ABSTRACT: Recorrido por la historia
de la psicología, haciendo especial hincapié en las diferentes
corrientes que desde el S. XIX han contribuido a desarrollar la
psicología como disciplina científica.
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PRECEDENTES
Y CONSTITUCIÓN DE LA PSICOLOGÍA COMO CIENCIA. LA PSICOLOGÍA EXPERIMENTAL. La
psicología, antes de constituirse durante la segunda mitad del siglo XIX
en una disciplina científica autónoma, había recorrido ya un largo
camino en el seno de la filosofía.
Fue
el empleo del método experimental y los intentos de formular teorías
matemáticas que dieran cuenta de los fenómenos psíquicos lo que llevaría
a la psicología a constituirse como ciencia. De modo que es mediante un
impulso de emulación del desarrollo y consolidación de la física y la
matemática modernas como surgirán las modernas y contemporáneas
concepciones de la psicología
En
el s. XVIII Wolff y Kant ya utilizan los términos de <psicología
racional> y <psicología empírica>. Más tarde, en el s. XIX, el
término <psicología> pasará a ser usual gracias al filósofo Main
de Biran.
El
asociacionismo británico procedente de la filosofía empirista inglesa
será fundamental para el desarrollo de la psicología como ciencia y
extenderá su influjo hasta nuestros días.
Si
bien, son concretamente, Fechner, Helmholtz y Wundt, quienes tienen
importancia primordial en el establecimiento de la psicología
experimental, por lo que son considerados como los padres de la psicología
científica.
Las
distintas concepciones de la psicología como ciencia se articulan en
diversas escuelas y en diferentes ámbitos de aplicabilidad, que vienen
determinados por influencias recíprocas.
Desde
el momento de su nacimiento como disciplina científica la Psicología ha
estado marcada por una diversidad de escuelas y aplicaciones, de las que
veremos aquí las más importantes.
PRINCIPALES
CONCEPCIONES DE LA PSICOLOGÍA
CIENTIFICA. CORRIENTES EN TORNO A LA CONSTITUCIÓN
DE LA PSICOLOGÍA
COMO CIENCIA.
1) EL ASOCIACIONISMO.
El
asociacionismo es una concepción filosófica surgida en la antigüedad,
desarrollada por el empirismo moderno y que llegará a convertirse en una
corriente psicológica bien definida en la era contemporánea. Esta
doctrina radica en sostener que todo hecho mental complejo está
constituido por múltiples elementos irreductibles de origen sensorial,
combinados entre sí en virtud de <leyes asociativas>; el número y
la naturaleza de éstas se definen de forma diferente en las diversas
orientaciones asociacionistas.
En
la cultura occidental el asociacionismo tiene una larga historia. Fue Platón
el primero que en un pasaje del "Fedón" ilustró con ejemplos
dos leyes asociativas: las de contigüidad y semejanza entre las ideas.
Aristóteles observa que una idea tiende a evocar otra en la mente, y
enuncia las que durante mucho tiempo serán las tres leyes fundamentales
de la asociación: semejanza, contraste y proximidad o contigüidad en el
espacio y en el tiempo.
Después
de muchos siglos el asociacionismo adquiere una importancia capital en la
filosofía empirista inglesa: Th.Hobbes y J.Locke afirman que todos los
conocimientos derivan de impresiones sensibles simples, vinculadas entre sí
por el proceso asociativo; G.Berkeley aplica el principio asociativo a la
percepción visual; D.Hume explica también la percepción de la
causalidad mediante el principio de la contigüidad temporal, y D.Hartley,
en sus "Observaciones sobre el hombre" (1749), sistematiza la
doctrina asociacionista manteniendo como única ley la de contigüidad, a
la vez que extiende su validez más allá del ámbito tradicional de las
sensaciones y de las ideas hasta el ámbito de los movimientos del cuerpo,
la imaginación, la emoción, la actividad voluntaria y los sueños.
En
los años sucesivos, J.S. Mill lleva al extremo el <elementalismo> o molecularismo implícito en el asociacionismo e interpreta los procesos
asociativos en términos mecanicistas, asignando a la mente una posición
de absoluta pasividad frente a su desarrollo. En contra de este
mecanicismo J.S. Mill afirma el papel activo de la mente en las
transformaciones de las experiencias elementales en experiencias
complejas, e introduce el concepto de una <química mental> en la
que el producto final es cualitativamente diferente de cada uno de los
componentes interactuantes.
Por
lo demás, a partir de Kant, cuya concepción de la mente como
organizadora mediante la <síntesis a priori> representa una
refutación frontal del asociacionismo, éste abandona el terreno filosófico
y se desplaza cada vez más hacia el campo de la naciente psicología
científica. En este proceso de acercamiento hay que recordar las
aportaciones de A.Bain, quien por vez primera asimila el concepto de
asociación al de aprendizaje, de H.Taine, que difunde el asociacionismo
en los países francófonos, y de H.Spencer, el teórico por antonomasia
del evolucionismo, quien enuncia el principio de que las asociaciones que
más se repiten tienden a convertirse en hereditarias, de modo que las
experiencias aprendidas por una generación pueden hacerse instintivas en
la generación siguiente. En la obra de W.Wundt se empleará el criterio
asociacionista para explicar los nexos entre las sensaciones elementales.
Pero
es sobre todo gracias a los experimentos llevados a cabo por H.Ebbinghaus,
G.E.Müller, I.P.Pavlov, V.M.Bechterev y E.L.Thorndike, entre 1885 y 1910,
que el asociacionismo se convierte en una teoría científica.
Ebbinghaus
usa criterios asociacionistas para el estudio experimental de la memoria,
que es como decir en el estudio de un proceso mental superior por primera
vez en la historia de la psicología científica. Para medir, en concreto,
el grado de aprendizaje mnémico adopta Ebbinghaus el principio de la
frecuencia de las asociaciones, o sea que calcula el número de las
repeticiones necesarias para memorizar listas de sílabas sin sentido.
Las investigaciones de Ebbinghaus fueron continuadas por Müller, quien
integrando la experimentación objetiva con los informes introspectivos de
los sujetos pone de manifiesto la participación activa de estos últimos
en la formación de asociaciones y en el proceso de aprendizaje, mediante
las que el llama <actitudes conscientes>, y descubre en particular
que la mente tiende a organizar y a conferir un significado incluso a las
sílabas sin sentido, a fin de memorizarlas. El ruso Pavlov, que
descubrió el condicionamiento, adopta el principio de asociación por
frecuencia, pero lo transfiere por entero desde el ámbito subjetivo de
las sensaciones, las ideas y la memoria al nuevo ámbito objetivo y
experimental de las secreciones glandulares externas.
Como
Pavlov, también el estadounidense Thorndike realiza experimentos de tipo
asociacionista sobre el aprendizaje de los animales. Sus
investigaciones culminan con la publicación del ya clásico "La
inteligencia animal: estudio experimental de los procesos asociativos en
los animales" (1898). Luego, por un camino diferente del de Pavlov,
extiende los criterios asociacionistas al estudio del niño y del
adolescente y elabora una teoría asociacionista general sobre una base
experimental, denominada por él <conexionismo> para diferenciarla
del asociacionismo de la tradición filosófica. En tanto que postula que
aprender significa conectar y que la mente no es más que un sistema de
conexiones perfectísimamente articulado, y en tanto que señala como
objetivo del psicólogo experimental el descubrimiento de las conexiones
específicas de intensidad variable que se dan entre los estímulos
ambientales y las respuestas patentes del organismo, la teoría de Thorndike es la precursora más directa de las actuales teorías del
aprendizaje estadounidenses, centradas por entero en la formación,
desarrollo y disolución de los nexos asociativos.
Además,
al considerar insatisfactorias las leyes de asociación por contigüidad y
frecuencia, Thorndike enuncia en 1905 la famosa <ley del efecto>,
según la cual <<todo acto que, en una situación determinada,
produce satisfacción, acaba siendo asociado a esa situación; y, en
consecuencia, cuando ésta vuelve a presentarse, el acto correlativo tiene
mayores probabilidades de repetirse respecto del pasado. Por el contrario,
todo acto que, en una situación determinada, produce insatisfacción,
acaba por disociarse de tal situación; y, en consecuencia, cuando ésta
vuelve a presentarse, el acto correlativo tiene menores probabilidades de
repetirse con respecto al pasado>>.
A
finales del s. XIX y comienzos del XX los <psicólogos
funcionalistas> adoptan en parte los criterios asociacionistas, pero, a
diferencia del asociacionismo propiamente dicho, no hacen del aprendizaje
el único objeto de estudio. El asociacionismo vigente en Austria y en
Alemania a finales del s. XIX constituirá, matizado, una de las matrices
conceptuales del psicoanálisis freudiano.
2) LA
PSICOFÍSICA.
La
psicofísica constituye una especialización de la psicología científica
que tiene por objeto la sensación, o más exactamente la explicación de
las leyes que regulan las relaciones entre los aspectos físicos y, por
tanto, mensurables del estímulo, y los contenidos de conciencia
sensoriales correspondientes a él.
Surgida
en 1850 del pensamiento de Th.G.Fechner (ocupado en buscar una definición
empírica de la relación cuerpo-mente) y expresada inicialmente en la
famosa ley de Weber-Fechner, la psicofísica constituyó el caballo de
batalla de la naciente psicología científica y como tal representó,
hacia 1870, un componente fundamental del sistema wundtiano.
La
idea fundamental de la psicofísica consiste en la demostración de que se
da una relación matemática entre lo psíquico y lo físico, de manera
que los hechos psíquicos son susceptibles de medición. De este modo
estudiará la relación que se produce entre los estimulos físicos y los
procesos sensoriales.
G.Th.Fechner
(1801-1887), físico y médico alemán, de Herbart había recogido la idea
de que la psicología debería ser una ciencia, de que era posible la
medición mental -la aplicación de las matemáticas al estudio de la
mente-, y la idea de un análisis mental haciendo uso del concepto de
<umbral>; pero estaba decidido a corregir el planteamiento
metafísico de Herbart aplicando la medición experimental al estudio de
la mente. Desde su formación físico-matemática en sus concepciones se
haría eco de los estudios de Bernoulli, Laplace y Gauss, en la
elaboración de métodos estadísticos.
En
1860 publicó el libro "Elementen der Psychophysik", donde se
presentaba la teoría psicofísica como la ciencia exacta de las
relaciones funcionales o las relaciones de dependencia entre el cuerpo y
la mente. El mismo principio había sido formulado por Weber y Fechner se
ocupó de dar a esa relación empírica una forma matemática, denominándola
-Ley de Weber- (S=K log R; donde S=sensación, K=constante y R=estímulo).
