ABSTRACT:
Curso Historia General de la Educación,
impartido por la profesora Azucena Fraboschi de la Facultad de
Filosofía y Letras de la Universidad Católica Argentina durante el
curso 2002-2003 dentro de la asignatura de primer año: Ciencias de la
Educación. El curso desarrolla y analiza la Historia de la Educación
Antigua y Medieval en cuatro bloques: LOS
ANTECEDENTES DE LA EDUCACIÓN EN EL MUNDO OCCIDENTAL Y CRISTIANO,
LA EDUCACIÓN INSTITUCIONALIZADA
EN EL MUNDO HELENÍSTICO-ROMANO (PERÍODO
IMPERIAL),
EL ENCUENTRO DE LA CULTURA CLÁSICA Y LA EDUCACIÓN CRISTIANA EN LA EDAD
MEDIA (S. V-X) y
FORMAS DE LA
EDUCACIÓN EN LA BAJA EDAD MEDIA (SIGLOS
XII-XIII). El curso se complementa al impartido por la profesora Clara Inés
Stramiello y que analiza la
Historia General de la Educación Moderna y
Contemporánea. .......................................
•
bajo el Papa Urbano II tiene lugar la Primera Cruzada,
convocada por la Cristiandad, para rescatar los lugares santos de
Palestina de manos de los musulmanes. En 1099 Jerusalén es
liberada.
•
el emperador germano Enrique IV protagoniza, juntamente con el Papa
Gregorio VII, la querella de las investiduras (a quién
correspondía en última instancia el nombramiento de los obispos, y
a quién debían responder éstos: cuestión importante, dado que
los obispos eran príncipes, con castillos, feudos, bienes y hombres
de armas). Excomulgado dos veces, el emperador debe someterse al Papa[1].
1116:
•
San Bernardo funda el monasterio de Claraval, iniciando con
ello una reforma de las costumbres monásticas –que se habían
relajado un tanto– y convirtiéndose en una poderosa fuerza
espiritual en su época, tanto por gran inteligencia y sus escritos,
cuanto por su carácter de consejero de príncipes.
•
por entonces un célebre maestro, Abelardo, despliega su
actividad en las escuelas de París, sobresaliendo en el cultivo de
la dialéctica y de la retórica.
1140:
•
San Bernardo y Abelardo se enfrentan con motivo de temas teológicos
(e incluso filosóficos) en el Concilio de Sens, bajo la mirada del
Papa Inocencio II. San Bernardo aparece como el campeón de la fe
tradicional, en tanto que Abelardo se presenta como el adalid de una
razón que quiere independizarse –pero no oponerse– de la fe.
Abelardo resulta condenado por el Concilio.
1144:
•
termina de construirse la célebre catedral de Chartres, a cuya
sombra surgirá una no menos célebre escuela catedralicia. Cae por
entonces la ciudad de Edesa, y Tierra Santa queda nuevamente en
peligro.
1145-6:
•
San Bernardo predica la Segunda Cruzada, que se lleva a cabo
bajo el Papa Eugenio III, y en la que participan Conrado III de
Alemania y Luis VII de Francia, y termina en una derrota total,
luego de diversas traiciones.
1152-90:
•
en Alemania gobierna Federico I Barbarroja, gran conquistador
en Europa, que tuvo serios enfrentamientos con el Papa Adriano IV, y
que terminó promoviendo al antipapa Víctor III, contra el legítimo
Papa Alejandro III (1159-81).
1160:
•
muere Pedro Lombardo, autor del Libro de las Sentencias[2].
1170:
•
tiene lugar el martirio del arzobispo de Canterbury, Tomás
Becket, por oponerse al rey Enrique II.
1179:
•
en el Tercer Concilio de Letrán se manda la enseñanza gratuita
en las escuelas catedralicias, para la formación del clero.
1187:
•
Jerusalén es capturada por Saladino, el sultán turco. Tiene lugar
la Tercera Cruzada, bajo el Papa Clemente III, con la
participación de tres importantes monarcas de la época: Federico
I Barbarroja (Alemania), Ricardo I Corazón de León
(Inglaterra) y Felipe (Francia). Termina en un fracaso.
1198-1216:
•
gobierna la Iglesia el Papa Inocencio III.
El
siglo XIII
se caracteriza por:
1)
la presencia de grandes personalidades en todas las facetas
de la vida humana (intelectuales, santos, gobernantes, etc.);
2)
notables progresos en todas las ciencias, por el contacto con
las civilizaciones griega y árabe[3];
3)
en arte, se trabaja el tallado y la pintura en vidrio, lo que da
origen a los vitrales en las iglesias, y en las mansiones señoriales;
4)
aparece la catedral gótica, que se eleva como una aguja
hacia el cielo, traducción arquitectónica de una actitud cultural:
el teocentrismo;
5)
se fundan las universidades;
6)
surgen las corporaciones de artesanos, verdaderos gremios jerárquicamente
organizados, que son al mismo tiempo escuelas del oficio;
7)
decae el feudalismo, y el poder tiende a centralizarse;
8)
hay un gran desenvolvimiento económico, consecuencia de las
Cruzadas, y de la relación de las naciones entre sí;
9)
la conclusión de las Cruzadas (siete en total).
1200:
•
se fundan las universidades de París (bajo el rey Felipe
Augusto) y de Bolonia.
