¿Qué
utilidad tiene estudiar una historia de la filosofía?
Por
Miguel
Moreno Muñoz.
I.E.S Joaquín Artiles de Agüimes (Las Palmas de Gran Canaria).
El
pensamiento de la humanidad evoluciona con los siglos, como lo hace la
mentalidad personal desde la infancia hasta la madurez.
El pensamiento no sólo es producto de individuos; también cada grupo
humano tiene su historia y modo de pensar particular.
Todo pensamiento, obra literaria,
artística, científica o religiosa está enraizada en la historia:
circunstancias económicas, políticas, sociales, familiares, culturales,
técnicas, etc. Esa es también una característica del pensamiento
occidental/europeo.
...las filosofías son su
propia época expresada en pensamiento; pertenecen a su época y se hallan
prisioneras de sus limitaciones: el individuo es hijo de su pueblo, de su
mundo, y por mucho que quiera estirarse, jamás podrá salirse
verdaderamente de su tiempo, como no puede salirse de su piel [Hegel, Lecciones
de Historia de la Filosofía, I, 17-18].
DATOS AUTORES
Perfil/Área trabajo
Doctor en Filosofía / Profesor Filosofía
Educación secundaria.
Los filósofos, autores y corrientes filosóficas no son fósiles
intelectuales ni reliquias del pasado: sus ideas son una parte viva del
pensamiento y patrimonio intelectual de la humanidad, quizás de nosotros
mismos, aunque no lo sepamos. Entre todos, constituyen nuestra «segunda
naturaleza», nuestro «nicho ideológico» en sentido amplio. Las raíces
de nuestro pensamiento se hunden hasta el s. VI a.C.
La Historia de la Filosofía puede parecer un
bosque intrincado que cada lustro es incendiado y una y otra vez es
repoblado: Aristóteles derriba a Platón, Kant tira por tierra
las ideas de Hume, Marx deja tambaleando a Hegel... Resulta difícil saber
a qué atenerse. Pero no todo son hojas que caen: muchas permanecen
durante siglos en el árbol, y otras muchas cambian de color pero no caen.
1. QUÉ ES LA "HISTORIA DE LA FILOSOFÍA"
Por lógica, debería
entenderse al final, con una visión de conjunto de todos los
autores y corrientes.
Para Hegel, la filosofía tiene una
unidad histórica: es un caminar hacia la verdad, por más recodos que
encontremos. No es un mero cúmulo de opiniones, según las ideas
caprichosas del pensador de turno. Cada filósofo depende en sus ideas,
argumentos y estilo de los anteriores, y hace posible la transición al
pensamiento que le sigue: las ideas parecen bullir como hormigas, pero
orientadas en una misma dirección final.
Cuando los filósofos estudian y afrontan
problemas, han pretendido tender hacia la verdad como horizonte. Se
plantean los grandes interrogantes del hombre: el conocimiento, la
naturaleza, la estructura del mundo, la complejidad del ser humano, la
libertad y la ética... Creyentes o no, siempre han intentado establecer
un diálogo entre fe y razón, entre filosofía y teología, entre filosofía
y ciencia/cultura... en busca de la verdad y soluciones a los problemas.
Por tanto, la
historia de la filosofía es ya filosofía:
no es mera exposición histórica/erudita de ideas, sistemas de
pensamiento y afirmaciones, sino búsqueda de planteamientos correctos y
soluciones a los problemas, a las incoherencias, etc.
En filosofía, todo
es discutible: por principio, no se admiten verdades sin haber sido
previamente demostradas y razonadas. Incluso los hechos históricos
se discuten, en cuanto que pueden ser objeto de diversas interpretaciones.
Filosofía e historia son inseparables.
Con estas observaciones, la filosofía no
debería invitar al escepticismo ni llevar a un abandono de las
propias creencias y prejuicios. Más bien, debería suscitar una confianza
en la razón y en la capacidad del hombre para acercarse asintóticamente
a la verdad y hallar soluciones -al menos provisionales- a los
problemas. Cada autor aporta una pieza al puzzle que podríamos llamar
verdad. Por tanto, los filósofos no piensan aisladamente; construyen
sobre lo que otros hicieron y aportan fundamentos a los que le siguen.
Nadie posee la verdad absoluta, pero todos la buscan. Algunos, convencidos
de que no existen verdades absolutas, se esfuerzan por aclarar los
problemas y cuestiones parciales a su alcance.
Puesto que cada
época hace posible la siguiente y gracias a que un sistema cae puede
surgir otro, las corrientes de pensamiento son visiones parciales,
nunca absolutas ni completas, de la realidad. Por tanto, no
hay razón para hundirse en el escepticismo (hay progresos en los
problemas) ni hay razón para ser dogmático (nadie tiene el
monopolio de la verdad).
Puesto que la verdad se va alcanzando
gradualmente y requiere esfuerzo de reflexión, análisis y estudio, es
preciso estar en estado de alerta permanente. Estamos obligados a ser
críticos, con nosotros mismos y ante todas las informaciones que nos
llegan del exterior. Como seres humanos, ninguno deberíamos renunciar
a ser filósofos, a buscar la verdad con espíritu crítico.
Cuando se mira en la historia y en el
pasado, deberíamos buscar aquello que no envejece, las ideas más vivas y
geniales, porque muchas personas de gran talento e inteligencia se han
enfrentado antes que nosotros a problemas fundamentalmente parecidos a los
nuestros.
2. QUÉ SE
ENTIENDE POR "FILOSOFÍA"
De forma algo vaga e imprecisa, se ha
entendido por «filosofía», literalmente, el «aprecio o estima [filós]
de la sabiduría [sofía]», algo así como la curiosidad por saber.
