ABSTRACT:
Curso Historia General de la Educación,
impartido por la profesora Azucena Fraboschi de la Facultad de
Filosofía y Letras de la Universidad Católica Argentina durante el
curso 2002-2003 dentro de la asignatura de primer año: Ciencias de la
Educación. El curso desarrolla y analiza la Historia de la Educación
Antigua y Medieval en cuatro bloques: LOS
ANTECEDENTES DE LA EDUCACIÓN EN EL MUNDO OCCIDENTAL Y CRISTIANO,
LA EDUCACIÓN INSTITUCIONALIZADA
EN EL MUNDO HELENÍSTICO-ROMANO (PERÍODO
IMPERIAL),
EL ENCUENTRO DE LA CULTURA CLÁSICA Y LA EDUCACIÓN CRISTIANA EN LA EDAD
MEDIA (S. V-X) y
FORMAS DE LA
EDUCACIÓN EN LA BAJA EDAD MEDIA (SIGLOS
XII-XIII). El curso se complementa al impartido por la profesora Clara Inés
Stramiello y que analiza la
Historia General de la Educación Moderna y
Contemporánea. .......................................
Desde
sus inicios mismos, el pueblo de Israel se presenta como el Pueblo
de Dios, el pueblo de Yahvéh, que reconoce sus orígenes como
tal en la vocación de Abrahám y en la respuesta plena de fe y de
obediencia que el patriarca dio en todo momento a Dios. Precisamente
por esta respuesta ante el mandato del sacrificio de su único hijo
Isaac, Dios establece con Abrahám la Alianza Patriarcal
–primera de las tres alianzas que establecerá con el hombre[1]–
que conlleva la promesa de una descendencia: el
pueblo elegido, Israel, y de una tierra: la tierra prometida,
Palestina (también conocida como el país de Canaán).
A
partir de aquí, el hebreo comienza a buscar una clara conciencia de
Dios, y del hombre:
•
en tanto los dioses de los otros pueblos son representados por los
hombres en estatuas o pinturas con figura humana o animal, o
identificados con el mundo natural, y llevan vidas antropomórficas:
dioses fabricados por el hombre a su imagen y semejanza, Yahvéh se
le aparece como excediendo toda comprensión humana, no mensurable
por dimensión humana alguna, e imposible de representar;
•
por otra parte, encuentra que el hombre ha sido creado por Dios a su
imagen y semejanza[2];
de allí su dignidad de creatura de Dios, y su sujeción a su
Creador.
Luego
de una larga época (1.900-1.225) llamadapatriarcal[3],
en la que los acontecimientos y las tradiciones trasmitidas a
través de la educación van cimentando en el pueblo su conciencia
de tal, sobreviene la era mosaica (1.250-1.180), en la que se
produce el éxodo desde Egipto hacia la Tierra Prometida. Es
entonces que tienen lugar la Pascua o “Paso del Señor”;
la Alianza Mosaica que a través de Moisés pacta Dios con
su pueblo[4];
la promulgación del Decálogo y una abundante legislación
religioso-preceptual para configurar al pueblo y toda su vida como
“pueblo de Dios” (Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio).
También por entonces quedan fijados los diversos tiempos
litúrgicos[5].
Yahvéh
se presenta como único Dios y Señor absoluto[6]:
es la afirmación del monoteísmo en medio del politeísmo
de los pueblos circundantes, que una y otra vez contaminarán las
costumbres de los israelitas.
A
partir de este momento el hebreo será el hombre y el pueblo de
la Alianza, y ése será el ideal educativo de una
educación que deberá procurar la configuración religioso-preceptual
del pueblo de la Alianza, del pueblo de Dios. Veamos las diversas
instancias de esa educación.
1.La educación familiar
Fue,
durante siglos, la única forma de educación existente en Israel, y
aun cuando advinieron otras formas, continuó siendo la educación
fundamental. Era una obligación para la familia educar a sus
hijos, según el precepto de Moisés que reproduce la Voluntad de
Dios: “Enseñaréis estas palabras a vuestros hijos para que
las mediten, hablando de ellas cuando estéis en casa, o de
camino, al acostaros y al levantaros”[7].