1206-10:
•
tienen lugar la predicación y las fundaciones de Sto. Domingo de
Guzmán (Orden de los Hermanos Predicadores, aprobada en 1206)
y de San Francisco de Asís (Orden de los Hermanos Menores,
aprobada en 1210).
1208:
•
se lleva a cabo la cruzada contra los albigenses, secta
hereje contra la que se combate con la predicación (monjes
dominicos) y las armas (las campañas bélicas se desarrollaron con
gran crueldad en tierra francesa).
1210:
•
en Inglaterra, Juan sin Tierra es obligado por los barones a
firmar la Carta Magna.
1214:
•
se funda en Inglaterra la Universidad de Oxford.
1220:
•
fundación de la Universidad de Salamanca por el rey Alfonso
IX.
1224:
•
se establece el Santo Tribunal de la Inquisición, para la
lucha contra las herejías.
1227-1241:
•
gobierna la Iglesia el Papa Gregorio IX, quien en el mismo año de
comenzar su pontificado excomulga a Federico II por su negativa a
participar en la Quinta Cruzada, por los conflictos con el papado
por los reinos de Italia, y por la burla que hacía de la autoridad
de la Iglesia.
1229:
•
se funda la Universidad de Toulouse (o Tolosa), en parte por
la necesidad de incrementar la formación doctrinal en lo que había
sido por entonces un verdadero centro de la herejía albigense;
pero también a causa de la huelga decretada por maestros y
estudiantes de la Universidad de París, que emigran hacia esa
ciudad y su centro de estudios.
1248:
•
los dominicos fundan sus Estudios Generales en la ciudad alemana de
Colonia (allí enseñará San Alberto Magno, maestro de Sto. Tomás
de Aquino).
1274:
•
tiene lugar el Concilio de Lyon, dirigiéndose hacia el cual muere
Sto. Tomás de Aquino. En ese mismo año fallece también un insigne
representante de los franciscanos: el maestro San Buenaventura.
1277:
•
principian las condenaciones de tesis de diversos filósofos y teólogos
(entre las que se cuentan tesis de Sto. Tomás) en la Universidad de
París, para continuar luego en Oxford.
2.
LOs orígenes de las
Universidades
Desde
el siglo IX, y en continuidad con la preocupación manifestada por
Carlomagno al respecto, la Iglesia insistió en el deber que tenían
sus obispos de proveer maestros para la enseñanza de la gramática
y de las artes liberales, y ello, si bien regía para las escuelas
parroquiales, era mucho más importante en cuanto a las escuelas
catedralicias (dependientes de la iglesia episcopal o catedral: cathedra=
silla o sede del obispo). Así, a fines del siglo X, existían y
eran muy conocidas las escuelas catedralicias de Lieja, Reims, Laon,
Paris, Orleans, Chartres. En estas escuelas, los estudiantes y los
maestros eran clérigos, o aspirantes a tales.
En
ellas se estudiaba fundamentalmente la gramática: Ars
Minor (Donato, s.
IV); Tratado de Gramática (Prisciano,
s. VI). Más adelante se introdujeron los estudios enciclopédicos
basados en las siete artes liberales: Las bodas de Filología
y Mercurio (Marciano
Capella); La consolación natural o de la Filosofía y
diversos Comentarios a la obra aristotélica (Boecio);
Chronica o Historia Universal e Introducción a las
lecturas divinas y humanas (Casiodoro);
La educación del clero (Rabano
Mauro).
Con
la recuperación de la obra aristotélica traducida en las escuelas
de traductores de España (la de Toledo fue la más famosa), desde
el árabe y el griego al latín, se intensifica el estudio y el uso
de la dialéctica, y la confianza de los estudiosos en el
poder de la razón, con la consiguiente sospecha por parte de los teólogos,
en nombre de la fe. Las dos actitudes, en su versión extrema, están
ejemplificadas por:
SAN
ANSELMO (s. XI): creo para entender: la fe en busca de la
inteligencia.
ABELARDO
(s. XI-XII): entiendo para creer: la inteligencia en busca de
la fe.
Abelardo
(1079-1142) era maestro en la naciente escuela catedralicia de Notre-Dame.
Tuvo amores con una joven sobrina de un maestro, episodio que le
trajo muchas dificultades. También polemizó con San Bernardo, y
fue sancionado por el Papado. Entre sus aportes de pensamiento y método,
cabe mencionar el ya viejo ejercicio entre los griegos, de reunir
las opiniones en pro y en contra con respecto a un mismo tema (pero
Abelardo tomaba como tema cuestiones de fe y de moral, lo que
produjo las reacciones más violentas); también mencionamos la
distinción que establecía entre experiencia y lenguaje, y entre
discurso lógico y discurso metafísico, asunto en el que confundió
los límites, hasta hacer del concepto un mero ente de razón, sin
conexión con la realidad, o al menos con prescindencia de ella.
Hugo
de San Víctor
(1096-1141), maestro en la esuela monástica de San Víctor (una de
las más importantes en París, junto con Notre-Dame y Sta.
