Francia
e Inglaterra confrontaban en lo que se llamó la Guerra de los 100 años
(1337-1453), debido a un estricto problema de sucesión en la corona
francesa (Ley sálica). Los ingleses asestan tres grandes victorias:
Batallas de Crecy (1346), Poitiers (1356) y Azincourt (1415). Este es el
tiempo de Juana de Arco(1412-1431). La hegemonía de los arcos largos
ingleses era marcada. Francia estaba divida; los ingleses dominaban al
norte del Loira, producto de la gran campaña de Enrique V. En el sur,
estaban los borgoñones (aliados desde 1419 a los ingleses luego del
asesinato de Juan sin miedo), y se hallaban en franco litigio con los armañacs,
fieles al Delfín Carlos. En 1420 se firma el Tratado de Troyes: Enrique V
se casa con Catalina, hija de Carlos VI de Francia y éste renuncia a la
descendencia del reino de Francia.
Juana
nace en 1412 en Domremy, una ciudad del valle del Mosa cedida al señorío
inglés (duque de Borgoña) en conflicto permanente con los armañacs. Hija
de Jacques, labrador, e Isabel Romea, (nombre dado a los que realizaban
una pelegrinación a Roma.)
Dice
Brierre de Boismont: Esta era la Francia de Carlos VII; estas facciones
terribles se enfrentaron sin piedad la una con la otra, reduciendo a la última
miseria a los ciudadanos; los cuales sin raras excepciones eran servidores
oportunos de sus poseedores. Los campos devastados, los propiedades
destruidas, la muerte en todas sus formas y el desierto inmerso en la
tierra fértil, tal es el lamentable espectáculo a ver ante nuestros
ojos.
Juana
comienza a escuchar voces a los 13 años de edad ,tomando como referencia
la siguiente frase:se buena Juanita. Posteriormente escucha
al Arcángel San Miguel (protector de Saint Michelle) y las voces de Santa
Margarita de Antioquía (protectora de las campesinas y embarazadas, cuya
imagen se la observa con un pie sobre un dragón!) y Santa Catalina de
Alejandría (protectora de las muchachas). Estas le confían: Es
preciso que tomes el estandarte de Dios, libres el sitio de Orleans y
conduzcas al Delfín a Reims para su coronación.
Concurre
a pedirle a Roberto de Baudricourt (Capitán de Vaucouleurs) una carta de
presentación para ver al Delfín, siendo rechazada la primera vez insiste
al otro año y logra ser recibida en la Corte de Chinon (750 leguas a través
de territorio enemigo borgoñes en 11 días).
El
6 de marzo de 1429 en Chinon, "reconoce" al Delfín entre
centenares de caballeros allí reunidos. La remiten a Poitiers donde residía
el parlamento, para ser analizada por los doctos y clérigos provenientes
de la Universidad de París. Regresa a Chinon para alistarse y preparar su
salida (manda a buscar su espada "enterrada detrás del altar de la
Iglesia de Santa Catalina de Fierbois", la cual según cuenta Anatole
France había predicho tendría cinco cruces en su hoja)
El
30 de Abril comienza el asedio a Orleans terminando el 8 de mayo. Victoria
de Patay (11 de Junio). Comienza la marcha triunfal hacia Reims, previa
entrega de Troyes y el Delfin es coronado el 17 de Julio, como Carlos VII.
Se cumple la profecía de Merlín por la cual una mujer enlodaría a
Francia (Isabel de Baviera) y otra la salvaría... Este le ofrece un
regalo a su elección pero ella no quiere nada más que seguir hacia París.
La decisión del ataque a París se dilata debido a las continuas dudas e
indecisiones de la corte.
Carlos
VII le otorga a la familia de Juana el título de nobleza de Duques de la
Orden de Lis. En una defensa de la Compiegne es tomada prisionera por Juan
de Luxemburgo que la vende a los ingleses ante la apatía de la corona
francesa. Llevada a Rouen en custodia del Earl de Warwick. Fue juzgada en
Rouen por la Santa Inquisición durante tres meses, siendo encontrada
culpable de herejía y brujería. Fue quemada en la hoguera el 30 de mayo
de 1431.Solo 24 años después, el Papa Calixto III, a requerimiento del
rey de Francia, abre el proceso de rehabilitación (París) donde se
exonera a Juana. Beatificada en 1909 y canonizada por el Papa Benedicto XV
en 1920.
De
uno y del otro lado del Canal de la Mancha los psiquiatras han fallado en
realizar un diagnóstico correcto de Santa Juana de Arco. Brierre de
Boismont en 1883 pensó, que sus alucinaciones eran casi compatibles con
la salud y habló de " alucinaciones fisiológicas". En las
islas británicas el famoso William W. Ireland se preguntaba si: ella
hubiera vivido más, ¿el curso de los eventos hubiera indicado más
claramente el carácter de estas delusiones? ¿Habrían cesado las
alucinaciones y su estado de exaltación? ¿O ella hubiera proseguido el
curso de su supernatural comunicación con Dios?. Ya en este siglo
Karl Kleist decía que había personalidades especiales que tenían la
tendencia a las alucinaciones y que Santa Juana de Arco pertenecería
según Bernard Shaw a esta clase de personas. Sólo así, son
comprensibles las palabras de Mark Twain en su novela sobre Juana cuando
en un diálogo entre el caballero de Metz y el paje de Santa Juana dice:
-
Metz: "Su cualidad más señalada es tener unos ojos que ven.
-
Paje: ¿Ojos que ven? Eso no es gran cosa. Supongo es lo corriente...
-
Metz: No, muy pocos tienen esa virtud.
-Paje:
Según él, los ojos corrientes sólo son capaces de ver la superficie de
las cosas y de juzgar a través de ellas. Pero los ojos que de verdad ven,
son los que profundizan y leen en el corazón y en el alma, descubriendo
en ellos capacidades ocultas, que los ojos vulgares no logran descubrir. Sólo
digo que el mayor genio militar fracasa cuando carece de ojos que
ven..."
Bibliografía
1.
Belloc H. Juana de Arco. Ed. Emecé.Bs.As. 1945.
