Iván Contreras
Nogueira. MBA
Loyola College. Maryland
En el mundo empresarial, o particularmente en la realización de un negocio,
la aplicación de una estrategia, la omisión de información relevante o la
desinformación, puede ser beneficiosa económicamente. En efecto,
se podría decir que un negocio ha sido bueno no solo porque se han
beneficiado ambas partes sino porque uno ha sacado mayor provecho. Se
establece que un negocio bueno en el sentido moral, es un mal negocio en el
sentido económico. Ya que en el sentido moral se busca un acuerdo
beneficioso sincero para ambas partes, y en el sentido económico se busca
sacar el mayor provecho (a veces a costa de la ingenuidad o ignorancia de
la otra parte). La ética no es un ingrediente para triunfar en los
negocios. No se puede desconocer, sin embargo, aquellos negocios que logran
la fórmula "win-win".
Estos son aquellos realizados por conveniencia mutua basado en razones de
distinta importancia, impacto o consecuencias.
En otros, en cambio, se encuentra latente el ánimo de sacar ventajas
favorables. En estos casos se verificaría que el comportamiento inmoral
convertido en norma (aceptación general) se hace un elemento de difusión.
El hacer honradamente el propio trabajo es una de las exigencias radicales
del hombre en cualquier cultura. En el campo de la competencia en la cual
la empresa se encuentra inserto, tampoco aplica la estricta visión ética.
Por el contrario, la competencia es cruda y para lograr éxito se construyen
sofisticadas estrategias de impacto. Esto es una actuación de guerra, donde
la mente del consumidor es el campo de batalla. Esta batalla no puede ser
sobrellevada bajo un sentido ético.
Una
buena actuación ética es simultáneamente una buena actuación
profesional. La ética descubre en los hombres algo de más valor que la
simple actuación. Para el cristiano es el reflejo, en las actuaciones
humanas, de la voluntad de Dios, con el que se mantiene una relación
personal, que es la oración.
La
ética empresarial es una exigencia de la persona, cualquiera sea su
trabajo. La ética empresarial, supone que sus principios son los mismos de
la moral general. Si genuinamente se mantiene una preocupación por los
empleados (calidad y ambiente, remuneración, sentido de familia,
incentivos, seguridad) proporcionándoles "dignidad y respeto",
el trabajador estará feliz y motivado por producir calidad. Este estado de
ánimo, sentido de felicidad, es en sí una cuestión ética. En muchas
empresas inmersas en la competitividad y falta de tiempo para todo, los
trabajadores son el "recurso humano". Esto puede al menos
interpretarse como sujetos que no son personas sino recursos (con todas las
implicaciones éticas que esto signifique). Estos recursos son atractivos
en la medida que cumplan con juventud, dedicación, resultados,
identificación con la empresa, esfuerzo que vaya más allá de la estricta
responsabilidad, ser capaz de trabajar en equipo, ser agradables, saber de
computación y tener un idioma alternativo. Mejor aun si su costo es
"bajo". Una vez que este recurso se ha desgastado --y luego de
haber entregado la vida a la empresa (sin olvidar que la familia también
vive este proceso)--, puede ser fríamente reemplazado por otro recurso
joven, que sepa computación, de bajo precio, etc., etc. Este es el
comportamiento de las empresas hacia los recursos humanos (personas con
familias que dependen de ellos, aspiraciones, necesidades, sentido de
dignidad, sueños de justicia) en la mayoría de las empresas que interactúan
en un ambiente de competencia, y sin embargo existen empresas que no dudan
en mencionar que las personas son uno de sus principales activos. La ética
empresarial, en cuanto a tal, sin embargo, significa actuar en un ambiente
que no solo procura el más alto respeto y dignidad de sus empleados
(personas y nunca recurso), sino que procura que la empresa se presente
frente a la sociedad de manera honrada, veraz y honesta , más idealmente
en la procuración del bien social.
¿SUPONE
LA ÉTICA UN LÍMITE A LAS OPORTUNIDADES DE NEGOCIOS?
La
búsqueda de la rentabilidad no consiste en oponerse a la ética, pues
existes cualidades gracias a las que se trabaja más y mejor; y porque hay
varias otras dimensiones de la vida que suponen límites a la rentabilidad,
ej.: "las normas son buenas para todos, aunque en un momento
particular no me favorezcan". Es decir, la respuesta a esta pregunta
podría ser "ni solo, ni siempre". Las consideraciones éticas
suponen el elemento de racionalidad en los análisis empresariales. La ética
resulta ser una dimensión inexorable de la actividad humana y empresarial.
1.
Analizar y ejecutar, demostrar y convencer
En
la toma de decisiones, los ejecutivos buscan minimizar el riesgo por medio
de la obtención de exhaustivos análisis, demostraciones y proyecciones
empíricas. Sin embargo, pocas veces se considera que elemento adicional,
el sexto sentido, el sentido común y el sentido ético. Hay ámbitos del
saber a los que pedimos demostraciones; y otros a los que pedimos
persuasiones. Las decisiones éticas pertenecen a este segundo ámbito de
conocimiento. Los datos empíricos son siempre necesarios, pero no son el
último factor determinante a la hora de decidir. Hay un sexto sentido que
nos insinúa si un buen negocio es o no bueno.
