanto en el aula cuanto a través de escritos,
donde aborda los más variados temas. Fue profesor en Lovaina y en Oxford, y
preceptor de María Tudor para mencionar algunos de sus cargos.
Su
obra más importante de carácter pedagógico es el Tratado sobre las
Disciplinas que se divide en dos grandes partes. Una titulada La causa
de la corrupción de las artes; la otra, Tratado de la enseñanza,
adquirió tal relevancia que fue editada como obra separada. Como epílogo de
ambas partes nos encontramos con Vida y costumbres de un Humanista,
donde pinta el retrato de un sabio que se caracteriza por su modestia,
educación y respeto. La obra en su conjunto está plena de observaciones agudas
referidas al maestro, al alumno, a los métodos, al edificio escolar. Toda esta
concepción pedagógica a su vez encuentra su fundamento en una obra de carácter
filosófico, El Tratado del Alma, que constituye una base de carácter
psicológico para la pedagogía. La psicología es propedéutica de la pedagogía:
al maestro corresponde distinguir las variedades entre sus alumnos, respetar
sus nacientes capacidades individuales y acertar con el estímulo
correspondiente a cada tipo de personalidad, apuntando hacia una orientación
vocacional y profesional acorde a las aptitudes del educando. Los maestros
deben ser observadores atentos y realizar reuniones periódicas entre sí para intercambiar
opiniones con respecto a los alumnos y sus avances o dificultades.
No
podemos dejar de comentar, entre la obras de carácter educativo, los Ejercicios
de lengua latina, uno de sus escritos más editado y traducido a diversas
lenguas. Esta obra junto con los Coloquios de Erasmo ejercieron notable
influencia en la educación durante el siglo XVI, convirtiéndose ambas en los
manuales de uso común para el aprendizaje y ejercitación del latín. En sus Ejercicios
Vives nos da a conocer el estado de la pedagogía en su tiempo, la vida en el
hogar, en la escuela y aun en la calle, en el mercado y en el taller. Son el
total veinticuatro diálogos en los que intervienen diferentes personajes reales
o ficticios, en diversas situaciones como por ejemplo: “camino de la escuela”,
“la vuelta a casa”, “la cocina”, “el juego de naipes”, “el colegio de grado
superior” o “los preceptos de la educación”.
En
cuanto a la educación de la mujer, citamos dos obras que se complementan: una
es La educación de la mujer cristiana, la otra, Deberes del marido.
En ambas destaca Vives la importancia de la formación cultural de la mujer,
resaltando que la instrucción que mejore las almas es de todo punto de vista
necesaria a los dos sexos[xi].
Cuando Vives fue preceptor de María Tudor, escribió para ella Pedagogía
Pueril a instancias de Catalina de Aragón. La obra hace referencia sobre
todo a la enseñanza elemental de la gramática latina, indicándose la progresión
de los temas, modalidades de ejercitación, redacción, apuntes, autores en que
se ejercitará.
En
sus obras siempre hay lugar para una referencia de contenido educativo, aun en
aquellas que no son de carácter pedagógico como Sobre la Concordia y
Discordia de los Pueblos, y Sobre la Pacificación o Del Socorro a
los pobres donde realza el valor social de la educación tanto en
gobernantes cuanto en gobernados; porque la enseñanza es función natural de la
sociedad que principalmente compete a la familia. Al estado corresponde
estimular, vigilar, ayudar y sancionar esa función social de la que no puede
desentenderse. Es precisa una política de instrucción pública dirigida a
proveer suficientemente de escuelas y maestros; juntamente con una labor
depuradora del magisterio que permita prestigiar la figura del maestro. En la
segunda parte del Tratado de las Disciplinas aborda la temática referida
al “emplazamiento de las escuelas, quiénes deben ser elegidos para la profesión
de enseñanza y con qué procedimiento selectivo, la retribución o salario de los
maestros y el régimen económico de las escuelas”. Defiende las virtudes de la
educación pública, diferenciándola de la educación familiar, con argumentos
similares a los de Quintiliano.
Juan
Luis Vives manifiesta una tendencia enciclopédica y valorativa del saber:
necesidad de conocer bien la realidad, observándola a fondo, porque el saber
es para la vida. La ciencia tiene el fin de servir al común bienestar o
seapreparar para la vida. Por encima
de todo saber está la virtud y la ciencia de la salvación. Como humanista
cristiano pretende que la vitalidad cristiana circule por toda la tarea
pedagógica: exige a los profesores una vida ejemplar alejada del afán de lucro
y notoriedad, junto con una formación pedagógica e intelectual acabada. Para
este humanista cristiano, Cristo es ideal de Maestro e ideal de vida, ejemplo
para educadores y educandos. Es en su Introducción a la sabiduría
(conjunto de reflexiones de carácter moral sobre la vida humana) donde en
cierto modo define la sabiduría al señalar que consiste en juzgar las cosas
estimando a cada una de ellas por su valor real y que abarca el conocimiento
de las cosas divinas y humanas.
La pedagogía de Vives es tradicional y
renacentista a la vez, porque se presenta como un pensamiento cristiano
vestido con la elegancia del Renacimiento. No acepta los métodos pedagógicos de
la escolástica decadente porque considera que hay una hipertrofia dialéctica y
una vacía memorización de textos que no promueven el avance cultural sino la
repetición de argumentos ajenos. Cuando expone las Causas de la corrupción
de las artes excita al lector a que si en el tratado encuentra algo que lo
convenza lo acepte “porque es verdadero, no porque es mío”.
Una
breve síntesisdel libro primero sobre
las Causas de la corrupción de las artes nos ilustra en cuanto a la estrecha
relación que existe entre educación y cultura en el pensamiento vivista. La
causa principal de corrupción son los afectos desmedidos, cuya variedad puede
reducirse a la soberbia que se manifiesta en diversas actitudes en relación con
la tarea educativa, tanto en padres cuanto en maestros. Por ejemplo los padres
que consideran que todos sus hijos son aptos para los mismos estudios, o que
son superdotados. Para los maestros que creen ser los dueños del saber por ser
especialistas en algún arte tiene palabras muy duras al referirse a ellos como
mediocres y viles. Especialmente critica a los que se dedican a la enseñanza
llevados solo por el lucro o la fama porque los males que provocan son tales
que Vives aconseja elevar el nivel cultural y moral de la escuela para
que no sea un ambiente de pedantes y soberbios. Exige que el maestro posea una
triple competencia: moral, intelectual y pedagógica: [...] posean los
maestros, no sólo la debida competencia para instruir bien, sino que tengan la
facultad y destreza convenientes, y brillen por la pureza de sus costumbres. Su
primer cuidado debe ser no decir ni hacer cosa que pueda desedificar o
escandalizar al que les oyere, ni realizar nada que no pueda imitarse a ojos
cerrados [...]. No será simplemente de costumbres probadas el maestro, sino que
además, será prudente. Tenga el ingenio apropiado al arte que profesa y al
linaje de oyentes que recibió para su instrucción a fin de que cuanto mejor él
la enseñe, con tanto mayor aprovechamiento la reciban los alumnos. [...] bueno
sea el maestro y enamorado de las buenas letras, pues como hombre estudioso
enseñará con gusto por ejercitarse, y como hombre bueno, para hacer bien a los
otros[xii]
Como
representante del Humanismo, Vives da inmenso valor a las lenguas clásicas;
sin embargo, a diferencia de Erasmo, revaloriza la lengua vernácula y
aconseja su uso para las primeras etapas escolares; por su parte, el maestro
debe dominar la lengua vernácula, para que la instrucción resulte a los niños
más fácil y grata. Da carácter instrumental al estudio de las lenguas porque
ellas son el camino que conduce a la sabiduría, no la sabiduría misma.