2.
Brierre de Boismont A. De l’Hallucination historique ou étude medico-psychologique
sur les voix et les revelations de Jeanne D’Arc. Annal. Med-Psych.3ra.
serie T. VII. Juillet. 1861.
3.
France A. Vida de Juana de Arco. Ed. Futuro. Bs.As. 1945.
4.
Ireland W.W. On the character and Hallucinations of Joan of Arc. J. Ment.
Sci. Vol. 28;483-492 Vol. 29;18-26. 1883.
7.
Kleist K. Diez Comunicaciones. Introducción a las localizaciones
cerebrales en neuropsiquiatría. Traducción del Dr. D. L. Outes y col. Ed.
Polemos. 1997.
8. Shaw
G.B. Santa Juana. Ed. Cátedra.Madrid. 1985
9. Twain
M. Juana de Arco. Ed. Palabra.Madrid. 1989
10.Thurston
H. St. Joan of Arc. En The Catholic Encyclopedia(www.knight.org/advent)
Agradecimientos
Al
Dr. Juan Carlos Goldar por aportar su apoyo y generosa sabiduría, al Dr.
Edgardo Gonzalez y al Dr. Darío Rojas por materiales suministrados. A mi
mujer, Ximena por su incondicional apoyo y paciencia. Dedicado a mi futura
hija, Juana.
Dr.
Darío Rojas
OTROS
ALUCINADOS GENIALES:
La
historia trata de los hechos, las religiones tratan de las verdades. Hay
una contraposición entre el mundo de los hechos y el mundo de las
verdades. La actitud religiosa ha de considerarse necesariamente como la
verdadera, rechazando la otra por falsa. Un ejemplo claro de esta situación
la ofrece el diálogo entre el procurador Pilato y Jesús, citado en el
evangelio de San Juan, 18.35: "¿Qué has hecho? Respondió Jesús:
Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo, mi gente
habría combatido para que no fuese entregado a los judíos; pero mi Reino
no es de aquí. Entonces Pilato le dijo: ¿Luego tú eres Rey? Respondió
Jesús: Sí, como dices, soy Rey. Yo para esto he nacido y para esto he
venido al mundo; para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la
verdad, escucha mi voz. Le dice Pilato: ¿Qué es la verdad?". A lo
cual Jesús ya no contestó.
Aquí
me limitaré al mundo de los hechos de tres hombres geniales, que
modificaron el curso de la humanidad, y de los cuales en uno u otro
momento se ha puesto en duda su salud mental. Son el profeta Ezequiel, San
Pablo y San Francisco de Asís, alcanzando así los tiempos de la doncella
de Orleans.
EZEQUIEL
Durante
su destierro en Babilonia, los judíos constituyeron una nación sin
territorio, un "consensus" que existió en un mundo de naciones
semejantes. Jerusalén era un centro santo, como lo es La Meca en la
actualidad, pero no la patria ni el centro espiritual del pueblo. Los judíos
vivían, fuera de su tierra, con un príncipe propio, análogo al de
Palestina (un etnarca, el Rech Galuta o jefe del exilio), con residencia
en Neharde; formando un sólido conjunto de agricultores y artesanos, una
aristocracia rural. Por causa de la victoria persa, los ojos de los judíos
se dirigían hacia la doctrina de Zaratustra, (alrededor del 600 ac).
Ciro (que toma Babilonia en el 540 AC) y Cambises, que eran tan enemigos
de los asirios y egipcios como los judíos, aún se refieren a Marduk,
pero Darío es manifiestamente zoroastriano, asumiendo el poder bajo la
mención del Ahura Mazda.
El
profetismo puro (de Amós, Oseas, Isaías y Jeremías), se transforma en
profetismo apocalíptico (Deutero-Isaías, Ezequiel y Zacarías), al
adquirir las formas pérsicas del sentimiento cósmico.
Ezequiel
es un sacerdote de la casa de Sadoc, ejerció su actividad con los
desterrados en Babilonia entre el 593 y el 571 AC. Quizás predicó en
Palestina hasta la ruina de Jerusalén en el 587 ac.
Es
el artífice de la transformación del Yahvismo en Judaísmo. (El rey
Ezequías de Judá había iniciado la recopilación de escritos yahvistas).
Rompe con el pasado de su nación. Dios deja de estar ligado a su templo.
Lo que sucede a una nación es por su comportamiento, una nación se
consideraba previamente unida a su dios, también vencido, por otra nación
y su dios.
Los
antiguos textos consideraban al individuo integrado en la familia, en la
tribu y en la nación: Noé es salvado con los suyos, Abraham se lleva
consigo todo su clan a Canáan. Esta concepción se aplicaba a la
responsabilidad y a la retribución. Si Abraham intercede por Sodoma, no
es para que los justos sean separados y perdonados, es para que actuando
la solidaridad, aquéllos eviten incluso a los malos el castigo merecido.
Con Ezequiel aparece la responsabilidad personal. Dios actúa con
benevolencia previa al arrepentimiento. Rompe así con la tradición de
solidaridad en el castigo y afirma el principio de retribución
individual. Dios dará un corazón y un espíritu nuevos, hallándonos en
el umbral de la teoría de la gracia que desarrollarán San Juan y San
Pablo. Al ser contradicho por la experiencia cotidiana, este progresará
hacia el concepto de retribución después de la muerte.
El
libro de Ezequiel es habitualmente dividido en tres partes, los oráculos
contra Judá, los oráculos contra naciones vecinas y el planeamiento de
la estructura del templo y características de la liturgia futuras.
Aparece el espíritu talmúdico que se encarna en Esdras.
Aquí
haré una breve descripción de su contenido, deteniéndome sólo en lo
que consideramos de interés en el tema. El inicio del libro presenta dos
introducciones, sucesivas, una personal, una impersonal, que quizás
indiquen dos fuentes, una las propias anotaciones del profeta y la otra
una recopilación efectuada por un discípulo.