En
el lenguaje ético, la dificultad para saber cuándo una acción humana es
buena o mala, es similar a la de preguntarse si un negocio será bueno o
malo: no tenemos seguridad, pero tenemos una idea suficiente para saber si
una decisión es razonable (la experiencia como referencia juega un papel
determinante). Toda decisión conlleva implícito un riesgo, que no
sabremos con certeza hasta ejecutar la acción, hasta intentarlo. No basta
con contar con las mejores herramientas, para pasar del análisis a la
ejecución hay que estar convencidos, hay que prever las consecuencias y
responsabilidades. Hay que asumir el riesgo. El paso del ser al deber ser
conlleva riesgos. Esto es lo que básicamente tiene en común la ética y
los negocios.
2.
El esfuerzo y el éxito
Los
conceptos que normalmente se manejan en el mundo empresarial tienen
connotaciones intangibles y diversas según el concepto que cada uno tiene
(el éxito puede ser entendido por unos como la obtención de mejores
participaciones de mercados, o de mayor rentabilidad o de prestigio, etc.),
por lo tanto no se pueden juzgar como verdaderos o convenientes desde la
perspectiva de lo cuantificable. Muchas veces connotamos al éxito en forma
excluyente del que no lo tiene. Se podría decir que su obtención logra
significado en cuanto otros no lo logran. En materia ética dentro del
mercado empresarial, no se debe buscar el éxito impidiendo o buscando que
otros lo logren también.
3.
Trabajo y empleo no son lo mismo
En
la medida que consideremos la realidad laboral desde el punto de vista de
una necesidad dignificante del ser humano, miraremos al trabajo bajo un
profundo sentido de solidaridad.
Trabajo
y empleo no es lo mismo. El empleo es bien escaso, y el trabajo es una
necesidad natural. El trabajo es la principal fuente de la realización
personal. Otorga dignidad al hombre, sentido de pertenencia, de
responsabilidad; sentido de ser útil. Solo bajo perspectiva de la dignidad
de la necesidad de trabajar se puede enfocar la solidaridad.
4.
La ética empresarial no es un valor añadido
la
ética es un valor intrínseco de toda actividad económica y empresarial,
ya que cualquier actividad empresarial incluye al ser humano. La ética es
una exigencia que se hace más significativa mientras mayor es la
complejidad social. Si la ética se encuentra inserta en toda actividad
empresarial, no puede ser considerada como un Valor Agregado sino como un
Valor Componente.
LOS
VALORES
Los
valores éticos se sustentan en el campo de lo moral; en la vida de
alteridad y en el encuentro con los demás, con sigo mismo y con lo que nos
rodea. Los valores éticos realzan la libertad del ser humano; nos ayudan a
guiar nuestras acciones y elecciones individuales. Los gerentes buscan
manejar el clima ético en las organizaciones buscando la manera en cómo
dichos valores pueden participar en sus negocios.
Algunos
valores éticos en el marco empresarial:
Las
empresas debieran ser conformadas por propósitos responsables dirigidos a
la consecución de valores éticos para con la comunidad y los empleados.
La actividad empresarial de una organización afecta a muchos grupos
constituyentes o Stakeholders (proveedores, accionistas, clientes,
consumidores, competencia, comunidad general, etc.). Se exige de ella una
actitud responsable para con dicha comunidad, ya que su comportamiento le
repercute directa o indirectamente. Ser responsable significa dirigir la
empresa midiendo el impacto de su actuación en estos grupos, respetando
sus derechos e intereses legítimos. Se requiere evitar el engaño y la
desinformación. La honestidad requiere de la rectitud y sinceridad con la
información demandada por la comunidad. Las señales que entrega una
empresa afectan muchas personas, que confiando en la información, toman
decisiones que a su vez afectan a otros. La comunidad confiará en estas señales
en la medida que sean honestas.
Además,
la confianza necesita del reconocimiento de compromisos implícitos en las
promesas. La competencia leal y la consecución por la calidad real son
parte de la confianza. Su quebrantamiento perjudica directamente a las
personas.
Se
debe poner especial atención en tratar de actuar justamente tanto en el
otorgamiento de oportunidades al interior de la empresa, como frente a
todos aquellos grupos que tienen relación directa o indirecta con el
quehacer de la organización.
Se
debe también evitar someterse a influencias impropias, favoritismos
basados en intereses personales o presentar conductas que afecten la
integridad de los ejecutivos. Los gerentes deben tratar de asegurar que sus
empleados no caigan en este tipo de influencias. Actuar con integridad
supone un comportamiento leal frente a las obligaciones y tareas que se
deben emprender, en el marco de la confianza depositada al empleado. En su
más completo sentido, se debe actuar conforme a las convicciones a los
requerimientos morales, aunque presuponga un costo.
El
respecto, significa reconocer que los individuos sostienen relaciones fuera
de la empresa, poseen autonomía, privacidad, dignidad, derechos y
necesidades.
Por
otra parte, los ejecutivos deben procurar el respecto a la propiedad
intelectual y privada, poniendo especial cuidado cuando la actividad
comercial involucra la propiedad ajena (pública o propia de la
naturaleza).
En
suma, el comportamiento basado en estos valores beneficia a toda la
sociedad, a la empresa y a la economía en la cual se encuentra inserta la
empresa. Los principios forman la base de la confianza y cooperación;
también contribuyen a la moral de los empleados. Es especialmente
importante el sentido de orgullo por parte de los empleados en su
productividad y actitud general, cuando visualizan pertenecer a una
organización que define los valores éticos como un estilo de vida.