Ciencia y
práctica que consiste en aplicar los hallazgos de la psicología académica a
los problemas clínicos y de salud. La psicología clínica está
relacionada con la aplicación de técnicas psicológicas a un amplio espectro
de problemas, tanto en adultos como en niños, ya sea de forma individual o en
grupo.
Historia
Durante la II Guerra Mundial surgió un
gran interés por las ‘mediciones mentales’ como forma de seleccionar a los
reclutas para el ejército, constituyendo el punto de partida para desarrollar
las matrices progresivas y los tests destinados a medir la capacidad
intelectual. Al mismo tiempo, el psicólogo Hans Jurgen Eysenck, investigador
del Hospital de Urgencias de Mill Hill de Londres, puso en funcionamiento los
primeros proyectos para desarrollar un curso de formación de psicólogos
clínicos.
DATOS AUTOR
Perfil
Desconocido
Ciudad de residencia
Desconocida
Web personal: No
TEXTO
PUBLISHER
ORIGINAL
Recopilado de diferentes webs. En ninguna
de ellas se citaba autoría.
Durante las décadas de 1940 y 1950 los psicólogos clínicos trabajaron en los
grandes hospitales, desarrollando tests psicométricos y dedicándose a la
investigación. Hans Eysenck y otros psicólogos británicos, en desacuerdo con
el rumbo que había tomado la psicología clínica en Estados Unidos,
concedieron una mayor importancia al diagnóstico y a la investigación, y no a
la terapia y el tratamiento, aspectos que los psicólogos estadounidenses
desarrollaron con más profundidad. Ese apego a la tradición empírica sentó
las bases de una fidelidad a la tradición científica de la observación y el
análisis estadístico, que persiste hasta la actualidad. La influencia del conductismo Hans Eysenck, al promover la idea de que los psicólogos clínicos debían
ser asesores e investigadores, contribuyó al desarrollo de un proceso que habría
de cambiar la profesión con sus críticas a la psicoterapia tradicional y su
defensa de la ciencia y el tratamiento ‘nuevos’ de la terapia conductista,
terapia cuyo objetivo es la modificación de conducta de una persona y no el análisis
de las causas que la provocan, objeto del psicoanálisis.
Investigación
La psicología clínica es una disciplina que
se fundamenta en la investigación. Los programas de
evaluación y tratamiento que utiliza están basados en teorías psicológicas y
han sido probados en condiciones controladas y con criterios objetivos.
Por ejemplo, el tratamiento conductista-cognitivo de la depresión se ha probado
en gran número de individuos que sufrían síntomas específicos reconocidos
como parte de esta enfermedad. Este tratamiento se compara con otros
(tratamientos con drogas y terapias) y sus resultados son a la vez comparados y
evaluados por investigadores que desconocen qué tipo de tratamiento ha seguido
cada paciente (‘tests ciegos’). Para comprobar la mejoría de los pacientes
se incluyen también métodos objetivos, como los cuestionarios.
Este tipo de ‘test ciego’ no es la única forma de establecer los efectos de
un tratamiento determinado, y hay casos en los que no es recomendable por
razones éticas o prácticas. En estos casos se recurre a otros métodos tales
como los estudios individualizados, en los que se aplica un tratamiento de forma
intermitente y no continuada. Si un observador ‘ciego’ comprueba que existe
una mejoría durante la aplicación del tratamiento y un deterioro al
suspenderlo, es razonable concluir que el tratamiento resulta efectivo.
El trabajo de los psicólogos clínicos Los psicólogos clínicos trabajan con pacientes de todas las edades y
abarcan una gran variedad de disciplinas. También colaboran con gran número de
profesionales de la salud mental, como los psiquiatras (que en la actualidad son
médicos especializados en el tratamiento de enfermedades mentales), geriatras,
pediatras y psicoterapeutas. Algunos psicólogos clínicos
se especializan en ramas o escuelas particulares de psicoterapia.
En primer lugar, colaboran en el diagnóstico de los pacientes. Por ejemplo, una
lesión o una enfermedad cerebral puede afectar a múltiples capacidades o
características de una persona, aparte de provocarle problemas físicos. El
psicólogo clínico, al utilizar diversos tests psicológicos, como las escalas
de memoria e inteligencia de Wechsler, puede evaluar cuáles son las áreas que
presentan problemas y ayudar a establecer un programa de rehabilitación.
Por ejemplo, si una persona con una lesión cerebral tiene problemas para
recordar un dato importante (como dónde guardar la cafetera o la fecha de una
cita), el psicólogo clínico puede ocuparse de organizar la colocación de
etiquetas en los lugares más importantes de la casa o enseñar a la persona el
uso de instrumentos de memoria artificial como las agendas personales.
En segundo lugar, los psicólogos clínicos se ocupan de
los tratamientos de pacientes con problemas de diversa índole. Estos
tratamientos pueden estar basados en planteamientos teóricos diversos (por
ejemplo, las teorías psicoanalíticas de Sigmund Freud y otros), aunque suelen
recurrir a principios conductistas o conductistas-cognitivos. Estos principios,
que derivan de las teorías del condicionamiento clásico y del operante,
ideadas respectivamente por Ivan Pávlov y B. F. Skinner, han logrado un gran
avance al aumentar el conocimiento sobre los elementos mentales o cognitivos de
los desórdenes psicológicos.
Si una persona sufre una fobia, como la agorafobia, el psicólogo intentará
comprender tanto el comportamiento como los esquemas mentales del paciente. El
psicólogo determinará la causa por la que el individuo ha desarrollado el
temor a salir (por ejemplo, si ha padecido experiencias desagradables, como la
de haber sido atacado, que le hayan podido originar ansiedad) y tratará de
ayudarle a controlar tanto las sensaciones fisiológicas asociadas con la
ansiedad (taquicardia, pánico, sudor), como los pensamientos negativos
asociados con la idea de salir al exterior (‘si salgo, perderé el
conocimiento’).
En tercer lugar,
los
psicólogos clínicos se dedican a la investigación, que puede englobar
estudios en profundidad sobre la efectividad de un determinado tratamiento o el
estudio de un paciente en concreto. Finalmente, la mayoría de los psicólogos
clínicos se dedican a la enseñanza, bien sea de médicos o enfermeras, de psicólogos
que estén realizando prácticas clínicas o de otros grupos de personal
sanitario.
La investigación y el futuro
Una de
las áreas más prometedoras dentro de la investigación está relacionada con
la aplicación de las técnicas conductistas-cognitivas en los desórdenes
psicóticos.
Estos desórdenes, en especial la esquizofrenia, se han venido tratando
principalmente, y hasta hace muy poco tiempo, con tranquilizantes. Estos fármacos,
que han servido de gran ayuda a un alto porcentaje de pacientes, presentan
desventajas, ya que no son eficaces en tratamientos posteriores a dos semanas y
crean dependencia física.
Algunas investigaciones recientes han demostrado que es posible ayudar a los
pacientes a librarse de ciertos síntomas muy molestos, como las alucinaciones,
modificando sus actitudes ante estos síntomas. Por ejemplo, en
lugar de considerar la alucinación como una voz que proviene del exterior, se
les recomienda que intenten clasificarla como una parte inaceptable de sí
mismos.
Este tratamiento, combinado con algunos fármacos, es lo más efectivo
actualmente.