En
síntesis, el principio fundamental de la pedagogía vivista puede expresarse
así: el desenvolvimiento más plenamente logrado de las facultades del hombre
(respetando las aptitudes del educando y sus tiempos) en función de un ideal de
sabiduría práctica que se expresa en tres direcciones: decir bien, pensar bien
y obrar bien. En función de este principio, el contenido de la educación es
fundamentalmente retórico-filológico, filosófico-científico y moral-religioso.
Es Humanista aquel que ha sido formado en las letras humanas: en los clásicos
latinos y griegos, paganos y cristianos. En la segunda parte del Tratado sobre
las Disciplinas, titulado El arte de enseñar, expone Vives cómo
deberá ser la educación de un Humanista. A lo largo de cinco libros desarrolla
temas vinculados a la educabilidad del hombre, al emplazamiento de las
escuelas, a las aptitudes del educando y específicamente a la enseñanza de las
artes liberales, a las que añade la historia y la filosofía moral. Aunque
finalizado el tiempo de los estudios escolares, no acaba la formación del
Humanista porque hay “multitud de conocimientos que se escapan al Humanista más
consumado”. Será conveniente que relacione unos estudios con otros, porque
todos ellos tienen algún parentesco. Principalmente considerará que siempre
camina hacia la sabiduría y que todo lo que sabe es ínfimo con respecto a lo
que ignora. Este Humanista ideal es ejemplo para los otros, por eso “mucho
persuadirá con su palabra, pero muchísimo más con la inocencia de vida”. El humanista
es columna y sustento de una vida intelectual que debe traducirse en
obras.
La
propuesta educativa de Vives ejercerá influencia en futuras concepciones y
realizaciones pedagógicas como la de Comenio y José de Calasanz.
a) La educación como agente de
protestantización en Alemania
Las
ideas de reforma de la Iglesia aparecen en el Bajo Medioevo, se agudizan en el
siglo XV y causan la ruptura religiosa en el siglo XVI. Antecedente de la
reforma luterana es la doctrina desarrollada por Juan Hus (1369-1415) en la
universidad de Praga donde ante la decadencia del Papado, y la generalizada
corrupción en los ambientes eclesiásticos se promovía la interioridad de la
vida religiosa, en individual y personal comunicación con Dios,el retorno a la sencillez de la primitiva
comunidad apostólica, la constitución de una Iglesia con una modalidad local,
la primacía de la autoridad de la Sagrada Escritura sobre la autoridad de la
Iglesia y el rechazo de los criterios de autoridad y jerarquía, dando prioridad
al individuo y a la acción social en favor de los pobres.
Las
ideas religiosas básicas en el siglo XVI giran en torno a planteos sobre la
realidad del pecado, la piedad individual, la crítica del sacerdocio y el
retorno a las fuentes. Las respuestas de Lutero a estas cuestiones darán lugar
a la aparición de “la nueva fe” donde la religiosidad interior, la
justificación por la fe, el sacerdocio de todos y la Biblia como única
autoridad para el cristiano serán los puntos centrales.
Martín
Lutero (1483-1546) es ordenado sacerdote en 1507 y continúa estudios de
teología en Wittenberg , al tiempo que dicta cursos de dialéctica y física.
Luego de un viaje a Roma y de doctorarse en teologíasu doctrina empezó a desviarse de la iglesia de Roma y a
perfilar su teoría al enseñar teología a través del comentario de los textos de
los Salmos y de las epístolas de San Pablo. En 1517, elaboró la noventa y cinco
tesis escritas en latín que se difundieron rápidamente gracias a la imprenta.
En 1519, Lutero defendió públicamente sus tesis en Leipzig donde reconoció que
parte de sus tesis eran husitas,que
negaba la institución divina del Primado, la infalibilidad de los Concilios y
la interpretación de la Escritura hecha por los Padres de la Iglesia. A través
de diversos escritos exige la reforma eclesiástica y laformación de una iglesia nacional. En 1520
es juzgado y convicto de error en cuarenta y un puntos de la fe en la bula Exsurge
domine, donde se le daba un plazo de sesenta días para retractarse bajo
pena de excomunión. Lutero quemó públicamente el documento pontificio. Una nueva
oportunidad de retractarse recibe en 1521 en la dieta de Worms, convocada por
Carlos V. Se negó, siendo protegido por el príncipe Juan Federico, Elector de
Sajonia, en el castillo de Wartburgo donde permaneció durante diez meses. Ya
en 1522, escribió la llamada Biblia de Septiembre, traducción del Nuevo
Testamento al alemán.
Posteriormente
Lutero regresa a Wittenberg, donde con empeño se dedica a la causa de la
reforma, ayudado por otros colegas siendo el más destacado el humanista Felipe
Malanchton (1497-1560) llamado “el precptor de Germania” quienafirma que los fines del humanismo debían
promoverse para acercar más al hombre al objetivo religioso de penetrar en la
verdad de las Escrituras.
En
1524 publica su carta A los regidores de todas las ciudades de Alemania para
que establezcan y mantengan escuelas cristianas. En 1527, el elector
protestante duque Juan Federico de Sajonia pide a Lutero que le ayude a
organizar la religión en sus territorios. Como resultado de este pedido surgen
los Artículos devisita. También
en relación a la educacióny la
importancia de establecer políticas educativas escribe De mantener a los
niños en la escuela debido a que los burgueses (salvo ciudades aisladas)
eran aun reacios a abrir y mantener escuelas.
Se
produce en 1546 la muerte de Lutero, y guerras mediante se firma el tratado de
Augsburgo (1555), por el cual el luteranismo es aceptado según el principio: cuius
regio, eius religio o sea que cada pueblo tenga la religión de su príncipe.
La
reforma luterana puede considerarse desde tres aspectos:teológico, el político-educativo y el
socio-cultural.
Nuestra
atención se centrará en los aspectos político-pedagógicos de la reforma.