Genoveva), escribió, entre otros tratados, Didaskalikon o El
estudio de la enseñanza. Allí pone la investigación filosófica
(búsqueda de la sabiduría) como el medio (por la contemplación de
la verdad y por la práctica de la virtud) para acceder a la Sabiduría,
que es la contemplación del orden divino. Como el conocimiento se
adquiere leyendo, intentará aconsejar al estudiante: qué
debe leer, en qué orden ha de leer, y cómo debe
leer. Su propuesta es un conocimiento enciclopédico muy vasto,
contemplando lo teorético (la ejercitación de las facultades, y
los contenidos) y lo práctico (el hacer, y el obrar: individual,
privado y público). Hay en su pensamiento una fuerte influencia
de Aristóteles. En cuanto al conocimiento religioso, propone el
estudio de las Sagradas Escrituras con explicaciones etimológicas,
análisis exhaustivo del contenido y la forma, y consideraciones
sobre la canonicidad de los libros.
En
la consideración del alumno, destaca la importancia de: las dotes
naturales (la aptitud para acumular sabiduría, y la memoria
para almacenarla); la práctica; la disciplina (el
esfuerzo para la continuidad de la práctica).
Da
un gran valor a la memoria y propone métodos mnemotécnicos
(recordar la estructura de las páginas, la disposición de los títulos,
los diversos colores y la ornamentación, la disposición del
texto). También da un orden para la progresión del conocimiento:
1) la investigación; 2) la meditación; 3) la contemplación.
Estos
y otros muchos maestros y sus obras mueven el ambiente intelectual y
llevan, finalmente, al surgimiento de las universidades.
3.Las Primeras
Universidades. Organización Y Contenidos
La
Universidad de París surge como una corporación de maestros
y escolares, con personalidad jurídica, reconocida como tal por el
Papa Inocencio III (1208). Algunas universidades surgirán a
partir de escuelas catedralicias, o de las abaciales; la Universidad
de París surge a partir de la escuela catedralicia de Notre-Dame;
otras surgen como creación de reyes, papas y grandes señores; la
Universidad de Salamanca surge por la labor de Alfonso IX.
La
similitud de estudios da origen a las Facultades de Artes, de
Medicina, de Derecho (canónico y romano) y de Teología. La
Universidad de París sobresaldrá en las Facultades de Teología y
de Artes (el trivium), la de Oxford lo hará en la Facultad
de Artes (el cuadrivium), la de Bolonia en Derecho y la de
Salerno en Medicina.
Los
estudiantes:
desde su inscripción y aceptación, son considerados con los
derechos y privilegios de los clérigos, y con los deberes
pertinentes, y no pueden ser juzgados por la justicia civil, sino
por la eclesiástica. Los estudiantes vienen de distintos lugares;
los de la Facultad de Artes se agruparon en diferentes barrios según
sus nacionalidades (anglo-alemanes, picardos, normandos y franceses),
los de Teología se hospedaron en las casas de sus órdenes
religiosas, o en el Colegio de la Sorbona, fundado por el canónigo
Roberto de Sorbon –consejero del rey San Luis de Francia– para
alojar a estudiantes necesitados.
Cada
estudiante elige su maestro, quien debe hacerse responsable de él.
Todo estudiante debe aprobar la Facultad de Artes que, además de
otorgar títulos válidos en sí (bachiller –después de
cuatro años de estudio–, y luego maestro en Artes, después
de dos años de lectura y práctica junto al maestro, recibiendo
entonces la licentia docendi o licencia para enseñar), es
propedéutica en cuanto a las restantes Facultades.
Facultad
de Teología.
Para
ser admitido, el estudiante tiene que tener al menos diecisiete años,
ser hijo legítimo, haber obtenido el título de maestro en Artes
y haber sido aceptado por un maestro que lo toma bajo su
responsabilidad.
I.PRIMER PERÍODO: entre cinco y siete años de audición
(alumno oyente). El alumno es más bien pasivo en las clases,
si bien es activo en la discusión y en el ejercicio de la predicación.
Debía asistir a las lecciones, y también a todos los actos de la
Facultad y de la Universidad: disputas ordinarias o
extraordinarias, sesiones inaugurales de bachilleres o de maestros,
misas, predicaciones, procesiones. Cuando el maestro se lo indicara,
debía tomar parte activa en las disputas, actuando como oponente.
Ante el auditorio universitario, debía pronunciar dos sermones
vespertinos, dos colaciones,o bien un sermón y una colación.
Siempre debía llevar a clase los textos de la Biblia y de
las Sentencias de Pedro Lombardo, para referencias, controles
y notas.
II.
SEGUNDO PERÍODO: el alumno, de oyente, deviene lector (lee,
da clases), una vez que su solicitud y sus títulos han sido
examinados en el Consejo de la Facultad y aprobados, y luego de
haber prestado juramento de fidelidad a los estatutos, de respeto a
los maestros, y de lealtad a todos. En este período da dos cursos
de Sagrada Escritura (un libro por año, a su elección, y no más
de un capítulo por lección; los biblistas que pertenecían a órdenes
religiosas tenían que leer todos los libros), y en el transcurso de
los dos años debe sostener al menos tres disputas y un sermón por
año, y tomar parte en todos los actos de la Facultad y de la
Universidad. Al cabo de este tiempo, y cumplidos todos los
requisitos, a sus veinticinco años (como mínimo) recibe el título
de bachiller bíblico, y comienza los dos cursos sobre el
Libro de las Sentencias (más tarde, un solo curso), debiendo leer
los cuatro libros sin apelar a notas o comentarios de otros. Durante
ese tiempo está exento de celebrar disputas o sermones, y
finalmente se consagra como bachiller sentenciario.