El
año 30, el día 5 del cuarto mes, encontrándome yo entre los deportados,
a orillas del río Kebar, se abrió el cielo y contemplé visiones
divinas. El río Kebar se refiere al "nar kabari", gran
canal en la lengua acadia. Se extendía desde Babilonia asta Uduk, al
sureste. Si con el año 30 se refiere a su edad, habría nacido
coincidentemente con la vocación de Jeremías, en el 627 ac.
El
día 5 del mes -era el año quinto de la deportación del rey Joaquín- la
palabra de Yahveh fue dirigida al sacerdote Ezequiel, hijo de Buzí, en el
país de los caldeos, a orillas del río Kebar... El año quinto sería
el 593-592 ac.
A
continuación se detalla la conocida "visión del carro". Esta
visión ha adquirido un carácter fantástico a través de la distancia
que separa nuestra civilización de la del profeta, y puede tomarse erróneamente
como alucinatoria si se la juzga con ligereza: "...cuatro seres cuyo
aspecto era el siguiente: tenían forma humana. Tenían cada uno cuatro
caras, y cuatro alas cada uno. Sus plantas eran rectas y la planta de sus
pies era como la planta de la pezuña del buey...": son "karibu"
asirios (querubines), con aspectos de león-toro-águila, que custodiaban
los palacios de Babilonia.
La
"visión del libro" es el relato de la vocación profética de
Ezequiel, Dios le entrega un libro: "Lo comí y fue en mi boca dulce
como la miel". Un serafín tocó la boca de Isaías, Yahveh la de
Jeremías. En el Apocalipsis de San Juan aparece nuevamente la transmisión
de profecías a través de la ingesta de un libro: "fue en mi boca
dulce como la miel; pero, cuando lo comí, se me amargaron las entrañas".
Las
acciones simbólicas son parábolas de acción. Los profetas acompañaban
sus oráculos con gestos simbólicos, no tanto para una mayor expresión,
sino para establecer un vínculo entre el gesto significativo y la
realidad de que es una señal, de tal manera que lo anunciado es tan
irrevocable como el "gesto ejecutado". Son abundantes en Jeremías
y en Ezequiel, por ejemplo cuando recibe la orden de anunciar mediante un
ladrillo asediado, la inmovilidad, el alimento miserable y racionado, los
cabellos quemados y dispersos, el próximo asedio de Jerusalén. Su
inmovilidad, su mudez y su curación, reciben un contenido simbólico que
les incorpora al mensaje profético3. El fallecimiento de su esposa es
interpretado como símbolo personal del desastre nacional que significó
la caída de Jerusalén.
La
mayoría de las predicciones son encabezadas por una fórmula común,
encontrada en la mayoría de los profetas: La palabra de Yahveh me
fue dirigida...; y que no implica necesariamente lo alucinatorio. La
referencia que sí contiene un carácter alucinatorio es la siguiente:
...estaba yo sentado en mi casa y los ancianos de Judá ante mí,
cuando se posó allí sobre mí la mano del Señor Yahveh. Miré: había
allí una forma con aspecto de hombre. Desde lo que parecían ser sus
caderas para abajo era fuego, y desde sus caderas para arriba era algo,
como un resplandor, como el fulgor del electro. Alargó una especie de
mano y me aga rró por un mechón de mi cabeza; el espíritu me elevó
entre el cielo y la tierra y me llevó a Jerusalén, en visiones
divinas.... Algunos años atrás una paciente en estado extásico me
describía en forma similar lo que experimentaba. Tenía la imagen
gigantesca de Jesús delante de sí, resplandeciente. Por su tamaño, de
la cintura hacia abajo su cuerpo excedía los límites del piso, pero aún
así la figura le era visible en su totalidad.
Luego
se aboca al tema de la responsabilidad personal, que ya hemos tratado,
para finalizar con la torá (ley) de Ezequiel, el templo y la liturgia. La
última parte del libro presenta un plan detallado de reconstrucción
religiosa y política de la nación israelita en Palestina. La liturgia
que encontramos actualmente en la religión judía, es la establecida en
aquel entonces por el profeta.
SAN PABLO
A
San Pablo le conocemos mejor que a ninguna otra personalidad del nuevo
testamento por sus Epístolas y por los Hechos de los Apóstoles, dos
fuentes independientes que se confirman y se completan la una a la otra.
Saúl
o Saulo, nació alrededor de 10 aC en Asia menor: ...Yo soy judío,
originario de Tarso, ciudad ilustre de la Cilicia... (Hechos 21.39).
Tarso, que debió ser en su origen una ciudad hitita, era la mayor ciudad
de la Cilicia; culta, próspera y orgullosa de su helenismo. El filósofo
Atenodoro de Tarso fue maestro de Augusto. Tras el asesinato de César,
Marco Antonio fijo allí su residencia y es el lugar donde se produjo su
encuentro inicial con Cleopatra.
Tenía
el orgullo nacionalista de la raza judía:Circuncidado al octavo día,
de la raza de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo hijo de hebreos...
(Epístola a los Filipenses 3.5). ...según la Ley, fariseo. A
consecuencia de ello, obtuvo un buen conocimiento del idioma arameo. La
conquista de Siria y la unificación de la "media luna fértil",
(territorio que abarca la mesopotamia de los ríos Tigris y Éufrates, y
la costa mediterránea hasta el desierto de la península del Sinaí), por
los grandes imperios, extendió el alfabeto actual en reemplazo de la
dificultosa escritura cuneiforme e hizo del arameo el idioma común a toda
la región. Es la lengua que hablaba Cristo y es la que se usaba para
comentar las escrituras en las sinagogas luego de su lectura.
Era
trabajador manual a la vez que erudito: ...y como era del mismo
oficio, se quedó a vivir y a trabajar con ellos. El oficio de ellos era
fabricar tiendas (Hechos 18.3). Tal oficio podía ser el de la
familia de Pablo, pues Tarso era famosa por los tejidos confeccionados con
pelo de cabra, llamados cilicium debido a la región donde se encontraba
la ciudad.