Estableciendo los umbrales de sensación podía ser medido el incremento mínimo
de estimulación necesario para aumentarla o el desincremento necesario
para disminuirla, cuantificándose de ese modo la unidad mínima de
estimulación necesaria para un cambio de sensación.
Fechner
influiría en la idea de un <paralelismo psicofísico> por la
sencilla razón de que la mente y el cuerpo, las sensaciones y los estímulos,
tienen que verse como entidades separadas para que cada una pueda ser
medida y para que se pueda establecer una relación entre ambas.
Prototipo
de todas las concepciones psicológicas cuantificacionistas posteriores,
la psicofísica, supuso frente a la psicología cualitativa anterior a
1850 una revolución comparable, a escala reducida, con la revolución galileana frente a la física cualitativa aristotélica, y resumible en la
introducción de la medición en un ámbito, el psíquico,
tradicionalmente considerado <inmaterial>.
Sin
embargo, a diferencia de lo que ocurrió con el caso de la física
galileana, la psicofísica tropezó con muchas resistencias y oposiciones,
como la del intuicionismo de H. Bergson.
Pese
a las críticas, la psicofísica no ha dejado de desarrollarse, sobre todo
después de la obra de S.S.Stevens, a partir de la segunda mitad de la década
de 1930, y en la actualidad constituye uno de los sectores más auténticamente
científicos de la investigación psicológica. Al igual que en la del
pasado, los métodos principales de la psicofísica actual son tres: el
del <error medio>, que fue inaugurado por A.W.Volkmann; el de los
<estímulos constantes>, y el de los <límites>. Los esfuerzos
de los psicofísicos contemporáneos se dirigen sobre todo a la construcción
de <escalas subjetivas de sensación> cada vez más fiables.
En
la antigüedad griega, Hipócrates, el padre de la medicina, afirmaba que
el cuerpo estaba constituido de cuatro sustancias: la sangre, la bilis
(amarilla y negra) y la flema, y que el predominio de uno u otro de estos
<humores> líquidos conllevaba una determinada conducta. Con ello
tenemos la primera investigación que relaciona los procesos fisiológicos
y la conducta.
En
la época de la constitución de la psicología como ciencia H.L.F. von
Helmholtz (1821-1894), físico y fisíologo alemán, impulsaría los
estudios iniciados por la -psicofísica- en torno a la relación entre la
mente y la fisiología.
Dió
a conocer el resultado de sus primeras investigaciones, desarrolladas a la
luz del debate sobre el vitalismo, en su memoria "Sobre la conservación
de la energía" (1874), contribución al nacimiento de la termodinámica,
donde expuso el programa mecanicista de reducción de todos los fenómenos
naturales a movimientos de materias dotadas de energía y, en particular,
la equivalencia entre el calor y el trabajo mecánico. Por tanto, los
procesos metabólicos típicos del ser vivo deben concebirse como
transformaciones sometidas al principio de conservación de la energía.
Se
interesaba por la conducción nerviosa de las sensaciones y dedicó gran
parte de su vida a desarrollar su idea de la unidad de los fenómenos
naturales. Analizándo diversos procesos y fenómenos fisiológicos con
los instrumentos de la física llegó a una especie de versión
materialista del kantismo, según la cual las sensaciones no reproducen
las cosas sino que dependen, esencialmente, de las diferentes fibras
nerviosas estimuladas y de sus diferentes conexiones centrales: sólo la
relación entre sensaciones, en su regularidad, reflejan la regularidad
objetiva de los fenómenos.
En
la universidad de Königsberg, Helmholtz se dedicó a la medición de la
velocidad de conducción de un impulso nervioso. Sus ideas eran afines al
empirismo psicológico británico en contra de la tradición innatista
continental. En cuanto a la percepción, argumentaba que debe de contener
muchos datos de la experiencia que no están representados de forma
inmediata en el estímulo y que dichos datos son, en cierto sentido,
adiciones que se le hacen a la percepción de acuerdo con experiencias
pasadas. Fenómenos a los que denominó <inferencias inconscientes>,
pues en última instancia los consideraba formados por analogía con las
inferencias conscientes y de este modo, derivados de un proceso inductivo.
3) EL INTROSPECCIONISMO.
Constituye
una escuela psicológica surgida entre finales del s. XIX y principios del
XX, representada principalmente por W.Wundt y por E.Tichener, y
caracterizada por considerar la conciencia como objeto único de la
indagación psicológico-científica, y adoptar la introspección <elementalista>
como único método de la misma.
Los
orígenes del introspeccionismo coinciden con los de la psicología
experimental, y por tanto, con la fundación de los primeros laboratorios
de psicología experimental, entre los que se cuenta como quizá el
primero, el que W.Wundt funda en Leipzig en 1879, ejemplo que será
emulado en muchos lugares de Europa y América. En este laboratorio de
Leipzig se abordaron sobre todo cuatro campos de indagación: la
psicofisiología de los sentidos, en particular de la vista y del oido,
según la tradición helmholtziana; la psicofísica, previamente
inaugurada por Weber y Fechner; el tiempo de reacción siguiendo también
la línea helmholtiana; y finalmente, la asociación mental, tras las
huellas del asociacionismo de la filosofía anglosajona.
La
gran innovación del laboratorio de Leipzig consistió en la unificación
de estas corrientes en la teoría introspeccionista. El introspeccionismo
wundtiano distingue cuatro fases en los procesos mentales: la
estimulación; la percepción, que hace consciente el dato psíquico; la
apercepción, mediante la cual el dato psíquico es identificado y
sintetizado por la mente; el acto de voluntad, específicamente humano,
que suscita la reacción psíquica del sujeto, y que está caracterizado
por el libre albedrío. Wundt bautizó a esta psicología científica como
"psicología fisiológica".
Wilhelm
Wundt (1838-1920), ha sido denominado tradicionalmente <padre de la
psicología>. El se definió a sí mismo como <psicólogo>.
Estableció formalmente la psicología como una disciplina independiente y
organizada, y fundó el primer laboratorio de psicología experimental. Su
libro “Principios de la psicología fisiológica” (publicado en dos
partes en 1883 y 1884), estableció la psicología como una ciencia
experimental que utilizaba métodos derivados de la fisiología.
Desarrollo el método de la <introspección analítica>
El
introspeccionismo del principal discípulo de Wundt, Edward Bradford
Tichener (1867-1927), no reconoció valor al factor subjetivo de la
voluntad y asumió la forma de un sistema conceptual completamente
naturalista.
Tichener
definió el trabajo de su maestro como <estructuralismo> y lo dió a
conocer en los Estados Unidos. Según Tichener, el fin de la investigación
psicológica es describir los contenidos -elementales- de la conciencia y
descubrir las leyes que determinan la manera en que éstos se suceden y se
combinan. En cuanto a la explicación de los contenidos conscientes, ésta
es confiada a la fisiología y a la biología general, es decir, que no se
la considera un fín específico de la ciencia psicológica.
La
descripción elementalista de los contenidos conscientes, su descomposición
en elementos simples e irreductibles, viene prescrita por el modelo del
proceder analítico de la química (en particular de la química del s.
XIX), y constituye el más importante fundamento epistemológico del introspeccionismo, contra el que se alzarán los psicólogos holistas de
los años veinte y treinta, especialmente el gestaltismo.
En
el lenguaje ticheneriano la <estructura mental> es el resultado de
la suma de múltiples elementos simples, como en una especie de complicadísimo
mosaico. El análisis científico del psicólogo tiene por objeto -según Tichener- los elementos simples de las percepciones, constituidos por las
<sensaciones>; los de las ideas, constituidos por las <imagenes
mentales>; los de las emociones o sentimientos, constituidos por los
<estados afectivos>. De los tres elementos el más importante y
recurrente es el de la sensación (visual, auditiva, olfativa, gustativa,
tactil y cinestésica), sin la cual no se dan ni imagenes mentales ni
estados afectivos.
En
la experiencia cotidiana, estos elementos fundamentales de la conciencia
se combinan entre sí, dando lugar a situaciones psíquicas aparentemente
unitarias: el hambre, por ejemplo, no es más que el complejo resultado de
la suma de sensaciones y estados afectivos inicialmente heterogéneos
entre sí. Los elementos de la conciencia tienen pues atributos. En el
caso de la sensación y de la imagen mental estos son: la <cualidad>
(p.ej. salado, rojo, caliente), la intensidad (p.ej.un ruido
-ensordecedor-), la duración (p.ej. un -largo- campanillazo), y la
claridad (p.ej. un murmullo -más o menos audible-). Los estados afectivos
no poseen en cambio el atributo de la claridad, porque la emoción se
disipa apenas el observador trata de definirla y de aclararla.
El
único método de indagación de la psicología ticheneriana está
representado por la <introspección sistemática>, realizada por
observadores especializados. Al practicarla, los que participan en la
investigación deben emplear a fondo el criterio elementista de
descomposición en elementos simples e irreductibles. Siguiendo tal
criterio, el psicólogo obtiene informes introspectivos que contienen una
secuencia de palabras (frío, desagradable, indistinto, vívido, etc),
cada una de las cuales designa unívocamente un solo elemento de la
experiencia consciente total. Gracias a un largo adiestramiento, el sujeto
introspector aprende a distinguir aquello que efectivamente experimenta (y
que es lo único que cuenta) de aquello que -sabe- con respecto al objeto
de la propia experiencia; por ejemplo, frente al objeto-estímulo
<libro>, él no dice <<Veo un libro>>, como haría el
observador profano, sino que menciona una serie de sensaciones simples
recíprocamente distintas, como <<Experimento un color rojo, una
luminosidad de mediana intensidad, un pequeño espesor, etc>>.
Siguiendo
el método de Tichener no se podía decir, por ejemplo, <<veo una
moneda>>, porque tal observación no sería realmente descriptiva,
sino interpretativa, al no dividir el objeto en sus diferentes elementos
constitutivos -ante una moneda experimento que es algo: duro, pequeño,
redondo, plano, de color de cobre, metálico, etc-.
Entre
los años 1915 y 1925, el introspeccionismo titcheneriano desapareció
casi completamente de la escena de la psicología internacional, con el
advenimiento del gestaltismo, del funcionalismo y del conductismo.
4) LA REFLEXOLOGÍA
RUSA. (El condicionamientopavloviano o condicionamiento
clásico).
<Condicionamiento
clásico> es el nombre con el que se conoce a las investigaciones
realizadas por Iván Pávlov (1849-1936), perteneciente a la escuela de
fisiología experimental rusa, en torno a los reflejos condicionados.