En primer lugar en la carta A los regidores de todas las ciudades de Alemania
para que establezcan y mantengan escuelas cristianas afirma Lutero que la
aplicación de las enseñanzas protestantes necesitan de una base institucional
sistemática y que es urgente una escolarización masiva cuyo logro solo es
posible si los magistrados se hacen cargo: Demasiado comprendéis que hacen
falta escuelas en todas partes para nuestros hijos, a fin de que los hombres
lleguen a ser capaces de ejercer su vocación, y las mujeres de dirigir su casa
y de educar cristianamente a sus hijos. A vosotros os incumbe, señores,
acometer esta obra, porque si se la deja al cuidado de los padres, pereceremos
cien veces antes de que se lleve a efecto.
Se
fundamenta este pedido sobre todo en la necesidad de que todas las personas
sepan por lo menos leer para así poder acceder a la única fuente de la
salvación: las Sagradas Escrituras. El cultivo de la lengua (latín, griego,
hebreo) si bien no es accesible a todos es igualmente indispensable para
remontarse a las fuentes de estos libros. Por otra parte e independientemente
de los beneficios espirituales, también las escuelas proporcionan a la ciudad
ciudadanos instruidos y respetuosos de la ley. Al tiempo que los niños reciben
conocimientos para la salvación de su alma deben aprender también las artes
útiles junto con el alemán, la historia, el canto, la música instrumental y
las matemáticas. Propone fundar escuelas en edificios apropiados, con buenas
bibliotecas, y una jornada de clase para ambos sexos de dos horas diarias que
les permita regresar a sus casas para ocuparse de los deberes domésticos.
Finalmente propone que la instrucción elemental se de en lengua vernácula.
En
los Artículos de visita redactados en conjunto con Melanchton se analiza
la situación de la religión y de las escuelas en el territorio de Sajonia. El
informe concluyen que el clero está sumido en la inmoralidad y en la ignorancia
de la nueva fe, y que donde había escuelas, eran sumamente pobres. Estos Artículos
de visita son una serie de criterios de aplicación práctica tanto en el
campo de la religión como en el de la educación. En este sentido la segunda
parte propone un programa de visita o inspección de las escuelas y describe el
método apropiado para lograr la piedad elocuente. A tal fin la escuela debía
organizarse en tres etapas: 1) para principiantes. 2) para los estudiantes de
gramática. 3) para los alumnos destacados. Los Artículos de visita
fueron aprobados oficialmente por el príncipe elector y se convirtieron en la
base de la educación en Sajonia.
Cuando
Lutero escribe De mantener a los niños en la escuela, se dirige a toda
la sociedad con variados argumentos exhortando nuevamente a la fundación de
escuelas y a su sostenimiento. Recalca que la escolarización no es onerosa para
nadie ya que no es necesario que los niños pasen largos ratos en la escuela.
Afirma que en tanto la sociedad procure hacer rendir al máximo los talentos de
sus ciudadanos, ella misma progresará hacia una mayor estabilidad y dominio de
la ley.
En
el contexto de la reforma luterana y sus consecuencias político-educativas
reviste importancia la reforma escolar llevada a cabo por Johann Sturm
(1507-1589) en Estrasburgo cuando acepta el pedido de los magistrados para
reformar las escuelas y fomentar la nueva fe evangélica. En 1538, somete a las
autoridades un plan educativo conforme al modelo de Lutero y Melanchton. Las
escuelas de la ciudad fueron disueltas y sustituidas por una institución única
con Sturm como director, cargo en el que permaneció hasta 1581. La escuela
recibió el nombre de Gymnasium, que refleja la conciencia del revivir clásico
con énfasis en la cultura griega. En 1566, le añadió una escuela de estudios
superiores o Academia y se estableció una equivalencia de títulos con los de la
Universidad del Imperio, hasta que, creciendo su reputación, fue elevada en
1621 al rango de las universidades. El fin de la educación es cultivar la
piedad ilustrada y elocuente.La
escuela estaba dividida en quince grados: nueve inferiores y seis superiores.
Cada grado se subdividía en grupos de diez para una mayor eficacia en el
aprendizaje. Esta escuela sirvió de modelo a muchas otras que surgieron en
Alemania a raíz de la labor proselitista de Lutero y Melanchton.
b) La Compañía de Jesús: la ratio
studiorum
La
reforma religiosa tanto católica cuanto protestante y su accionar educativo es
el contexto en el que surge la Compañía de Jesús. Desde la vertiente
protestante hemos visto la propuesta de su Lutero y su influencia. Desde la
vertiente católica, Paulo III convoca e inaugura el Concilio de Trento
(1545-1563) para dejar en claro la posición de la Iglesia ante la difusión del
luteranismo. El mismo se divide en tres etapas distintas, separadas por dos
extensos intervalos, debido a los azares de la política internacional. En la
primera etapa (1545-1547) se afirmó: 1) la versión latina de la Biblia
(Vulgata) como la única auténtica para el uso teológico; 2) el derecho
exclusivo de la Iglesia para interpretar las Sagradas Escrituras; 3) las
Escrituras y la tradición son norma de fe; 4) la justificación se alcanza por
la fe y por las obras. La gracia divina es el fundamento de la justificación,
pero la humanidad goza de libre arbitrio. Como conclusión de la segunda etapa
(1551-1552) se aprobaron decretos referentes a los sacramentos. La tercera
etapa (1562-1563), convocada por Pío IV, resolvió sobre los sacramentos, el
culto de los santos; también se dieron varios decretos de reforma sobre la
necesidad de una vida ordenada y ejemplar en los clérigos, y se promovió la
enseñanza del catecismo y por ende de la educación elemental.
San
Ignacio de Loyola (1491-1556) es el fundador de la Compañía de Jesús. Luego
de dedicarse gran parte de su vida a la carrera militar y de una larga
convalecencia por heridas de guerra en la que lee diversos libros religiosos,
que provocan una honda transformación, toma la decisión de convertirse en
soldado de Cristo. En 1522 se desprende de todos sus bienes y luego de un
retiro espiritual escribió la versión inicial de sus Ejercicios Espirituales,
plan de meditaciones sobre la propia vida, pensado para un período de cuatro
semanas.
Conciente
de su escasa educación para la tarea que desea llevar a cabo estudia en una
escuela de Barcelona y en 1527 se traslada a la Universidad de París. Durante este
período ejerce influencia en algunos compañeros y traba amistad con Pedro Fabro
y Francisco Javier con quienes constituye el núcleo de la futura Compañía. Se
gradúa en1534 de Maestro en Artes y en1538, es ordenado sacerdote. Al año
siguiente junto con otros nueve forma un grupo que se denominó la Compañía
de Jesús. Reconocidos verbalmente por el papa Paulo III, reciben en 1540 el
reconocimiento oficial en la bula Regimini militantis ecclesiae.
