Manifiesto Dada. Revista Dada dc Zurich,
número 3 (1918)
RELEVANCIA
Movimientos artísticos y Vanguardias
inicios del s.xx
Para lanzar un manifiesto es necesario:
A, B,C.
irritarse y
aguzar las alas para conquistar y propagar muchos pequeños y
grandes a, b, c, y afirmar, gritar, blasfemar, acomodar la
prosa en forma de obviedad absoluta, irrefutable, probar el
propio non plus ultra y sostener que la novedad se asemeja a
la vida como la última aparición de una cocotte prueba la
esencia de Dios. En efecto, su existencia ya fue demostrada
por el acordeón, por el paisaje y por la palabra dulce.
Imponer el propio A.B.C. es algo natural, y, por ello,
deplorable. Pero todos lo hacen bajo la forma de cristal-bluff-madonna
o de sistema monetario, de producto farmacéutico o de piernas
desnudas invitantes a la primavera ardiente y estéril. El
amor por lo nuevo es una cruz simpática que revela un amiquemeimportismo, signo sin causa, frágil y positivo. Pero
también esta necesidad ha envejecido. Es necesario animar el
arte con la suprema simplicidad: novedad. Se es humano y auténtico
por diversión, se es impulsivo y vibrante para crucificar el
aburrimiento. En las encrucijadas de las luces, vigilantes y
atentas, espiando los años en el bosque. Yo escribo un
manifiesto y no quiero nada y, sin embargo, digo algunas cosas
y por principio estoy contra los manifiestos, como, por lo demás,
también estoy contra los principios, decilitros para medir el
valor moral de cada frase. Demasiado cómodo: la aproximación
fue inventada por los impresionistas. Escribo este manifiesto
para demostrar cómo se pueden llevar a cabo al mismo tiempo
las acciones más contradictorias con un único y fresco
aliento; estoy contra la acción y a favor de la contradicción
continua, pero también estoy por la afirmación. No estoy ni
por el pro ni por el contra y no quiero explicar a nadie por
qué odio el sentido común.
DADA— he
aquí la palabra que lleva las ideas a la caza; todo burgués
se siente dramaturgo, inventa distintos discursos y, en lugar
de poner en su lugar a los personajes convenientes a la
calidad de su inteligencia, crisálidas en sus sillas, busca
las causas y los fines (según el método psicoanalítico que
practica) para dar consistencia a su trama, historia que habla
y se define. El espectador que trata de explicar una palabra
es un intrigante: (conocer). Desde el refugio enguatado de las
complicaciones serpentinas hace manipular sus propios
instintos. De aquí nacen las desgracias de la vida conyugal.
Explicar:
diversión de los vientres rojos con los molinos de los cráneos
vacíos.
Dada
no significa nada
Si alguien
lo considera inútil, si alguien no quiere perder tiempo por
una palabra que no significa nada….El primer pensamiento que
se agita en estas cabezas es de orden bacteriológico…,
hallar su origen etimológico, histórico o psicológico por
lo menos. Por los periódicos sabemos que los negros Kru
llaman al rabo de la vaca sagrada: DADA. El cubo y la madre en
una cierta comarca de Italia reciben el nombre de DADA. Un
caballo de madera, la nodriza, la doble afirmación en ruso y
en rumano DADA. Sabios periodistas ven en todo ello un arte
para niños, otros santones jesúshablaalosniños, el retorno
a un primitivismo seco y estrepitoso, estrepitoso y monótono.
No es posible construir la sensibilidad sobre una palabra.
Todo sistema converge hacia una aburrida perfección,
estancada idea de una ciénaga dorada, relativo producto
humano. La obra de arte no debe ser la belleza en sí misma
porque la belleza ha muerto; ni alegre; ni alegre ni triste,
ni clara ni oscura, no debe divertir ni maltratar a las
personas individuales sirviéndoles pastiches de santas
aureolas o los sudores de una carrera en arco a través de las
atmósferas. Una obra de arte nunca es bella por decreto,
objetivamente y para todos. Por ello, la crítica es inútil,
no existe más que subjetivamente, sin el mínimo carácter de
generalidad. ¿Hay quien crea haber encontrado la base psíquica
común a toda la humanidad? El texto de Jesús y la Biblia
recubren con sus amplias y benévolas alas: la mierda, las
bestias, los días. ¿Cómo se puede poner orden en el caos de
infinitas e informes variaciones que es el hombre? El
principio «ama a tu prójimo» es una hipocresía. «Conócete
a ti mismo» es una utopia más aceptable porque también
contiene la maldad. Nada de piedad. Después de la matanza
todavía nos queda la esperanza de una humanidad purificada.