III.
TERCER PERÍODO: como bachiller formado, pasa tres o cuatro años
junto al maestro, en la cátedra, perfeccionándose. Debe tomar
parte en todos los ejercicios; debe celebrar cuatro disputas como mínimo,
y no más de dos por año, y un sermón y una colación una vez por
año; no puede ausentarse de la Universidad por más de dos meses
(si lo hace, se le retrasa la promoción hasta por dos años).
Finalizado este tiempo (el candidato tiene no menos de treinta y
cinco años), el primer día laborable después de la Fiesta de
todos los Santos, el canciller convoca a todos los maestros de la
Facultad –regentes o no– presentes en París; se examina la
historia completa del período escolar del candidato, se emiten
opiniones, se vota (para la aprobación se requieren los dos tercios
de los votos) y el canciller convoca entonces al candidato, quien
ante todos los maestros, bachilleres y estudiantes, presta los
juramentos de práctica y recibe de manos del canciller la licencia
para enseñar: es maestro.
Los
maestros
podían tener cátedra, en cuyo caso se llamaban regentes, o
no tenerla (maestros no regentes); ambos constituían el Consejo
de la Facultad, presidido por un Decano, que se reunía
periódicamente (una reunión mensual), aunque también podía tener
reuniones extraordinarias. Las decisiones debían tomarse por una
mayoría de dos tercios. Uno de los maestros regentes de la Facultad
de Artes era el Rector de la Universidad, elegido entre todos
sus colegas por un período que inicialmente era de tres meses,
luego de seis, y finalmente de tres años. Los maestros eran
inamovibles en sus cargos, excepto el caso de falta grave de
conducta, o de errores contra la fe. Los maestros regentes asumían
la responsabilidad total por sus alumnos, determinaban los
programas, se preocupaban por los problemas materiales, de local u
otros.
En
cuanto al calendario escolar, el año escolar comenzaba el 14
de septiembre (Exaltación de la Sta. Cruz), y terminaba el 13 de
septiembre. Los cursos comenzaban el 10 de octubre, y se clausuraban
el 6 de julio. Desde el 29 de junio (San Pedro y San Pablo) hasta el
13 de septiembre los maestros cesaban sus lecciones.
La
jornada escolar, en la Facultad de Artes, comenzaba en la mañana,
con la verificación del trabajo del alumno, la corrección de sus
composiciones y el recitado de sus lecciones. Por la tarde tenía
lugar la lectio o enseñanza del maestro: lectura de los
autores, explicación y comentario, y luego la indicación de las
lecturas a hacer, o bien de los ejercicios a componer. La jornada
concluía con una meditación piadosa y el recitado del De
profundis y el Pater.
En
la Facultad de Teología, las lecciones del maestro y del bachiller
sentenciario tenían lugar a la mañana; en las primeras horas (de
siete a nueve), el maestro, y de nueve a doce, el bachiller, que podía
tomar las horas del maestro cuando éste no daba clase. Por la
tarde, el biblista daba sus clases, y también de tarde se
celebraban las disputas (cuando eran muy importantes, se suspendían
las clases de la mañana). Los viernes entre el 29 de junio y el 13
de septiembre se celebraban las disputas sorbónicas, en el Colegio
de la Sorbona.
4.La Técnica De La Enseñanza
Medieval
4.1.
La lectio (la clase)
Enseñar
en una escuela es leer, comentar un libro determinado. No se
trata de una explicación personal de la materia, sino de la
explicación de textos particularmente autorizados[4].
Se trata de enseñar la verdad, según el modo y con los medios
convenientes, buscando la comprensión, profundización y
asimilación.
4.1.1.
La lectio en el trivium
1)
se elige un libro de texto que suministre los conocimientos sobre
determinada materia;
2)a.- se dan noticias sobre el autor; las circunstancias en que
la obra fue escrita; la intención con que fue escrita; sus valores
literarios; sus enseñanzas, etc.
b.-
se divide el texto en partes grandes, luego más pequeñas, hasta en
frases y en miembros de las frases.
c.-
se procede al análisis propiamente gramatical; a su fundamentación
lógica; a su ornato y expresión retórica.
3)
la expositio o exposición:
a.-
considera la littera (letra), esto es, el comentario
gramatical y sintáctico de la lectura;
b.-
el sensus (sentido literal), o la interpretación que se
desprende de una simple y primera consideración de la lectura;
c.-
la sententia (sentencia o sentido profundo) o interpretación
más profunda del pensamiento del autor y del contenido doctrinal
del texto.
4.1.2.
La lectio en la Facultad de Teología
1)
el libro por excelencia es la Sagrada Escritura, esclarecida por los
comentarios de los Padres de la Iglesia, en quienes se expresa la
tradición.
2)
los textos favoritos del Antiguo Testamento eran: el Génesis,
los libros proféticos, los Salmos, el Cantar de los
Cantares y el libro de Job. En cuanto al Nuevo
Testamento, los evangelios de Mateo y de Juan, las
Epístolas y el Apocalipsis.