Preocupado
por la formación de los futuros jesuitas, San Ignacio plantea la cuestión
pedagógicay en principio los envía a
París, para que allí se formen los futuros doctores de la Compañía. Él preveía
la creación de seminarios, denominados colegios, junto a las ciudades que
poseían universidad.
En
1541, Ignacio es elegido general de la orden y se dedica a la tarea de
organizarla y definir los fines esenciales de la misma: La actividad
misional es la marca específica de la Compañía, que pone su esperanza en las
jóvenes generaciones. Para esto es preciso construir escuelas, y en particular
establecimientos secundarios donde se proporcione una cultura completa: Se
ve diariamente cuan difícil es a los que han envejecido en el vicio y las malas
costumbres despojarse de sus inveteradas costumbres para convertirse en un
nuevo hombre y consagrarse a Dios, y hasta qué punto todo el bien de la
cristiandad y de la sociedad entera depende de una buena educación de la
juventud; ésta blanda como la cera, recibe la impresión de la forma que se
quiere. Pero como para procurársela se encuentran muy pocos maestros virtuosos
y letrados que unan el ejemplo a la doctrina, la misma Compañía con el celo
que Cristo nuestro Redentor le ha inspirado, se rebajó a asumir esa parte menos
honorable, pero no menos fructuosa de la instrucción de los niños y los jóvenes.
Así, entre los otros oficios que ejerce, no es el menor de sus deberes mantener
colegios en los que, no solamente los suyos, sino también los de fuera, reciban
gratuitamente, a la vez que los conocimientos necesarios a un cristiano, las
ciencias humanas, desde los rudimentos de la gramática hasta las más altas
facultades, según los recursos que puedan ofrecer los distintos colegios[xiii].
San
Ignacio comenzó a redactar una regla en 1547 que luego de ser revisada dos veces
quedó establecida con el título de Constituciones de la Compañía de Jesús
en 1556.
Las
Constituciones constan de diez partes que en líneas generales se ocupan
de la admisión y aceptación de nuevos miembros, el cuidado espiritual y la
educación de los novicios, y el gobierno de la orden. Laparte cuarta, titulada “Del instruir en
letras y en otros medios de ayudar a los próximos los que se retienen en la
Compañía”, es un programa de educación cristiana, que consta de un preámbulo y
diecisiete capítulos, en donde se proponen los estudios fundamentales para el
candidato a jesuita. Estos estudios se centran en la educación humanista
vigente junto con una formación filosófica-teológica basada en la filosofía de
Aristóteles con la interpretación de Santo Tomás de Aquino.
Sin
embargo desde 1546 se admitieron externos (aquellos que no serán en principio
futuros jesuitas) y hacia 1556 existían numerosos colegios diseminados por
Italia, España, Portugal, Austria, Francia, Bohemia y Alemania. Tal situación
planteó problemas prácticos referentes a la graduación y contenidos específicos
de los estudios, la duración de los mismos, el material de enseñanza, la
organización escolar, la jerarquía docente, la preparación de los maestros,
porque no existía un criterio unificado para interpretar la parte IV de las Constituciones
de modo tal que cada colegio elaboraba sus propias normas, y, como era bastante
común a causas de las guerras trasladarse de un lugar a otro, resultaba difícil
insertar en una institución diferente a los alumnos itinerantes. Esta situación
motivó que se buscara una ratio u organización de los estudios con
criterios unificados. Luego de infructuosos intentos, Claudio Aquaviva, quinto
general de la orden, reunió en 1584 una comisión de seis miembros para preparar
una ratio definitiva, la cual se promulgó en 1599 con carácter
definitivo y obligatorio: Ratio atque institutio studiorum Societatis
Jesu, documento en treinta capítulos donde se detallan los preceptos
generales de la parte cuarta de las Constituciones.
Esta ratio se proponía
instruir rápidamente a todos los jesuitas consagrados a la enseñanza acerca de
la naturaleza, la extensión y las obligaciones de su cargo: del padre rector
era el organizador principal e inspector permanente del colegio; el prefecto
de estudios tenía a su cargo la inspección de la enseñanza; en cada clase
había un profesor principal que era responsable de los estudios y formación de
los alumnos. Muchas de las reglas eran de procedimiento y daban directivas para
decidir en asuntos de la vida escolar: exámenes, disciplina, progresión de
estudios.
Se
adoptó una organización unificada de los estudios, si bien se admitían ciertas
modificaciones según la idiosincrasia de la región. El colegio estaba dividido
en cinco clases y cada una de ellas se dividía en decurias. Las clases eran:
1)gramática elemental: “perfecto conocimiento de los rudimentos y una
iniciación a la sintaxis” tanto en latín como en griego (con menos exigencias);
como texto se indican las obras gramaticalmente sencillas de Cicerón.
2) gramática media: llegar “al
conocimiento de toda la gramática” aunque no de manera exhaustiva; también se
utilizan Cicerón y Ovidio para la prelección.
3) gramática superior:
“conocimiento completo de la gramática; porque [el estudiante] habrá de repetir
la sintaxis desde el principio añadiendo todos los apéndices, y luego explicará
la construcción figurada y el arte de la versificación; pero en griego [solo]
las ocho partes de la oración”; lecturas latinas de Cicerón, Ovidio, Catulo,
Tibulo, Propercio y Virgilio; lecturas griegas de Crisóstomo, Esopo y Agapeto.
4) humanidades: preparan el terreno
de la elocuencia. Prelecciones diarias de Cicerón (modelo de estilo) y
estudio de textos de César, Salustio, Tito Livio, Quinto Curcio y Virgilio. En
cuanto a los autores griegos se menciona a Isócrates, Platón, Crisóstomo, Basilio,
Sinesio, Gregorio Nacianceno, Teognis y Focílides.
5) retórica: Quintiliano y
Aristóteles se añaden a Cicerón. Se propone también Demóstenes, Platón,
Tucídides, Homero, Hesíodo y Píndaro.
Para
los futuros jesuitas se añade la clase de teología queincluye dogma, doctrina, sacramentos y
algunos aspectos de derecho canónico y administración eclesiástica. A esto se
añaden cursos de hebreo y Sagrada Escritura.
El
período de instrucción varía para los internos aspirantes es de aproximadamente
trece a quince años; para los externos es de once a doce años.
Los
métodos de enseñanza son básicamente dos y se aplican a todas las clases: la
prelección y la emulación. Descripción de la prelección:
“1. Que [el maestro] lea todo el
pasaje sin interrupción, a menos que en retórica y humanidades hubiera de ser
demasiado largo.
2. Explique el tema y, si fuere
necesario, su relación con lo precedente.