El
condicionamiento clásico consiste en el procedimiento experimental,
mediante el cual, un estímulo neutral (EC=estímulo condicionado) se
asocia repetidamente a un estímulo incondicionado (EI) que habitualmente
provoca una determinada respuesta (RI=respuesta incondicionada). Después
de un número suficiente de asociaciones (llamadas <pruebas de
condicionamiento>), el estímulo condicionado por sí solo -es decir,
en ausencia del estímulo incondicionado- provoca la respuesta que
inicialmente era provocada solamente por este último (EI): la respuesta
incondicionada (RI) se ha convertido en respuesta condicionada (RC).
Este
experimento fue realizado por primera vez por Pavlov con perros en 1897 y
se desarrollaba de la siguiente manera: Un perro hambriento al ver comida
(EI) segrega saliva (RI). Al perro se le presenta el sonido de una
campanilla (EC), con anterioridad a la presentación de la comida (EI); y
después de una reiteración de estas pruebas siguiendo la secuencia EC-EI-RI,
el simple sonido de la campanilla (EC), en ausencia de la comida,
provocaba la salivación (ahora convertida en RC).
Los
<reflejos condicionados> son, pues, respuestas aprendidas ante
ciertos estímulos y se contraponen a los reflejos incondicionados o
respuestas espontáneas ante los estímulos. La conducta refleja
condicionada (aprendida) es la respuesta que emite un organismo, provocada
por un estímulo ambiental neutro que ha sido reforzado. Skinner llamará
<respondiente> a este tipo de condicionamiento contraponiéndolo a
su <condicionamiento instrumental u operante>.
Las
respuestas condicionables con la técnica pavloviana son numerosas y de
variada naturaleza; en los sujetos humanos puede condicionarse con éxito,
entre otras, las secreciones gastrointestinales, la dilatación y
contracción de los vasos sanguíneos, la frecuencia respiratoria y
diversas formas de respuestas emocionales, como el miedo.
5) LA
PSICOLOGÍA
COMPARADA O PSICOLOGÍA
ANIMAL.
La psicología comparada se origina en Gran
Bretaña a raíz de la obra de Darwin "Expression of the emotions in
man and animals", de 1872.
Siguiendo
a Darwin Romanes había acuñado el término <psicología comparada>
para impulsar el estudio de la mente en evolución, la observación y
comparación de fenómenos mentales en distintos niveles de la jerarquía
animal. Lloyd Morgan había establecido el término. Sin embargo es dudoso
que haya habido otro psicólogo que aceptara de manera tan definitiva sus
implicaciones, como lo hizo el norteamericano Robert M.Yerkes (1876-1956).
En realidad, él es a quien puede considerarsele como el lider del
movimiento de la psicología comparada, siendo en Estados Unidos donde el
movimiento tomaría plena conciencia de sí mismo al adaptarse al
conductismo y al funcionalismo.
Yerkes,
prácticamente, ascendió en línea recta por la escala evolutiva en sus
investigaciones, desde los animales más simples hasta los más complejos,
finalizando en el estudio de los monos antropoides y del hombre. Fue el
primero, a partir de 1901, en utilizar sistemáticamente los animales en
investigaciones psicológicas experimentales.
Thorndike,
Köhler, el propio Yerkes, W.S.Hunter, Hamilton y otros estudiaron la
<imitación> de unos animales a otros, las <respuestas
retardadas> o recuerdo de experiencias pasadas, las <elecciones
múltiples> o capacidad de discriminación, la <alternación> o
repetición de conductas, el <discernimiento> o percepción de
relaciones, esto es, las capacidades de la mente animal, llegando a la
conclusión de que no existe ninguna discontinuidad entre las operaciones
mentales de los animales y el hombre, sino tan sólo unas diferencias de
grado o cuantitativas, que aumentan en razón de la distancia entre las
especies dentro del desarrollo evolutivo. Aunque ha influido en
numerosas escuelas psicológicas, los estudios de psicología animal
serán recogidos y proseguidos, sobre todo, por el funcionalismo.
PRINCIPALES
CONCEPCIONES DE LA PSICOLOGÍA CIENTÍFICA. CORRIENTES CONTEMPORÁNEAS.
1) LA
PSICOLOGÍA
CONDUCTISTA (BEHAVIORISMO) O PSICOLOGÍA
DEL COMPORTAMIENTO.
El
conductismo es una corriente de la psicología moderna, llamada también
<behaviorismo>, según la cual el único objeto posible de la
psicología científica es la conducta manifiesta, es decir el conjunto de
las reacciones del organismo animal o humano observables desde fuera del
organismo y verificables intersubjetivamente; trata por tanto,
exclusivamente, con hechos observables.
El
conductismo nació oficialmente en 1913 con un artículo manifiesto de
John.B.Watson, "Psychology as the Behaviorist Views it" (La
psicología desde el punto de vista conductista), y en los años sucesivos
adquirió gradual importancia hasta dominar casi sin rivales la escena de
la psicología experimental estadounidense durante el período 1930-1960.
El
manifiesto watsoniano se asocia al positivismo anti-introspeccionista de A.Comte, al mecanicismo de tradición cartesiana de los últimos años del
siglo pasado, al asociacionismo británico y a la psicología animal, de
tendencia objetivista y, por último, al monismo biologista derivado del
evolucionismo darwiniano y filtrado a la psicología a través del
funcionalismo, el cual tiene su principal centro difusor en la misma
universidad de Chicago que ve nacer el movimiento conductista.
En
su manifiesto, Watson propuso sustituir la conciencia, los fenómenos de
conciencia que, por definición, escapan a la metodología experimental y
cuantitativa, por la conducta observable, que de hecho se reduce a las
reacciones musculares y glandulares externas de los organismos vivientes y
cuya unidad de medida se identifica con el reflejo, es decir, con el nexo
elemental entre el estímulo y la respuesta. De ese modo rechazaba la
introspección como método psicológico declarando que no es posible una
auto-observación, ni la derivación por analogía, de los presuntos
resultados individuales de la introspección, a nivel general.
En
los años siguientes, un número cada vez mayor de psicólogos se alineó
con el antisubjetivismo watsoniano, pero modificó de forma significativa
sus componentes secundarios, dando orígen a una serie de subescuelas
conductistas, o neoconductistas, que a menudo polemizaban entre sí.
E.B.Holt, A.P.Weiss, K.Lashley, E.C.Tolman, E.R.Guthrie, C.L.Hull y
B.F.Skinner son, en orden cronológico, los exponentes más destacados del
neoconductismo.
El
seguidor más brillante de los principios watsonianos fue Skinner, que
retomó su antisubjetivismo, fundándolo en argumentaciones más
sofisticadas, y elaboró una <tecnología de la conducta>, que se
aleja ya, en los métodos y criterios, del original planteamiento
watsoniano.
En
el plano técnico-psicológico, los conductistas están mancomunados por
el recurso sistemático a la cuantificación de las variables
experimentales. Pero sobre todo en el plano de los contenidos de la
investigación experimental, están hermanados por el interés casi
exclusivo por el aprendizaje, tanto que casi todas las modernas teorías
del aprendizaje son de inspiración conductista, (decir
<conductista> equivale, de hecho, a decir <estudioso del
aprendizaje>). Las teorías del aprendizaje conductistas remiten, a
menudo polémicamente, a las tesis anteriormente expresadas por el
asociacionismo, y sobre todo, al sistema pavloviano, que a partir de la
obra de Watson proporcionó al conductismo numerosos principios, en primer
lugar, el concepto clave de <condicionamiento> y su correspondiente
experimentación.
Por su
interés primordial por el aprendizaje los conductistas restaban
importancia a la herencia y hacían hincapié en el medio ambiente como
elemento fundamental en la conformación de la conducta.
1.1) -EL CONDUCTISMO DE SKINNER
(el condicionamiento operante).
La
concepción de Skinner resume de forma particularmente acertada y
coherente la perspectiva conductista en sus aspectos menos técnicos y más
propiamente epistemológicos y filosóficos.
En
esa línea desarrollará una serie de argumentaciones, en particular, en
"Más allá de la libertad y de la dignidad" (1971), tendentes a
erradicar, en nombre de la cientificidad naturalista y determinista, la
tradicional concepción occidental que ve en el hombre a un ser libre y
responsable: Skinner afirma que la lucha del hombre por la libertad
personal no se debe a su inalienable voluntad, sino a una serie de
procesos conductuales característicos del organismo humano, cuyo
principal efecto consiste en la continua tentativa de evitar lo que él
llama <caracteres aversivos> del ambiente; recondicionando
adecuadamente estos procesos conductuales, en la utopía skinneriana la
exigencia de la libertad está destinada a disolverse.
Frente
a los psicólogos que consideran que todas las formas de aprendizaje se
remiten al condicionamiento pavloviano, Skinner añadirá el
<condicionamiento operante> u instrumental. Mientras que en el
condicionamiento clásico la respuesta condicionada está provocada por un
estímulo específico y observable, el condicionamiento instrumental se
produce en ausencia de este último y la respuesta del organismo es
aparentemente espontánea.
El
condicionamiento instrumental se suele demostrar mediante el experimento
de la <caja de Skinner>. Este consiste en encerrar a un animal (rata
o paloma) dentro de la caja, dentro de la cual tiene a su disposición un
objeto llamativo facilmente manipulable (denominado <manipolandum>),
que suele ser una barra que puede ser bajada mediante una ligera presión
de pata u hocico y que, cuando el animal accidentalmente la baja, provoca
la caida de granos de alimento, llamados <refuerzo> porque alientan
al animal a repetir la conducta inicialmente accidental. Bastan unos pocos
refuerzos para instaurar establemente el condicionamiento.
Así,
en términos generales, Skinner definirá el <refuerzo> como
cualquier evento de la vida animal y humana que aumenta la probabilidad de
aparición de la respuesta que inicialmente lo ha provocado.
La
teoría del aprendizaje elaborada por Skinner se caracteriza por la
<ley de adquisición>, según la cual la fuerza de una conducta
operante aumenta cada vez que está seguida de la presentación de un
estímulo de refuerzo.
Las
teorías conductistas del aprendizaje han sido ampliamente criticadas por
los psicólogos europeos, tanto gestaltistas como cognitivistas, poniendo
en entredicho sus teorías del aprendizaje. El conductismo ha sido en
general acusado de reduccionismo, tanto porque rechaza tomar en
consideración los procesos cognitivos superiores del hombre, como porque
le aplica directamente, los resultados experimentales obtenidos en
animales tan alejados del hombre en la escala filogenética como son las
ratas blancas.