Porque dicha educación miraba no sólo a la salvación individual,
sino y principalmente a la integración en la tradición nacional: del
cumplimiento de la Ley dependía la subsistencia de Israel como
pueblo de la Alianza, y para este cumplimiento se requería la
trasmisión por vía de enseñanza.
MAESTROS
eran el padre y la madre[8].
¿Qué enseñaban? ¿Cuáles eran LOS CONTENIDOS DE LA EDUCACIÓN?
Variaron según las diversas etapas históricas y, teniendo muy en
cuenta esta salvedad, podemos enumerar:
<La
Ley de Dios:
sus mandamientos y preceptos, referidos a la totalidad de la vida,
según se leen en la Thora (los cinco primeros libros de la
Biblia, también conocidos como Pentateuco) y en los libros
sapienciales, principalmente[9].
<La
oración,
en la que los Salmos ocupan un lugar de privilegio.
<La
Historia Sagrada[10],
que abarca la religión, fundida con la historia de Israel; la
geografía; la historia de los pueblos circundantes y su cultura;
las leyes del culto, leyes morales y civiles.
<La
música,
bajo sus diversas manifestaciones: canto, instrumentos, danza, todo
ello de gran importancia en la vida de Israel.
<La
escritura,
cuya enseñanza no era obligatoria, pero no era inusual[11].
Por otra parte, y a diferencia de lo que ocurría en la Mesopotamia
y en Egipto, su dominio no confería dignidad, era tan sólo un servicio[12].
<El
oficio,
habitualmente propio de cada familia, y trasmitido de padres a
hijos.
La
educación de la mujer
no era desatendida en Israel, contrariamente a lo que sucedía en
otras culturas. En más de un pasaje de la historia sagrada el
protagonismo pertenece a la mujer, lo cual pone de relieve su
preparación, y la posibilidad que tenía de incidir en los
acontecimientos con sus palabras y con sus actos. ¿Qué se enseñaba
a la mujer, además de la música y la danza?
<Las
Sagradas Escrituras,
como miembro que era del pueblo de Dios, compañera de su esposo,
educadora de sus hijos y piedra fundamental de su casa.
<Hilar,
tejer,
habilidades indispensables para familias de no gran fortuna, que en
todo momento debían satisfacer la mayor parte de sus necesidades
con sus artesanías[13].
<Cocinar.
<Cuidar
los rebaños,
tarea en la que trabajaba ayudando a los varones de la familia.
<La
administración de los bienes:
la economía doméstica quedaba en manos de la mujer, quien debía
manejar valores (oro y plata), campos y ganado, siervos y siervas,
las compras y hasta el comercio, cuando convenía[14].
<El
buen gobierno de la familia,
con la formación en las virtudes que lo hacían posible:
honestidad, prudencia, fortaleza, mesura, bondad y compasión,
solicitud por los demás, laboriosidad y previsión, y una profunda
religiosidad (sentido de la presencia de Dios, y espíritu de oración).
2.La legislación mosaica
Enseña
a través de sus disposiciones, y comprende:
a)
Las fiestas religiosas que, a la vez que enseñaban la
historia sagrada, configuraban al pueblo y su vida cotidiana en su
peculiar relación con Dios:
•
“Tres veces al año me celebraréis fiestas. Guardaréis la
fiesta de los Ácimos [la Pascua][15]
(...). También la fiesta de la siega [o Pentecostés][16],
de las primicias de tus labores, de cuanto hayas sembrado en el
campo; y la fiesta de la recolección [la fiesta de los Tabernáculos][17]
al final del año (...)”.
•
“Será ésta para vosotros una ley perpetua: en el mes séptimo,
el día décimo del mes [son cinco días antes de la fiesta de los
Tabernáculos], os mortificaréis y no haréis trabajo alguno, y
tampoco lo hará el extranjero que mora en medio de vosotros. Porque
en ese día se hará [la realizará el sumo sacerdote] expiación
por vosotros para purificaros, y de todos vuestros pecados quedaréis
limpios ante Yahvéh. Será para vosotros un sábado solemne”[18].