Su
actividad se desarrolla en las épocas de Tiberio a Nerón, con su ejecución
en Roma durante la persecución de cristianos llevada a cabo por éste
emperador en los años 64 a 67. Por ese entonces coexistían tres ideologías
dominantes y sectarias: la de los fariseos con su respeto estricto de la
liturgia; la de los saduceos, vinculados al mandeísmo caldeo, apocalíptico,
con Juan el bautista como su máximo exponente; y los esenios relacionados
con el helenismo.
La
primera mención de Pablo en los Hechos de los Apóstoles es a propósito
de la lapidación de Esteban. Los testigos pusieron sus vestidos a los
pies de un joven llamado Saulo... (Hechos 7.58). Saulo aprobaba
su muerte (Hechos 8.1).
Su
familia era de una importancia considerable, eran ciudadanos romanos, por
lo que debían ser lo suficiente ricos para comprar la ciudadanía, (se
otorgaba por un servicio prestado a Roma, pero también se vendía como se
ha hecho siempre con los títulos nobiliarios). En cierto momento, cuando
estaba a punto de ser azotado, se aprovechó de la inmunidad para los
castigos físicos que la ciudadanía le otorgaba. Dijo al soldado romano
que empuñaba el látigo: ¿...Os es lícito azotar a un romano sin
haberle juzgado? (Hechos 22.25). Añadió el tribuno: Yo
adquirí esta ciudadanía por una gran suma. Pablo replicó: Pues yo la
tengo por nacimiento (Hechos 22.28). La prosperidad de la familia de
Saulo es confirmada por el hecho que enviaron a su hijo para que recibiera
instrucción religiosa a la misma Jerusalén. Allí fue discípulo de
Gamaliel, el destacado fariseo que abogó a favor de la tolerancia hacia
los cristianos:
Yo
soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero educado en esta ciudad,
instruido a los pies de Gamaliel en la exacta observancia de la Ley de
nuestros padres4; estaba lleno de celo por Dios, como lo estáis vosotros
el día de hoy. Yo perseguí a muerte a este Camino, encadenando y
arrojando a la cárcel a hombres y a mujeres, como puede atestiguármelo
el Sumo Sacerdote y todo el Consejo de ancianos. De ellos recibí también
cartas para los hermanos de Damasco y me puse en camino con intención de
traer también encadenados a Jerusalén a todos los que allí había, para
que fueran castigados. Pero, yendo de camino, estando ya cerca de Damasco,
hacia el mediodía, me envolvió de repente una gran luz venida del cielo;
caí al suelo y oí una voz que me decía: Saúl, Saúl, ¿por qué me
persigues? Yo respondí: ¿Quién eres, Señor? Y él a mí: Yo soy Jesús
Nazareo, a quién tú persigues. Los que estaban conmigo vieron la luz,
pero no oyeron la voz del que me hablaba. Yo dije: ¿Qué he de hacer, Señor?
Y el Señor me respondió: Levántate y vete a Damasco; allí se te dirá
todo lo que está establecido que hagas. Como yo no veía, a causa del
resplandor de aquella luz, conducido de la mano por mis compañeros llegué
a Damasco (Hechos 22.3-11). Pasó tres días sin ver, sin comer y
sin beber (Hechos 9.9). También menciona en varias oportunidades
haberse encontrado en un estado extásico.
Se
ha querido atribuir sus fenómenos místicos a un temperamento exaltado y
enfermizo, y aún a la epilepsia. La enfermedad que le detuvo en Galacia sólo
parece haber sido un ataque de paludismo, (Pero bien sabéis que una
enfermedad me dio ocasión para evangelizaros por primera vez; y, no
obstante la prueba que suponía para vosotros mi cuerpo, no me mostrasteis
desprecio ni repulsa... Gal. 4.13); y el "aguijón de la
carne", pudo ser muy bien, como alternativa al paludismo, la
hostilidad irreductible de los judíos, hermanos suyos "según la
carne", (Y por eso, para que no me engría con la sublimidad de
esas revelaciones, fue dado un aguijón a mi carne, un ángel de Satanás
que me abofetea para que no me engría. Por este motivo tres veces rogué
al señor que lo alejase de mí. Pero él me dijo: Mi gracia te basta, que
mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza. Por tanto, con sumo gusto
seguiré gloriándome sobre todo en mis flaquezas, en las injusticias, en
las necesidades, en las persecuciones y en las angustias sufridas por
Cristo; pues, cuando estoy débil, entonces es cuando soy fuerte. 2Co
12.7-10).
Pablo
es un apasionado, un alma de fuego que se entrega sin medida a un ideal, y
este es esencialmente religioso. Dios es todo para él, y a Dios sirve de
manera absoluta, primero persiguiendo a los que considera herejes, luego
predicando a Cristo. A ese corazón ardiente se une una inteligencia lúcida,
lógica, exigente, solícita por exponer la fe según las necesidades de
sus oyentes. A esto se deben sus admirables exposiciones teológi cas. Jesús
hablaba a pescadores y aldeanos; San Pablo, quizás por su educación
helenística, sale a la plaza pública, al ágora de las grandes urbes, y
emplea, por lo tanto, la forma urbana de la propaganda.
La
dicotomía que existe entre saduceos y fariseos, es la que encontramos
entre la mística y la escolástica, entre San Juan y San Pablo. La
esencia de los cuerpos, importante fuente de discusiones entre neopitagóricos
y neoplatónicos, se suceden desde San Pablo con importancia decisiva en
las discusiones de los concilios sobre la substancia de Cristo.
SAN FRANCISCO
DE ASIS
El
26 de septiembre de 1182 nace en Asís, en las boscosas colinas de Umbría,
Juan Bernardone, llamado Francesco ("el francés") por su padre,
Pietro, ya que el parto ocurrió mientras se encontraba, como mercader de
telas, comerciando en Francia, o por ser su madre natural de Provenza.
El
periodo histórico en que se desarrolla su vida, es aquel que señala el
pasaje del arte románico (siglo XI-XIII) al arte gótico (mediados del
siglo XII). En el siglo XIII se construyen las catedrales de Colonia,
Amiens y Burgos. Surge el culto gótico a María. Se efectúa el pasaje de
la ética antigua de actitud a la ética occidental de acción.