2) LA PSICOLOGÍA
COGNITIVA O CONSTRUCTIVISMO.
Cognitivismo
es el término con el que se indica el que ha llegado a ser uno de los
movimientos más importantes de la psicología experimental
contemporánea, según el cual, la mente funciona como una elaboradora
activa de las informaciones que le llegan a través de los órganos
sensoriales, en analogía con los servomecanismos de tipo cibernético.
A
diferencia de otras corrientes psicológicas (del funcionalismo a la
Gestaltpsychologie y al bahaviorismo), el cognitivismo no constituye un
sistema teórico altamente organizado e internamente coherente; la primera
formulación teórica (U.Neisser, "Psicología cognitivista",
1967) se publicó unos diez años después de los primeros experimentos
psicológicos catalogables como cognitivistas. De hecho el cognitivismo
queda enmarcado dentro del conductismo, como un desarrollo y una
corrección contínua de dicha corriente, desde los años 70, tanto en
Europa como en los EE.UU.
Fue
influido por la <psicología del acto> del s. XIX, según la cual,
en oposición a las corrientes empiristas y asociacionistas, las funciones
perceptivas y la memoria son construcciones activas que, según la ocasión,
hacen mayor o menor uso de la información sensorial. Más recientemente
recibirá el influjo de la teoría de la información y de la inteligencia
artificial que, con su lenguaje, inédito en la tradición psicológica,
(piénsese, p.ej., en los términos <input> (entrada) y
<output> (salida), que sustituyen a <estímulo> y
<respuesta>, respectivamente), han proporcionado a la psicología cognitivista un modelo del organismo humano como sistema complejo capaz de
elaborar informaciones, de seleccionar entre los elementos de
<entrada>, de poner en funcionamiento gracias a datos seleccionados,
una serie de transformaciones y un almacenamiento rápido y eficaz, de
alcanzar decisiones dependientes de los resultados de la elaboración
realizada y no predeterminados desde su inicio (como en el modelo
conductista) por los estímulos ambientales en entrada.
Fue
en Inglaterra, durante la segunda guerra mundial, con el objeto de
establecer el rendimiento óptimo en situaciones de stress, como las
acciones belico-tecnológicas, donde se consolidaron inicialmente las
tesis cognitivistas, y sobre todo, los experimentos que, cumplidos según
las reglas tradicionales de la experimentación psicológica de
laboratorio, contribuyeron en gran medida a su aceptación por parte de
psicólogos de distintas orientaciones, especialmente los conductistas,
como el psicolingüísta G.A.Miller.
En
Cambridge, en particular K.Craik, entre los años 40-45, efectuó una
serie de experimentos llegando a la conclusión de que la mente humana actúa
como un servomecanismo capaz de autocorrecciones en intervalos sumamente
breves, y más tarde, también en Cambridge, D.E.Broadbent, enunció la más
conocida de las tesis cognitivistas relativas a la atención, la <teoria
del filtro>, que subraya la capacidad de la mente para seleccionar de
forma muy precisa las informaciones que le llegan.
En
1960, el ya citado Miller, el psicólogo y matemático E.Galanter y el
neuropsicólogo K.Pribram publicaron un volúmen decisivo para la historia
del movimiento cognitivista, "Planos y estructura del
comportamiento", en el cual se presentó por primera vez en
profundidad la analogía existente entre el funcionamiento de la mente
humana y el ordenador, sustituyendo la ya clásica unidad de medida
psicológica, representada por el reflejo, o sea la coordinación
elemental entre el estímulo y la respuesta, por una nueva unidad global
llamada TOTE (por las iniciales de los términos ingleses <test-operate-test-exit>
o <plano de conducta>, que parte de la premisa según la cual el
sujeto cognoscente interactúa con el medio y no se limita a recibir
pasivamente los estímulos (como en la perspectiva conductista), sino que
verifica de continuo la congruencia entre su propio proyecto conductual y
las condiciones objetivas existentes.
En
los años posteriores comenzaron a diferenciarse las principales
orientaciones de la investigación cognitivista, que se centran en la
percepción, la memoria, la atención, la vigilancia, el razonamiento (el
llamado -problem solving-) y, sobre todo, el lenguaje, a tal punto que se
puede decir que la psicolingüística contemporánea es por completo de
inspiración cognitivista; pero no faltan campos de investigación que
escapan a los esquemas tradicionales de la investigación psicológica
experimental, como es el caso de la interpretación cognitivista dada por
W.H.Berlyne a las conductas <epistémicas>, es decir, exploratorias
y creativas, de los animales.
En
el Congreso Internacional de Psicología de Moscú (1966), los psicólogos
de todo el mundo reconocieron la importancia de la corriente cognitivista,
entre otras razones porque su caracter puramente orientativo y no de
sistema cerrado y dogmático permite una gran diferenciación de
tendencias internas.
En
el plano epistemológico y metodológico, en primer lugar, los cognitivistas no tratan de justificar sus tesis mediante las
conceptualizaciones ofrecidas por la filosofía de la ciencia, al revés
de los conductistas y, sobre todo, de los neoconductistas, que buscaban
sistemáticamente en el neopositivismo una confirmación epistemológica
de su antisubjetivismo.
En
segundo lugar, los cognitivistas reconocen el método de la introspección,
si bien revisado y corregido respecto al uso que le daban los
introspeccionistas como E.B.Tichener, y, más aún, se autodefinen
provocativamente como <mentalistas>, después de que durante al
menos cuarenta años los conductistas declaran que el <mentalismo>
era la quintaesencia de la no cientificidad en psicología.
Junto
a la introspección, los cognitivistas han reintroducido la medida de los
tiempos de reacción como indicadores de los procesos mentales subyacentes
-después de que dicha estrategia fuera abandonada ya a finales del siglo
pasado, en tiempos de W.Wundt-.
En
tercer lugar, sobre todo después de que en 1959 el lingüísta N.Chomsky
criticara la obra de Skinner titulada "Comportamiento verbal",
en la cual se pretendía dar una interpretación conductista del
aprendizaje del lenguaje, los cognitivistas han reaccionado contra el
ambientalismo tradicional de la psicología anglosajona y han demostrado
ser proclives a las soluciones de carácter innatista.
La
lingüística generativo-transformacional de Chomsky ha influido
ampliamente en la psicolingüística cognitivista, desplazando el interés
de los investigadores, del mensaje lingüístico al usuario del mensaje.
Por último, a diferencia de la mayor parte de los psicólogos que
los han precedido, los cognitivistas rechazan las teorías de carácter
general, prefiriendo los -modelos- en la interpretación de aspectos
altamente circunscritos del funcionamiento mental. En particular, muchos
psicólogos cognitivistas utilizan sistemáticamente <programas para
ordenadores> como modelos capaces de simular los procesos mentales
superiores, pese a ser conscientes de los límites implícitos en ésta
simulación (la analogía entre el ordenador y la mente humana tiene
sentido sólo en algunos aspectos, tanto porque el funcionamiento de la
segunda es enormemente más complejo que el funcionamiento del primero,
como porque, a diferencia del ordenador, la mente es capaz de resolver
problemas aún cuando las informaciones de que dispone sean incompletas o
erróneas).
3) LA PSICOLOGÍA
FUNCIONALISTA.
El
funcionalismo es una escuela psicológica basada en los principios
evolucionistas y que floreció entre finales del siglo pasado y comienzos
del actual en EE.UU. Su centro impulsor fue la Universidad de Chicago y
sus principales exponentes fueron William James (1842-1919), G.S.Hall,
J.McK.Cattell y sobre todo J.Dewey, J.R.Angell, H.Carr y R.Woodworth.
A
diferencia del introspeccionismo, vinculado con la tradición de Wundt, el
funcionalismo representa una expresión característica de la cultura
estadounidense de finales del s. XIX, deseosa de emanciparse con rapidez
de sus orígenes europeos. El inspirador del movimiento funcionalista fue W.James, quien en los "Principios de psicología" (1880), se
refiere explícitamente a la aplicabilidad en psicología de las teorías
evolucionistas de Darwin.
Estas
teorías, centradas en las relaciones entre el organismo y medio ambiente,
tuvieron una favorable acogida en la realidad social y cultural de los
EE.UU de aquella época. Sin embargo, hay que añadir, que en el
nacimiento del funcionalismo intervinieron, además del evolucionismo, dos
influjos, aunque menos acusados: por un lado, el pragmatismo de Mead y Moore, también de la Universidad de Chicago; y por otro lado, la
<psicología del acto> de F.Brentano, conocida como <escuela
austriaca> y planteada a partir de 1870 en abierta polémica con el
experimentalismo y con el elementalismo, que son característicos de la
orientación wundtiana.
Los
psicólogos funcionalistas ven en el organismo humano la última fase del
proceso evolutivo, tanto desde el punto de vista físico como desde el psíquico.
De acuerdo con este enfoque, se reitera de una manera sistematizada las
tesis darwinianas formuladas en 1872. Los procesos mentales -ya sean
elementales o complejos- son considerados como estrategias de las que se
sirve el organismo para sobrevivir, como instrumentos más o menos
refinados que le permiten no sucumbir ante un ambiente físico y biológico
hostil en la mayoría de los casos.
Para
la psicología funcionalista el principal problema ya no consiste en saber
<qué son los procesos mentales> (como ocurre en la psicología introspeccionista), sino en determinar <para qué sirven globalmente y
cómo funcionan los procesos mentales>. El tradicional dualismo
<mente-cuerpo>, que Wundt y los introspeccionistas colocan como
cimiento de la psicología, dándole el nombre de <paralelismo psicofísico>,
ya no tiene razón de ser porque -en relación con el medio ambiente- la
mente y el cuerpo se comportan del mismo modo y constituyen de hecho una
unidad imposible de separar. Más allá de sus diferencias aparentemente
muy acusadas, por ej. la percepción y la respiración, o bien la memoria
y la circulación de la sangre, desempeña una idéntica función de
protección del organismo ante el medio ambiente.
De
esta manera, los funcionalistas se alejan del plano descriptivo y se
coloca a nivel explicativo, iniciando una corriente de tendencia no
positivista en la que se apoyará casi toda la psicología contemporánea,
con la importante excepción del conductismo watsoniano.
Con
respecto a la tradición introspeccionista, los funcionalistas definen en
términos absolutamente nuevos los procesos mentales conscientes: en vez
de concebirlos como acontecimientos psíquicos puros y no relacionados con
el resto del organismo ni con el medio ambiente, los interpretan como la máxima
expresión de la adaptación biológica.