Yo hablo siempre de mí porque no quiero convencer. No tengo
derecho a arrastrar a nadie a mi río, yo no obligo a nadie a
que me siga. Cada cual hace su arte a su modo y manera, o
conociendo el gozo de subir como una flecha hacia astrales
reposos o el de descender a las minas donde brotan flores de
cadáveres y de fértiles espasmos. Estalactitas: buscarlas
por doquier, en los pesebres ensanchados por el dolor, con los
ojos blancos como las liebres de los ángeles.
Así nació
DADA, de una necesidad de independencia, de desconfianza hacía
la comunidad. Los que están con nosotros conservan su
libertad. No reconocemos ninguna teoría. Basta de academias
cubistas y futuristas, laboratorios de ideas formales. ¿Sirve
el arte para amontonar dinero y acariciar a los gentiles
burgueses? Las rimas acuerdan su tintineo con las monedas y la
musicalidad resbala a lo largo de la línea del vientre visto
de perfil. Todos los grupos de artistas han ido a parar a este
banco a pesar de cabalgar distintos cometas. Se trata de una
puerta abierta a las posibilidades de revolcarse entre muelles
almohadones y una buena mesa.
Aquí
echamos el ancla en la tierra feraz. Aquí tenemos derecho a
proclamar esto porque hemos conocido los escalofríos y el
despertar. Fantasmas ebrios de energía, hincamos el
tridente en la carne distraída. Rebosamos de maldiciones en
la tropical abundancia de vertiginosas vegetaciones: goma y
lluvia es nuestro sudor, sangramos y quemamos la sed.
Nuestra
sangre es vigorosa.
El cubismo
nació del simple modo de mirar un objeto: Cezanne pintaba una
taza veinte centímetros más abajo de sus ojos, los cubistas
la miran desde arriba complicando su aspecto sección
perpendicular que sitúan a un lado con habilidad.. me olvido
de los creadores ni de las grandes razones de la a. que ellos
hicieron definitivas). El futurismo ve la misma traza un
movimiento sucesivo de objetos uno al lado del otro, añadiéndole
maliciosamente alguna línea—fuerza. Eso no quita que la
buena o mala, sea siempre una inversión de capitales
intelectuales.
El nuevo
pintor crea un mundo cuyos elementos son sus mismos medios,
una obra sobria y definida, sin argumento. El artista nuevo
protesta: ya no pinta (reproducción simbólica e
ilusionista), sino que crea directamente en piedra, madera,
hierro, estaño, bloques de organismos móviles a los que el límpido
viento de las a inmediatas sensaciones hacer dar vueltas en
todos los sentidos.
Toda obra
pictórica o plástica es inútil; que, por lo u sea un
monstruo capaz de dar miedo a los espíritus serviles y no
algo dulzarrón para servir de ornamento a los refectorios de
esos animales vestidos de paisano que ilustran tan bien esa fábula
triste de la humanidad.
Un cuadro es
el arte que se encuentren dos líneas geométricas que se ha
comprobado que son paralelas, hacer que se encuentren en un
lienzo, ante nuestros ojos, en una realidad que nos traslada a
un mundo de otras condiciones y posibilidades. Este mundo no
esta especificado ni definido en la obra, pertenece en sus
innumerables variaciones al espectador. Para su creador la
obra carece de causa y de teoría. Orden = desorden; yo =
no-yo; afirmación = negación; éstos son los fulgores
supremos de un arte absoluto. Absoluto en la pureza de cósmico
y ordenado caos, eterno en el instante globular sin duración,
sin respiración, sin luz y sin control.
Amo una obra
antigua por su novedad. Tan sólo el contraste nos liga al
pasado. Los escritores que enseñan la moral y discuten o
mejoran la base psicológica, tienen, aparte del deseo oculto
del beneficio, un conocimiento ridículo de la vida que ellos
han clasificado, subdividido y canalizado. Se empeñan en
querer ver danzar las categorías apenas se ponen a marcar el
compás. Sus lectores se carcajean y siguen adelante: ¿con qué
fin? Hay una literatura que no llega a la masa voraz. Obras de
creadores nacidas de una auténtica necesidad del autor y sólo
en función de sí mismo. Consciencia de un supremo egoísmo,
en el que cualquier otra ley queda anulada.