Es el día de la Expiación.
b)
Leyes de justicia:
•
“El que hiera mortalmente a otro, muera irremisiblemente. Mas
si no le armó acechanzas, sino que Dios le dejó caer en su mano
[homicidio involuntario, por accidente], para este tal Yo te señalaré
un lugar donde podrá refugiarse[19].
(...) Darás vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por
mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida,
contusión por contusión”[20].
•
“No siembres falsos rumores ni te conciertes con el malvado
para dar falso testimonio. No sigas a la muchedumbre para hacer el
mal, ni depongas en una causa inclinándote hacia la mayoría para
torcer la justicia. Tampoco favorecerás al pobre en su pleito.
(...) No recibas regalos, porque el regalo ciega a los prudentes,
y pervierte las causas justas”[21].
c)
Leyes sociales:
•
“Seis años sembrarás tu tierra y recogerás su producto; al séptimo
la abandonarás y la dejarás sin cultivo para que coman los
pobres de tu pueblo; lo que quede lo comerán las bestias del campo.
Lo mismo harás con tu viña y tu olivar. Seis días trabajarás y
al séptimo dejarás de trabajar, para que descansen tu buey y tu
asno, y se recree el hijo de tu sierva y también el extranjero”[22].
•
“Santificaréis el año quincuagésimo, y proclamaréis en el
país libertad para todos sus habitantes. Será para vosotros un
jubileo: cada uno recobrará su propiedad, y cada cual regresará
a su familia (...)”[23].
d)
Sobre las costumbres:
•
“La mujer no se vista de hombre, ni lleve el hombre vestido de
mujer; porque quien tal hace es objeto de abominación para Yahvéh,
tu Dios”[24].
•
“No haya prostituta entre las hijas de Israel; tampoco haya
prostituto entre los hijos de Israel. No lleves a la Casa de Yahvéh,
tu Dios, las ganancias de la ramera, ni el salario del prostituto,
para cumplir un voto, pues ambos son objeto de abominación ante Yahvéh, tu Dios”[25].
e)
Disposiciones sobre el gobierno:
•
“(...) pondrás sobre ti por rey solamente a aquél a quien
Yahvéh, tu Dios, elija. Establecerás por rey sobre ti a uno de en
medio de tus hermanos; no podrás poner sobre ti un extranjero
(...). Que no tenga para sí muchos caballos[26].
No pretenda tener gran número de mujeres, nosea que se
aparte de Dios su corazón; ni ha de tener para sí excesiva
cantidad de plata y de oro. Y cuando haya subido al trono de su
reino, escribirá para sí una copia de esta Ley según el ejemplar
que poseen los sacerdotes levitas. La tendrá consigo y leerá en
ella todos los días de su vida, a fin de que aprenda a temer a Yahvéh,
su Dios, guardando todas las palabras de esta Ley y todos estos
mandamientos para ponerlos por obra, a fin de que no se eleve en su
corazón sobre sus hermanos, ni se aparte de lo mandado ni a la
derecha ni a la izquierda”[27].
Vemos
aquí el retrato del gobernante ideal:
-
un hombre de su pueblo,
-
alejado de los tres grandes peligros que acechan a todo hombre: el
exceso en el placer, en la riqueza y en el poder,
-
que diariamente busque en la Ley de Dios la norma de su gobierno,
y que en su cumplimiento encuentre la justicia,
-y que considere su posición con
humildad, sabiendo que ha sido elegido por Dios para el servicio de
sus hermanos.
3.La educación del pueblo
en la Ley
La
lectura de la Ley
es el modo inicial de la educación pública, y había sido
prescripta con obligatoriedad por Moisés:
“Y
les dio Moisés esta orden: Al cabo de cada siete años, en
la celebración periódica del año de remisión, en la fiesta
de los Tabernáculos, cuando viene todo Israel a presentarse
delante de Yahvéh tu Dios en el lugar por Él elegido, leerás
esta Ley en presencia de todo Israel. Congregarás al pueblo,
los hombres y las mujeres, los niños y los extranjeros que moran
dentro de tus puertas, para que oigan y aprendan a temer a Yahvéh,
Dios vuestro, y cuiden el cumplimiento de las palabras de esta Ley”[28].