3. Después de leer cada sentencia,
si está interpretando latín, explique las partes más oscuras y relaciones
entre sí; explique la idea, no por medio de una ineficaz traducción literal,
dando por cada palabra latina otra palabra latina, sino expresando la misma
idea en unas cuantas frases inteligibles. Y si lo hace en lengua vernácula, conserve
el orden de vocablos en cuanto sea posible, porque así acostumbrará los oídos
de sus alumnos al ritmo. Si la lengua vulgar no se prestara a esto, explique
primero todo palabra por palabra, y luego tradúzcalo. Y si esto último es
incompatible con la lengua vulgar, explique primeramente todas las cosas
palabra por palabra, y después según lo permita el idioma vernáculo.
4. Ya desde el principio, haga las
observaciones apropiadas a cada clase, a menos que prefiera insertarlas en la
explicación misma; pero no han de ser muchas, puesto que deberá ordenar a sus
alumnos que las escriban, y lo hará ya interrumpiendo la explicación, ya
dictándoselas por separado al acabar la prelección; generalmente se considera
mejor que los alumnos de gramática no escriban nada, a menos que el maestro se
lo ordene expresamente.”
Descripción de la emulación
(disputa o batalla de palabras):
La concertación, que en general
discurre según las preguntas del maestro o las correcciones de los rivales, o
bien según que los rivales se pregunten unos a otros por turno, ha de tenerse
en alta estima y emplearse siempre que el tiempo disponible lo permita
fomentándose así una sana emulación que es un gran incentivo para los estudios.
Algunos de cada bando pueden ser enviados [al bando contrario] individualmente
o en grupo, especialmente entre los oficiales; o uno puede atacar a varios; un
soldado raso busque a otro soldado raso, un oficial o otro oficial; o incluso
permítase que un simple soldado ataque a un oficial y, si vence, hónresele con
alguna recompensa o signo de victoria, según lo exijan la dignidad de la clase
y la costumbre del lugar.
También se realizaban
ejercicios escritos y repeticiones orales, destinadas a cultivar y fortalecer
la memoria.
Para
realizar con el alumnado lectura y comentario de texto, a continuación se
transcribe un fragmento de la ratio studiorum., las reglas del profesor de humanidades(los títulos de los párrafos y las negritas son añadidos de la
profesora):
Disposiciones en
cuanto al contenido de los estudios
1.
Corresponde a esta clase, a la cual llegan los alumnos después de haber
terminado la gramática, algo así como preparar el terreno para la elocuencia.
Esto se obtiene de tres maneras: por el conocimiento de la lengua, por cierta
erudición, y por una sumaria información de los preceptos que pertenecen a la
Retórica. Para el conocimiento de la lengua, que consiste principalmente en la
propiedad y abundancia del lenguaje, explíquese en las prelecciones diarias
solamente Cicerón, de entre los oradores, y esto en aquellos de sus libros que
tratan de la filosofía moral; de entre los historiadores César, Salustio,
Livio, Curtio, y algunos otros parecidos; de los poetas principalmente
Virgilio, con excepción de las Égloga y del Libro IV de la Eneida; además Odas
selectas de Horacio, y también Elegías, Epigramas y otros poemas de los poetas
antiguos ilustres, con tal que estén expurgados de toda obscenidad. La
erudición empléese con parsimonia, de manera que interese y recree el ingenio
de cuando en cuando y no impida la atención a la lengua misma.
Se
enseñará en el segundo semestre un breve compendio de los preceptos de la retórica
sacados de Cipriano: en este tiempo dejando la filosofía de Cicerón, se podrá
enseñar algunos de los discursos más fáciles [...]. La parte de la lengua
griega que pertenece a esta clase es propiamente la llamada sintaxis. Debe
tenerse además cuidado de que los alumnos entiendan medianamente a los
escritores y sepan escribir algo en griego.
Distribución de las
actividades
2.
La división del tiempo será ésta: la primera hora de la mañana recítese
de memoria a Cicerón y el Arte métrica con los decuriones; el profesor corrija
entretanto los escritos de los alumnos recibidos por los decuriones, dando a
los alumnos algunos de los diversos ejercicios de los que se trata luego en la
regla 4; al final reciten algunos de memoria públicamente, y entérese el maestro
de las notas puestas por los decuriones. La segunda hora de la mañana
repítase brevemente la última prelección, y explíquese la nueva por espacio de
media hora o algo más; después exíjase la repetición de dicha prelección y, si
sobra algo de tiempo, empléese en alguna disputa o ejercicio de los alumnos
entre sí.
La
última media hora, al principio del primer semestre, explíquese algún
historiador y el arte métrica en días alternos; una vez terminada el arte
métrica, véase diariamente al historiador, y en segundo semestre explíquese
cada día la Retórica de Cipriano unas veces, otras repítase la explicación o
entáblece alguna disputa.
La
primera hora de la tarde recítese de memoria algún poeta o autor griego,
mientras el maestro examina las notas de los decuriones y corrige las
composiciones que se han escrito durante la mañana. Al final díctese un tema de
composición..
La
media hora siguiente divídase por partes iguales en repasar algún poeta,
o en explicarlo, y en la prelección o composición griega.
El
día de vacación en la primera hora recítese de memoria lo que se preleyó
en la última vacación; y corríjase según costumbre, las composiciones que no se
hayan podido ver antes.
La
segunda hora [del día de vacación] véase algo de los epigramas, odas o
elegías; o también algo del tercer libro de Cipriano sobre los tropos, las
figuras y principalmente sobre la cadencia y los pies oratorios a fin de que se
acostumbren a ellos; o explíquese el desarrollo de algún tema o ejercicio y
repítase; o, en fin, entáblece alguna disputa.
El
sábado por la mañana, en la primera hora, recítese en público todo lo
que se ha visto de prelección durante la semana; durante la segunda hora
repítase dicha prelección. La última media hora practique algún alumno
alguna declamación o explique alguna prelección; o bien vayan todos a escuchar
los ejercicios de los retóricos, o entáblece alguna disputa.
Después
de comer, en la primera hora, repítase de memoria algún poeta o el
catecismo, mientras el maestro examina las composiciones que no hayan podido
ver durante la semana, y las notas de los decuriones.
La
media hora siguiente divídase por partes iguales, ya en repasar algún
poeta, ya en explicar y pedir la repetición de algún breve poema, ya también en
la lengua griega.
La
última media hora se empleará en la explicación del catecismo o en
alguna piadosa exhortación, a no ser que ya se hubiera tenido el viernes; de lo
contrario empléese el tiempo en aquella materia en cuyo lugar se enseñó el
catecismo.
Corrección del
profesor
3.
El profesor, al corregir las composiciones, indique si hay algún término menos
propio o elegante, o si la frase es menos armoniosa; si el pasaje que se ha
tomado para imitar no está acertadamente interpretado; si se ha incurrido en
algún defecto de ortografía o de otro género; prescriba que se exprese lo mismo
de varias maneras a fin de que se obtenga abundancia de léxico por medio de
este ejercicio.