Desde
el siglo XI se forman centros de estudios dentro del ámbito de los
monasterios y catedrales, y a partir del siglo XII se desarrollan las
universidades, sometidas a la Santa Sede y dirigidas por las órdenes
mendicantes.5
La
Iglesia medieval se caracteriza por su desorden, la relajación de las
normas morales y la multiplicación de los bienes religiosos. La reaparición
del maniqueísmo (dos principios, bien y mal), en los albigences, motiva
la cruzada al sur de Francia (1209-29) convocada por Inocencio III. En
1215, el mismo año de la Carta Magna, surge la inquisición episcopal,
acompañada en 1231 por el establecimiento de la inquisición papal por
Gregorio IX. La reforma llevada a cabo por el papa Hildebrando
(restablecimiento de la disciplina eclesiástica y negación a las
autoridades civiles del derecho de nombrar obispos y abades), no hubiera
sido eficaz sin las órdenes mendicantes de los franciscanos y dominicos.
La formación de una institución monástica a través de Cluny (910), la
Gran Cartuja de San Bruno (que aunque fallecido en 1105, sus reglas se
establecieron recién en 1125), y los cirtercienses sólo reforzaron el
acercamiento individual de los monjes hacia Dios.
Como
resultado de ese primer movimiento monástico, aunque termine deteriorándose
luego, se obtienen tres hechos fundamentales: El esclavo se transforma en
siervo por presión de la Iglesia, y aún muchos señores declaraban
libres a esclavos y siervos por igual. La arrolladora reforma de la
disciplina de la Iglesia llevada a cabo por Gregorio VII (investigación
de la simonía y las corrupciones pecuniarias, un ideal más serio y
austero de la vida sacerdotal, la imposición del celibato con carácter
obligatorio), y las cruzadas.
Francisco
de Asís era de figura delgada, de mediana estatura, muy activo. Su tez
era morena, su barba oscura, fina y puntiaguda. Ardía en sus ojos aquel
fuego que de día y noche le consumió. Así encontramos a un joven de carácter
festivo, cuya principal ambición era lograr fama como poeta francés,
trovador, o como soldado; vendiendo piezas de tela en un puesto del
mercado. Una costumbre local del gremio era la prohibición a los extraños
de interrumpir una tratativa honesta. Encontrándose entonces atendiendo a
un importante comerciante de la ciudad, se acercó un mendigo a pedir
limosna. Cerrado el trato, el mendigo se había marchado, corrió buscándolo
y al encontrarlo lo colmó de dinero.
Desatada
la guerra entre Asís y la vecina Peruggia, en 1202, cae prisionero junto
con los suyos. Francisco se movía entre los compañeros de cautiverio con
su cortesía y cordialidad características. Cuando se cruzó con el
proscripto, traidor o cobarde, lo trató simplemente de idéntica manera
que a los demás, sin frialdad ni compasión, con la misma alegría sin
afectación y el mismo buen compañerismo.
Una
vez liberado, se cruza en su camino la primera calamidad bajo la forma de
una dolencia, quizás paludismo, que volvería a visitarlo en muchas
ocasiones, y obstaculizaría su carrera militar. En 1205 tiene intenciones
de guerrear en Apulia, a favor del papa y al lado de Gauthier de Brienne
que reclamaba la corona de Sicilia. En su casa de Asís tiene su primer
sueño en forma de visión maravillosa de espadas con cruces labradas,
como la de los cruzados, de picas, escudos y yelmos colgados de una
panoplia y marcados todos con el sagrado emblema. Interpreta el sueño
como un llamado al campo de batalla pero a poco de caminar le ataca de
nuevo aquella enfermedad y lo sume en el lecho. Allí tiene un segundo sueño
donde una voz le dice No has comprendido el sentido de la visión.
Vuelve a tu ciudad. Cabalgando por senderos apartados ve caminando
hacia él un leproso, y comprendió que era un desafío a su valor. Saltó
del caballo, se precipitó sobre el leproso y lo abrazó, le dio cuanto
dinero pudo y siguió su camino.
Hasta
aquí, los hechos previos al suceso de la Iglesia en ruinas de San Damián,
en Asís, donde acostumbraba orar. Mientras lo hacía oyó una voz:Francisco,
¿por ventura no ves que mi casa está en ruinas? Anda y restáurala por
mi amor. Allí actuó aparentemente sin meditar lo que hacía. Vendió
primero su caballo y luego piezas de tela de su padre, marcándolas con
una cruz para indicar su destino piadoso. Pedro Bernardone consideró el
asunto de manera literal y legal. Francisco no reconoce los tribunales
legales y son citados a comparecer ante el obispo. Debía restituir el
dinero a su padre, ninguna bendición podía coronar una buena obra
realizada por medios injustos. Se puso de pié delante de todos y
dijo: "Hasta hoy he llamado padre a Pedro Bernardone, pero ahora soy
el siervo de dios. Restituiré a mi padre no sólo el dinero sino cuanto
pueda llamarse suyo, aún los vestidos que me dio. Se despojó de
todas sus ropas menos una, una camisa de crin. Sobre las ropas arrojó el
dinero.
Púsose
pues, a recoger piedras por sí mismo. Se convirtió en un mendigo que no
pide pan sino piedras. Reconstruyó dos Iglesias más, una dedicada a San
Pedro, y la pequeña Iglesia de Santa María de los ángeles en la Porciúncula,
donde encontraron refugio muchos sin hogar. En la Iglesia de San Damián
habría de constituirse el asiento de su admirable experimento de una
Orden femenina y del puro y espiritual romance con Santa Clara, en 1211.
Los
dos hombres a quienes cabe el crédito por haber percibido los primeros
algo de lo que estaba acaeciendo, fueron un rico ciudadano llamado
Berbardo Gintavale y un canónigo de una Iglesia llamado Pedro.