También
se leía la Ley al pueblo en ocasiones extraordinarias, como al
regreso del cautiverio de Babilonia[29],
o cuando el rey Josías halló el texto de la Ley en las ruinas del
Templo profanado por su antecesor Manasés[30].
La lectura iba acompañada por una explicación a cargo de los
levitas, y luego podían reunirse los jefes de familia con los
sacerdotes y levitas para profundizar el estudio, y llevar luego la
instrucción a sus familias.
Durante
el cautiverio de Babilonia[31]
surgió la SINAGOGA, institución en la que los judíos
deportados, lejos de su Templo por otra parte ya destruido, y en
tierra de paganos de perversas costumbres, se reunían periódicamente
para rezar y hacer memoria de su religión, procurando al mismo
tiempo vivir según la Ley. También se meditaban las profecías,
que habían advertido reiteradamente al pueblo y a sus gobernantes
sobre las consecuencias de sus muchos pecados, de los que no se habían
convertido en su momento.
MAESTROS
eran los escribas[32],
quienes traducían los textos sagrados del hebreo al arameo (lengua
hablada en Babilonia), los exponían, los interpretaban y los
explicaban, para posibilitar su cumplimiento.
Al
regresar a Palestina, las sinagogas se multiplicaron, al punto de
haber ciudades que contabancon
varias.
También
la sinagoga era un lugar para la instrucción del pueblo,
mediante la lectura periódica de la Ley. Los lunes y jueves,
tradicionales días de mercado y de audiencias judiciales, se
realizaban oficios en este sentido; pero la ceremonia principal tenía
lugar el Sábado.
También
los PROFETAS se cuentan entre quienes ejercieron una actividad
educativa entre los hebreos, en los reinos de Judá e Israel
–durante el período anterior al cautiverio de Babilonia para el
primero, y de su destrucción a manos de Asiria para el segundo–,
y durante el cautiverio de Babilonia.
El
profeta era un hombre llamado por Yahvéh para ser Su portavoz.
Hasta contra su voluntad, debía anunciar la Voluntad de Dios y sus
designios; también comunicaba a los hombres un futuro preñado de
recompensas o de castigos, condicionado por la conducta de aquél o
de aquéllos a quienes se dirigía[33].
Los
profetas habitualmente se dirigían a los reyes (EDUCACIÓN DEL
GOBERNANTE), guiando sus decisiones de acuerdo a la Voluntad de
Dios –en las campañas bélicas, en los actos administrativos y en
su conducta personal–, y al pueblo (EDUCACIÓN DEL PUEBLO),
al que exhortaban a la conversión pues a menudo caía en la idolatría
y pervertía sus costumbres.
4.
La Escolarización
El
estudio era tenido en gran aprecio entre los israelitas, pues era la
condición indispensable para el conocimiento y el cumplimiento de
la Ley y de los preceptos que la pormenorizaban, cumplimiento que
aseguraba la efectividad de la Alianza con Yahvéh. Pero con el auge
de la Sinagoga, la importancia que habían cobrado sus miembros (en
especial los Doctores de la Ley), el peso religioso de los fariseos
(judíos de estricta observancia de la letra) y la codificación
exhaustiva y excesiva de la preceptiva religiosa, se había llegado
a olvidar que el valor del Libro Sagrado residía en su comunicación
de la Voluntad de Dios, y se lo convirtió en un objeto de culto por
sí mismo.
“La
Thora es superior al sacerdocio y a la realeza, pues la
realeza exige treinta cualidades, el sacerdocio veinticuatro, en
tanto que para adquirir la Thora se precisan cuarenta y ocho.