3)
se confrontan los problemas o cuestiones que surgen del texto con el
conjunto de la enseñanza de la Iglesia y el trabajo de los teólogos,
buscando una síntesis sabia en lo especulativo, y en lo práctico
moral.
4)
también la lectura del Libro de las Sentencias, de Pedro
Lombardo, era obligatoria –según hemos visto– en la Facultad de
Teología. El estudiante estaba familiarizado con el texto desde sus
mismos comienzos (la asistencia a las lecciones, la obligatoriedad
de asistir con el texto, las notas marginales que tomaba, los
apuntes o reportaciones y, más adelante, las redacciones
parciales que anticipaban su propio comentario), y debía hacerlo
progresar con su elaboración personal del mismo.
En
esta tarea con el Libro de las Sentencias, el bachiller
encargado de su comentario lleva a cabo:
a.-
la divisio textus (división del texto): es el análisis
lógico del plan seguido por el autor, de las divisiones y
subdivisiones adoptadas, y de las relaciones establecidas o a
establecer con un contexto ya sea inmediato, ya sea más alejado;
b.-
la expositio (exposición): según los ya vistos análisis
gramatical, de sentido literal y de sentencia o sentido profundo, y
con un estudio muy serio, tomas de posición, cuestionamientos y
soluciones;
c.-
la explicatio textus (explicación del texto): la
explicación de las dificultades que se plantean, en cualquiera de
los análisis en los que se ha realizado la exposición;
d.-
la elección de las cuestiones en las que ha de intervenir,
ya sea como parte de la lectio o como disputatio,
provienen de un interés objetivo que surge del tema mismo, o de un
interés subjetivo, o de las discusiones en boga por diversos
motivos, o bien introducen una problemática nueva.
5)
en la Facultad de Teología, el bachiller bíblico debe dar
lecciones sobre un libro del Antiguo Testamento durante un curso, y
uno del Nuevo Testamento al año siguiente, sin interrupción
excesiva para no distraer la continuidad de la lectura. Los
bachilleres de las Órdenes Mendicantes debían hacer la lectura
de Antiguo y Nuevo Testamento completos, multiplicando así sus
cursos.
a.-
no debían abordar más de un capítulo por clase, aunque podían
dedicar varias clases a un capítulo;
b.-
no debían tocar problemas doctrinales, ni dar el detalle de las
varias interpretaciones posibles;
c.-
se trataba de hacer comprender el texto y su sentido literal
(mediante el trabajo de las divisiones, subdivisiones,
construcciones y encadenamientos de textos); precisar el sentido de
las fórmulas o de los términos ambiguos, insólitos o difíciles;
en todo ello, valerse de la Glosa y de los comentadores
autorizados.
4.2.
La collatio (colación)
Es
un procedimiento coloquial para aclarar los interrogantes y
dilucidar la verdad de las objeciones surgidas durante el
comentario. En el siglo XII las colaciones entre algunos maestros
como Bernardo de Chartres y sus discípulos eran para la edificación
interior: que las clases vespertinas no terminasen sin fruto.
Constituyen, de alguna manera, una anticipación de las predicaciones
universitarias. En efecto, los estudiantes medievales eran clérigos
o futuros clérigos, y nada más natural, entonces, que la inclusión
de este ejercicio religioso en los procedimientos de aprendizaje.
Las colaciones eran útiles para la elocuencia, para adquirir
sabiduría, y para la vida, en tanto debían estar presididas por la
caridad, y un espíritu de humilde aprovechamiento.
En
la Facultad de Teología, colación podía ser:
a.-
el sermón de la tarde: predicación;
b.-
una conferencia espiritual o teológica: lección;
c.-
una discusión: disputa o repetición (podía ser
semanal o quincenal, y el maestro designaba a los interlocutores).
4.3.
La
glossa (glosa)
Es
el comentario escrito de la lectio. Había: a.- la glosa interlineal,
referida a la letra y al sentido de la exposición; b.- la glosa marginal,
referida a la sentencia.
En
el siglo X, y en épocas posteriores, como los comentarios se
alargaban mucho, hubo que sacarlos de la obra y formar los glosarios,
en los que la palabra o frase que daba lugar a la explicación se
escribía en primer término, y a continuación venía el largo
comentario.
En
la Facultad de Teología, la glosa retoma o condensa
los comentarios, a través de la reflexión y el orden establecido
por los teólogos (la glosa en Teología no gozaba de la libertad
corriente en las artes liberales, porque estaban en juego el dogma y
las normas de la Iglesia en lo referente a la moral y las
costumbres).
4.4.
La quaestio (cuestión)
Generalmente
surgía a lo largo de una clase o lectio, tratándose de un
tema –enunciado en una proposición– que ofrecía dificultades,
o dudas. A lo largo de los siglos XII y XIII, la lectio, con
sus glosas, va suscitando y resolviendo cuestiones (quaestiones)
y disputas académicas (disputationes, o quaestiones
disputatae).
4.5.
Los ejercicios de composición
Se
daban en prosa y en verso, sobre temas de la mitología antigua, los
históricos, la historia sagrada y la liturgia. Podía distinguirse
entre:
•
exercitium scribendi o composición libre sobre temas
diversos, y
•
exercitium dictandi, perteneciente al género epistolar (el
arte de escribir cartas).
4.6.
