Iván Contreras
Nogueira. MBA
Loyola College. Maryland
Se
debe considerar el hacer ético un requisito no
superfluo sino intrínseco a la misma acción del management. En una
compañía se conjugan funciones de dirección, personal y ventas
(Marketing), el hacer ético debe proporcionarle al cliente lo que desea y
se le promete en la forma más agradable y eficaz; ha de dar a los
proveedores la oportunidad de lograr una co-prosperidad y el deseo de
mejorar profesionalmente; ha de ofrecer a sus empleados una sólida base
para ganarse la vida. Todas estas acciones se entrelazan entre sí
conllevando intrínsecamente un sentido ético. Si estas acciones no
tuvieran lugar, la compañía tendrá que luchar continuamente con sus
clientes, proveedores y empleados. Son muchas las compañías que cuentan
con este problema, terminando haciéndolo todo de la manera más difícil.
La
diferencia entre un análisis basado entre un individuo y otro basado en la
organización, es que el primero centra su enfoque en los individuos
(sujeto) y en su manera de comportarse (objeto) en términos de ética. El
segundo se centra en la empresa en cuanto a persona jurídica y en su
conducta. Si la ética es un área y una problemática basada en
individuos, no tiene sentido afirmar que una compañía es poco ética, en
cambio las personas que representa son los que originan las conductas en términos
de legalidad, rectitud y moral.
La
ética en cuanto tal es lo que podría definirse simplificadamente como la
conducta que es razonable y justa más allá de la obligación, de la
obediencia a las leyes y de las reglamentaciones. La dirección no es otra
cosa que el ejercicio de virtudes, de entre las cuales se encuentra la
prudencia. Ser prudente es acertar en la dirección, y por lo tanto, con
visión de futuro proponer objetivos estratégicos. La administración de
personal requiere un darse cuenta que las personas son seres libres e
inteligentes. El sentido ético aflora en los valores de responsabilidad,
confianza, delegación, justicia, dignidad y equipo. En el manejo de las
ventas , nos enfrentamos al sentido ético por medio del precio justo, la
competencia honesta, la no discriminación, la información veraz, la
calidad del producto y la responsabilidad hacia la sociedad.
Según
P. Temin hay tres modos de conducta empresarial: El instrumental o
racional (intercambio explícito, te doy esto a cambio de esto
otro); el tradicional, que busca el bien para la organización
según pautas conocidas utilizando el concepto de reciprocidad informal con
acentos afectivos; y el autoritario producto del mandato y
ejecución. El la organización del futuro predomina básicamente la
reciprocidad, pero también el requisito de contar con visión y virtudes.
EL
SENTIDO DE LA VIRTUD
El
comportamiento éticamente positivo es un comportamiento basado en la
virtud en cuanto a "saber hacer" en forma lícita, saber hacer
las cosas bien, en forma prudente y honrada , y lo más importante....
hacerlo.
La
virtud de la prudencia puede tener tres facetas: Optimizar el pasado
es decir, buscar referentes en la experiencia (del pasado hay que retener
los positivo y rechazar lo negativo); diagnosticar el presente,
por medio de un agudo conocimiento de lo que está ocurriendo, y a partir
de ello (deducción); prevenir el futuro , por medio de la
proyección de los resultados futuros, minimizando lo más posible los
riesgos. La ética se ocupa primeramente de las virtudes, de las
actuaciones positivas y de los vicios en cuanto a omisión de los virtudes.
Si el saber hacer no es otro nombre para la virtud de la prudencia, vendrán
vicios contra la prudencia que serán equivalentes a un hacer mal.
El mal hacer empresarial trae consecuencias morales por causa de conductas
superficiales, indolentes, de arrebatos, etc. El "mal hacer"
moral (usos de medios ilícitos) es siempre culpable, aunque se haya
conseguido un resultado económicamente bueno.
En
el mercado impera las fuerzas de oferta y demanda como reguladores de la
economía. Esta relación se perfecciona por medio de la transacción
exigente de lo que se considere el precio justo por la cantidad deseada,
conformando lo que se llama el equilibrio de mercado. En su materialización
recurren las experiencias de:
-
Justicia Conmutativa (de
los contratos), es decir , respeto a los proveedores, al precio convenido,
a los acuerdos; respeto a los clientes, calidad del producto, precio justo;
respeto a los accionistas en cuanto a relaciones transparentes, dividendos,
información veraz, etc.;
- Justicia
Distributiva (en el reparto de cargas y ventajas), es decir, respeto,
dignidad y oportunidad de desarrollo de los empleados , respeto a la
competencia, competencia leal;
-
Justicia
Legal
(justicia hacia el bien común). Hacia el Estado, cumplimiento de las leyes
y reglamentos.
En
el campo de los deberes de justicia (ética), no siempre coincide con el
campo de las obligaciones jurídicas (derecho), o porque la ley no ha
tipificado todos los delitos y/o porque algunas leyes pueden ser injustas.
Tomar
decisiones, emprender tareas, alcanzar metas etc., son obligaciones auto
impuestas que tienen sentido dentro de los obstáculos y dificultades. La
fortaleza o firmeza es la virtud que facilita resolver las situaciones difíciles.
Los actos de esta virtud son el resistir la dificultad y atacar o
afrontar el obstáculo. Estos se relacionan con la paciencia y
perseverancia que forman parte de la virtud del inteligente, por cuanto se
advierte que la realidad nunca se acomoda a lo que uno desea. Por el lado
opuesto se anteponen a estas virtudes los vicios de timidez y cobardía,
vicios que pueden ser éticamente negativos frente de toma de decisiones
bajo presión.
UN
MUNDO INTANGIBLE
Hoy
en día se advierte la importancia del "incremento del
conocimiento", la acumulación de conocimientos y como éstos se van
potenciando a si mismos. Conceptos como Manager o Entrepreneur, nos llevan
a una realidad que nos dice lo valioso y primordial que es el conocimiento,
la experiencia, el know how. La sociedad del futuro será la del
conocimiento.
Confianza
Las
personas necesitan de los demás para auto afirmar sus conductas. Estas son
confirmadas en la medida que se comparte nuestras dudas naturales con
otros. En
el trabajo, requerimos constantemente validar nuestras intenciones frente a
la ejecución de las decisiones. Para ello es fundamental recurrir a la
confianza en el apoyo de nuestras decisiones. Abrirse hacia los demás es
una cuestión finalmente ética, ya que la confianza es un valor, un bien.
Ético es otorgar confianza a otros; compartir con otros. En el campo
laboral, ético es generar un clima de confianza frente al trabajo que se
desempeña, el hacer sentir que se cuenta con cada colaborador. Mediante
este sentimiento el empleado se siente orgulloso de haber sido
"elegido" por el directivo para recibir la confianza, se siente
respaldador del directivo y respaldado por el directivo.