Es necesario: el estudio inteligente, una pronunciación clara, la
inteligencia y el discernimiento del corazón, un temor respetuoso,
veneración, humildad, alegría; es preciso servir a los sabios,
relacionarse con los colegas y discutir con los discípulos; son
necesarias la calma y el conocimiento de las Escrituras y de la Michna;
ser moderado en los asuntos cotidianos, tener trato con el mundo,
dormir, conversar, reír, ser paciente; tener buen corazón,
confianza en el sabio, soportar con resignación el castigo,
reconocer el lugar de cada uno, regocijarse con la propia parte,
cercar las palabras con una barrera, no reivindicar para sí mérito
alguno; ser amado, amar al Omnipresente, a la humanidad, amar la
marcha equitativa de las cosas, la rectitud y la reprimenda; mantenerse
alejado de los honores, no vanagloriarse de la propia erudición, no
complacerse en la resolución de las cuestiones, soportar el yugo
del prójimo, juzgarlo favorablemente, conducirlo en la verdad y en
la paz; ser serios en los estudios, preguntar y responder, escuchar
y hacer las observaciones suplementarias (surgidas de sus propias
reflexiones); aprender lo que debe enseñarse y lo que debe
practicarse, tomar por maestro a un sabio, fijar la atención en sus
palabras y citar los textos bajo el nombre de su autor”[34].
Para
lograr tales objetivos surge alrededor del s. I a.C. LA ESCUELA
ELEMENTAL, que constituye un verdadero sistema de educación
pública.
La
jornada era de doble escolaridad, según la costumbre de la
época. MAESTRO era el sofer o escriba, pero más comúnmente
el hazzán, su asistente, quien también tenía a su cargo
aplicar la dura disciplina. El CONTENIDO de la enseñanza era
todo lo referente a la religión: la Thora o Pentateuco,
los libros históricos, los sapienciales, los de los profetas, los
salmos..., todo. Se estudiaba la lengua aramea, la hebrea y, en
algunas ciudades importantes, también el griego. A diferencia de
las escuelas de los escribas, pero en común con la educación
griega y la helenística-romana, era más importante saber leer que
saber escribir. Todo contenido era oportuno para proveer instrucción
–y formación– religiosa y moral.
Dado
que la enseñanza estaba centrada en los textos, y que retenerlos,
fijarlos, conservarlos en la memoria era vital, cabe preguntarse cómo
se hacía esto. Y aquí corresponde hacer una referencia a la mnemotécnica.
La
trasmisión oral es el modo más común de enseñanza, lo que supone
un modo peculiar de comunicación con el oyente que posibilite la
fijación de los contenidos.
En
los pueblos orientales la comunicación es, ciertamente, una
trasmisión de hechos o de pensamientos, de contenidos conceptuales;
pero mucho más lo es de sentimientos –que vehiculan dichos
contenidos–, buscando crear un ámbito afectivo común por
el contacto establecido con la sensibilidad del auditorio. Por eso
mismo, la conversación entre los orientales no sigue una línea
recta, estrictamente objetiva, abstracta, despojada de adornos,
rechazando la referencia a situaciones personales como
interferencias inconvenientes; por el contrario, su conversación es
sinuosa, se acerca al tema por aproximaciones –la frontalidad en
los planteos es signo de mala educación–, hay una fuerte carga de
subjetividad significada por adjetivos, imágenes, comparaciones,
todo ello engastado en el cotidiano paisaje local de “un aquí y
un ahora” que permite una vivencia afectiva común a los
interlocutores.
Hay,
por consiguiente, una retórica (el arte de hablar)
oriental, y más propiamente hebrea, eminentemente poética,
sugestiva, plena de coloridas imágenes de la vida real que
apelaban a la sensibilidad del auditorio, familiarizado con ese
mundo concreto del que se hacían brotar historias; multiplica los
desarrollos de un mismo tema, al modo de variaciones; utiliza símbolos,
comparaciones... Todo ello permitía una intuición a partir de la
cual se daba la elaboración interior y la extracción de lo que
podemos llamar una “lección”, una lectura que enriquece, al
modo del alimento que, asimilado, provoca un crecimiento.