Construyeron un choza junto al hospital de leprosos. Nada de lo que obtenían
mediante la mendicidad debía quedar para el siguiente día, y era
repartido entre los necesitados, ya que "Dios proveerá". Los
insectos, por ejemplo las pulgas, constituían en el medioevo un indicio
infalible de santidad; la piel de cordero de san Francisco, era
frecuentemente llevada por un compañero al fuego para limpiarla y "dispediculate"
porque el seráfico padre no era enemigo de los "pedocchi",
antes bien al contrario, "le portava a dorso" y tenía como
honor y gloria transportar estas perlas celestiales en su hábito (P.Sabatier,
Speculum Per fectionis, París, 1898). Cambió sus ropas con un labriego,
las ciñó con un cordón. Diez años después aquel vestido improvisado
era el uniforme de 5.000 hombres y, cien años más tarde, para mayor
solemnidad pontifical, llevaron a enterrar al gran Dante con igual
atuendo.
Lo
más interesante es que no perdiera su confianza en las instituciones
eclesiásticas. Hubiera podido ser un Juan Huss, un protestante, pero no,
apoyó a la Iglesia que tambaleaba. En 1209 decide marchar a Roma, con un
reducido número de frailes, para obtener del papa Inocencio III la
aprobación de sus reglas y fundar la Orden Franciscana. Verdaderamente éste es el hombre llamado a sostener y reparar la
iglesia de Dios. Tiempo después, explicó haber visto en sueños a
un mendicante sosteniendo la basílica de Letrán, que se tambaleaba desde
sus cimientos y amenazaba desplomarse.
En
1216, concurre Santo Domingo de Guzmán, al capítulo de las esteras o de
las chozas de paja, (llamada así una amplia asamblea reunida sin
organización, por la forma de acampar de la muchedumbre), antes de su
partida, en pacífica cruzada, a oriente. Deseando en vano, la agonía del
martirio. Al año siguiente funda la Tercera Orden Franciscana, para los
que quieran abrazar la vida franciscana puedan hacerlo sin abandonar la
vida en el mundo.
En
el otoño de 1224, en el monte Alvernia, Francisco contempló los cielos,
por encima de él, ocupados por un dilatado ser alado, cual serafín, que
se extendía por el cielo en forma de cruz. Es un misterio si la figura
estaba crucificada o en actitud de crucifixión, o encerraba bajo sus alas
una cruz. San Buenaventura dice que San Francisco dudaba y se preguntaba cómo
un serafín podía estar crucificado ya que aquellas antiguas y terro ríficas
potestades estaban exentas de las debilidades de la Pasión. Desvanecióse
por fin aquella visión, cálmose su agonía interior y al bajar los ojos
vio las marcas de los clavos en sus propias manos.
En
1225 escribe el cántico al hermano sol. Mientras los franciscanos alzaban
sus fervorosas plegarias a María, aprestábanse los dominicos a luchar
contra el diablo por medio de la Inquisición, (justamente porque en la
figura de María había hallado su centro el amor celestial, quedó el
terrenal emparentado con el demonio). En el atardecer del 3 de octubre de
1226, muere a la edad de 44 años. En el siglo que va de San Bruno a San
Francisco, se produce el equilibrio entre el amor a Dios y el amor a sus
criaturas. El 16 de julio de 1228, Francisco de Asís es canonizado por el
papa Gregorio IX.
Dr. Juan Carlos
Goldar:
CONCLUSIONES
Hay
preguntas fundamentales para hacerse.
Hemos
escuchado los casos de Juana, Ezequiel, Francisco y Pablo:
Ellos
oyen voces, Dios los inspira y comienzan a trabajar en el mundo. Y
trabajan de tal manera que cambian la historia del mundo. Son sujetos histórico-significativos.
El hecho que se debía cumplir en ese momento por el determinismo del
flujo histórico, ellos lo encarnan. Son los genios que hacen la historia.
Después de ellos las cosas cambiaron de tal modo que el espíritu
objetivo ya no fue el mismo.
Las
voces alucinatorias de Ezequiel, Pablo, Juana y Francisco ¿han existido
realmente o son parte del mito de los héroes? No sé contestar esta
pregunta.
Si
las voces alucinatorias han existido realmente, estos cuatro personajes ¿estaban
locos?
Si
ellos estaban locos, ¿pueden los locos ser personajes histórico-significativos?
Si un loco puede cambiar la historia, ¿no estaremos llamando locos a los
genios?
La
cuestión de Juana es la siguiente: ¿qué hace una campesina peleando
junto a los nobles? Hay que ubicarse en el gótico, estamos antes del
1500. Juana murió en 1431.
La
otra pregunta es: ¿por qué los curas primero la quemaron y luego la
llevaron a los altares?
Hay
un capítulo en la filosofía de la historia: la filosofía de la
tierra y del claustro.
Por
un lado el hombre de la tierra, que tiene sus raíces, como un vegetal,
metidas en la comarca; que vive sobre una propiedad. Propiedad que siempre
le sacó a otro. Inglaterra, antes de Guillermo, era de otros. Guillermo,
después de la batalla de Hastings, la tomó para él. Egipto era
personalmente de Augusto.
La
gente de la tierra, de la propiedad, es gente de trabajo, de pelea, de
espadas, de guerreros, de sangre, de mundo. Aquí no hay teoría. El
enemigo no es una teoría, es un hecho. El enemigo que se acerca viene a
matarnos, y no teóricamente. Viene matando, quemando la casa de al lado y
violando a la hija del vecino y se viene para acá. Es un hecho, ahí no
hay teóricos. En el mundo de la tierra, de la propiedad, del noble, de la
batalla, no hay teoría, hay hechos. Ese es un grupo de verdaderos
hombres.
El
otro grupo es el de los hombres del claustro. Éstos no trabajan, no
pelean, no tienen enemigos fácticos, inventan enemigos teóricos.
La
palabra claustro la uso para separarla del mundo de la lucha, del
trabajo. El del claustro es un hombre que se encierra en su natural
debilidad, que se separa y comienza a pensar, a sobrevalorar.
Entonces,
de un lado está la astucia, la espada, la política, la economía (tierra
robada, tierra vendida); leyes inmediatas, consuetudinarias. Del otro lado
está el misterio, la teoría. De un lado el mundo, los seculares; del
otro la regla (regula), la doctrina, el lado regular. Hay sacerdotes
seculares, que trabajan por la gente, que iban en las campañas militares.