Cada página
debe abrirse con furia, ya sea por serios motivos, profundos y
pesados, ya sea por el vórtice y el vértigo, lo nuevo y lo
eterno, la aplastante espontaneidad verbal, el entusiasmo de
los principios, o por los modos de la prensa. He ahí un mundo
vacilante que huye, atado a los cascabeles de la gama
infernal, y he ahí, por otro lado, los hombres nuevos, rudos,
cabalgando a lomos de los sollozos.
He ahí un
mundo mutilado y los medicuchos literarios preocupados por
mejorarlo. Yo os digo: no hay un comienzo y nosotros no
temblamos, no somos unos sentimentales. Nosotros desgarramos
como un furioso viento la ropa de las nubes y de las plegarias
y preparamos el gran espectáculo del desastre, el incendio,
la descomposición. Preparamos la supresión del dolor y
sustituimos las lágrimas por sirenas tendidas de un
continente a otro. Banderas dc intensa alegría viudas de la
tristeza del veneno. DADA es la enseñanza de la abstracción;
la publicidad y los negocios también son elementos poéticos.
Yo destruyo
los cajones del cerebro y los de la organización social:
desmoralizar por doquier y arrojar la mano del cielo al
infierno, los ojos del infierno al cielo, restablecer la rueda
fecunda de un circo universal en las potencias reales y en la
fantasía individual.
La
filosofía, he ahí el problema: por qué lado hay que empezar
a mirar la vida, Dios, la idea y cualquier otra cosa. Todo lo
que se ve es falso. Yo no creo que el resultado negativo sea más
importante que la elección entre el dulce y las cerezas como
postre. El modo de mirar con rapidez la otra cara dc una cosa
para imponer directamente la propia opinión se llama dialéctica,
o sea, el modo de regatear el espíritu de las patatas frutas
bailando a su alrededor la danza del método.
Si yo grito:
IDEAL,
IDEAL, IDEAL,
conocimiento,
conocimiento, conocimiento
bumbúm,
bumbúm, bumbúm,
registro con
suficiente exactitud el progreso, la ley, la moral y todas las
demás bellas cualidades de que tantas personas inteligentil
han discutido en tantos libros para llegar, al fin, a confesar
que cada uno, del mismo modo, no ha hecho más que bailar al
compas de su propio y personal bumbúm y que, desde el punto
de vista de tal bumbúm, tiene toda la razón: satisfacción
de una curiosidad morbosa, timbre privado para necesidades
inexplicables; baño; dificultades pecuniarias; estómago con
repercusiones en la ‘ida; autoridad de la varita mística
formulada en el grupo de una orquesta fantasma de arcos mudos
engrasados con filtros a base de amoniaco animal. Con los
impertinentes azules de un ángel han enterrado la
interioridad por cuatro perras de unánime reconocimiento.
Si todos
tienen razón, y si todas las píldoras son píldoras Pínk.,
tratemos de no tener razón. En general, se cree poder
explicar racionalmente con el pensamiento lo que se escribe.
Todo esto es relativo. El pensamiento es una bonita cosa para
la filosofía, pero es relativo. El psicoanálisis es una
enfermedad dañina, que adormece las tendencias antirreales
del hombre y hace de la burguesía un sistema. No hay una
Verdad definitiva. La dialéctica a una máquina divertida que
nos ha llevado de un modo bastante trivial a las opiniones que
hubiéramos tenido de otro modo. ¿Hay alguien que crea,
mediante el refinamiento minucioso de la lógica,, haber
demostrado la verdad de sus opiniones? La lógica constreñida
por los sentidos es una enfermedad orgánica. A este elemento
los filósofos se complacen en añadir el poder de observación. Pero justamente esta magnífica cualidad del espíritu
es la prueba de su impotencia. Se observa, se mira desde uno o
varios puntos de vista y se elige un determinado punto entre
millones de ellos que igualmente existen. La experiencia también
es un resultado del azar y de las facultades individuales.