La
conciencia aparece cada vez que el comportamiento automático se ve
obstaculizado por acontecimientos nuevos e imprevistos, que plantean
problemas cuya solución no está contenida en el repertorio de la
conducta automática (instintiva), sino que es indispensable para la
supervivencia del organismo bio-psíquico, a corto o a largo plazo. Cuando
ha llevado a cabo su función adaptativa, la conciencia se eclipsa,
dejando en su lugar los nuevos automatismos que ha instaurado.
En
el plano epistemológico el funcionalismo se plantea como la antítesis
del elementalismo introspeccionista, y dentro de esta reivindicación de
la prioridad del <todo> respecto de las <partes> o
<elementos> constituye un precedente del gestaltismo.
Dewey,
defiende la tesis funcionalista fundamental, según la cual el acto
reflejo representa un eslabón unitario dentro de una cadena de actos
reflejos que sólo podrá descomponerse de manera artificial. De este modo
se abandona la tesis elementalista molecularista tradicional, que
descomponía el acto reflejo en dos unidades (estímulo-respuesta)
recíprocamente independientes.
Por
tanto, todas las conductas del organismo viviente constituyen un proceso
global, cuyo significado último no hay que buscar en los elementos que lo
componen, sino en su relación adaptativa con el medio ambiente.
Bajo
éstas premisas los funcionalistas son los primeros psicólogos modernos
que se enfrentan de manera concreta a los temas relativos al pensamiento y
a la inteligencia humana, si bien se limitan a subrayar en ellos los
aspectos adaptativos e instrumentales, mientras que posteriormente el
cognitivismo sostendrá que es posible afrontar tal estudio desde una
perspectiva más amplia.
Para
los psicólogos funcionalistas, una idea, un razonamiento, o una
expectativa cognoscitiva pueden tener el mismo valor adaptativo que las
funciones periféricas como la sensación, la percepción y el
aprendizaje.
En
el plano metodológico abrirán la psicología a las aplicaciones
socialmente útiles, y contribuirán al <movimiento de los test> que
se consolida en EE.UU en la época de la primera guerra mundial.
Con
anterioridad al conductismo, el funcionalismo dedica de un modo
privilegiado su atención a la conducta animal y sobre todo humana,
poniendo de relieve el carácter dinámico de orientabilidad y de
adaptabilidad al medio ambiente que tienen dichas conductas. Fue el primer
movimiento psicológico importado desde los EE.UU a Europa.
Con
posterioridad al primer decenio del s. XX, y coincidiendo con el auge del
conductismo, el funcionalismo comienza a decaer, si bien los criterios que
le sirven de inspiración han pasado a formar parte de la psicología
contemporánea en su conjunto.
4) LA
PSICOLOGÍA
DE LA GESTALT
(Gestaltpsychologie o psicología de la forma).
El
gestaltismo o psicología de la forma, constituye una escuela filosófica
contemporánea, según la cual, la vida psíquica -y en particular la
experiencia perceptiva- está constituida por procesos dinámicos
organizados según principios estructurales autónomos. La <Gestalt>
es una configuración en la que la función de las partes está
determinada por la organización del todo o, en otras palabras, constituye
un todo imposible de reducir a la mera suma de sus elementos
constitutivos.
El
gestaltismo nació en Alemania hacia 1912, casi al mismo tiempo que el
conductismo en EE.UU, del cual -desde muchos puntos de vista-
representa una completa antítesis, antes que nada en el plano
epistemológico, porque define su propio objeto de investigación en el
interior de la subjetividad consciente y mediante los criterios que ésta
emplea.
Entre
sus precursores, en sentido amplio, hay que mencionar a Kant, contrario al
asociacionismo de la filosofía empirista inglesa y defensor de la unidad
del acto perceptivo, a F.Brentano, adversario del elementalismo de Wundt y
de Titchner, a E.Husserl, cuyo sistema fenomenológico inspiró en parte a
los fundadores del gestaltismo, de manera directa a través del psicólogo C.Stumpf y de la escuela de Wüzburg fundada por O.Kulpe. También puede
mencionarse al físico E.Mach, que desde 1885 formuló la tesis según la
cual las sensacines de forma espacial y de forma temporal son
independientes de sus elementos constitutivos (un círculo p.ej. puede ser
negro o rojo, grande o pequeño, etc, conservando al mismo tiempo
inalterada su propia característica global de circularidad).
El
más importante precursor de esta escuela es el psicólogo austríaco
C.von Ehrenfels (1859-1932) quien en 1890 publicó un ensayo donde por
primera vez se expuso el concepto de <cualidad-Gestalt>, ilustrándolo
mediante referencias concretas: una melodía, por ej., posee una unidad
intrínseca, una individualidad que va más allá de la simple sucesión o
yuxtaposición de sonidos que la componen, hasta el punto de que puede
tocarse en otro tono, pero seguirá siendo siempre la misma melodía,
aunque sus elementos-sonidos hayan cambiado totalmente. La diferencia
entre las notas (elementos) de una melodía y la melodía en conjunto (la
forma) es que las primeras pueden variar conjuntamente de tono mientras
que la segunda se conserva idéntica. De aquí se deduce que la percepción
no es un conjunto de sensaciones o una serie continuada de ellas
(asociacionismo) sino que materia y forma se nos muestran de modo
conjunto.
La
psicología de la Gestalt nace en sentido estricto con la obra de
M.Wertheimer y de sus discípulos más importantes Köhler y Koffka,
quienes fundan en 1921 la revista <Psychologische Forschung>, publicación
oficial del movimiento gestaltista europeo, que da cabida a muchas
importantes aportaciones experimentales y teóricas, hasta que fue
reducida al silencio en 1938 por el régimen hitleriano.
Al
emigrar a los EE.UU, los gestaltistas influyeron de modo determinante en
la psicología de este país, moderando sus planteamientos conductistas,
iniciando un interés por los procesos perceptivos, e introduciendo en
ella criterios interpretativos del aprendizaje diferentes de los
asociacionistas. A su vez, la psicología estadounidense modificó en
parte el gestaltismo originario, desplazándo su interés desde la
percepción hasta la motivación y a la conducta social, como atestigua
sobre todo la obra de K.Lewin.
El
principio fundamental del gestaltismo queda documentado experimentalmente
en el primer trabajo de Wertheimer, "Estudios experimentales sobre la
percepción visual del movimiento" (1912), donde demuestra que en una
percepción de movimiento, éste es captado como totalidad en su forma
aparente <movimiento phi> y existe como realidad global desde el
punto de vista psicológico (es decir, en la experiencia del sujeto),
siendo imposible reducir dicha percepción a los elementos que la componen
físicamente.
El
gestaltismo se enmarca en la gran reacción antimecanicista y
antielementalista que tiene lugar en Europa, y sobre todo en Alemania, a
principios del s. XX. Esto se debe en parte a la profunda crisis del
positivismo, y en parte, a los nuevos avances científicos, el primero de
ellos el descubrimiento realizado por el físico J.C.Maxwell en el ámbito
del electromagnetismo: los campos magnéticos son totalidades imposibles
de escindir, distintas de la suma de los efectos que producen todas sus
partículas por separado. El gestaltismo intoduce las nuevas instancias
globalistas en el contexto de una investigación rigurosamente
determinista y experimentalista. Redefine también, en estos términos, el
método fenomenológico, entendido por Husserl desde una perspectiva
declaradamente antipsicológica.
El
método fenomenológico de los gestaltistas consiste en someter a
verificación experimental los datos totalmente ingenuos e inmediatos de
la experiencia consciente (p.ej. de la percepción), y no -como ocurría
en la psicología del s. XVIII- las expectativas lógicas relativas a los
datos y originadas por el conocimiento de la naturaleza física de los estímulos
que la determinan. Por ejemplo, el término tradicional <ilusión
perceptiva> no tiene sentido desde un punto de vista gestaltista,
porque lo que <aparece> es psicológicamente aquello que <es>
y aquello que requiere ser explicado, con completa independencia del error
en términos físicos del dato percibido.
Estrechamente
vinculado con los criterios globalistas y fenomenológico, el criterio del
<dinamicismo> constituye otro aspecto característico de la Gestalt.
Según este criterio, que los gestaltistas ilustran a través de
múltiples ejemplos extraidos de la naturaleza inorgánica y orgánica,
las fuerzas se auto-organizan de acuerdo con instancias dinámicas que son
internas a ellas, y que excluyen la presencia de constricciones externas
visibles. Así, la órbita de los planetas está determinada estrictamente
por el campo gravitacional invisible que opera entre el Sol y ellos; de
manera análoga, los procesos psíquicos se rígen por la
autodistribución de las fuerzas que los determinan. Además, las fuerzas
autorreguladas siempre tienden a asumir la estructura más equilibrada,
más regular y más simétrica, siguiendo el principio de la <buena
forma> expuesto por Wertheimer. Por ejemplo, una gota de aceite que cae
en un líquido con el cual no pueda mezclarse tiende a asumir una forma
esférica perfecta, porque entre todas las formas posibles la forma
esférica es la más sencilla y regular, y la que posee la superficie más
pequeña, a igualdad de volumen. Las estructuras psíquicas se comportan
de un modo similar y, desde la perspectiva gestaltista, son completamente
homogeneas con las estructuras del mundo físico y biológico
(isomorfismo).
Entre
las muchas aportaciones teóricas y experimentales que el gestaltismo ha
efectuado hasta el presente, es necesario recordar por lo menos aquellas
que hacen referencia al <isomorfismo>, al <insight> y a la
<psicología del campo> lewiniana.
El
<isomorfismo> fue elaborado por Köhler, y consiste en la tesis
según la cual el orden percibido en el espacio ambiental es siempre
estructuralmente idéntico al orden funcional que caracteriza la
distribución dinámica de los procesos cerebrales subyacentes en el acto
perceptivo. Por ejemplo, cuando percibimos visualmente la gestalt
<círculo>, corresponde en nuestro cerebro a un campo bioeléctrico
bien definido, que tiene sus mismas propiedades estructurales. En
términos más generales, los gestaltistas -frente el asociacionismo
neurofisiológico- consideran que nuestro cerebro, en vez de reaccionar
ante estímulos recíprocamente independientes y sólo vinculados entre
sí de una manera sucesiva a través de los mecanismos asociativos,
funcionan desde el primer momento como sistema total y dinámico.