Dentro
de los recursos técnicos de dicha retórica podemos citar: la parábola;
la paradoja; la reiteración de palabras; los desarrollos con
variación de imágenes; los proverbios, máximas o refranes; la
secuencia numérica; el paralelismo; la antítesis; el paralelismo
antitético; las imágenes.
LA
EDUCACIÓN SUPERIOR:
tenía lugar en la “Casa de Investigación o de Estudio”, en la
que recibían su formación el escriba, pero también el rabino y el
doctor de la Ley.
En
otros tiempos el escriba había sido el sabio (no por
saber escribir, sino por su actitud ante la Sabiduría): consejero
de reyes, funcionario de gobierno, juez, cronista del reino, mensajero
real o embajador, secretario privado y maestro. Ahora, el escriba
había quedado relegado a la función de maestro elemental, y el
concepto de sabio se había desplazado hacia rabinos y
doctores.
El
escriba debía ser persona de situación económica
desahogada, no sólo por el tiempo que demandaba su formación
(la lectura y la meditación de los textos sagrados, juntamente con
el aprendizaje de lenguas, cálculo, astronomía, algo de ciencias
varias, la historia de muchos pueblos y su geografía, como así
también su sistema de gobierno y legislación, el derecho, las
costumbres..., y todo ello para una tal valoración que fuera dable
esperar luego un consejo prudente, una decisión atinada), sino
también porque su espíritu no debía quedar atrapado en el mundo
de lo material, en el negocio y los intereses: debía aplicarse por
entero a la Palabra de Dios, a entenderla y ponerla en práctica.
Los
rabinos eran, fundamentalmente, maestros: maestros de doctrina
(por la predicación) y maestros de vida (a través del
consejo y la guía espiritual). Llevaban una vida itinerante,
recorriendo pueblos y ciudades, enseñando en las plazas, en las
sinagogas, junto a los ríos o en las montañas, y también en las
casas. El pueblo en general los escuchaba, pero un grupo más
reducido los seguía, acompañándolos en sus desplazamientos y
participando más íntimamente de su vida y su doctrina: eran los
discípulos. Si el rabino tenía cierta fama reconocida, podía
ser constituido juez de asuntos menores y cuestiones domésticas
por los propios habitantes de un lugar.
Finalmente
tenemos al doctor de la Ley, personaje de gran autoridad y
prestigio, vinculado a la Sinagoga y al Sanedrín: teólogo,
maestro, legislador y juez. La sabiduría de los doctores, y su enseñanza,
se encuentran recopiladas en el Talmud (siglos II a XIII
d.C.), que recoge la tradición erudita de Israel desde al menos el
siglo I a.C.
Se
llegaba a serdoctor de la Ley tras largos años de aprendizaje junto a un
doctor, escuchando respetuosamente sus lecciones (lectura de los
textos sagrados, explicación de los mismos, exégesis, casuística,
determinación o definición de tesis, etc.), memorizando la
doctrina, asistiendo a las discusiones entre los maestros. Los discípulos
interrogaban y eran interrogados, en forma privada o pública. También
debían procurar vivir de acuerdo a la Ley, hasta en sus
prescripciones más pormenorizadas. Cuando el maestro consideraba
que su discípulo se hallaba suficientemente preparado para enseñar
y comentar, lo dejaba ir para que abriera su propia escuela: Israel
contaba con un nuevo doctor de la Ley,
un nuevo sabio por su
doctrina y por su vida, para edificación del pueblo a través de la
instrucción y el ejemplo.
Bailey,
A.E.La vida cotidiana en los tiempos bíblicos. Buenos Aires:
Hachette, 1947. XVIII, 342 p.
Biblia.
Trad. y notas de Mons. Straubinger. 2 vol. Buenos Aires: Club de
Lectores.
Cohen,
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Le Talmud. Exposé synthétique du Talmud et de l'enseignement
des rabbins sur l'éthique, la religion, les coutumes et la jurisprudence. Paris: Payot, 1950.
Fraboschi,
A.A.; Stramiello, C.I.; García Muñoz, C.
La Piedra Angular. Buenos Aires: Instituto de Estudios
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Heaton,
E.W.La vida en tiempos del Antiguo Testamento. Madrid: Taurus,
1959. 270 p.