La ciencia
me repugna desde el momento en que se transforma en sistema
especulativo y pierde su carácter de utilidad, que, aun
siendo inútil, es, sin embargo, individual. Yo odio la crasa
objetividad y la armonía, esta ciencia que halla que todo está
en orden: continuad, muchachos, humanidad... La ciencia nos
dice que somos los servidores de la naturaleza: Todo está en
orden, haced el amor y rompeos la cabeza; continuad,
muchachos, hombres, amables burgueses, periodistas vírgenes...
Yo estoy contra los sistemas: el único sistema todavía
aceptable es el de no tener sistemas. Completarse,
perfeccionarse en nuestra pequeñez hasta colmar el vaso de
nuestro yo, valor para combatir en pro y en contra del
pensamiento, misterio de pan, desencallamiento súbito de una
hélice infernal hacia lirios baratos.
La
espontaneidad dadaísta
Yo llamo amíquémeimportismo
a una manera de vivir en la que cada cual conserva sus propias
condiciones respetando, no obstante, salvo en caso de defensa,
las otras individualidades, el twostep que se convierte en
himno nacional, las tiendas de antigüallas, el T.S.H., el teléfono
sin hilos, que transmite las fugas de Bach, los anuncios
luminosos, los carteles de prostíbulos, el órgano que
difunde claveles para el buen Dios y todo esto, todo junto, y
realmente sustituyendo a la fotografía y al catecismo
unilateral.
La
simplificidad activa.
La
impotencia para discernir entre los grados de claridad: lamer
la penumbra y flotar en la gran boca llena de miel y de
excrementos. Medida con la escala de lo Eterno, toda acción
es vana (si dejamos que el pensamiento corra una aventura cuyo
resultado sería infinitamente grotesco; dato, también éste,
importante para el conocimiento de la humana impotencia). Pero
si la vida es una pésima farsa sin fin ni parto inicial, y
como creemos salir de ella decentemente como crisantemos
lavados, proclamamos el arte como única base de
entendimiento. No importa que nosotros, caballeros del espíritu, le dediquemos desde siglos nuestros refunfuños. El
arte no aflige a nadie y a aquellos que sepan interesarse por
el recibirán, con sus caricias, una buena ocasión de poblar
el país con su conservación. El arte es algo privado y el
artista lo hace para si mismo; una obra comprensible es el
producto de periodistas.
Y me gusta
mezclar en este momento con tal monstruosidad los colores al
mezclar en este momento con tal monstruosidad los colores al óleo: un tubo de papel de plata, que, si se aprieta, vierte
automáticamente odio, cobardía, y villanía. El artista, el
poeta aprecia el veneno de la masa condensada en un jefe de sección
de esta industria.Es feliz si se le insulta: eso es como una prueba de su
coherencia. El autor, el artista elogiado por los periódicos,
comprueba la comprensibilidad de su obra: miserable forro de
un abrigo destinado a la utilidad publica: andrajos que cubren
la brutalidad, meadas que colaboran al calor de un animal que
incuba sus bajos instintos, fofa a insípida carne que se múltipla
con la ayuda de los microbios tipográficos. Hemos tratado con
dureza nuestra inclinación a las lagrimas. Toda filtración
de esa naturaleza no es mas que diarrea almibarada. Alentar un
arte semejante significa diferirlo. Nos hacen falta obras
fuertes, rectas, precisas y, mas que nunca, incomprensibles.
La lógica es una complicación. La lógica siempre es falsa.
Ella guía los hilos de las nociones, las palabras en su forma
exterior hacia las conclusiones de los centros ilusorios. Sus
cadenas matan, minirapodo gigante que asfixia a la
independencia. Ligado a la lógica, el arte viviría en el
incesto, tragándose su propia cola, su cuerpo, fornicando
consigo mismo, y el genio se volvería una pesadilla
alquitranada de protestantismo, un monumento, una marcha de
intestinos grisáceos y pesados.
Pero la
soltura, el entusiasmo y la misma alegria de la injusticia,
esa pequeña verdad que nosotros practicamos con inocencia y
que nos hace bellos (somos sutiles, nuestros dedos son
maleables y resbalan como las ramas de esta planta insinuante
y casi liquida) caracterizan nuestra alma, dicen los cinicos.