Hombres del seculum, del siglo, de la historia, del mundo. Y, encerrados
en sus claustros, el clero regular, los teóricos.
¿Qué
quieren estos teóricos? ¿Quiénes son los teóricos? ¿Cómo son?
Tienen
una especial sensibilidad a la transgresión. Nietzsche los pintó tal
cual son.
Mientras
el que está en el mundo saca la espada, pelea, mata; realiza hechos de
sangre, de amor, de fiesta, el del claustro está en la catedral, en el
coro polifónico (regula, ni una nota fuera de lugar). En un lado la vida
plena del trovador. En el otro lado las pálidas reglas de la polifonía.
Silencio, voz baja; todo traduce astenia, cansancio de la vida. En el
escritorio se piensa. Se registra el mundo, donde están los transgresores,
los hombres del mal. ¿Qué hay que hacer con los hombres del mal?
Matarlos. Antes de averiguar hay que averiguar, y antes de averiguar,
averiguar. Inquisidores. El mundo oculto del claustro tiene su doctrina: los
malos son esos, lo hemos pensado bien, llevamos siglos pensando. El
enemigo no es un hecho, es una idea, una ideología, un dogma, una
doctrina. No es Guillermo avanzando hacia Hastings, sino un suponer
transformado en teoría. Y tiene nombres clarísimos. Se lo puede llamar
pecador, enriquecido, comerciante. Tienen horror al que compra, al que
peca, al que vende, al que transgrede, al que ama, al propietario, al
soldado, al feliz, al judío, al rico.
¿Dónde
está Juana? Del lado de la tierra, del mundo, de la espada. El enemigo de
Juana no es una doctrina, está en carne y hueso en Orleans. Ella va,
pelea y salva un país.
¿Y
a esto qué dicen los hombres del claustro? Ha transgredido.
¿Qué
pide siempre el hombre del claustro? Justicia. Condena. Muerte.
El
noble, el comerciante, no saben nada de esa justicia. La palabra justicia
no significa nada para ellos: se mata y se festeja, y después el
enemigo vuelve a ser amigo.
En
cambio, para el hombre del claustro, para el inquisidor, el enemigo es
enemigo para siempre porque "así lo dice la doctrina". Es
el pensamiento del resentido, del poco hombre.
¿La
psiquiatría, alguna vez, ha hablado sobre esto? Sí. Para estos hombres
del claustro que han construido los sistemas totalitarios del mundo, que
han puesto en marcha los crímenes de Stalin y Hitler, quienes se basaron
en pasquines escritos por débiles encerrados en escritorios,
despreciadores del mundo. Para estos resentidos que construyen sistemas teóricos,
como los que leían Hitler y Musolini. Como los que leían los curas que
mataron a Juana. Doctrinas acerca de enemigos que no existen, que son teóricos,
no son fácticos. No son los enemigos del mundo, de la vida de la tierra.
Estos enemigos se inventan en el claustro, en el escritorio. Para estos
hombres del claustro el psiquiatra alemán Koch utilizó, en un libro de
1891, el concepto de una forma psicopática: los justicieros.
Tienen una sensibilidad especial para captar la transgresión.
Es
fácil el diagnóstico de estos psicópatas. Siempre están serios,
tensos. Son críticos. Poco proclives a la sonrisa. Toman nota de todo.
Son alcahuetes natos. Generan el temor. Su papel en el mundo es detectar
al transgresor (un rey puede dormir tranquilo si tiene cinco de estos
tipos trabajando para él, le detectan al enemigo con "olerlo"
nada más). Todo jefe de oficina tiene el suyo. Forman clanes, grupos teóricos.
Y cuando alcanzan el poder son mucho más peligrosos que las personas que
están peleando en el mundo. Yo me quedo mil veces con un personaje como
Guillermo el Conquistador, a quien hablándole le puedo hacer entender mi
posición, que con un hombre como Robespierre, un típico hombre de
laboratorio, de claustro, de doctrina, que creía que con mil guillotinas
y el "Contrato" de Rousseau iba a cambiar la humanidad. Mató
cuanto franceses quizo y Francia se fue al carajo. En nuestro país
pasamos una experiencia horrible: estos fanáticos justicieros tuvieron el
poder durante mucho tiempo. Tomaban a los jóvenes y los trataban de
convencer de "la verdad". Y para ellos la verdad no estaba en el
mundo, sino en la doctrina, en el dogma. (Ah, ¿no te has convencido?
¿no has entendido la verdad? ¿no la quieres entender? Entonces, ¡al Río
de la Plata!)
La
pregunta es: ¿quién estaba más alterado? Juana, con sus voces, salvando
a su país, o los inquisidores que la mataron.
Para
detectar con tanta sutileza la transgresión hay que ser un paranoico. Los
hombres del claustro, los constructores de teorías son, en esencia,
paranoicos.
¿A
qué se dedica un paranoico? A hacer una teoría acerca de dónde está el
enemigo. Pero ¿existe el enemigo? No. Sólo está en la teoría. Eso es
paranoia en sentido estricto. La paranoia es la personalidad que detecta
al transgresor, que lo denuncia, que pide el juicio y que lo considera,
sin fundamento al guno, el enemigo. Esto no es delirio, sino algo peor:
idea sobrevalorada.
No
sabemos lo que tenía Juana. Kleist dice que Juana no estaba loca. Lange
también lo dice. Ellos no pueden entender que una chica, que escucha
voces, salve a su país. No hay diagnóstico; para algunos es epiléptica;
para otros es esquizofrénica. No saben qué decir al respecto. Y cuando
quieren hacer la evolución no pueden, porque a Juana la mataron cuando
tenía 20 años. No hay diagnóstico. Pero los que la mataron sí tienen
un nombre: paranoicos.
¿Por
qué mataron a Juana y después pasó a ser santa? Porque la Iglesia está
integrada sólo en parte por hombres débiles encerrados en claustros. Pero la mayor parte de la iglesia no es regula, es seculum.
La Iglesia es un partido político; se tiene que llevar bien con todos. La
gran Iglesia es tierra, no es claustro.