El
<insight> (en español se conserva el término inglés que es la
traducción del alemán <Einsicht>) consiste en la iluminación
inmediata que permite resolver un problema práctico o teórico sin
recurrir al procedimiento de <ensayo y error>, y que está
determinada por la reestructuración del campo perceptivo o mental. El
concepto de <insight> fue utilizado por Köhler, en el período de
entreguerras, para interpretar la conducta inteligente de los simios
antropoides, y se sitúa en las antípodas del concepto de
condicionamiento. Acusado por los conductistas de constituir un disfraz
del <intuicionismo>, dicha noción se encuentra en el núcleo de un reexámen por parte de los propios gestaltistas y de los cognitivistas
afines a la tradición de la Gestalt.
La
<psicología del campo> fue elaborada por K.Lewin entre 1932 y 1947,
en el ámbito del Centro de investigaciones sobre la dinámica de grupos
del Massachusetts Institute of Technology. Según Lewin, las conductas
tienen lugar dentro de un <campo psicológico> o <espacio
vital>, semejante al campo físico maxwelliano, del que forman parte
todos los acontecimientos psíquicos pasados y presentes que puedan
determinar las conductas. Para representar de manera sintética y eficaz
la acción simultánea de los numerosos y contrapuestos factores del
campo, Lewin apela al lenguaje gráfico de la geometría topológica, que
ilustra las relaciones cualitativas que se producen entre los diversos
sectores de un único espacio. En el interior de esta representación -que
se encuentra en el orígen de la denominación de <psicología de
pizarra> que se utiliza para designar el enfoque lewiniano- se asigna
una valencia positiva a los acontecimientos que corresponden a las
expectativas motivacionales del individuo, y en cambio, a los
acontecimientos que lo amenazan o lo frustran se les asigna una valencia
negativa.
5) EL
PSICOANÁLISIS DE
FREUD.
El
término psicoanálisis aparece por primera vez en los escritos freudianos
de 1896, y sustituye a los términos <análisis psíquico> y <análisis
psicológico>, empleados anteriormente.
El
nacimiento del psicoanálisis, que hay que atribuir por entero al genio
innovador de Freud, está en parte vinculado al encuentro dialéctico
-magistralmente desarrollado y sintetizado por el mismo Freud- entre dos
tradiciones intelectuales europeas diferentes: por un lado el positivismo
de la segunda mitad del s. XIX, heredero más refinado del materialismo
del s. XVIII, que mediante las formas específicas del evolucionismo
darwiniano y la fisiología fisicalista de la escuela de Berlín (von
Helmholtz) había impuesto el concepto de <energía> como criterio
explicativo de las transformaciones tanto de la materia inerte como de la
materia viva, y, por otro lado, la tradición psicológica encarnada en
los primeros años del s. XIX por la obra de Herbart, y retomada
posteriormente, entre otros, por el psiquiatra T.Meynert, uno de los
profesores del joven Freud: según esta tradición la interioridad humana
es irreductible a una explicación exclusivamente centrada en los
fenómenos de la conciencia y se presenta cargada de producciones e
instancias inconscientes.
Aunque
Freud nunca opuso explícitamente su pensamiento al de la psiquiatría
tradicional, más bien lo presentaba como una ampliación y una
complementación, lo cierto es que el psicoanálisis representó la negación
de algunos de los principales criterios interpretativos de la psiquiatría
misma con excepción de la inspiración común positivista y racionalista.
En
primer lugar vemos que el psicoanálisis declara que los procesos
psíquicos son en sí mismos inconscientes, y que los procesos conscientes
no son sino actos aislados o fracciones de la vida anímica total. Esta
aseveración choca frontalmente:
1) con la tradicional
identificación de lo psíquico con lo consciente y por tanto
2) con la conciencia
considerada como la característica definicional de lo psíquico y 3) con
la Psicología entendida como la ciencia de los contenidos de conciencia.
Este descubrimiento significa que todos los hombres son susceptibles al
análisis y les obliga a conducirse como enfermos, los cuales manifiestan
frente al tratamiento analítico todas sus resistencias.
En
segundo lugar tenemos la afirmación freudiana de que determinados
impulsos instintivos, que únicamente pueden ser calificados de
sexuales, desempeñan un papel fundamental en el surgimiento de las
enfermedades nerviosas y psíquicas, y que además, influyen de manera
nada despreciable, en la evolución del individuo y de la sociedad, y en
la génesis de las más altas creaciones culturales, artísticas y
sociales del ser humano.
De
esto último se sigue que la Cultura ha sido creada obedeciendo al impulso
de las necesidades vitales y a costa de la satisfacción de los instintos,
y que es continuamente creada de nuevo, en gran parte, del mismo modo,
pues cada individuo que entra en la sociedad humana repite, en provecho de
la colectividad, el sacrificio de la satisfacción de sus instintos. Entre
las fuerzas instintivas así sacrificadas desempeñan un importantísimo
papel los impulsos sexuales, que son objeto de una sublimación; es decir,
que son desviados de sus fines sexuales directos y dirigidos o
reorientados hacia fines socialmente relevantes. Pero tal organización
resulta muy inestable, ya que los instintos sexuales quedan
insuficientemente domados, y en cada uno de aquellos individuos prestos a
colaborar en en proceso de civilización, subsiste el peligro de que los
instintos sexuales se resistan a semejante trato y ocasionen trastornos de
personalidad.
No
obstante, no se detiene ahí la investigación freudiana. Al comparar la
neurosis obsesiva de la patología individual con el fenómeno colectivo
de las religiones oficiales, dada su análoga referencia a la relación
con el padre (complejo de Edipo); se ganaba el inventor del psicoanálisis
la enemistad eterna de todos los creyentes.
Paralelamente
a las etapas fundamentales del propio desarrollo conceptual interno,
reducible en su mayor parte a la obra y al período de vida de Freud, el
psicoanálisis se organizó en el plano institucional con el fin de
preservar y defender su propia especificidad frente a doctrinas
incompatibles con él, pero que a veces utilizaban de forma desorientadora
el lenguaje que él había inaugurado, y frente a la que el propio Freud
definió en un artículo de 1910 como <psicoanálisis salvaje>, es
decir una forma superficial y diletante de intervención psicoanalítica.
Al
no poder institucionalizarse ni en la medicina oficial (psiquiatría) ni
en las escuelas universitarias de psicología de su tiempo, por ser
rechazado por ellas, el psicoanálisis se consolidó institucionalmente en
solitario, con la creación de institutos nacionales coordinados entre sí
y provistos de la prerrogativa de formar psicoanalistas en el plano teórico
y clínico-terapéutico y respaldados por publicaciones oficiales y
congresos internacionales. El esfuerzo no dió resultado y en la
actualidad el <psicoanálisis salvaje> ha prevalecido, sobre todo en
al ámbito clínico-terapéutico, que desgraciadamente se prestaba a la
manipulación y al diletantismo.
El
psicoanálisis comienza con el descubrimiento de la vida anímica
inconsciente[i], de la que son ejémplos no
sólo los sueños sino también los actos fallidos, los olvidos (de
nombres, de impresiones y propósitos), la alteración de las palabras
(las equivocaciones orales, en la lectura y en la escritura), los chistes,
etc[ii]. Mostrándose de gran
utilidad para la explicación de la vida anímica no patológica y decantándose
ya no sólo como un tratamiento psicopatologico, sino como una explicación
antropológica de primer orden. Surge asimismo como una terapia médica
para el tratamiento de las neurosis, que fueron prontamente consideradas
en general como perturbaciones de la función sexual; tratando de
eliminarlas (curación) mediante varios métodos hasta llegar al
definitivo.
El
psicoanálisis toma consistencia al derivar del concepto de resistencia al
de represión como mecanismo de defensa del "yo" y
sustituir
1) el hipnotismo de Charcot
y
2) el método catártico de
Breuer, (destinados a hacer volver a los caminos normales los afectos
extraviados), por
3) un primer psicoanálisis
ya propiamente dicho. Este operaba mediante la presión del médico para
el vencimiento de la resistencia del enfermo obligándole a manifestarse
sobre algo relacionado con un tema determinado. (Su finalidad consistía
ahora en descubrir las represiones y suprimirlas mediante un juicio que
aceptase o condenase definitivamente lo excluido por la represión). Pero
es
4) un segundo psicoanálisis,
el que adopta el método de la asociación libre, en el que se invitaba al
paciente a abandonarse a manifestar todo aquello que acude a su
pensamiento absteniéndose de toda represión final consciente, lo que
propiamente podemos considerar ya el psicoanálisis plenamente
desarrollado. Un método que se aplicará terapéuticamente al
descubrimiento de la sexualidad infantil y de su importancia como causante
de los trastornos psicopatológicos.
El
hallazgo del inconsciente significó que las vivencias y conflictos de los
primeros años infantiles (complejo de Edipo) desempeñan un papel
insospechadamente importante en la evolución del individuo y dejan tras
de sí disposiciones imborrables para la edad adulta. Todo lo olvidado
había sido penoso por un motivo cualquiera para el sujeto, siendo
considerado por las aspiraciones de su personalidad como temible, doloroso
o vergonzoso. De manera que olvidar consiste en no permanecer
consciente, devenir inconsciente, porque nada desaparece nunca de la mente
humana.
Dentro
del terreno de la sexualidad, fundamental desde el punto de vista
psicoanalítico para el desarrollo mental del individuo, Freud expone su
concepto de libido. <Libido> significa en el psicoanálisis,
primeramente, la energía (concebida como cuantitativamente variable y
mensurable) de los instintos sexuales orientados hacia el objeto o hacia
el yo (libido de objeto y libido narcisista). La líbido vendrá a
inscribirse, en función del desarrollo somático del niño, sobre ciertas
zonas erógenas (fuentes de placer), marcando así determinados objetos
pulsionales. Los lugares de goce del cuerpo variarán según la edad del
individuo, haciendo pasar a este último, del narcisimo primario al
establecimiento de relaciones objetales.
Hablando
con propiedad, el cuerpo entero es una zona erógena, pero sólo son
elegidas ciertas zonas del mismo en el curso del desarrollo humano: 1) El
estado oral primario y secundario (0 a 2 años); 2) el estado anal
primario y secundario (2 a 3 años); 3) El estado fálico (4 a 6 años);
4) El periodo de latencia (7 a 10 años); 5) El estado genital (11 a 12 años).
Todas las enfermedades serán concebidas en relación con un retorno a uno
de los estadios de la evolución libidinal (regresión).
El
<Complejo de Edipo>, conflicto esencial en el proceso de desarrollo psico-físico, se sitúa primariamente en el estado fálico y
secundariamente en el genital. De ahí que la sexualidad humana sea bifásica:
un primer despertar, en la infancia, y un segundo definitivo, en los años
de pubertad, acompañado de la madurez de las glándulas genitales y al
desarrollo corporal. Este <complejo de Edipo>, postulado por Freud,
es central en la conformación del psiquismo y precede directamente al
surgimiento del super-yo o conciencia moral.