Rops,
D.La vida cotidiana en Palestina, en los tiempos de Jesús.Barcelona: Mateu, 1965. 500 p.
NOTAS
[1]
Las otras dos serán la Alianza Mosaica o Antigua Alianza,
y la Alianza Mesiánica o Nueva Alianza. (vuelve
al texto)
[2]Gén. I, 26. “Hagamos...”: ya no se trata de una orden
creadora (“Hágase”, “Haya”, “Brote”, etc.), sino que
Dios mismo –en el plural trinitario– pone manos a la obra. (vuelve
al texto)
[3]
La época patriarcal se centra en las figuras de Abrahám,
Isaac y Jacob (también llamado Israel): Gén.XV-XXXVI
inclusive. (vuelve
al texto)
[4]
“Ahora, pues, si de veras escuchareis Mi Voz y guardareis Mi
Pacto, seréis entre todos los pueblos mi propiedad particular,
pues Mía es toda la tierra; y seréis para Mí un reino de
sacerdotes y una nación santa” (Éx. XIX, 5-6). (vuelve
al texto)
[6]
“Oye, Israel: Yahvéh, nuestro Dios, Yahvéh es uno solo.
Amarás a Yahvéh tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y
con todas tus fuerzas” (Deut. VI, 4-5). Este texto,
conocido como Schema, es la oración por excelencia para
los judíos, como lo es el Padrenuestro para los
cristianos. (vuelve al texto)
[8]
La mujer como educadora aparece en muchos pasajes de la Biblia;
citamos algunos: Prov. XXXI, 1-9 y 26-27; Tob.X,
12-13; II Mac.VII,
22-23 y 27-29. (vuelve al texto)
[9]
Obviamente no podía ser éste, así formulado, el contenido de la
educación en la época patriarcal (no existían aún los
Mandamientos ni los libros aludidos), ni podían en tiempos de
Moisés leerse los libros sapienciales, no escritos por entonces.
Este contenido educativo, como otros mencionados, tienen vigencia
en diversos momentos de la historia de Israel, pues siempre existió
en ese pueblo la educación familiar, como algo muy importante,
siendo su centro el conocimiento de la Voluntad de Dios para su
cumplimiento, y la relación con Dios a través de la oración. (vuelve
al texto)
[10]
Una visión sintética de la historia sagrada se halla en Sab.
X-XII y XIV, 12 hasta el final del libro. También en Eclo.
XLIV-L. (vuelve al texto)
[11]
Jesús, “inclinándose, se puso a escribir en el suelo con el
dedo” (Jn. VIII, 6), y nadie se asombró por ello. (vuelve
al texto)
[12]
También entre los griegos y los romanos el escriba no era honrado
por su oficio; a menudo lo desempeñaba un esclavo, pues lo suyo
constituía una habilidad, y no un pensamiento. (vuelve
al texto)
[15]
Fiesta que conmemora la salida de Egipto. A la Pascua seguía la
fiesta de los Ácimos, que simbolizaba el rechazo de toda
levadura de corrupción; se celebraba durante siete días y se
iniciaba y se cerraba con una asamblea santa (Lev. XXIII,
5-8).
(vuelve al texto)
[16]
Conmemoraba la promulgación de la Ley de Dios en el monte Sinaí
(Ibid., 15-22).
(vuelve al texto)
[17]
Rememoraba la estancia de los israelitas en el desierto (Ibid.,
33-43). (vuelve al texto)
[19]
Se trata de las llamadas “ciudades de refugio”, que protegían
del vengador de la sangre al homicida por accidente (Núm.
