De
repente sentí una oleada de miedo sin que hubiera alguna razón. El
corazón me latía apresuradamente, me dolía el pecho y se me
dificultaba cada vez más respirar. Llegué a creer que me iba a
morir.
Un
ataque de pánico dura varios minutos, y se considera una de las
situaciones más penosas que una persona pueda experimentar. Es la
aparición aislada y temporal de miedo o malestar de carácter
intenso, que se acompaña de al menos 4 de un total de 13 síntomas
(ver tabla)
DATOS AUTORES
Perfil/Área trabajo
Psicóloga. Especialista en trastornos de
ansiedad.
Casi
todos los que sufren un ataque sufrirán otros más. Cuando una
persona sufre continuos ataques o una fuerte ansiedad por miedo a
tener otro ataque, padece trastorno de pánico. Este trastorno
puede desencadenar otros problemas psicológicos. Por ejemplo, si una
persona sufre un ataque de pánico mientras maneja un auto, hace
compras en un shopping o se encuentra dentro de un ascensor; puede
generar miedos irracionales llamados fobias y comenzar a tratar
de evitar estas situaciones. En un tiempo, la necesidad de evitar
estas situaciones y el grado de ansiedad por miedo a otro ataque,
logran que la persona no quiera moverse de su casa. En este momento,
la persona sufre trastorno de pánico con agorafobia.
El trastorno de pánico es una
enfermedad crónicamuy
incapacitante y su grado de severidad es proporcional al descenso de
la calidad de vida.
Generalmente las personas tardan años
en saber su diagnóstico, debido a que es una enfermedad con síntomas
que simulan una afección cardíaca o una enfermedad que amenaza la
vida. Por regla general, la persona con pánico acude a salas de
emergencia cuando sufre un ataque y se le hacen pruebas exhaustivas
que denotan para sorpresa del paciente y sus familiares, una salud
casi envidiable. Como si fuera poco, algún doctor puede expresar:
“No es nada serio, son nervios, no hay de que preocuparse”. La
persona sigue padeciendo los síntomas, cada vez reduce más su vida,
y lógicamente se deprime.
El
trastorno de pánico afecta a una de cada treinta personas, esto
significa a más de un millón de argentinos. Afecta a tres mujeres de
cada hombre, su edad de inicio es entre los 25 y 30 años, aunque
puede observarse en niños, como ansiedad de separación de los
padres o manifestándose como fobia escolar; también se
puede dar en personas mayores de 30 años.
Si el trastorno de pánico no es
tratado, se cronifica, con períodos con cierta mejoría ocasional. El
ataque de pánico no es peligroso para la salud y nunca puede
desencadenar la muerte, pero su gravedad radica en la invalidez psicológica
que produce en la persona que lo padece. Es una enfermedad altamente
tratable, y las últimas investigaciones científicas concluyen que el
tratamiento más eficaz es la combinación de terapia farmacológica y
terapia cognitivo-conductual.
Trastorno
de pánico: Tratamientos
El
trastorno de pánico es un trastorno de ansiedad caracterizado por la
presencia de crisis de síntomas neurovegetativos (palpitaciones,
sudoración, sensación de ahogo, de atragantarse, etc.), cognitivos
(miedo a volverse loco, temor a morir, etc.) y conductuales (evitación
de situaciones ansiosas).
Es
una enfermedad crónica, que produce una alteración considerable en
la calidad de vida del paciente.
Un
tratamiento adecuado para el trastorno de pánico puede prevenir
ataques posteriores o hacer estos menos severos y frecuentes, lo que
trae consigo un gran alivio al 70 o 90 por ciento de las personas que
lo padecen.
Las
investigaciones científicas concuerdan que el tratamiento más
indicado para el trastorno de pánico es la terapia
cognitivo-conductual más la farmacoterapia.
Si
el trastorno de pánico es leve o moderado, y el grado de incapacidad
de la persona no es tan marcado, es aconsejable sólo un tratamiento
psicológico con terapia cognitivo-conductual. En los casos más
graves, es indispensable comenzar con medicación.
En
lo que se refiere a la farmacoterapia se administran benzodiacepinas (alprazolam
y clonazepan), los inhibidores selectivos de la recaptación de la
serotonina (fluvoxamina y clomipramina) y otros antidepresivos (como
la imipramina y la desipramina).
El
tratamiento farmacológico debe estar a cargo de un médico
psiquiatra, preferentemente especialista en trastornos de ansiedad; y
debe ser por un tiempo determinado. La dosificación de la medicación
debe ir en descenso, en la medida en que el paciente mejore y este
recibiendo tratamiento psicológico. Por este motivo, la importancia
de la combinación de los tratamientos.
En
lo que se refiere a los tratamientos psicológicos deben estar a cargo
de un psicólogo, preferentemente especialista en trastornos de
ansiedad. La Asociaciónde
Psiquiatría Americana, estableció en 1998, a la terapia psicológica
cognitivo-conductual, como la más eficaz para tratar el pánico.
La
terapia cognitivo-conductual, a diferencia de otras formas de
psicoterapia, cuenta con una base científica, proveniente de la
Psicología Experimental, de las teorías de Aprendizaje y del
Procesamiento de la Información. Las técnicas utilizadas en esta
terapia actúan a nivel fisiológico (cuerpo), emocional
(sentimientos), cognitivo (pensamientos), y comportamental
(comportamientos). La terapia tiene como objetivo enseñar a la
persona a construir pensamientos, a emocionarse, a comprender y a
controlar sus síntomas corporales; formando nuevas secuencias no
patológicas, incompatibles con el trastorno que padece. El propósito
es que estas nuevas formas sean asimiladas como un repertorio de
recursos disponibles, dentro del conjunto de la personalidad.
El
modelo cognitivo del trastorno de pánico establece que un individuo
vivencia una crisis de pánico, porque tiene una firme tendencia a
interpretar de una manera catastrófica las sensaciones corporales,
producidas durante una respuesta de ansiedad normal. Por ejemplo, una
persona puede comenzar a sentir palpitaciones o un mareo, que tal vez
no lleguen a más, si no interpreta negativamente esos síntomas.
Generalmente la persona tiende a pensar: “viene otro ataque, me voy
a volver loco, voy a morir, es terrible, no podré soportar estos síntomas”;
estos pensamientos desencadenan el ataque de pánico; y refuerzan el
trastorno.
El
círculo vicioso del pánico se rompe aprendiendo las siguientes técnicas:
-Psicoeducación:
explicaciones acerca de la naturaleza de la ansiedad y del pánico.
-Técnicas
de respiración.
-Técnicas
de relajación.
-Técnicas
de reestructuración cognitiva
(cambio de pensamientos).
-¨Técnicas
de exposición en imaginación y en vivo de situaciones estresantes.
Estas
técnicas son parte del tratamiento psicológico cognitivo-conductual,
en el cual primero se evalúa al paciente a través de entrevistas,
test y cuestionarios; luego se le entrega un diagnóstico a partir del
cual se traza el plan de tratamiento. En el mismo se establece una
jerarquía de temas a tratar, con un tiempo estimativo de duración.
Luego del tratamiento se evalúa nuevamente con los mismos test y
cuestionarios para dar el alta al paciente.
En
el caso de que el paciente reciba medicación, se realizan informes al
psiquiatra para darle a conocer los progresos psicológicos que
permitan la disminución de la medicación hasta su suspensión final.