Y por filósofo, «el amigo de la sabiduría», es decir, el aficionado a
aprender, el que tiene curiosidad por conocer.
Pitágoras,
a quien se atribuye la invención del término, no quería llamarse sabio,
sino «amigo de la sabiduría». Según él, sólo Dios es sabio.
La sabiduría es la ciencia de Dios, y la filosofía lo es del hombre.
Para Aristóteles,todos los hombres tienden por su propia naturaleza a saber. Por eso
el deseo de saber pertenece a la esencia del hombre y todo ser humano
tiene algo de filósofo en lo más profundo de sí.
A lo largo de los siglos ha variado el
significado y el contenido atribuido a la Filosofía:
Antiguos:
Por Filosofía entienden el conjunto de los saberes: Física, Matemáticas,
Geometría, Astronomía, Teología... Con los griegos se consolidó el
tipo de discurso argumentativo que hoy denominamos Filosofía.
Cristianismo:
Distingue entre verdad natural o racional y verdad revelada, entre Filosofía
y Teología (St. Tomás).
Descartes
(XVII): Considera la filosofía es un árbol, cuyas raíces son
la Metafísica; el tronco, la Física, y las ramas cada una de las
ciencias particulares.
XVIII:
Con la decadencia de la Filosofía Escolástica, la filosofía queda
reducida a la Metafísica. Ciencia y filosofía se contraponen como dos órdenes
del saber completamente diferentes, y esa estructura diferenciadora ha
sido mantenida en nuestras universidades.
Hoy
no se habla de una filosofía global, sino de múltiples áreas no
siempre fáciles de ubicar en las dos grandes corrientes del pensamiento
filosófico reciente, la filosofía analítica (centrada en el
estudio del lenguaje, la lógica, la epistemología y la estructura de las
teorías científicas) y la filosofía hermenéutica, de corte más
tradicional (centrada en las cuestiones clásicas de la Fª, en la política,
la moral, los sistemas y problemas metafísicos).
3. CÓMO
ESTUDIAR LA FILOSOFÍA
Refiriendo cada filósofo o sistema filosófico a sus circunstancias
históricas, porque siempre el contexto histórico influye en el
pensamiento. Conviene buscar y encontrar las conexiones históricas
remotas y cercanas.
Buscando la simpatía y la empatía
con el autor: adentrarse en el
pensamiento del autor y esforzarse por entender todas sus expresiones, términos
y tesis. Sólo después de entenderle se le podrá -y debería- criticar.
La historia de la filosofía debería enseñarnos a pensar desde lo que
dicen los autores, y esto no tiene nada que ver con aprenderse de
memoria lo que digan. Cuando el objetivo es comprender y aclarar ideas,
toda crítica contra argumentos, ideas y términos oscuros o imprecisos
será poca.
Confiando en los propios
conocimientos y capacidad de crítica,
pues a partir de 14 ó 15 años cualquier individuo reconoce -o debería
reconocer- si un argumento convence o no. Nadie debería aceptar ideas de
otros simplemente porque las diga alguien con autoridad o porque muchos
las comparten. El individuo adulto y maduro personaliza sus ideas y las
somete a examen crítico antes de aceptarlas definitiva o
provisionalmente.
Los filósofos deberían ser leídos
directamente en sus obras, no sólo
a través de intermediarios o libros de texto. Esta suele ser una filosofía
«enlatada», donde otros han seleccionado las ideas de interés -y no
siempre con buen juicio-.
Tras leer un autor, cada uno debería sacar sus propias conclusiones
personales. Es la única forma de adquirir un pensamiento propio,
razonado, maduro, y de evitar el psitacismo, el refugio en tópicos y
lugares comunes, las jergas huecas de pandilla o pueblo.
Procurar distinguir las grandes cuestiones de cada época. En la
Historia de la Humanidad, los problemas se han centrado en tres grandes
focos:
El Mundo (Ser,
Cosmos, Naturaleza, Estado, Política, Sociedad).
El Hombre (antropología,
conocimiento, ética, política, Psicología).
Dios (lo
sagrado, el sentido de la existencia, la justificación de la fe...).
Así, en la ANTIGÜEDAD, el mundo
se reduce a cosmología; el hombre, a una antropología elemental, un
principio de ética; Dios es simplemente un principio metafísico para
hacer coherentes las explicaciones. El mundo resulta más importante que
Dios para pensadores como Aristóteles.
En la EDAD MEDIA, el mundo se
reduce a sociedad política, y ésta a Imperio; el hombre no se valora
como ser independiente, sino como parte de la naturaleza; Dios es un poder
sobrenatural que todo lo domina e invade, concretado en la religión como
preocupación fundamental y la Iglesia como institución
omnipresente/poderosa. Dios prevalece sobre el mundo y sobre el hombre, p.
ej. en Santo Tomás.
Durante la EDAD MODERNA, el Estado
surge como algo independiente de la Teología; al hombre se le reconoce el
valor de su razón y se inicia un proceso de secularización que va
quitando preeminencia a lo religioso. El hombre aparece en primer plano,
ocultando en parte a Dios y al mundo (Descartes).
En la EDAD CONTEMPORÁNEA, se
establece definitivamente la autonomía y valor propio del mundo y de la
ciencia como modelo de conocimiento; al hombre se le reconocen unos
derechos inalienables sobre los que se fundamenta su valor e igualdad
fundamental con sus semejantes, y la Iglesia se independiza
definitivamente del Estado en los países occidentales. Parece que esta
vez es la ciencia la que predomina sobre el hombre, y serían muchos los
autores.