Ejercicios de los
alumnos (mencionados en la regla 2)
4.
Los ejercicios que deben hacer los alumnos mientras el profesor corrige los
escritos serán, por ejemplo, extractar algunas frases de las prelecciones y
variarlas de diversas maneras; redactar en forma libre un período de Cicerón;
componer versos, cambiar la forma de un poema por otra; imitar algún pasaje,
escribir en griego y otros ejercicios por el estilo.
Modo de trabajo:
prelección
5.
La prelección debe estar esmaltada con notas de erudición, en cuanto lo exige
la explicación del pasaje; el maestro empléese principalmente en observaciones
acerca de la lengua latina, en la etimología y las fuerzas de las palabras, la
cual sacará de los autores de mayor nota, principalmente de los antiguos; en la
explicación del uso y variedad de las frases, y en la imitación del autor; no
piense que es ajeno dar alguna explicación en la lengua patria, si es oportuno
para la recta interpretación del autor o si se ofrece alguna referencia de
especial interés. Cuando explica un discurso, haga notar al mismo tiempo los
preceptos del arte retórico. Al final podrá, si le parece, traducirlo todo al
lenguaje patrio, pero en forma la más elegante posible.
Composición
6.
El argumento que debe dictarse para la composición durante el primer semestre,
sea generalmente en forma de carta y dictado todo en la lengua vernácula; será
bueno que se redacte de tal manera que esté tomado en su totalidad de diversos
pasajes de las prelecciones ya explicadas. Una vez por semana escriban los
alumnos algo de su propia cosecha, habiéndosele dado antes nociones sumarias
sobre el estilo epistolar, e indicado las cartas de Cicerón o de Plinio que a
él pertenecen. En el segundo semestre estimúlese la inventiva: en primer lugar
por medio de temas desarrollados, exordios, narraciones y alabanzas, para lo
cual se les propondrá algún argumento fácil y fecundo.
El
argumento para la composición poética díctese en latín y con mucha variedad de
frases. El tema en griego será de la misma naturaleza que el de la prosa
latina, con excepción de que ha de tomarse generalmente del mismo autor que se
está explicando, y se debe además dar razón de las diversas construcciones
sintácticas.
Modo de trabajo:
disputa o emulación
7.
La disputa o ejercicio puede consistir: en aquellas observaciones que uno de
émulos hace de la composición del otro; en los temas en los que se han
ejercitado durante la primera hora; en las frases propuestas por el maestro
para que se repitan de memoria o se expresen con otra variante; en repetir o
explicar los preceptos del género epistolar o de la retórica; en averiguar la
cantidad de sílabas, aduciendo de memoria la regla o el ejemplo de algún poeta;
en averiguar también la propiedad y etimología de alguna palabra; en traducir
algún pasaje de un autor latino o griego, o finalmente en variar y formar
alguna de las palabras más difíciles y análogas del griego, y otros ejercicios
parecidos según juzgue conveniente el maestro.
Algunas precisiones
sobre métrica y retórica
8.
El arte métrica debe verse rápidamente, deteniéndose sólo en aquellas partes
que parecieran más necesarias, y haciendo ejercicios, más bien que deteniéndose
en explicaciones. La Retórica de Cipriano explíquese no tanto deteniéndose en
las palabras, sino en los preceptos mismos, añadiéndose algunos ejemplos del
mismo libro, y, si hay oportunidad, de las prelecciones cotidianas.
El griego
9.
Junto con la prelección griega se explicará, en días alternos, la gramática y
un autor. Recórrase la sintaxis y las reglas de los acentos en lo que se
refiere a la gramática, después de haber repasado brevemente lo que en la
primera clase se había enseñado.
En
la prosa se elegirá, para el primer semestre alguno de los autores más fáciles,
por ejemplo alguno de los discursos de Isócrates, de San Crisóstomo o San
Basilio, o de las cartas de Platón y de Sinesio, o algún pasaje selecto de Plutarco;
en el segundo semestre se explicará alguna poesía, por ejemplo de Focílides,
Teognis, San Gregorio Nacianceno, Sinesio, y otros semejantes.
La
explicación, según corresponde al grado de esta clase, debe servir más para el
conocimiento de la lengua que para la erudición.
Al
final del año puede enseñarse también la cantidad de las sílabas griegas en
días alternos con el autor que se va explicando. También se podrán a veces
medir los versos.
El aula: cartelera,
exposición de trabajos.
Deben
colocarse en las paredes de la clase en meses alternos, versos para celebrar
algún día de especial recordación o para promulgar a los magistrados de la
clase o en alguna otra ocasión, escogiéndolosentre los mejores escritos de los alumnos: más aún, también según la
costumbre de cada región, pueden exhibirse en prosa algunas composiciones
breves, como las inscripciones para escudos, sepulcros, huertos o estatuas;
descripciones como por ejemplo de la ciudad, del puerto, del ejército;
narraciones, como de las enseñanzas de algún dios; asimismo algunas paradojas;
y pueden añadirse, aunque con permiso del rector, dibujos que respondan al tema
o argumento propuesto.
Conclusión:
con una flexible centralización de la orden la propuesta jesuita proporciona una
pedagogía unitaria y formal, basada en la disciplina y con alto nivel de los
estudios.
c) San José de Calasanz
(1557-1648): la educación elemental[xiv].
La
figura de San José de Calasanz, poco estudiada en los cursos de Historia de la
educación, merece especial atención por la propuesta educativa que realiza a
fines del siglo XVI, siglo de grandes cambios en Europa. Sus actividadestranscurren en España, donde nace, recibe
educación y realiza las primeras tareas pastorales, y en Roma, donde vuelca todas
sus energías para ocuparse de la educación de los niños. Vivió en un momento de
cambios religiosos, culturales y sociales, y ofreció una respuesta educativa
para que el pueblo tuviera acceso a los conocimientos intelectuales y
religiosos acordes a las circunstancias con la intención de armonizar la piedad
y las letras. Para el santo no puede darse una “verdadera educación moral y
religiosa sin una sólida educación intelectual”. Funda las Escuelas Pías, de
carácter popular y gratuitas. El crecimiento de esta obra llevó a que en 1617
se conformara la Congregación Paulina de los Clérigos Regulares Pobres de la
Madre de Dios de las Escuelas Pías (bajo el pontificado de Paulo V). Y en 1621
fue reconocida como Orden Religiosa. En 1622 fueron aprobadas las Constituciones,
y se le confió a Calasanz por nueve años el gobierno de la Orden con el cargo
de ministro general (Urbano VIII lo prorrogó de por vida). Las escuelas se
expandieron y propagaron por: Liguria, Nápoles, Florencia, Toscana, Sicilia,
Cerdeña, Bohemia, Moravia y Polonia. A raíz de dificultades en la estructura y
naturaleza de la Orden, Inocencio X en 1646 la redujo a una federación de casa
religiosas independientes entre sí. En 1656 -ya muerto Calasanz en 1648- el
Instituto fue restablecido parcialmente y en 1669 Clemente IX lo restituyó
íntegramente. En 1948, Pío XII lo declaró Patrono universal de todas las
escuelas populares cristianas.