El
niño, primariamente, se siente atraido hacia la madre y desarrolla
impulsos agresivos hacia el padre, que al mismo tiempo implican un -miedo
al castigo- paterno (relacionado con el <tabú del incesto>) y un
sentimiento de culpabilidad, la fase edípica encuentra su plenitud en la
<ambivalencia afectiva> (amor-odio) con la que el niño en segundo
lugar, experimenta su relación con los progenitores. Finalmente, el niño
renuncia a la madre como objeto erótico y se identifica con el padre,
superando el conflicto anterior.
El
complejo edípico en la niña es mucho más complejo -según Freud- aunque
sigue de alguna forma el proceso inverso al del niño: Miedo y
culpabilidad -complejo de castración-, deseo erótico del padre,
agresividad reivindicativa hacia la madre, renuncia al padre y idéntificación
final con la madre.
En
cuanto a la mente humana Freud elabora su 1ª tópica (o estructura del
psiquismo) en los últimos años del s. XIX, atribuyendo tres cualidades a
los procesos psíquicos. 1) Preconsciente: Vivencias que recordamos si nos
ponemos a pensar; 2) Inconsciente: Vivencias reprimidas a las que no se
tiene acceso directo y 3) Consciente: que coincide con lo que tanto la
filosofía como la psicología de su tiempo entiende por conciencia.
En
relación con la tópica Freud distingue entre <proceso primario> y
<proceso secundario> en su obra de 1895, conservando esta división
en el resto de su obra. Se trata de dos modos de funcionamiento del
aparato psíquico humano: el primero más primitivo, el segundo más
elaborado. El proceso primario es propio del sistema inconsciente,
mientras que el proceso secundario lo es de los sistemas preconsciente y
consciente.
Asimismo,
desarrolla dos principios por el que se rígen las pulsiones. <El
principio del placer> -calcado de algún modo en el enunciado con
anterioridad por el psicofísico Fechner (1848)- significa que la
actividad pulsional busca lo que es placentero y huye del displacer sin
tener en cuenta las exigencias de la realidad. El <principio de
realidad> se contrapone al anterior en el sentido de que el sujeto, al
regirse por él, tiene en cuenta las exugencias que impone la realidad,
tanto física como sociocultural.
En
"El yo y el ello" (1923) Freud presenta, ya elaborada, su
segunda tópica, la definitiva metáfora espacial del aparato psíquico,
dividido en tres partes en pugna entre sí: 1) El Ello o instancia
inconsciente primitiva regida por el principio del placer e instancia
inconsciente profundamente reprimida; 2) El Yo o conciencia propiamente
dicha, instancia central mediadora del aparato psíquico, que tiende a
regirse por el principio de realidad, si bien contiene una parte defensiva
inconsciente y otra preconsciente, y 3) El Super-yo, instancia
crítico-moral del psiquismo, de caracter inconsciente y preconsciente,
que ejerce presión sobre el Yo.
La
primera teoría de las pulsiones de Freud divide éstas en <pulsiones
del yo> o de conservación y <pulsiones sexuales>. Después de la
revisión de 1920 aparece una segunda teoría de las pulsiones que, sin
anular la primera, la sitúa en un nuevo contexto teórico. Se trata de
postular dos grandes poderes pulsionales o <potencias celestes>. 1)
El <Eros> o pulsiones de vida, que tienden a constituir
unificaciones libidinales cada vez más amplias y 2) El <instinto de
muerte> o pulsiones de muerte, opuestas a las de vida, que tienden a
desunir y disgregar los estados organicos, autodestructivamente mientras
se vuelven primariamente hacia el propio sujeto y como impulsos de agresión,
desplazadas secundariamente hacia el exterior.
5.1) -PSICOANÁLISIS NO
FREUDIANOS Y NEOFREUDISMO.
Desde
el comienzo del psicoanálisis y a partir del propio círculo de
discípulos de Freud, se delinearon posiciones críticas y se produjeron
disidencias con respecto a la línea del fundador, creándose escuelas no
freudianas.
Entre
los contemporáneos de Freud, las impugnaciones más radicales provinieron
de A.Adler en 1911 y de C.G.Jung en 1913. Ambos, en efecto, rechazaron los
mismos fundamentos y presupuestos epistemológicos del freudismo en nombre
de una teoría no determinista y, más explícitamente en el caso de Jung,
tendencialmente espiritualista.
La
posición de Adler será parcialmente retomada, sobre todo en los EE.UU,
por los denominados <culturalistas> (en particular H.S.Sullivan,
K.Horney y, en parte, E.Fromm), los cuales, influidos por las tesis de la
antropología cultural y del conductismo, insistirán en la relatividad
cultural de los conceptos psicoanalíticos y en el papel fundamental de
los factores ambientales en el proceso de génesis y desarrollo de la
personalidad.
Otro
importante alejamiento de la teoría y de la práxis freudianas en tiempos
de Freud fue el de O.Rank (1920), quien supuso en el <trauma del
nacimiento> el orígen de la angustia, así como también el de W.Reich,
que en 1927 inauguró la llamada <izquierda freudiana>,
identificando la sexualidad con la genitalidad, distinguiendo en la
supresión (y no en la represión, como Freud) el mecanismo responsable
del surgimiento de la neurósis y propugnando una revolución sexual
contra el orden social tradicional, fundado en la familia monogámica,
patriarcal y autoritaria.
Aparte
de éstas y otras disidencias más o menos radicales con respecto al
pensamiento freudiano ortodoxo, se recuerdan algunos autores que han
pretendido mantener este pensamiento substancialmente inalterado en sus
fundamentos epistemológicos y metodológicos, aunque desarrollándolo,
enriqueciéndolo y modificándolo bajo algunos aspectos de contenido
relevantes. Entre ellos cabe mencionar en particular a M.Klein y a
J.Lacan, ambos fundadores de dos de las escuelas más representativas del
panorama psicoanalítico actual.
Discípula
de los freudianos Ferenczi y Abraham, M.Klein incorporó al psicoanálisis
el estudio del mundo fantasmático del niño, apoyándose intensamente en
la técnica del juego para diagnosticar las neurósis y psicósis
infantiles. M.Klein, a diferencia de la mayor parte de los otros
psicoanalistas, aceptó las últimas tesis de Freud relativas al instinto
de muerte. Entre sus discípulos se recuerda a S.Isaacs, D.W.Winnicotti y
W.R.Bion.
En
cuanto a Lacan, abandonó la Sociedad Internacional de Psicoanálisis para
fundar (1964) la Escuela freudiana de París, disuelta por él mismo en
1980. Su intención fue siempre la de reorientar el psicoanálisis hacia
la dimensión lingüística del hombre como nódulo central de toda
investigación.
C) PRINCIPALES
APLICACIONES DE LA PSICOLOGÍA CIENTÍFICA.
En
cuanto la psicología se vuelca sobre la realidad como disciplina
científico-práctica y abandona el estricto plano teórico, (ya de suyo
con influencias recíprocas), la división entre escuelas o sistemas se
vuelve gradualmente menos polémica y más complementaria (aunque sin
perder la propia orientación). De esta manera, el terapeuta
combinará los métodos y análisis de diferentes tendencias, dependiendo
del objeto sobre el que recaiga la aplicación psicológica, para obtener
los mejores resultados. De las distintas concepciones de la psicología
como ciencia teórica, pasamos ahora, a tratar las distintas concepciones
de la PSICOLOGÍA como ciencia práctica.
1) LA PSICOLOGÍA
APLICADA.
Por
psicología aplicada entendemos la utilización sistemática y articulada
de las teorías y métodos de la psicología para solucionar los distintos
problemas planteados por la vida cotidiana, tanto individual como
colectiva.
Mientras
que la psicología <general> (o pura o fundamental) aspira a
describir y explicar la conducta humana y los procesos mentales que la
rigen, la psicología aplicada aspira a controlarla y modificarla en función
de las exigencias personales y sociales, poniendo en práctica las
adquisiciones de la investigación psicológico-científica.
Las
primeras aplicaciones de la psicología (contra las que se habían
pronunciado varios de los fundadores de la psicología como ciencia autónoma,
en particular los exponentes del introspeccionismo, W.Wundt y
E.B.Titchener, así como los de la Gestaltpsychologie) se remontan a
finales del siglo XIX. En 1897, H.Ebbinghaus, el fundador de la
investigación experimental sobre la memoria, realizó estudios sobre la
fatiga de los escolares, y muchos alumnos directos de Wundt, sobre todo
los de nacionalidad estadounidense, entre los que destaca J.McKeen Cattell
(inventor del término test), utilizaron con fines aplicativos el método
de los tiempos de reacción y otros procedimientos surgidos en el ámbito
de los laboratorios.
Inicialmente
los psicólogos aplicados se dedicaron a la selección del personal
militar y de personal industrial, por lo que a la crítica de los
psicólogos puros o teóricos, se añadió la de los pensadores
izquierdistas europeos, quienes los acusaban de servir a los intereses
creados y de ser meros instrumentos de la sociedad de producción
capitalista, que los contrataría para maximizar la explotación
minimizando sus consecuencias.
En
la actualidad, la psicología aplicada cubre una amplia variedad de
sectores y se subdivide en un conjunto de disciplinas que, en mayor o
menor medida, recurren a la psicometría, es decir, a los test y reactivos
mentales. Las principales formas son las siguientes:
A) LA PSICOLOGÍA
DIFERENCIAL.
El
término <diferencial> fue acuñado por W.Stern en 1900. Tiene por
objeto la naturaleza y la magnitud de las diferencias en los procesos psíquicos
entre individuos aislados, o entre grupos, o entre los dos sexos, o entre
clases de edad, clases sociales, culturas, etnias, etc.
Cronológicamente
la primera entre todas las formas de psicología aplicada, la psicología
diferencial nació como implicación de la tesis expuesta por Darwin en su
"Origen de las especies" (1859), según la cual las diferencias
entre los individuos de una misma especie son responsables de la
evolución de ésta última. F.Galton fue el primero en intentar
traducir a la práctica la tesis darwiniana, tratando de definir las
características distintivas de los individuos geniales con respecto a la
población total (en "El genio hereditario", de 1869) y fundando
en 1882 un laboratorio antropométrico en el cual registró y midió,
diferenciándolas unas de otras, un gran número de prestaciones
individuales relativas, entre otras cosas, a la agudeza visual y auditiva,
a la fuerza muscular y a los tiempos de reacción.