La discusión dialéctica
Se
trata de la búsqueda de la verdad, del conocimiento a través del estudio,
la comparación y la discusión de las opiniones. Esto suponía
la madura ponderación de los pro y los contra de las tesis
presentadas y defendidas.
Aprender
a discutir era la manera correcta de aprender a pensar y a expresar
con precisión el pensamiento:
la dialéctica y la retórica antiguas nuevamente vigentes, al
servicio del conocimiento de la verdad, y su manifestación.
4.7.Evolución De Las Técnicas
De la lectio surgirán:
4.7.1.
la exposición (expositio), que es la explicación de
un texto con un amplio análisis dialéctico del mismo (es una dialéctica
tranquila, no una disputa). Implica la división de la obra
comentada en partes, y la prueba –mediante argumentos rigurosos–
de las afirmaciones sustentadas a lo largo del análisis dialéctico.
4.7.2.
la cuestión (quaestio), que consistía en extraer del
libro comentado las proposiciones más problemáticas para tratarlas
separadamente, mediante opiniones contrapuestas, en una controversia
metódica.
El
método procedía de la siguiente manera:
•
utrum (si): propone la tesis a discutir.
•
videtur quod (parece que): da las razones a favor.
•
sed contra (pero contra esto): da las razones en contra.
•
corpus articuli (el cuerpo del artículo): es la respuesta
del autor.
•
respondeo dicendum, ad primum (respondo diciendo, en cuanto a
lo primero...): es la respuesta a las objeciones, o razones en
contra.
4.7.3.
La cuestión disputada (quaestio disputata), que era
una disputa sostenida entre varios –en tanto la simple cuestión
podía ser un ejercicio académico llevado a cabo por uno solo, como
en diálogo consigo mismo–, admitía dos modalidades:
•
la cuestión disputada ordinaria (quaestio disputata),
que era un método activo de enseñanza, en el que colaboraban
maestros, bachilleres y alumnos;
•
la cuestión disputada acerca de cualquier tema (quaestio
de quolibet), que era una discusión sólo entre maestros, a
celebrarse dos veces pos año, en tiempos penitenciales (Cuaresma y
Adviento) –porque requería espíritu de sacrificio, trabajo y
humildad, frente a la posible humillación pública–. Era de
asistencia obligatoria para los bachilleres y estudiantes, en tanto
la participación de los maestros era libre, y muy pocos se sometían
a ella (Sto. Tomás de Aquino fue quien intervino en la mayor
cantidad de cuestiones quodlibetales, lo que demuestra su
gran amor a la verdad, su espíritu de docencia, y su profunda
humildad).
LA
CUESTIÓN DISPUTADA:
Es
un instrumento valioso de formación, que obliga al estudiante a
precisar su pensamiento, exponer claramente, mejorar su expresión y
la presentación de sus ideas.
La
quaestio disputata era organizada por el maestro (quien elegía
día y tema), y destinada a los estudiantes (que debían asistir y
participar obligatoriamente). Tenía lugar entre las horas de nona
(tres de la tarde) y visperas (seis de la tarde), y no podía
celebrarse sino una por día.
Técnica
y desarrollo:
•
la discusión:
1)
el número de objeciones (y de objetantes) variaba según el tema,
el auditorio, la inspiración o el interés, etc.;
2)
tenía lugar luego una toma de posición –desarrollada con mayor o
menor amplitud– sobre el tema del debate. Se llevaba a cabo con
las divisiones o distinciones necesarias, fundamentando cada
afirmación con los argumentos pertinentes, que ya dejaban entrever
la respuesta a las objeciones;
3)
se respondía a éstas según el orden de presentación de las
mismas, lo que ponía en evidencia una vez más la extraordinaria
memoria auditiva y el orden mental de los hombres de aquellas épocas;
4)
el maestro podía intervenir en cualquier momento, para ayudar a un
bachiller que no podía avanzar en la disputa (sugiriéndole una
distinción o un término medio en el silogismo, por ejemplo); o
para precisar una respuesta incompleta; para rectificar otra
desacertada, o bien para proponer una solución totalmente
diferente.
•
la determinación magistral:
1)
luego del ejercicio dialéctico o discusión, tenía lugar la
determinación o determinatio: el progreso del
pensamiento, por la profundización de los problemas propuestos;
2)
por eso, al día siguiente de la discusión se retomaban las grandes
líneas de la misma, y el maestro determinaba, definiendo su
propia respuesta al problema y fundamentándola con razones;
3)
el maestro podía retomar objeciones, respuestas, exposiciones, y
reagruparlas según su criterio, trabajándolas a su manera.
5.La Disciplina
Universitaria
5.1.1.
EL CONTROL DE ASIDUIDAD
a)
era obligatoria la residencia en la ciudad de París (los
bachilleres formados podían ausentarse no más de dos meses por año,
debiendo notificar al bedel fecha de partida y de retorno);
•
el incumplimiento de tal condición era sancionado con un retraso en
dos años de la promoción.
b)
la asistencia a todos los ejercicios escolares: lecciones (del
maestro y de los bachilleres, tanto el sentenciario cuanto el cursor
bíblico); disputas (ordinarias, sorbónica, de iniciación, de maestría);
sermones; actos religiosos;
•
la ausencia debería justificarse por razones de enfermedad, o por
causa razonable, reservándose la Facultad la aceptación o el
rechazo de la razón aducida.
c)
todo estudiante, de cualquier grado que fuere, debía prestar un
doble juramento: al iniciar la etapa (el juramento de fiel
observancia), y al concluirla (el juramento de haberla transitado
lealmente, con cumplimiento de todas sus exigencias);
•
no se concibe el perjurio.
