El
deporte, especialmente el deporte de alto rendimiento, se ha visto implicado en
un acelerado desarrollo y exigencia que demanda cada vez mayor apoyo técnico y
científico. Hoy
los deportistas sostienen retos y alcanzan metas que hacía algunos años parecían
sueños. Para ello, se someten a rigurosos entrenamientos que cuentan con el
concurso de numerosas disciplinas científicas que como la psicología deportiva
han probado ser eficazmente necesarias si se quiere llegar a la cumbre
obteniendo no sólo el rendimiento máximo sino el mejor desarrollo personal.
En la actualidad se reconoce, tal como lo afirma González, J. (1992), que cuando
las capacidades fisiológicas, las técnicas de entrenamiento, la intensidad de
trabajo, alcanzan niveles máximos, la frontera última de la ciencia del
deporte es la mente y es allí precisamente
donde hace su aporte la psicología deportiva.
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Recopilado de diferentes webs. En ninguna
de ellas se citaba autoría.
La psicología deportiva como área aplicada trabaja de manera científica y
concreta adaptando y creando procesos de evaluación e intervención que
le permitan al deportista desarrollar al máximo su potencial físico y psicológico.
Su objeto de estudio lo constituyen las particularidades psicológicas de la
actividad deportiva y del deportista. Del mismo se derivan un conjunto de tareas
tales como el estudio de los fundamentos psicológicos, de la preparación física,
técnica y táctica; las particularidades psicológicas de la personalidad del
deportista, los fundamentos psicológicos del entrenamiento, la competencia y
los diferentes deportes y la preparación psicológica del deportista para la
competencia.
Esta área aplicada de la psicología es aparentemente una disciplina muy joven
, aunque bien pueden rastrearse trabajos pioneros a finales del finales del
siglo pasado. El primer laboratorio de psicología del deporte en el mundo fue
establecido por Carl Diem en Berlin en 1920. Cinco años más tarde se
fundaba en Estados Unidos uno similar.
Fue sin duda en la antigua URSS y gracias al trabajo de psicólogos tales
como Rudick, Puni y Hanin, donde el área llegó a consolidarse, emergiendo como
disciplina de estudio y campo aplicado entre los años 1947 - 1957.
En EE.UU y gracias al trabajo de científicos como Garfield, Olgivie, Tukto,
Morgan y Martens, entre otros, la psicología deportiva adquiere forma
importante en la década del 60. Pero no es sino hasta los años 70 cuando la
psicología deportiva se empieza a imponer como elemento de utilidad en
el entrenamiento deportivo y a partir de ese momento es cuando comienza a surgir
el fenómeno de la necesidad de profesionalización en ésta disciplina.
Aunque en países con gran adelanto deportivo (Alemania, países del Este, Cuba)
la profesionalización en psicología deportiva no ha planteado problema; en
otros, incluidos todos los latinoamericanos la psicología del deporte ha sido
algo anecdótico.
Como consecuencia de lo anterior y aunque la dirigencia deportiva, técnicos y
deportistas, parece han sabido comprender que para alcanzar logros máximos y
estables en el deporte, se requiere de un arduo trabajo que incluya tanto la
planificación a largo plazo, con el recurso de todas aquellas disciplinas científicas
que han probado ser eficaces para la consecución de alto rendimiento deportivo,
en Colombia no se ha desarrollado nunca a nivel Gubernamental u Olímpico un
programa estructurado de entrenamiento psicológico que asegure la práctica
automatizada de las destrezas mentales que se han mostrado eficaces para
optimizar el rendimiento.
Únicamente se han implementado cortísimos programas, no por ello menos
costosos, que señala Garfield (1987) son por lo general fragmentos sueltos de
programas más amplios que, al sacarse de contexto, conducen a una desilusión
acerca de la noción global de entrenamiento mental y/o a una visión irreal y
simplista que puede surtir efecto momentáneamente pero que nunca garantizará
el logro y el mantenimiento estable del equilibrio atlético.
El esfuerzo por implementar
programas de este tipo han provenido en los últimos años, de Federaciones y
Ligas Deportivas que empiezan a sentirlos como necesarios y que al hacerlo en
forma adecuada se han visto recompensados en los resultados obtenidos.
Reafirmando lo dicho y apoyándose en
diversas investigaciones (Garfield, Olgivie) y en la experiencia personal de
muchos deportistas de elite, es que se afirma, hoy por hoy que la planificación
del entrenamiento psicológico con los componentes físicos, técnicos y tácticos
supone el 50% de la efectividad en las potencialidades del atleta.
Gould señala (citado por Cruz y Riera, 1991) que si el psicólogo del deporte
tiene que llevar a cabo una investigación seria, que sea beneficiosa para todos
aquellos que estén relacionados con el mundo del deporte, se debe tener en
cuenta 3 puntos:
En primer lugar, se debe identificar las preguntas clave que tengan una
importancia práctica.
El segundo punto hace referencia al uso de diferentes tipos de investigación en
los estudios sobre deporte.
El tercer aspecto hace referencia a la necesidad de un cambio en el enfoque
metodológico, en la investigación del deporte; los psicólogos del deporte
deben darse cuenta de que no hay ningún método que sea siempre el mejor, por
tanto deben utilizarse procedimientos metodológicos que sean variados así como
innovadores.
Para examinar, de manera adecuada, los aspectos psicológicos de la participación
en el deporte, se necesitarán programas de investigación amplios, sistemáticos
y bien dirigidos. Sin embargo, antes de iniciar tales proyectos, será necesario
examinar el campo de estudio y determinar las líneas actuales de investigación,
que proporcionen los mejores resultados tanto empíricos como aplicados. (Gould,
D. citado por Cruz y Riera, 1991).