Tambien ese es un punto de vista, pero no todas las flores,
por fortuna, son sagradas, y lo que hay de divino en nosotros
es el comienzo de la accion antihumana. Se trata, aquí, de
una flor de papel para el ojal de los señores que frecuentan
el baile de disfraces de la vida, cocina de la gracia, con
blancas primas agiles o gordas. Esta gente comercio con lo que
hemos desechado. Contradicción y unidad de las estrellas
polares en un solo chorro pueden ser verdad, supuesto que
alguien insista en pronunciar esta banalidad, apéndice de una
moralidad libidinosa y maloliente.La moral consume, como todos los azotes de la
inteligencia. El control de la moral y de la logica nos han
impuesto la impasibilidad ante los agentes de policia, causa
de nuestra esclavitud, putridas ratas de las que esta repleto
el vientre de la burguesia, y que han infectado los unicos
corredores de nítido y transparente cristal que aun seguían
abiertos a los artistas.
Todo hombre
debe gritar. Hay una gran tarea destructiva, negativa por
hacer. Barrer, asear. La plenitud del individuo se afirma a
continuación de un estado de locura, de locura agresiva y
completa de un mundo confiado a las manos de los bandidos que
se desgarran y destruyen los siglos. Sin fin ni designio, sin
organización: la locura indomable, la descomposición. Los
fuertes sobreviviran gracias a su voz vigorosa, pues son vivos
en la defensa. La agilidad de los miembros y de los
sentimientos flamea en sus flancos prismáticos.
La moral ha
determinadola
caridad y la piedad, dos bolas de sebo que han crecido, como
elefantes, planetas, y que, aun hoy, son consideradas validas.
Pero la bondad no tienen nada que ver con ellas. La bondad es
lucida, clara y decidida, despiadada con el compromiso y la
política. La moralidad es como una infusión de chocolate en
las venas de los hombres. Esto no fue impuesto por una fuerza
sobrenatural, sino por los trusts de los mercaderes de ideas,
por los acaparadores universitarios. Sentimentalidad: viendo
un grupo de hombres que se pelean y se aburren, ellos
inventaron el calendario y el medicamento de la sabiduría.
Pegando etiquetas se desencadeno la batalla de los filósofos (mercantilismo, balanza, medidas meticulosas y mezquinas) y
por segunda vez se comprendió que la piedad es un sentimiento,
como al diarrea en relación con el asco que arruina la salud,
que inmunda tarea de carroñas para comprometer al sol.
Yo proclamo
la oposición de todas las facultades cósmicas a tal
blenorragia de putrido sol salido de las fabricas del
pensamiento filosófico, y proclamo la lucha encarnizada con
todos los medios del
Asco
dadaísta
Toda forma
de asco susceptible de convertirse en negación de la familia es
Dada; la protesta a puñetazos de todo el ser entregado a una
acción destructiva es Dada; el conocimiento de todos los
medios hasta hoy rechazados por el pudor sexual, por el
compromiso demasiado cómodo y por la cortesía es Dada; la abolición
de la lógica, la danza de los impotentes de la creación es Dada; la
abolición de la lógica, la danza de los
impotentes de la creación es Dada; la abolición de toda jerarquía
y de toda ecuación social de valores establecida
entre los siervos que se hallan entre nosotros los siervos es
Dada; todo objeto, todos los objetos, los sentimientos y las
oscuridades, las apariciones y el choque preciso de las líneas
paralelas son medios de lucha Dada; abolición de la memoria:
Dada; abolición del futuro: Dada; confianza indiscutible en
todo dios producto inmediato de la espontaneidad: Dada; salto
elegante y sin prejuicios de una armonía a otra esfera;
trayectoria de una palabra lanzada como un disco, grito
sonoro; respeto de todas las individualidades en la momentánea
locura de cada uno de sus sentimientos, serios o temerosos, tímidos
o ardientes, vigorosos, decididos, entusiastas;
despojar la propia iglesia de todo accesorio inútil y pesado;
escupir como una cascada luminosa el pensamiento descortes o
amoroso, o bien, complaciéndose en ello, mimarlo con la misma
identidad, lo que es lo mismo, en un matorral puro de insectos
para una noble sangre, dorado por los cuerpos de los arcángeles
y por su alma. Libertad: DADA, DADA, DADA, aullido
de colores encrespados, encuentro de todos los contrarios y de
todas las contradicciones, de todo motivo grotesco, de toda
incoherencia: LA VIDA.