La
preocupación por la educación de los niños que se despierta en Calasanz es
innegable poco después de su llegada a Roma. No debemos olvidar el interés de
los humanistas, manifestado en sus tratados, por la educación infantil y la
insistencia de Lutero en abrir escuelas elementales para la difusión de la
“nueva fe”. En la época que nos ocupa, el Concilio de Trento impulsó la
educación popular instando a que se instruya en religión y primeras letras al
pueblo. San José de Calasanz, por lo tanto, no es el primero en ocuparse de la
educación popular y de su importancia pero sí lo es en organizar
sistemáticamente la escuela elemental, adecuándose a las exigencias de su
tiempo, y preocupándose por la formación de maestros.
Como
consecuencia del Concilio de Trento, se manifestaba en Roma un intenso interés
por reformar social y moralmente al pueblo. Durante el siglo XVI la situación
económica y social fue bastante precaria: el saco de Roma (1527), epidemias,
inundaciones, hambre, carestía de harinas y de elementos de primera necesidad.
Calasanz constató la situación del gran número de mendigos que poblaban las calles:
los que carecían de comida o vestidos, enfermos, expresidiarios y niños vagabundos.
Comprobó que mayor parte de la población pobre no recibía una educación
elemental y que los maestros encargados de ella tenían una formación muy
deficiente. También descubrió “que jovencitos de bellísimo ingenio” quedaban
“en la oscuridad de la ignorancia por no poder aprender las letras y las buenas
costumbres” y estimó que la educación es el medio más eficaz para la reforma
de las costumbres.
Calasanz
emprendió la tarea de educar a los niños pobres:
1.proponiendo una
escuela elemental sistemática, obligatoria y cotidiana,
2.fortaleciendo la
formación de los maestros en todos los aspectos: moral, religioso, intelectual,
pedagógico.
No escribió ninguna obra pedagógica
sistemática en la que expusiera su pensamiento en torno a la educación. Sí hay
un rico epistolario, las Constituciones de la Orden, las del Colegio
Nazareno, la Breve relación y el Memorial al cardenal Tonti. En
todas ellas encontramos referencias a la actividad educativa.
1) La escuela calasancia. Su
organización.
En
la Breve relación el mismo Calasanz expone la organización y contenidos
de su escuela. Eltexto nos permite
conocer: la división en clases, qué se estudia y cómo se estudia, el horario y
las actividades, los maestros y los ayudantes, los exámenes y promociones, el
material escolar, la relación maestro-alumno.
El
tema de la división en clases ya había sido empleado por los jesuitas
para sus colegios y también anteriormente por Sturm para la organización del
Gimnasio en Estrasburgo. Lo novedoso de Calasanz es que utiliza este criterio
de división en clases para aplicarlo a la escuela elemental o de primeras
letras. Es así que grupos homogéneos de alumnos aprenden simultáneamente los mismos
contenidos. Hay una división en dos secciones que se subdividen:
La sección elemental:
9) clase de la Sta. Cruz y el
deletreo
8) clase de leer corrido el
Salterio, principios de doctrina y oraciones
7) clase de leer de corrido, en lengua
vulgar. Doctrina cristiana.
6) clase de leer de corrido
correspondiente a alumnos avanzados. Doctrina cristiana.
5) clase de escritura, se divide
en:
- principiantes
- aquellos que han de colocarse en
algún empleo, a los que se les enseña el ábaco toda la mañana según su
capacidad
- los que quieren continuar las
letras comienzan estudios elementales de latín.
La sección gramatical:
4) clase cuarta de gramática:
declinaciones, conjugaciones y sintaxis latina; doctrina cristiana
3) clase tercera de gramática:
verbos, Diálogos de Vives
2) clase segunda de gramática:
verbos, adverbios, etc.; Epístolas familiares de Cicerón
1) clase primera de gramática:
gerundios, participios, etc.; humanidades, De officiis de Cicerón,
Virgilio.
La
edad de ingreso a la clase novena era a los seis años; no se admitían niños
menores por no considerarlos todavía capaces de aprender.
Calasanz
no desconoce la realidad social de aquellos a quienes educa, por eso resulta
importante destacar la clase quinta ya que allí se contempla una ramificación
de los estudios en función de una salida laboral. Aquellos que por
razones diversas no continúan en la sección gramatical tienen igualmente
asegurado un nivel de conocimientos elementales en lectura, escritura, cálculo
y doctrina cristiana que les permitirá desempeñarse en distintos oficios. La
organización escolar propuesta permite una salida laboral o continuar con los
estudios gramaticales. El tema de la enseñanza del latín a los niños
pobres es destacable por dos motivos: por un lado permite el ejercicio de
algunas profesiones y, por otro, brinda una formación intelectual más acabada y
cultura general. Estos estudios también comienzan en la mencionada clase
quinta, y de este modo Calasanz posibilita a los pobres el acceso a los
estudios superiores, ya que el conocimiento del latín era indispensable.
La
cantidad de maestros estaba en relación a la cantidad de alumnos en las clases;
en cuanto a los ayudantes, ellos eran en muchas ocasiones estudiantes avanzados.
Con respecto a los exámenes, ellos permiten que cada alumno de acuerdo con sus
conocimientos sea ubicado en una clase o promovido.
El
horario de clases contemplaba actividades por la mañana y por la tarde: “dos
horas y media por la mañana y otro tanto por la tarde”. En la citada Breve
relación se mencionan las actividades realizadas en la clase octava desde
el ingreso a la escuela hasta el final de la jornada escolar. Comienza con el
tañido de las campanas ylas oraciones,
continúa con los ejercicios propios de la sección (tanto a la mañana como a la
tarde), los principios de doctrina cristiana y finalmente las oraciones de
despedida. El modo como están pautadas las actividades indica que
progresivamente el alumno va asimilando los conocimientos requeridos para pasar
a la otra sección, y, por otra parte, también nos indica que es imprescindible
una asistencia cotidiana para no perder el ritmo de las clases. La
obligatoriedad de asistencia era una consecuencia de la organización de las
actividades y de la preocupación de los maestros calasancios, aunque no había
legislación al respecto. También está contemplado en los horarios el tiempo
destinado a recreos y excursiones que se realizaban los jueves, que era uno de
los días libres.