En
1895 A.Binet y V.Henri publicaron un ensayo titulado "La psicología
de las diferencias individuales". En los años posteriores la
psicología diferencial siguió afirmando su propia autonomía mediante el
uso cada vez más sistemático de los test, en la forma del testing de
masa (o sea los test aplicados a categorías enteras de individuos).
B) LA PSICOLOGÍA CLÍNICA.
Es
la más difundida entre las aplicaciones de la psicología. Consiste en el
estudio psicológico de casos individuales desde una perspectiva
globalista que considera al sujeto humano como una totalidad indivisible.
Se sirve de los resultados experimentales conseguidos por la psicología
general, sobre todo en los sectores de la personalidad y de la motivación,
y de una metodología cuyo instrumento principal es el <coloquio>,
apoyado por el uso de los test, en especial los proyectivos, como el de
Rorschach.
El
individuo objeto de la psicología clínica no es necesariamente un
individuo enfermo o perturbado psíquicamente: en la mayoría de los casos
puede tratarse de un individuo que solamente pide ser ayudado y aconsejado
en una situación de su vida.
El
primero en utilizar la expresión <psicología clínica> fue el
estadounidense L.Witmer, fundador en 1896, de una Psychological Clinic
para la recuperación de niños subnormales.
En
la actualidad el psicólogo clínico suele utilizar nociones derivadas del
psicoanálisis, aunque un determinado número de estos profesionales,
rechazan la connotación psicoanalítica.
Ramas
de la psicología clínica:
b.1) -Psicoprofilaxis.
b.2) -La psicología industrial.
b.3) -La psicología comercial.
b.4) -La psicología escolar.
b.5) -La psicología médica.
b.6) -La psicología política.
b.7) -La psicología legal
C) LA PSICOLOGÍA
EVOLUTIVA O PSICOLOGÍA GENÉTICA.
Disciplina
que estudia el desarrollo y la organización progresivos de las
estructuras psíquicas (cognitiva, afectiva, lingüística, social) en el
periodo comprendido entre el nacimiento y la adolescencia.
Se
trata de una disciplina independiente, aunque naturalmente vinculada a la
psicología general o teórica, a la psicopedagogía y a la
psicopatología. Tras empezar como <psicología del niño> en la
segunda mitad del s. XIX, se fue convirtiendo cada vez más en la ciencia
del <desarrollo psíquico> en cuanto tal, ampliando su propio
campo de investigación hasta articularse en tres direcciones distintas,
aunque estrechamente relacionadas: el estudio de las características
psíquicas que vinculan al niño con el adulto normal y de aquellas que lo
diferencian de él; el estudio de las modalidades a través de las cuales
las estructuras psíquicas simples se desarrollan hasta convertirse en
estructuras complejas; y, por último, el estudio de los factores
responsables de dicho desarrollo, subdivisible en las dos grandes
categorías de los <factores hereditarios> y de los <factores
ambientales>, o bien (en el lenguaje psicogenético) de la
<maduración> y de la <educación>.
En
la segunda mitad del s. XIX, y bajo el influjo del evolucionismo, el
estudio de la infancia entra a formar parte de las disciplinas centradas
en el desarrollo biológico de la especie y de los individuos que la
componen. Así, en Francia, H.Taine (que como E.Renan polemiza
duramente con la psicología introspeccionista de Wundt) publica en 1876
un artículo titulado "Sobre la adquisición del lenguaje en los
niños y en la especie humana", que puede considerarse como la
partida de nacimiento de la psicología genética. En el mundo
anglosajón, la revista <Mind> publica en 1877 el artículo
"Esbozo biográfico de un niño". En EE.UU, fue sobre todo
G.S.Hall el intérprete, en el plano empírico, de la nueva psicología
evolucionista de la infancia y de la adolescencia.
Por
aquellos mismos años, también los psicólogos funcionalistas se
aproximan al estudio de la infancia desde una perspectiva evolucionista,
pero son Hall y sus colaboradores de la Clark University quienes tienen el
mérito de haber introducido por primera vez en la psicología genética,
a partir de 1890, la técnica del cuestionario.
En
los primeros años del s. XX se inician los estudios sobre las actividades
gráficas y plásticas del niño, autores como E.Preyer y Elsa Köhler
realizan observaciones directas sobre aspectos específicos de la vida psíquica
infantil, tales como la percepción visual y auditiva.
Después
de 1910, con los estudios de W.Stern sobre el lenguaje y la personalidad
infantiles, y sobre todo con las primeras investigaciones auténticamente
experimentales de E.L.Thorndike y J.B.Watson acerca del desarrollo motriz
y afectivo del aprendizaje en la edad infantil, se realiza un salto
cualitativo en el plano metodológico. En los años posteriores, después
de 1920, se produce la verdadera explosión de la psicología genética, a
la que contribuyen distintas orientaciones y diversos autores europeos y
norteamericanos.
Cabe
destacar en Europa la contribución del suizo J.Piaget, que en 1923
publica "El lenguaje del niño", al que siguen otros
trabajos de importancia decisiva para la psicología genética.En
el instituto ginebrino J.J.Rousseau, Piaget y sus colaboradores (como
A.Rey y B.Inhelder), instalan el primer centro mundial sobre el desarrollo
psíquico, que después se convertiría en el Centro Internacional de
epistemología genética. Pronto surgirán nuevos centros como el fundado
por el francés H.Wallon en 1927, que se convertira, a menudo desde una
posición antitética al pensamiento de Piaget, en uno de los puntos de
referencia de la psicología genética contemporánea. En los USA mucho
más que en Europa, encontraron un terreno favorable las concepciones
gestaltianas del desarrollo infantil como algo intrínsecamente unitario.
Muy
importante fue el influjo ejercido sobre la psicología genética por el
psicoanálisis. La concepción psicoanalítica en sus múltiples variantes
constituye uno de los principales componentes de la actual psicología genética,
sobre todo en lo que se refiere a la interpretación del desarrollo
afectivo y psicosexual.
Por
lo que respecta, en cambio, al desarrollo infantil en las otras áreas
(cognitiva, lingüística, etc), los psicogenetistas no han llegado a un
consenso definitivo. Aunque revisada en muchos puntos, la teoría
piagetiana sigue siendo la más acreditada tanto desde el punto de vista
metodológico como en lo referente a la concepción del desarrollo mental.
Este último pasa, según Piaget, a través de una serie de estadios,
desde una fase inicial caracterizada por el <sincretismo>, es decir,
por la globalidad y la indiferenciación de las actividades perceptiva y
cognitiva, hasta la fase adulta, caracterizada por la tendencia al
análisis y a la diferenciación de estas mismas actividades.
Entre
las teorías psicogenéticas contemporáneas que se plantean como
alternativa parcial al pensamiento piagetiano figura la de H.Werner, que
distingue no ya en la <continuidad o gradualidad> sino en el
<desequilibrio> entre un estado evolutivo y el siguiente, el factor
principal del desarrollo cognitivo: este último se produce, pues, a
través de crisis periódicas que reestructuran radical y cualitativamente
la organización mental previa del individuo.
En
el también importantísimo sector de la psicología de la adolescencia no
existe en la actualidad nada comparable, en el plano de la sistematicidad
a las teorías expuestas en el ámbito de la psicología de la infancia.
Tras la primera contribución de Hall (en el volúmen
"Adolescencia" de 1904), y prescindiendo de las interpretaciones
más propiamente relativas al ámbito del psicoanálisis, la vida
psíquica del adolescente ha sido siempre un objeto de estudio solamente
marginal por parte de los psicogenetistas. Las contribuciones mayores en
este sentido provienen, en cambio, de la antropología cultural, empezando
pon las investigaciones con las que, a finales de la década de 1920,
Margaret Mead puso en relieve la relatividad sociocultural de la
condición del adolescente y de su duración. Otra aportación interesante
a la psicología de la adolescencia proviene de la psicología social.
D) LA PSICOLOGÍA
NEUROFISIOLÓGICA.
En
la actualidad, la <psicología neurofisiológica>, es una rama tanto
de la psicología científica, como de la medicina, especializada en el
estudio de las relaciones de dependencia y concomitancia entre los
procesos psíquicos y las funciones del sistema nervioso.
El
primer impulso hacia ésta disciplina provino del descubrimiento en 1861
de P.Broca relativo a la localización de la función del habla en una
zona circunscrita del sistema nervioso central. Aunque viene influido,
también, por los estudios psico-físicos de Fechner y Helmholtz, y por la
reflexología rusa de Pavlov.
En
las últimas décadas, gracias a los progresos de las técnicas
fisiológicas y a la aparición de la electroencefalografía, la
investigación psiconeurofisiológica ha hecho grandes progresos y se
presenta ahora como uno de los sectores más científicos de la
indagación acerca de los procesos mentales.
Combatida
en el pasado reciente por las corrientes conductistas y gestaltistas, ha
representado y sigue representando el aspecto característico de la
tradición psicológica soviética, cuyo exponente principal es A.Luria.
En
la actualidad la oposición entre psicología pura y psiconeurología se
ha atenuado mucho y los psicólogos y los psicofisiólogos suelen trabajar
juntos sobre problemas específicos relacionados con la memoria, la
percepción y el aprendizaje. Una especialización ulterior ha dado lugar
a la <psicoquímica>, ya que los estudios de la bioquímica del
cerebro han permitido, en efecto, distinguir relaciones bastante definidas
entre los estados de conciencia y las reacciones químicas del sistema
nervioso central.
E) LA PSICOLOGÍA
SOCIAL.
Disciplina
autónoma (aunque vinculada a la psicología general) que tiene por objeto
los aspectos sociales del comportamiento humano, resumibles en los
siguientes ámbitos de investigación: factores socioculturales que
presiden la formación de la personalidad; componentes sociales de las
distintas funciones psíquicas; relaciones interpersonales; dinámica de
los grupos pequeños (concebidos como totalidades estructuradas);
psicología de los grandes grupos humanos y de los medios de comunicación
de masas.
NOTAS
[i]La interpretación de los sueños (1900). El sueño comparte la estructura de los
síntomas neuróticos. Mediante el análisis se llega desde su
"contenido manifiesto", la satisfacción de un deseo
enmascarado y deformado por la fuerza censora del yo, a un sentido
secreto del sueño, las "ideas latentes". La fórmula según
la cual el sueño es una satisfacción (disfrazada) de un deseo
(reprimido), es la que mejor y más profundamente define la esencia
del sueño.
[ii] Psicopatología de
la vida cotidiana
(1898-1904).