XXXV, 9-29). (vuelve al texto)
[20]Éx. XXI, 12-25. Es la llamada “ley del talión”, que
refrena la venganza ciñéndola a los términos del daño sufrido,
porque la costumbre era sobrepasar con mucho ese límite. De ahí
que la ley del talión no debe entenderse como una crueldad, sino
como una aproximación a los límites de la justicia. (vuelve
al texto)
[22]Ibid., 10-12. Hoy se conoce como “año sabático”,
contemplado por la legislación de diversos países, y aplicado a
diversas actividades. La otra referencia es al descanso semanal,
hoy “descanso dominical”. (vuelve al
texto)
[23]Ibid., 10-12. Estas leyes impedían la pobreza permanente
y, por consiguiente, la formación de una clase social de desposeídos
sin esperanza. Por eso dice Yahvéh: “El suelo no puede
venderse a perpetuidad, pues Mía es la tierra, puesto que
vosotros sois para Mí como extranjeros y peregrinos” (Ibid.,
23). Comenta Mons. Straubinger: “Esta ley (...) es el
fundamento del bienestar de todos los pueblos y una norma de
estupenda trascendencia social, ya que garantiza a cada familia la
herencia de sus padres e impide que el suelo patrio se torne
objeto de especulación”. (vuelve al
texto)
[24]Deut. XXII, 5. Este precepto miraba a evitar la costumbre,
muy difundida entre los pueblos paganos, de adoptar un sexo las
costumbres, maneras y formas de vida del otro sexo, para terminar
en la perversión de la naturaleza, no sólo en cuanto a las
relaciones homosexuales, sino también en lo que a estructura psíquica
se refiere. (vuelve al texto)
[25]Ibid. XXIII, 17-18. Se trata aquí, además del evidente
rechazo de toda forma de prostitución (entrega del propio cuerpo
por dinero, placer o poder), de la necesidad de que los bienes
ofrecidos a Dios –ya sea directamente al Templo, o mediante las
llamadas obras de caridad– provengan de un modo lícito de
obtención, lo cual excluye hoy la droga, la estafa, la evasión
de impuestos, el salario injusto, el robo, el juego inmoderado, y
tantas otras formas que inventa la malicia humana. “El fin no
justifica los medios”. (vuelve al texto)
[26]
La caballería era sinónimo de fuerza, de poderío, tanto para la
conquista cuanto para la defensa, pero también para
impresionar a los demás hombres. Hoy serían los armamentos
sofisticados, las industrias, el dinero, etc. y, en términos
personales, los autos, las mansiones, las colecciones de diversa
índole, y demás ocurrencias que
el hombre instrumenta
para sobresalir con afán de dominio. Dios viene a decir: No
busques tener tantos instrumentos de
poder. Yo soy el Poder, Yo soy tu poder, en tanto lo requieras con
justicia y legitimidad. (vuelve al texto)
[31]
Luego de los tres grandes reyes: Saúl, David y Salomón
(1.040-935) sobreviene la división del pueblo en dos reinos. El
de Israel caerá –para siempre– en manos de Asiria; el
de Judá conocerá el cautiverio de Babilonia
(586-538), del que será liberado por el rey Ciro, de Persia,
retornando entonces a Palestina. Tan terrible fue la experiencia
vivida, que la expresión “cautiverio de Babilonia” se
conservará en el Cristianismo y será aplicada a situaciones
extremas, como el cautiverio de los Papas en Aviñón (s. XIV
d.C.), o la corrupción reinante en la Iglesia de Roma, con
palabras de Lutero (s. XVI). (vuelve al
texto)
[32]
La existencia del escriba estaba muy difundida en Babilonia, y el
pueblo judío la asimila como una riqueza para su cultura, así
como en otro tiempo había asimilado los conocimientos de los
egipcios, durante su esclavitud en el país del Nilo. (vuelve
al texto)
[33]
"Así dice Yahvéh: Haced lo recto y lo justo, y librad al
oprimido de la mano del opresor; no maltratéis al extranjero, al
huérfano y a la viuda (...). Si de veras cumpliereis esta
palabra, entrarán por las puertas de esta Casa reyes que se
sienten en el trono de David (...). Pero si no escucháis estas
palabras, entonces por Mí mismo juro, dice Yahvéh, que esta
Casa vendrá a ser desolada" (Jer. XXII, 3-5).
(vuelve
al texto)
[34]
Del tratado Pirké Aboth (Los capítulos de los Padres), de
la Michna. (vuelve al texto)