5.1.2.
EL CONTROL DEL VALOR Y LA CALIDAD DEL TRABAJO
a)
se refiere a la preparación del estudiante, a la calidad objetiva
del trabajo realizado, y al progreso evidenciado;
b)
este control estaba a cargo del maestro y de los bachilleres
responsables de las tareas asignadas. A lo largo de la lectura de la
Biblia o del Libro de las Sentencias, podían
registrar las reacciones del auditorio, formarse un juicio (sincero
y objetivo, sobre la regularidad de vida, costumbres y cumplimiento
del candidato, y sobre sus capacidades) y comunicarlo a la Facultad,
convirtiéndose así en un elemento de juicio válido para la
evaluación del estudiante;
c)
el trabajo debía ser personal, no pudiendo usarse un texto anotado
por otros (podía haber notas auxiliares, pero no más).
5.2.
La Ortodoxia
a)
se trataba de velar por la doctrina, porque fuese sana y segura;
b)
la Facultad de Teología no tenía autoridad para condenar a las
personas –dicha atribución era propia del obispo de París, y del
Inquisidor–, pero sí podía pronunciarse sobre proposiciones o
doctrinas sospechosas, o directamente erróneas, y denunciarlas a la
autoridad competente, previa la convocatoria a su autor para que las
reconociera como propias, y las ratificara o se rectificara de
ellas.
5.3.
Las Sanciones
a)
las positivas eran el cumplimiento satisfactorio de las promociones
correspondientes,
b)
las negativas:
•
las simples advertencias del maestro o del bachiller;
•
multas: por faltar a clase, a ejercicios (graduándose el monto por
el número de faltas cometidas), a reuniones académicas;
•
el rechazo de la promoción, por falta de respeto contra un maestro,
sin excusas y sin la reparación suficiente;
•
la exclusión del alumno de las listas de la Facultad, para quien no
ha comenzado a dictar su curso en el tiempo fijado por el
reglamento;
•
el retraso en la promoción, por ausentarse más de tres veces a los
ejercicios y actos prescriptos; o por ausentarse de la ciudad más
tiempo del permitido, sin avisar al bedel; o por omitir los sermones
correspondientes;
•
la pérdida de todos los derechos,
para quienes resultasen ser de nacimiento ilegítimo, o para quienes
hubiesen prestado falso testimonio o perjurio.
6.Los Instrumentos De
Trabajo
6.1.Las reportaciones
Son
apuntes de lo enseñado por el maestro o por el bachiller, en
el transcurso de un acto escolar, o de un curso. Pueden ser el
trabajo del secretario de un maestro (formando parte de su trabajo),
o de un estudiante (quien ha tomado el apunte para sí mismo). Su
valor depende del valor de quien ha elaborado el apunte, ya que no
se trata de un copista o amanuense, ni de una labor hecha con tiempo
y en quietud, sino al correr de la palabra, y en medio del bullicio.
Entran en juego la destreza, la rapidez y la inteligencia de la
persona, como también la fineza y la seguridad de su juicio.
6.2.Las redacciones
Es
el estado elaborado de un texto, cuya responsabilidad asume
el autor, y que, si bien reproduce lo presentado ante el auditorio
escolar, lo hace con un orden más lógico y didáctico. Son menos
vivas, menos espontáneas que la reportación, pero más auténticas
en cuanto a la comunicación del pensamiento y la persona del autor.
6.3.Las bibliotecas
Su
estatuto está fijado por la Universidad, que controla también sus
actividades. Incluyen entre su personal bibliotecarios, copistas,
iluminadores, artesanos del pergamino, etc. Proveen a la Universidad
del material necesario, según precios convenidos con la misma, y
según una lista de obras proporcionada por las autoridades
universitarias; precisamente, los copistas multiplican los
ejemplares, siguiendo los modelos depositados a tal efecto (los
textos deben ser autentificados por la Universidad, y reproducidos
fielmente).
7.
CONCLUSIÓN
Nosparece interesante concluir este tema, en el que
nos hemos dedicado principalmente a la organización de los estudios
universitarios y sus técnicas, con un fragmento de la que se dio en
llamar la Carta Magna de la Universidad de París, la bula Parens
scientiarum (“La Madre de las ciencias”), promulgada por el
Papa Gregorio IX el 13 de abril de 1231:
“Y
así, en cuanto al estatuto de los escolares y de las escuelas
establecemos que debe observarse lo siguiente: quienquiera que en
adelante fuere designado canciller de París, en presencia del
obispo –o, por su mandato, ante el capítulo parisino– y de dos
maestros convocados a tal efecto en representación de la corporación
de escolares, en la inauguración de su gestión jurará conceder la
licencia tan sólo a quienes sean dignos de ella, y no admitirá a
los indignos, rechazando toda acepción de personas y de
‘naciones’. Y concederá la licencia de conformidad con el régimen
de las Facultades de teología y leyes, y de buena fe según su
conciencia, en lugar y tiempo acordes a la situación de la ciudad y
al honor y estima de dichas Facultades. Pero antes de licenciar a
alguien, y dentro de los tres meses de pedida la licencia, infórmese
diligentemente –tanto por todos los maestros de teología
presentes en la ciudad como por otros varones honestos y cultos, por
quienes sea posible conocer la verdad– sobre su vida,
conocimientos y elocuencia, y también acerca de sus intenciones,
sus esperanzas de progreso y cuanto debe requerirse en tales casos.