¡Y
dicen que la paranoia es una entidad rara! Estamos rodeados de paranoicos.
Cualquier compañero de trabajo puede ser un paranoico. Un paranoico es
nada más que un psicópata. Existe en cualquier grupo familiar, en
cualquier lugar de trabajo. Es indómito, duro. Por una parte es asténico
y por otra parte manda notas y acusa. Es una mezcla de débil con fuerte.
El genio enorme de Kretschmer había dicho: "un paranoico es un
hombre que tiene dos almas distintas en el mismo pecho". Es un débil
que no puede pelear en el mundo con la espada y que se encierra para
pensar, cláustrico. Pero por otro lado tiene un programa que incluye a la
muerte. Es la idea sobrevalorada. Parece un pobre desgraciado, pero
está dispuesto a matar. Parece un infeliz, un ser despreciable, que no
sirve para nada. Se ocupa de tonterías, de banalidades, de hacer turismo,
de vestirse bien, de cambiar el auto. Tiene siem pre cara de veneno. Poca
sonrisa. Algunos se sonríen y suelen contar cuentos: son los peores. Decía
Hölderlin: ¡Oh, vosotros, siempre jugando, siempre bromeando! No tenéis
otra que hacerlo. ¡Oh, amigos, cómo me llega esto al corazón! Pues sólo
los desesperados están condenados a eso.
Un
desesperado, un atormentado, eso es un paranoico. No es una entidad rara.
Al contrario.
Hay
que aprender a ver la cara avinagrada de un paranoico. El diagnóstico es
muy simple.
Uno
le puede preguntar ¿cómo anda todo? Y dicen ¿cómo querés que ande
todo? Es el gran desdichado.
El
otro día le di un tranquilizante a una paranoica y me preguntó ¿para qué
me da eso? Para que no veas el mundo tan negativo, le respondí. Ella
empalideció, bajaron sus párpados superiores y me dijo: doctor Goldar,
el mundo es negativo.
Viven
de la crítica, nada les viene bien. Aprecian a veces algún invento del
hombre: los autos, los aviones, las lanchas. Pero el hombre en sí, para
ellos, es un transgresor, un demonio, alguien como Juana. Porque el hombre
puede pelear, puede vender, puede tener propiedad, puede amar, puede
cantar.
Sé
que esto produce gracia, pero después de treinta y cinco años de ver
locos me he convencido de que los paranoicos no son locos. Donde
comienza el delirio se termina la paranoia. Cuando se aprende a ver la
paranoia y se ve los resultados de la paranoia en el poder...! Repito: no
son locos, aun cuando algunos son prelocos, semilocos o parientes de
locos.
Hay
que observar atentamente la cara de tensión permanente, los ojos de mirar
sesgado, los labios inclinados hacia abajo. La frase preferida de ellos es
"no creo que ..." y largan su pesimismo. En el fondo piensan
que las cosas no van a salir bien con tipos como ustedes. Les cuesta mucho
saludar. Hay días que están de mejor humor y saludan bien. No les crean.
Nada es más falso que un paranoico.
Koch
decía que los justicieros "für alle anderen Menschen das
Gewissen haben" (tienen escrupulosidad de conciencia para todos
los otros hombres). Esta es una perfecta caracterización de la paranoia.
El núcleo no es el delirio del loco, sino la sobrevaloración crítica
del psicópata. Muchos delirantes son felices. En cambio, los paranoicos
son siempre desdichados, resentidos, delato res, malvados. Es una forma
humana notable; él está rodeado de transgresores. Él es el justiciero,
y sólo si se enferma es un loco. Conozco muchos colegas paranoicos.
Siempre distantes, siempre prolijos, siempre claustrales: seriedad,
desconfianza, frialdad, hipocondrismo. Todo el entusiasmo que uno trae por
la hermosura de la vida, con una sola mirada se lo aniquilan.
Una
de las únicas virtudes que tengo yo, que soy loco, es que no soy
paranoico; y el director del hospital, que es mi amigo, es un hombre raro,
¡pero no es paranoico! ¡Gracias a Dios!
Señores,
muchas gracias.
NOTAS
1 Mesa Redonda del 5ª Congreso
Internacional de Psiquiatría, Buenos Aires, del 2 al 5 de septiembre de
1998.
2 Museo de Neurobiología "Christofredo
Jakob". Hospital Braulio A. Moyano. Brandsen 2570. Buenos Aires.
Argentina.
3 Es inevitable aquí
hacer una alusión a las afasias paroxísticas; trastornos de irrupción súbita
y transitorios, de aparición previa o posterior a los ataques epilépticos,
a los cuales a veces sustituye. Asimismo suelen resultar equivalentes de
la jaqueca o estar provocados por espasmos de los vasos cerebrales.
Generalmente son de naturaleza expresiva, como en el caso de Ezequiel. Su
inmovilidad ("...se te van a echar cuerdas con las que serás atado,
para que no aparezcas en medio de ellos..."), se ha interpretado
frecuentemente como una parálisis.
4 El evangelio apócrifo
armenio también hace a Jesús discípulo de Gamaliel, no creo este hecho
posible, más bien se trate de una extensión de la fama del sacerdote y
un intento explicativo de su benevolencia hacia los primeros cristianos.
5 Contemporáneos a la
actividad del santo, y muchos bajo su influencia, existe una extensa lista
de hombres geniales, citar algunos será útil para comprender el espíritu
de la época: Dante Alighieri (1265-1315), el Archipreste de Hita
(1283-1350), San Alberto Magno (1193-1280). Santo Tomás de Aquino
(1225-1274), San Buenaventura (1221-1274), Juan Duns Escoto (1266-1308);
el rey San Luis de Francia (1266-1308), cuya estatua ecuestre acompaña la
de Santa Juana de Arco en el Sacré-Coeur; Alfonso el Sabio (1221-1284),
el autor de las Diez Partidas; Marco Polo (1254-1324), San Antonio de
Padua (1254-1324); Santo Domingo de Guzmán (1170-1221), el fundador de la
orden de los dominicos.