En cuanto a los
métodos didácticos, Calasanz promueve la utilización de métodos sencillos,
eficaces y breves. Por ejemplo el que se describe para la clase novena (señal
de la Cruz y silabear) donde aparece material didáctico para ser utilizado por
la clase en su conjunto: “colgado de la pared un cartelón con el alfabeto, de
caracteres bastante grandes, y el maestro va señalando con el puntero, una por
una las letras muchas y muchas veces y otras tantas los pequeñines van
repitiendo” y “para los que comienzan ya a deletrear se tiene igualmente otro
cartelón de letras gruesas con el ba, be,bi, ab, eb, ib y algunas palabras
fáciles”. Otro ejemplo es el procedimiento que se describe, con la finalidad de
emulación por parte de los alumnos, tanto para las clases séptima y sexta (leer
de corrido en lengua vulgar) como para las correspondientes a la sección
gramatical (clases cuarta a primera). Aquí se menciona la división de la clase
en dos grupos que reciben distintos nombres y compiten en las actividades
propias de la clase, obteniendo el vencedor el título de “emperador” semanal.
Este método ya era utilizado por los jesuitas, quienes tenían el colegio y cada
una de las clases divididas en dos grupos (romanos y cartagineses), lo novedoso
de Calasanz es aplicarlo a la escuela elemental para fomentar la lectura
correcta en voz alta y la asimilación de los conocimientos elementales de la
lengua latina.
Con
respecto a la formación espiritual en otros párrafos de la Breve relación
se explica el modo de realizarla: oraciones cotidianas, comunión, confesión,
actividades dominicales y de fiestas, actividades dentro del horario escolar
los martes y sábados, la oración continua cotidiana, ejercicios espirituales.
La enseñanza de la doctrina cristiana fue considerada la mejor en su época, ya
que implicaba una instrucción catequística comenzada tempranamente y realizada
metódicamente, conasistencia cotidiana
a las clases, una prudente insistencia en los puntos principales, el paso
inmediato de la teoría a la práctica.
En
el instituto se fomentaban medidas higiénicas y saludables para educandos,
docentes y el mismo edificio escolar. En cuanto a la higiene personal se
indicaba el cambio frecuente de ropas y la comida frugal pero abundante. El
edificio era blanqueado cada año y siempre debía estar limpio (aulas, patios,
baños) y con agua pura para beber.
2) El educador calasancio. Su
formación.
Especial atención da Calasanz a las
virtudes y formación del maestro. Recordemos que esta es la primera orden religiosa
que incluye como voto (además de obediencia, castidad y pobreza) la enseñanza.
Este sacerdote-educador debe ser idóneo para la educación de los jóvenes porque
su talento “consiste en enseñar a los escolares junto con las letras el santo
temor de Dios”. Para poder cumplir con esta función debe contar con: 1. una
intensa y ejemplar vida interior (oración, ejercicios espirituales),una cultura suficiente, cualidades
pedagógicas y buenos métodos de enseñanza,buena salud de cuerpo y de espíritu.
Las
virtudes más apreciadas en el sacerdote escolapio son: la caridad
pedagógica,la paciencia, la humildad, la pobreza, la
castidad, la autoridad, la ejemplaridad. También es conveniente sea conocedor
de la personalidad y carácter de cada uno de sus alumnos porque “no debe guiar
a todos a la perfección de la misma manera sino según el talento de cada uno”.
Por
todas estas exigencias señala Calasanz que: sólo educadores y maestros bien
formados y bien instruidos pueden educar y enseñar bien. La formación
espiritual del maestro calasancio comienza ya desde el noviciado, bajo el
cuidado del maestro de novicios, y es continuada en los sucesivos años. Esta
formación espiritual es fundamental: el maestro de novicios guiará a sus
alumnos en las prácticas de piedad, la oración, las lecturas, la meditación.
La
formación intelectual que se reanuda en el segundo año de noviciado atiende
principalmente a la gramática, la interpretación de autores clásicos y a
aprender el método de enseñar la doctrina cristiana, caligrafía y el ábaco.
Terminado el noviciado, continuaban sus estudios en las diversas casas, ya
que cada una de ellas debía encargarse de la formación de dos clérigos por lo
menos.
Conclusión:
escuela sistemáticamente organizada, graduada en los contenidos, con asistencia
cotidiana y obligatoria, gratuita, con salida laboral o a estudios superiores,
con personal capacitado.
Abbagnano,
N.-Visalberghi, A. Historia
de la Pedagogía. Parte III, caps. 1, 2 y 3.
Bowen, J., Historia de la Educación
Occidental. Vol. II, Historia de la educación occidental, vol II.
Barcelona: Herder, 1979.
García Hoz, V. “J. L. Vives,
pedagogo de occidente”. En: Château, J.,
Los grandes pedagogos. México: Fondo de Cultura Económica, 1974.
Mesnard, P. “La pedagogía de los
jesuitas”. En: Château, J., Ob.
cit.
Stramiello, C. I.Juan Luis Vives: La formación del
humanista. Buenos Aires: Educa, 2001.
Stramiello, C. I. Tres momentos,
tres educadores: la educación popular. Buenos Aires: Educa, 2001.
NOTAS
[1]
Las otras dos serán la Alianza Mosaica o Antigua Al
[i] Kristeller, P. O. El pensamiento renacentista y sus fuentes.
México: Fondo de Cultura Económica, 1982, p. 36.
[ii] Es elocuente este texto de San Bernardino por Garin, E. La
educación en Europa 1400-1600. Barcelona: Crítica, 1987, p. 90: Me dices
que después de haber estudiado tanto a Cicerón, no me expreso como Cicerón,
pero yo no soy Cicerón, y precisamente de Cicerón he aprendido a ser yo mismo.
[viii] Batista Guarini. De ordine docendi et studendi. Cit. por
Bowen, J. Ob. cit., p. 315.
[ix] Sobre Guillaume Budé es breve y elocuente el opúsculo de
Plattard, J. Guillaume Budé, 1468-1540, et les origines de l’humanisme
francais. Paris: Les Belles Lettres, 1923.La descripción realizada por el autor de las actividades de Budé son
útiles para imaginar la vida y los intereses de los representantes del
humanismo.
[x] Síntesis de Stramiello, C. I. Juan Luis Vives: La formación
del humanista. Buenos Aires: Educa, 2001.
[xi] Vives, Juan Luis. “Deberes del marido”, p.1308. En Obras Completas.
t. 1. Madrid: Aguilar, 1947.
[xii] Id. Tratado de las Disciplinas, 552. En Obras Completas.
t.2.
[xiii] Carta de San Ignacio escrita en 1556 a Felipe II. Citado por
Mesnard, P. “La pedagogía de los jesuitas”. En: Château, J., Los grandes
pedagogos. México: Fondo de Cultura Económica, 1974, p.64.
[xiv] Síntesis de Stramiello, C. I. Tres momentos, tres educadores:
la educación popular. Buenos Aires: Educa, 2001, pp. 9-35.