Una vez realizada esta averiguación sobre lo que es decoroso y
conveniente, de buena fe y según su conciencia otorgue o niegue al
postulante la licencia pedida. Los maestros de teología y de leyes,
cuando comiencen su actividad docente, prestarán públicamente
juramento de dar fiel testimonio en cuanto a todo lo que antecede.
También el canciller deberá jurar que no revelará las opiniones
de los maestros contra su voluntad [...]. En cuanto a los
licenciandos en medicina, artes y otros estudios, el canciller se
comprometerá a examinar de buena fe a los futuros maestros, y no
admitiendo sino a los dignos, rechazará a los que no lo fueren”[5]
Este texto nos da un perfil del
graduado universitario, que el estudiante debía realizar a lo largo
de años de mucho estudio y ejercitación –la responsabilidad del
alumno–, como nos lo han mostrado la secuencia de los estudios y
las técnicas de trabajo. Pero también nos habla de un trato
personal entre maestro y alumno, del conocimiento que el maestro debía
tener de su alumno, y de cómo debía responder por él: la
responsabilidad del maestro. Idoneidad académica, responsabilidad
personal: de eso se trata la vida universitaria. Nada menos que de
eso.
Bowen,
J.Historia de la Educación Occidental. Barcelona: Herder,
1976-79. vol. I
y II.
Fraboschi,
A.Crónica de la Universidad de París y de una huelga y sus
motivos (1200-1231). Buenos Aires: Instituto de Estudios
Grecolatinos “Prof. F. Nóvoa”, 1991. 141 p.
Fraboschi,
A.A.; Stramiello, C.I.
Dos pilares de nuestra educación: la cultura clásica y la enseñanza
medieval. Buenos Aires: EDUCA, 2001. 76 p. (Cuadernos de
Historia de la Educación y de la Cultura, 5).
Galino,
M.A.Historia de la Educación. 4ª ed. Madrid: Gredos, 1982.
Glorieux,
P.
“L'enseignement au Moyen Age. Techniques
et méthodes en usage à la Faculté de Théologie de Paris, au
XIIIe. siècle”. ARCHIVES
D'HISTOIRE DOCTRINALE ET LITTERAIRE DU MOYEN AGE, 1968; 35: 65-180.
Le
Goff, J.Los intelectuales en la Edad Media. Barcelona: Gedisa, 1986.
170 p.
Paul,
J.Histoire intellectuelle de l'Occident médiéval. Paris:
Armand Colin, 1973.
Thorndike,
L.
University Records and Life in the Middle Ages. New York:
Columbia University Press, 1944. 476 p.
NOTAS
[1]
La excomunión, y mucho más la interdicción, eran
muy temidas por los gobernantes, pues sus súbditos quedaban
desligados de su juramento de obediencia, y podían ser captados
por otro príncipe que aspirase a ocupar el poder de quien había
sido excomulgado o puesto en entredicho. Además, la interdicción
solía afectar también a la región o comarca gobernada, de
manera que en ella no podían celebrarse oficios religiosos,
callaban las campanas y toda la población quedaba sin auxilios
espirituales. (vuelve al texto)
[2]
Este libro reúne los comentarios de los Padres de la Iglesia y de
otros autores más recientes sobre la Biblia, los dogmas de la fe
y las normas morales. Trata todos los problemas de la teología y
acumula elementos de solución, autoridades, sentencias de los
Padres y de los teólogos posteriores. Su estudio proporciona una
amplia y abarcadora visión, sistemática e histórica. Fue de
lectura obligatoria en las Universidades hasta el siglo XVI, y dio
lugar a un título universitario: bachiller sentenciario. (vuelve
al texto)
[3]
Las Cruzadas pusieron a los hombres de Occidente en conocimiento
de una sabiduría desconocida, o apenas vislumbrada hasta ese
momento. También cambiaron sus hábitos de vida, y su cultura en
general, refinándolos (las ricas telas: sedas, terciopelos,
gasas; los coloridos vivaces y los pasteles; los manjares en las
comidas, los condimentos, la gran variedad de platos y la repostería
oriental; los tapices, las alfombras, los almohadones, el gusto
por lo muelle, el ocio, etc.). Por otra parte, también había un
intercambio comercial y cultural con algunos importantes centros
de la España musulmana: Córdoba, Toledo, Granada, donde
proliferaban los estudiosos de la sabiduría griega, a la que añadían
sus interpretaciones y comentarios, de origen árabe o judío. Y
no podemos dejar de mencionar las famosas escuelas de traductores
(del griego y del árabe al latín), como la de Toledo. (vuelve
al texto)
[4]Roger Bacon decía:
“Cuando se sabe bien el texto, se sabe todo lo que pertenece
a la materia a la que el texto se refiere”. (vuelve
al texto)
[5]DENIFLE-CHATELAIN.
Chartularium Universitatis Parisiensis. Paris: 1899, n.79.
(vuelve al texto)